Presentación del libro “¡AFUERA! El lugar de la educación y la ciencia en el anarcocapitalismo”

Bueno, muchísimas gracias, en primer lugar, a las autoridades, a Ricardo, a Graciela, ahora en carácter de autoridad, y a todas las autoridades, que algunas conozco, que están presentes, por la invitación, por dejarme no sólo venir acá a exponer sino a mostrarme el edificio, que la verdad que en el momento, perdón, esta es una pequeña apostilla, pero en el momento en que se resolvió hacer el edificio allá por 2014, 2015, efectivamente era muy importante para nosotros. También habíamos lanzado lo del Cero Infinito que también hoy es una realidad en la Facultad de Ciencias Exactas, y varias obras más vinculadas a la infraestructura universitaria, alguna con financiamiento internacional, por eso mi participación desde el Ministerio tenía que ver con esas gestiones.

Pero, la verdad es que todo eso que se hizo, todo eso que se consiguió, todo eso que se acumuló, la verdad que hoy en un momento como el actual, donde hay una interrupción deliberada de la obra pública, de la inversión pública en todas las áreas, en todas las vertientes de la obra pública, estas enormes inversiones, importantes inversiones, inversiones muy esperadas, vos me decías que es el primer edificio propio que tiene la Facultad de Filosofía y Letras. Así que eran algunas esperadas, necesitadas y, por supuesto que postergadas muchas veces por cuestiones más urgentes.

Pero hoy con la situación que hay se valora mucho más, brilla mucho más. Recorrí un poco Bonifacio, Sol me quería traer y me decía ‘bueno, después capaz la podemos ver’. Entramos por allá y la verdad que los felicito. Es un edificio hermoso, cuidado y que pone a la universidad donde tiene que estar, no sólo en su calidad académica, en su prestigio internacional, sino en la infraestructura que le falta.

Saben ustedes que entre las obras que detuvo el Gobierno nacional, detuvo muchas que son de infraestructura universitaria. Y no sé si lo comentaba Graciela o Daniel, no me acuerdo quién lo comentaba, en la provincia de Buenos Aires nos propusimos, las 30 obras que hay de infraestructura en universidades nacionales, pero que tienen asiento en la Provincia, terminarlas igual.

Así que, sirva a la historia del edificio, a la historia de la obra parada, luego continuada, o a veces demorada y después reiniciada ha sido un poco como ilustración, como ejemplo, de lo que aquí se menciona varias veces en el libro que es este péndulo, ¿no? Este péndulo. Ahora me voy a referir a esto porque es un tema recurrente en varios de los artículos.

Pero empiezo por el libro en general, por una evaluación del libro en general, de su aparición, de su existencia, hoy de su presentación. La verdad es que es un libro no sólo oportuno sino que fue hecho con urgencia pero en medio de una urgencia. Y creo que la situación, Daniel, como compilador, bueno, pero todos los que contribuyeron, aparentemente en una suerte de maratón, a hacer los tantos artículos que tiene el libro sobre diferentes aspectos, también voy a comentar un poco eso, pero todos los que contribuyeron y corrieron para llegar a este resultado, bueno, lo primero que quiero hacer es agradecerles. Porque considero que es muy importante, que no se puede exagerar la importancia que tiene discutir estas cuestiones con profundidad, con seriedad, llamémoslo con sensatez, en una época donde faltan muchas cosas, falta presupuesto, faltan salarios pero falta sensatez también a veces en la discusión.

Y creo que la contribución que se hace desde el libro, que discute la educación y la ciencia dentro del anarcocapitalismo, bueno, creo que la contribución que hace es justamente poner esto sobre el papel y darnos instrumentos. Se lo propone, en el prólogo se lo dice, darnos instrumentos a quienes queremos defender la educación y la ciencia, para poderlo hacer con mayor información, con mayor seriedad, con mayor profundidad.

Y quiero decir algo, creo que estoy en una facultad donde esto se problematiza bastante, así que lo voy a decir con toda liviandad de economista, bueno, donde se dice la verdad, que es muy importante.

Y sí, bueno, habrá algún filósofo que habrá pensado sobre esto más que yo. Pero bueno, dicho esto voy a referirme un poco al contenido del libro. Algunos comentarios, tal vez por resabios de mi vida académica y vinculada más a la universidad, a la educación, tengo todavía esa costumbre de que cuando me dan un libro para presentar hago todos los esfuerzos para leerlo completo, ¿no? Así que estamos en un caso donde, con alguna apelación a la diagonal, mínima, pero como tengo testigo no voy a mentir, pero lo venía recién terminando cuando veníamos para acá, el artículo de Eduardo Dvorkin. Pero es un libro que tiene una mirada bastante abarcativa de la problemática de la educación.

Y como yapa, si uno mira el título, con conexiones porque se habló de la ESI, o el artículo de Dora Barrancos donde mezcla con la educación, pero bueno, también habla de los feminismos, también habla lateralmente de los ambientalismos. Y creo que es un paquete de temáticas, un paquete de cuestiones, aspectos de nuestra sociedad, de nuestra necesidad y de nuestro programa, que están hoy bajo ataque directo.

Creo que ahí, tomando del artículo de Víctor, una realidad que a veces se pasa por alto, y algo que dijo también Daniel, es que esto no tiene estrictamente que ver con el ajuste, más allá de la caracterización de este gobierno, si es un gobierno o no típicamente neoliberal, si este un programa clásico de ajuste como los tantos que vivió la Argentina, o si tiene notas, caracteres o tal vez naturaleza distinta, por tratarse de un gobierno de otra orientación ideológica, de otra orientación, iba a decir conceptual pero creo que le queda grande, ideológica, como es el anarcocapitalismo.

Y creo que ahí hay una cuestión que es clara, que esto, el ataque a los feminismos, los ambientalismos, o la educación, y en particular a la universidad, no tienen y no pueden tener como principal factor movilizador, causa digamos, el ajuste presupuestario, ¿no? Esta retórica, que es una retórica que también se utilizó, una narrativa a la que se apeló mucho durante la campaña electoral, a la que apeló Milei durante la campaña electoral, que tuvo que ver, más allá de que tampoco voy a profundizar en el debate sobre las causas de la victoria, del triunfo en el balotaje de Milei, pero hubo un núcleo que tenía que ver con la cuestión inflacionaria y una explicación acerca del origen de la inflación y una propuesta, un plan antiinflacionario, ¿no?

Que es muy sencillo. Es muy sencillo, así que empiezo por ahí. La idea central, y me parece que ahí sí hay una sensibilidad del humor social, o más que del humor, de la realidad social, que tenía que ver en aquel momento con la aceleración inflacionaria que se vivía, hubo una explicación muy sencilla, basada casi en el sentido común, en algo que está tan extendido, que ni siquiera uno podría decir, en la teoría económica, que va directo a la cuestión de la inflación.

Es decir, que el presidente que ganó, o el candidato que ganó, lo que vino a decir era que iba a solucionar, en el marco de muchísimas cosas más que dijo, pero uno de los ejes centrales es que él tenía la pócima, la receta, para solucionar la cuestión inflacionaria.

En esa narrativa, por eso me niego a llamarlo explicación teórica, conceptual, porque la verdad, desde el punto de vista económico es muy flojo esto, pero la narrativa es bastante sencilla. Y coincide con un sentido común instalado durante décadas en la sociedad argentina, que asocia el fenómeno inflacionario a la emisión monetaria y la emisión monetaria al déficit fiscal.

Por lo tanto, con ese simple juego de, de nuevo, se me escapa conceptos, pero no son conceptos, con ese simple juego de palabras, esos juegos de palabras, se dijo durante toda la campaña electoral, que bueno, había un problema que nadie podía solucionar, había una explicación acerca de cuál era el origen, el motivo de ese problema y luego una solución, una receta, un remedio a ese problema que era muy sencillo, aunque llamémoslo, de alguna manera cruento, pero sencillo.

Y esa explicación dice que la inflación depende de la emisión y que la emisión se produce por el exceso de gastos sobre los ingresos del Estado, al que genéricamente se denomina déficit fiscal. Entonces, que combatir el déficit fiscal permitía reducir la emisión, reducir la emisión, evitar la inflación y por tanto, con esa receta tan sencilla, que bueno, como todo en la vida, ¿no?, que de tan sencilla se le ven las costuras, se ve que es falsa, pero con eso creo que se armó un argumento, una propuesta, una especie de plataforma, para uno de los malestares más importantes que tenía, y tiene aún hoy, nuestra sociedad.

Ahora, bueno, este libro se hace una gran pregunta. Una gran pregunta, muy pertinente, que es ¿qué es el anarcocapitalismo?, ¿no? Básicamente, de qué se trata desde el punto de vista de la filiación ideológica, histórica, de la familia, de qué se trata lo que nos gobierna hoy. Vieron que hay un recurso permanente a ‘me abrazo a las ideas de la libertad, me abrazo a tal cosa, me abrazo a tal otra, bueno, el anarcocapitalismo, las ideas libertarias o la Escuela Austríaca’, son las etiquetas que le han puesto a este conjunto de ideas.

Bueno, para empezar lo que se dice en el libro creo que es bastante importante y serio para tratar esta cuestión, la de la educación, la ciencia y los diversos temas de los que hablé, es que claramente, claramente el ajuste presupuestario en materia de políticas de género, en materia de políticas ambientales, la reducción, el recorte, las tijeras, la supresión de partidas, aún de áreas del Estado, de ministerios, bueno, de ninguna manera, de ninguna manera y lo universitario, de ninguna manera resuelven ni atacan, ni rasguñan la cuestión del déficit fiscal en la Argentina.

Son, y lo muestra Víctor con números, son decimales de la cuestión del déficit. Es decir que si aún si el problema central a resolver fuera el déficit para terminar con la emisión y así parar con la inflación, no es por acá. O esto no es ni necesario, ni urgente, ni prioritario.

Es decir que hay elementos adicionales, laterales, ideológicos, o de intereses, que están por detrás y que le ponen un plus a esta vocación de atacar a la universidad. Voy a sintetizar lo de la educación en la universidad, de atacar a los ministerios de las Mujeres, o atacar a los presupuestos vinculados con el cuidado del ambiente, ¿no? Todo eso no tiene que ver con lo que sería el argumento principal de este gobierno o siquiera con su campaña electoral, donde se ponía como eje la cuestión económica inflacionaria.

Lo digo de otra manera, si se suprimen todas estas áreas, aún si se suprimiera la universidad pública entera, no se resuelve de ninguna manera la cuestión de los gastos del Estado, y además después vendrían varias discusiones acerca de prioridades, de órdenes. Pero, en términos de magnitud y cuantitativo, no es por acá donde se resuelve ese problema.

Así que hay un adicional, hay una cuestión adicional, que me parece que está esbozado en lo de Daniel, de que esto no es sólo un ajuste, es otra cosa. Y en lo de Víctor, en términos de la irrelevancia cuantitativa de los presupuestos de estas áreas, como para decir ‘bueno, de las primeras cosas que voy a hacer es afuera y cerrar estos ministerios’. Con todo lo que esto conlleva.

Este es un punto que quiero aclarar porque me parece que argumentalmente es muy válido y muy importante. No tiene que ver con esto, tiene que ver con otra cosa. Y como los daños son muy grandes y los resultados, en términos de ahorro por llamarlo así, o reducción de gasto, o de inversión o como se los llame, son menores, entonces creo que hay una discusión, una disputa ¿no?, en el terreno ideológico, en el terreno de modelo de país, en el terreno de modelo de sociedad fundamental que se plantea en el libro, ¿no?

Es decir, esto nos lleva no a cuánto se ahorra de presupuesto, sino a qué país queremos. Y entonces, otro de los temas centrales que se tocan en este libro de varias maneras, a veces frontalmente, a veces de manera secundaria pero siempre, que es que eso que nosotros presentamos como la educación pública, la universidad, las características que tiene en la Argentina el desarrollo temprano, porque se mencionaba recién, muy temprano de la educación pública, gratuita, universal y obligatoria, todo eso, todas esas características, todas esas especificidades, remiten también a la cuestión del modelo de país, del modelo de desarrollo, del modelo de sociedad que queremos, que construimos o que se desarrolló en la Argentina.

Y me parece que esa conexión entre educación pública, de nuevo, para sintetizar y para precisar, universidad pública, gratuita, como la que tenemos en el país, y modelo de país, modelo de desarrollo, orientación del desarrollo, forma del desarrollo nacional, creo que es una discusión que permite, tomando la cuestión de la educación, sacarle muchísimo más jugo. Es decir, entrando por el lado de la educación y por el ataque a la universidad pública se pueden discutir cuestiones centrales, profundísimas y unas de las columnas vertebrales del modelo de desarrollo nacional, que es lo que finalmente está en discusión.

Así que este es un libro que parece que trata de educación, ciencia y anarcocapitalismo pero me parece que abre la puerta a discusiones más profundas. Y que lo hace, también otro de los aciertos del libro, que lo hace con una temática que hemos visto, no es que especulamos, pensamos, creemos o deseamos, o rogamos que sea así, sino que hemos visto, que es una cuestión donde por la que pasa mucho de la sensibilidad de nuestra sociedad en su conjunto.

Para algunos, sorpresivamente, inesperadamente, bueno, atacaron la universidad, empezaron con los ñoquis del Conicet, volvieron con toda esa retórica, empezaron a recortar, ajustar, a achicar, a punto tal que no se podían sostener abiertas las unidades académicas a lo largo y a lo ancho del país, y la reacción no fue una reacción de sector, de tribu, de grupo, ni siquiera de una fracción política, de un partido, no exclusivamente por supuesto que también, sino que fue una de las manifestaciones más monumentales que hayan surgido en la historia reciente.

Así que acá, en la cuestión de la educación pública, y particularmente de la universidad pública, me parece que hay una enorme debilidad de este gobierno, porque está implicado en su modelo de país, aunque no hable del modelo de país. Porque no es una cuestión meramente o instrumentalmente de ajuste, sino que es una cuestión más profunda, es una cuestión mucho más profunda y sin embargo y pone en juego de un saque todo junto el futuro de la Argentina.

Pará que hable y después si querés me preguntás. Sí. Entonces, creo que acá hay una clave, y por eso la importancia del libro, todo esto iba a la importancia del libro, porque acá hay una clave, acá hay una debilidad, acá hay una grieta, acá hay una llaga en toda esa explicación que es lo económico, es técnica, es compleja, nos cuesta, pero bueno, esto no se trata del ahorro presupuestario y sin embargo toca una fibra sensible de nuestra sociedad en su conjunto, lo hemos vivido todos en la marcha que movilizó, bueno, no sabemos el número, pero cientos de miles, tal vez un millón o más de personas en toda la Argentina. Bueno, en una sensibilidad que tiene que ver con la defensa de lo que existe, y con la transformación también de lo que existe y de las vidas de muchísimos argentinos y argentinas que se vieron interpelados por la cuestión.

Y esto, obviamente, a algunos le resultó sorprendente. Yo podría decir que en la experiencia en la provincia de Buenos Aires esto se ha visto, esta centralidad de la cuestión universitaria, masiva y en toda la Provincia, en lugares que a algunos le resultarán lejanos, para algunos desconocidos, pero tanto por el Conectar Igualdad Bonaerense, donde estuvimos distribuyendo equipos informáticos en el último año, computadoras en el último año del secundario, como con los viajes de egresados, como bueno, por la tarea cotidiana en el Ministerio de Educación, por eso quería mandarles desde acá, está Pablo, está Claudia, pero quería mandarle un saludo a Alberto Sileoni, que no pudo venir.

Pero cuando uno le pregunta al estudiante de secundario en la provincia de Buenos Aires, me animo a decir que de manera casi universal, de manera casi universal. Cuando uno le pregunta qué va a hacer después de la secundaria, la inmensa mayoría plantea la posibilidad de seguir estudiando. Y ahí empieza la cuestión de las carreras, algunos van a hacer algo más técnico, algunos van a seguir estudiando, bueno, caminos profesionales, pero todos después del secundario, me animo a decir casi todos. Sabemos nosotros, por las estadísticas, que no todos pueden hacerlo, no todos lo logran, no todos después entran a la universidad o concurren a la universidad. De los que logran hacerlo, no todos terminan su carrera. Acá también hay algunas apreciaciones sobre la importancia que tiene en materia, bueno, con algún indicador objetivo salarial, por ejemplo, el haber hecho una parte de la trayectoria universitaria, aún no recibiéndose, algo que nos quieren medir como si esto fuera una fábrica fordista, ¿no? que entra un pie al CBC, se lo sube a la línea de montaje y se le pasa por chapa y pintura y así sigue hasta que sale hecho profesional universitario.

Bueno, acá me parece que otra de las cuestiones que, de nuevo, si bien no se entiende, si bien los detractores, los ataques siempre dicen, ‘bueno, pero ¿cuántos se reciben de los que entran?’ Bueno, nuestra sociedad, nuestra provincia por lo menos, los y las bonaerenses, los pibes y las pibas de los secundarios bonaerenses, a pesar de todo esto que se dice, masivamente quieren ir a la universidad, quieren concurrir a la universidad, quieren hacer una trayectoria universitaria. Y me parece que esa valoración que existe de ellos, de sus familias. A mí me pasó, por casualidad, en la marcha, cruzarme con gente de la Provincia, con bonaerenses, que me decían ‘yo vine acá’, pero muchos decían ‘en mi familia, nadie va a la universidad’ o incluso, ‘tengo un sobrino, tengo un vecino’, tengo bueno, alguna conexión, algún vínculo.

Entonces, una de las cuestiones que se desarmó con la marcha universitaria, que creo que el Gobierno tomó nota, pero hay que dejar claro que tomar nota no es hacer lo que tenían que hacer, lo que tenían que hacer es subir el presupuesto. Pero tomó nota de que ahí había algo que se consideraba, y de nuevo, una aberración para el anarcocapitalismo, un derecho, un derecho, que se considera un derecho la educación universitaria. Es, no una cuestión filosófica, no es una cuestión terminológica, es una realidad efectiva. Es que los pibes y pibas cuentan con que, entre los caminos posibles que tienen al terminar su formación en el secundario, su formación media, es ir a la universidad.

En ese sentido, en la provincia de Buenos Aires estamos haciendo, y hago un pequeño chivo ¿no?, ¿sería? de algo que también estamos haciendo, ya hablé del Conectar Igualdad, hablé de los viajes egresados, pero quiero hablar también del programa Puentes, al que le asigno una importancia que a veces vista, y por eso es importante decirlo desde acá, desde la ciudad de Buenos Aires y desde la Universidad de Buenos Aires, a veces visto desde acá no se entiende lo complejo que es, para aquellos que viven en pueblos distantes, o pequeños, o ambas cosas a la vez, poder cursar estudios universitarios, ¿no? Y esto, algunos pueden pensar en la cuestión económica, en lo que cuesta salir del pueblo para ir a formarse a otra ciudad, a veces lejos, vivir lejos de la familia, pero es mucho más que eso, porque se trata de un desgarramiento, se trata de un desarraigo de todas cuestiones, así que nosotros estamos trabajando ese tema. Yo creo que para, ahora ya, horror y espanto de los libertarios, hemos abierto, estamos abriendo, porque algunos ya lo hicimos, otros estamos en camino, 56 centros universitarios. Un programa que se llama Puentes, que permite dictar algunas carreras en pequeños pueblos, a veces en ciudades del interior de la provincia de Buenos Aires, así que los que querían…

Me acuerdo del gobierno, de las experiencias anteriores a que estábamos, los bancos de la Cámara de Diputados con Daniel, disputando y combatiendo, pero me acuerdo que decían, bueno, que no iban a abrir más hospitales, que para qué tantas universidades, no me venían las frases porque vinieron algunas mucho más bestiales y aberrantes ahora, así que no me acordaba ya de que ‘los hijos de los laburantes no iban a la universidad’, creo que esa la dijo Vidal ‘¿Para qué tantas universidades en el conurbano? ‘¿Para qué abrieron tantas universidades?’ Universidades que son una experiencia, la verdad, fabulosa y para la Provincia muy importante. Bueno, contra eso, nosotros, no contentos con no acompañar esas ideas, estamos tratando de extender la universidad a toda la Provincia, porque para que un derecho sea tal, se debe poder ejercer, ¿no? Tiene que ser un derecho actual, real, efectivo. Entonces, hay muchos derechos que están consagrados por las leyes, por la Constitución, pero que hay una distancia muy grande de buena parte de nuestra sociedad para poder cumplirlos, ¿no? Entonces, para eso, yo también le doy una mala noticia a los libertarios. Para eso está el Estado.

Y ese es un poco el objetivo, que desde los 3, como dice Alberto ¿no?, desde los 3 años hasta los 23 años más o menos, 20 años de educación garantizada, pública, gratuita, universal, en nuestra provincia, y por supuesto, en todo el país. Y pasa, la verdad es que pasa. No con todos,  y bueno, y hay diversas situaciones, a veces dificultades, pero pasa. Y lo vemos, lo vemos continuamente. Pibes y pibas que, por sus propios medios, por el mercado, no hubieran podido acceder y empiezan a los 3, entran a la inicial y después terminan con un título universitario pasados los 20 años, 20 años después. Y yo creo que en ese sentido, ahí hay un punto, y eso es lo que se defendió. Eso es lo que se defendió para mí en la marcha. Eso es lo que se defendió porque evidentemente un país que logre garantizar un piso de formación, un piso de preparación, un piso de recursos, de igualdad de oportunidades ¿no?, de igualdad de oportunidades de manera masiva para toda la población y que sea sólo un ejercicio de, en algún caso, la posibilidad, pero mucho la voluntad, bueno, pero que el Estado garantice esos 20 años de formación, creo que es algo que tiene la Argentina y que no hay, ni siquiera como aspiración, en la región seguro y en el mundo tampoco. Y en el mundo tampoco. Así que, entre las cuestiones que tiene la Argentina, Maradona, Messi, el dulce de leche, y varias más, esto de una educación universal, gratuita, por 20 años, creo que es algo que nos debería enorgullecer y que más allá de lo que nosotros digamos, el pueblo salió a defender en la calle.

Sobre el libro y sobre la cuestión del péndulo, porque es recurrente en varios artículos la cuestión del péndulo. En muchos artículos, bueno, el de Daniel, tengo que recurrir un poco a los resúmenes, al de Daniel con Graciela Granovsky, por ejemplo, pero varios más en el artículo y en varios más, digo, se hace una recorrida histórica, en ese caso por el papel o por la función y llamémoslos los énfasis que se hacen en la importancia del sistema educativo en diferentes épocas a lo largo de diferentes épocas históricas. Todo empieza con la 1420, pero bueno, quiero decir que también la educación pública, gratuita, obligatoria, en la provincia de Buenos Aires es anterior a la 1420, 9 años anteriores, si no me equivoco, a la 1420, o sea que la provincia de Buenos Aires fue precursora en una ley de ese tipo y esto es muy temprano para las experiencias, es más o menos concordante con lo que ocurre en Francia, es decir que es precursor y es de avanzada lo que ocurrió en la Argentina y no es típico ni es generalizado el haber puesto tanto énfasis en la educación pública como política de Estado.

Después podemos ponernos a preguntarnos sobre las causas, pero ahí todos mencionan o varios mencionan el tema de que en Brasil, por ejemplo, la esclavitud, ¿cómo era? Hasta 1888, es decir que acá estábamos hablando de la educación pública y también lo menciona Dora, lo menciona Graciela, el hecho de que es una educación para los dos sexos que es importante y que tampoco es tan común, una experiencia tan común, pero a partir de ese momento hasta el presente, cuando uno narra o cuando se narra la historia del derrotero, de la evolución, llamémoslo de los avances y retrocesos de la educación pública en la Argentina, cuando uno reconstruye esa historia, y bueno, muchos usaron esta metáfora del péndulo ¿no?, de las idas y vueltas entre dos tipos de experiencias a las que genéricamente podríamos denominar experiencias liberales, neoliberales y del otro lado experiencias nacionales, populares, democráticas, bueno, y todo aquello.

Entonces, hay dos polos entre los cuales va oscilando un péndulo que determina avances y retrocesos y se marcan, cada vez que se recorre esta historia, se marcan similitudes, casi diría familias de políticas o de objetivos y finalidades y a veces de resultados también en cada uno de estos polos, de estos extremos del péndulo, ¿no? Bueno, esto está bastante visto e incluso está muy estudiado con esta clave interpretativa no sólo este asunto sino, por ejemplo, la historia económica argentina que obviamente está de base de esta cuestión porque se asocia a proyectos sociales, políticos y económicos también, ¿no?. Entonces se habla de gobierno del ajuste, de un lado y gobierno de la expansión sería del otro, de la democratización, de la universalización, de la inversión en educación, ciencia y tecnología, entonces hay un movimiento pendular. Ya esta idea del péndulo aunque sea sencilla y un poco, a veces, grosera, para hablar de las particularidades, si uno va más en detalle. Creo que es acertada para esto y, sobre todo, es interesante para la discusión que también se da en la Argentina hace bastante tiempo que vendría a ser, para decirlo de manera chabacana, cuándo se jodió el país, ¿no?, ese sería el título. ¿Cuándo se jodió el país? Y ahí, sobre todo el neoliberalismo o la derecha Argentina, empieza a buscar fechas en general, hasta hace poco asociadas a la experiencia del peronismo, ¿no? A la experiencia del peronismo en alguna de sus instancias, en alguna de sus formas, pero preferentemente el peronismo, y si se puede, el primer peronismo también. Y entonces, ahí fue, y dicen 70 años en el macrismo, era, era una pena porque juntos lo que había pasado hace 70 años en el momento en donde asume Macri, pasaron dos cosas a la vez: empieza el gobierno de Perón, el primer gobierno de Perón, pero también llega el papá de Macri a la Argentina, en ese mismo momento. Es una coincidencia incómoda en los 70 años, ahí llega Franco, entonces, bueno, hubo una polémica sobre cuál fue la principal… pero bueno, es para otro debate.

Pero bueno, hablo del péndulo. Acertado hablar del péndulo porque marca algo que por obvio, por conocido, nace en esta facultad, pero creo que en general cualquier persona de inquietud media sabe que la historia argentina ha tenido idas y vueltas, ha tenido polos opuestos que se han sucedido, entonces esto de los 70 años, de poner que fue un día donde empezó el problema, obviamente es rebatible fácilmente con solo hablar del péndulo. Hablar de una historia donde hubo idas y vueltas, donde hubo dos modelos si quieren para sintetizar, que se fueron alternando. Bueno, ya deshace el argumento de que hay 70 años monolíticos de aplicación del mismo tipo de políticas que resultaron en los problemas, dificultades o frustraciones que puede tener la sociedad Argentina. Evidentemente, claro que esto se cae, después queda otra discusión, ¿qué lado del péndulo es el que jodió el país? Es el más interesante. Yo en esto tengo una idea muy clara, porque me parece que cuando uno toma, con la rigurosidad que se hace en este libro, pero cualquier cuestión importante sobre el derrotero de la sociedad argentina, sea la evolución de su industria, de sus derechos laborales, de las estadísticas de pobreza, de inclusión social, uno toma el sistema de salud, uno toma la infraestructura, bueno, siempre encuentra que el retroceso está asociado a las políticas neoliberales. Así que, vamos a dar un veredicto: fueron ellos los que jodieron el país.

Y me parece que dicho así, claro, ahora lo van a sacar de contexto, pero como ya dijimos que esto dice la verdad, estamos cubiertos. Y además se agrega que si uno mira series históricas, estadísticas, obviamente esto es mucho más amplio, pero cuando uno mira educación, estadísticas educativas, cuando uno mira estadísticas de cantidad de alumnos, cuando uno mira cantidad de establecimientos educativos, cuando mira infraestructura escolar, cuando uno mira cualquier indicador, cualquier indicador, encuentra esta regularidad empírica, esta regularidad basada en estadísticas, hechos objetivos que es que hay etapas de fuerte retroceso asociadas generalmente a algo obvio, que por obvio no hay que dejar de decirlo, que es que cuando se retira el Estado, cuando se reducen los recursos, cuando empieza el proceso de ajuste, y bueno, se empiezan a perder puestos de trabajo, se empiezan a perder industrias, se empiezan a perder también capacidades, se empiezan a perder alumnos en las universidades, se empiezan a perder egresados, graduados, bueno, todo esto ya lo conocemos. Pero hay una segunda cuestión interesante, de esta cuestión, de este enfoque o de esta mirada que habla de un péndulo y que es que, creo, lo que ocasiona la urgencia de este libro, ¿no? Que es que estábamos acostumbrados a hablar de la historia argentina como idas y vueltas de ese péndulo, y ahora aparece un gobierno, el que tenemos hoy, que es difícil, es difícil de caracterizar, es difícil de, por lo menos mecánicamente, asociar a las políticas históricas del ajuste, del neoliberalismo en la Argentina, del Consenso de Washington, etcétera, etcétera, etcétera. Es decir, parece que hay una novedad.

Y esto es distinto a otras experiencias de la misma familia que el gobierno de Milei. Porque de los dos polos del péndulo, claramente lo de Milei está del lado del ajuste, del neoliberalismo, el problema es si el anarcocapitalismo trae novedades, de qué tipo y de si tenemos que empezar a hablar de un tercer estadío o de un tercer lugar de, en esta historia sintetizada, simplificada, caricaturizada de la Argentina que oscila entre un lado y otro. ¿Es esto nuevo? Y mejor dicho ¿de qué se trata? ¿Qué es esto, qué bicho es?, sin alusiones personales. Pero ¿qué es esto? Entonces hay un esfuerzo, la verdad que yo creo patriótico en este libro, por tratar de comprender cuál es el ideario anarcocapitalista, liberal-libertario o de la Escuela Austríaca. Un esfuerzo, digo patriótico porque es importante entenderlo, porque hay una referencia permanente a un conjunto de ideas, a una presunta doctrina, a una teoría que, aparentemente, generaría soluciones, resultados y, a veces, casi parecen mágicas, pociones mágicas, ¿no?, ‘nunca probamos esto’. Y me atrevo a decir que puede haber algún voto asociado a esta cuestión, a la novedad, a la simple novedad, ¿no? ‘Bueno, probemos. Con esto no salió, con esto otro no me gusta, bueno, probemos esto que parece nuevo, que es novedoso, que es original, que es distinto y aparentemente útil y conducente’.

Bueno, me refiero a eso entonces, neoliberalismo, desarrollismo, neoliberalismo, gobiernos populares, neoliberalismo, ajuste o como quieran llamarlo, y ahora aparece algo que hay que caracterizar. Es importantísimo que tratemos de caracterizarlo, aunque bastante frustrante. Importante, relevante, pero bastante frustrante, porque la verdad es que a mí, en mi tarea académica, o sea en la prehistoria, que dí alguna clase en este aula, también de esas cosas, pero cuando me dedicaba a enseñar, a escribir, a investigar historia del pensamiento económico particularmente, y me topé con esta con esta escuela del pensamiento, con la llamada Escuela Austríaca. Que es una escuela económica, me parece que es excesivo llamarlo una escuela económica, pero es por lo menos un antecedente, un antecedente de algunas teorías económicas que hoy forman parte de la ortodoxia, o sea, de la escuela de pensamiento dominante, del mainstream lo llamamos los economistas, la corriente principal. Bueno, la Escuela Austríaca figura como un antecedente de lo que hoy sería el pensamiento económico dominante convencional, el que está en los manuales, cuando algunos de ustedes les tocó hacer el CBC y estudia economía, micro y macroeconomía. Bueno, la Escuela Austríaca figuraría como un antecedente de alguna de las teorías que se enseñan hoy, pero ahí se terminó la relevancia. Ahí se terminó. La Escuela Austríaca en términos conceptuales, la teoría austríaca en términos de doctrina, de teoría, es absolutamente marginal, es absolutamente marginal en el presente, absolutamente marginal. Además de ser claramente y visiblemente anacrónica. Es una escuela que, decía, incluso sobre eso escribí algo porque tiene que ver con, bueno, la formación del pensamiento económico moderno tiene, en una instancia, a la Escuela Austríaca. ¿En qué momento? 1890. 1890, donde junto con otros teóricos de otros países, algunos austríacos, algunos tipos de nacionalidad austríaca, proponen algunas teorías que se mezclan con otras provenientes de otras tradiciones, pero que tienen la particularidad de haber surgido más o menos en los mismos años, para ser preciso, 1870. 1870, 1871, 1872, ahí, todos juntos y de manera simultánea, surgen, de manera simultánea y hay una especie de enigma, de manera simultánea e independiente, surgen diversos autores, entre ellos esta corriente austríaca, que no es la principal ni la predominante, pero es una de ellas. Es un autor inglés, es un autor francés y un austríaco. Lo sintetizo porque es muchos más, pero no es ese el motivo de esta charla, pero es un poco para simpatizar y acompañarlos en el sufrimiento de tener que entender de qué se trata esto. Entonces les digo, yo pasé por esto, yo soy un sobreviviente de esto, porque la Escuela Austríaca en aquel momento es una de las tres patas del surgimiento de la teoría, llamémosla marginalista, marginalista, que forma parte de lo que hoy conocemos como microeconomía fundamentalmente. O sea, sobreviven algunas ideas. Los autores son Jevons, William Stanley me parece, Carl Menger, y Walras, que escriben al mismo tiempo, de manera separada, por eso esas cuestiones, vieron que pasa en los descubrimientos o pasa en la historia de la ciencia o de la teoría, que al mismo tiempo, de manera independiente, sin conocerse y sin vínculos, dicen más o menos lo mismo. Y dicen más o menos lo mismo. Que es una mirada que, básicamente, surge en contraposición al marxismo. Prolifera, surge y discute con el marxismo, que aparece más  o menos en esos mismos años. Más o menos en esos mismos años. Así que, es una teoría del siglo XIX, contemporánea de la aparición del marxismo. Y es un hecho que, bueno, que ameritó discusiones, reflexiones. ¿Por qué surgen al mismo tiempo? ¿Por qué surge una teoría tan parecida en diferentes lugares? Cuando se trata de las ciencias naturales, hay a veces explicaciones ingenieriles, economicistas, ¿no?, que hacía falta tal avance, entonces hay un invento que se patenta en varios países al mismo tiempo, casi en el mismo año, a veces casi en la misma fecha, y es lo mismo y se le ocurrió a dos personas distintas en lugares distantes, no se le ocurrió ni antes, ni después, se le ocurrió al mismo tiempo.

Es decir, que acá hay otra de las claves importantes para comprender esta Escuela Austríaca. Sus conocimientos, sus teorías, sus ideas están históricamente determinadas. No es una aproximación al conocimiento real del funcionamiento de la economía, sino que en aquel momento, por alguna circunstancia aparecieron explicaciones que eran más o menos de la misma familia, para los fenómenos económicos. ¿Y en qué se basaba? que explicaba todo desde el punto de vista individual y subjetivo. Individual y subjetivo. Trataba de reconstruir todos los fenómenos económicos a través de los compartimentos individuales, subjetivos y de búsqueda de la máxima satisfacción del lado de las personas, y de la máxima ganancia del lado de las empresas. Con un simple principio, básicamente, lo que tiene de particular es lo simple, y yo diría, lo precario de la explicación. Lo precario. A punto tal que esa escuela de pensamiento, estos autores rápidamente son sustituidos por otros, complejizados, elaborados y hoy llegamos a que sigue entre los antecedentes pero no está más. Es decir, básicamente, nadie o muy pocos se toman en serio y estudian a los austríacos. Muy pocos, muy pocos.

Pero sobre todo, a ver, quiero ser justo con esto, ¿no? Tuvo algunos momentos de renacimiento, también vinculados a importantes discusiones. Por ejemplo, cuando surge el keynesianismo, los escritos de Keynes, aparece Hayek, un autor de la Escuela Austríaca pero con particularidades, yo diría que el propio Milei o los autores que sigue Milei no son estrictamente el pensamiento de Hayek que es muy amplio, muy diverso, que tiene elementos filosóficos, es mucho más que teoría económica, pero surge y se hace relevante en la disputa económica por la discusión con el keynesianismo. Es decir, que nace discutiendo al marxismo y reaparece discutiendo al keynesianismo. Es decir, que parece ser un polo en una discusión que luego va encontrando otros caminos, que luego va encontrando otros caminos. Pero para ser con esto muy claro y contundente, y además decir lo que es la realidad, son ideas que nunca se aplicaron en absolutamente ningún lado. Para empezar, en Austria no se aplicaron. Los austríacos son suficientemente… Como para comprender que no, que no es por ahí. Que no es por ahí. Hoy no sé, porque no lo sigo al detalle, pero sospecho que no hay muchos austríacos en Austria. Entendido austríaco como que abreva de estas ideas económicas y de estas teorías económicas.

Entonces, repito ¿qué papel cumple, entonces, esta teoría? Y he visto los esfuerzos que han hecho para ir a leer a otros autores. De nuevo, no soy especialista en la historia de la Escuela Austríaca. Que sí, que fue sobreviviendo en algunos lugares, apareció, tiene algunos autores, algunos pantallazos, y participa de algunos debates importantes en episodios históricos limitados. Bueno, pero otro de esos episodios es durante el Macartismo en Estados Unidos. Otro de los episodios donde aparece como un instrumento que les debe resultar familiar. Vieron que hay una persona que todo el tiempo ve socialistas, comunistas, que dijo ‘Rusia es comunista’, y así sucesivamente, ‘colectivistas’. Todos términos que, creo, hay poca gente que, poca gente, sin valorar esto, pero poca gente que diría ‘ah, bueno, yo’. Y sobre todo acá, en Argentina sin, por la magnitud que tenga, sin menospreciarlo, pero no sabemos con quién se está peleando este tipo. No existe más. Eso no existe. Está diciendo bueno, nos llevaron al modelo colectivista, el modelo socialista, al modelo… Bueno, la verdad es que no es así. No sé ni por donde empezar a explicar que no es así. Que está peleándose con fantasmas, usando fantasmas. Y en ese sentido creo que una de las grandes decepciones es que estas teóricas anarcocapitalistas no tienen raigambre, no tienen basamento, no tienen experiencias. No es que se ha probado vender niños a ver cómo funciona. Fuera de la esclavitud, aca en la Asamblea del año XIII, le aviso a Bertie, ¿no? En la Asamblea del año XIII se abolió la esclavitud. Entonces no se puede disponer de un ser humano que, además, tiene una serie de derechos que están consagrados por leyes. O sea, no sé si no se puede, pero es claramente ilegal. Entonces, no se probaron estas ideas. No se probaron. Y en particular, lo dicen varios de estos artículos, en particular en los países desarrollados a los que aparentemente la aplicación de estas teorías y de estos programas, y de estas propuestas y estos planes nos van a llevar… Bueno, seguro no hay anarcocapitalismo.

Seguro la economía norteamericana o la irlandesa, ¿no?, porque ahora es Irlanda hacia dónde vamos. Porque hace un tiempito íbamos para otro lado, pero ahora nos hemos dirigido hacia Irlanda. Han tomado el avión y nos llevan a Irlanda. Pero bueno, no se aplican estas ideas. Pero ni por las tapas. O sea, que esto nunca se hizo, no se está haciendo, y en las experiencias exitosas que se señalan no existe esto, no existe, no existe. No existe lo de la venta de órganos, no existe lo de la venta de niños, no existe lo de los vouchers, no existe, no existe un Estado ausente, no existe cero obra pública, no existe que el mercado haga todo. Y no existe, particularmente, y acá déjenme una desviación más de economista, una desviación más de economista, pero que tiene que ver con la conversión de Milei a la Escuela Austríaca. La conversión, el momento en donde se hizo austríaco. Porque lo contó varias veces, lo contó varias veces y es muy llamativo.

Dice que él no era austríaco, que enseñaba crecimiento con y sin dinero. Bueno, andaba en esa, pero en un momento descubrió, o se le presentó, o se le reveló la Escuela Austríaca. Y cuenta por qué, por qué llega a la Escuela Austríaca. Y llega a la Escuela Austríaca porque es lo que estaba enseñando, la teoría a la que él adhería, profesaba, enseñaba, reproducía, estaba en contra de los monopolios. Miren, no es muy difícil estar en contra de los monopolios, no es tan difícil. Es medio obvio. En los países capitalistas desarrollados si uno tiene que ir a buscar un sector del Estado que uno puede decir ‘bueno ahí hay muchos trabajadores, hay mucha inversión’ es en la política antimonopolio, antitrust, defensa del consumidor. Toda esa batería, en los países capitalistas desarrollados existe, se combate el monopolio. Se combate. Y Milei nos cuenta que él, en realidad, su marco de ideas estaba en contra del monopolio, como todo el mundo, pero por algún motivo eso no le gustaba, o no le servía, o no lo quería y entonces encontró una teoría económica que defiende al monopolio. Yo diría la única teoría económica en la historia de la humanidad que defiende al monopolio, que es esta. Y ni siquiera completa, no son los austríacos, son algunos autores de la Escuela Austríaca, es decir que es más limitado todavía. Sobre la marginalidad, algo más limitado todavía. Pero defiende al monopolio.

Entonces yo dije bueno, pero qué ganas hay que tener para estar disconforme, para estar poco confortable con la teoría que enseñas porque no defiende al monopolio. Y ahí descubro algo que, en realidad, creo que era evidente: Milei trabajaba en un monopolio. Trabajaba en un monopolio, trabajó en varios monopolios. Trabajó en Aeropuertos Argentina 2000, un monopolio regulado por el Estado producto de una privatización. Trabajaba en un monopolio. Entonces, bueno, decidió buscar la única teoría económica que defiende a los monopolios, que es justamente lo que él, por sus convicciones tenía que intentar regular, o modificar o hasta desbaratar, y sin embargo ahí estaba. Entonces, creo que esto es importante, porque así es como él mismo narra su llegada al anarcocapitalismo. Ahora, ¿qué problema hay con el anarcocapitalismo?

Repito, una teoría marginal, una teoría a la que muy pocos adhieren, una teoría que defiende el monopolio, que defiende todas estas cosas en algunas versiones, porque después hay discusiones varias, pero además, cuando él le agrega el anarcocapitalismo tiene esta particularidad que me parece que ya está ajena a casi toda teoría económica hoy vigente y relevante, que es la idea de que hay que desbaratar o destruir o desmantelar el Estado. Desmantelar el Estado. Que eso puede ser algo bueno. Que puede ser algo bueno. Miren que para defender esto, que vivir un capitalismo sin Estado, sería mejor en algún sentido. No me pongo a darle otras notas, otro color, otros caracteres porque lo que él está proponiendo es un capitalismo sin Estado en un país periférico, en un país subdesarrollado, en un país con mucha desigualdad. No es un capitalismo sin Estado, no con menos Estado, sin Estado en un país, en una potencia central muy desarrollada. No, es acá, en la Argentina. Pero siquiera en países desarrollados creo yo que no hay nadie con cierto nivel de seriedad que defienda esto. Esa es la verdad. Lo veo yo también seriamente, porque es muy grave. Porque es muy grave. Porque es muy grave.

Porque es claro que en ningún lado se hace. Es claro que no hay ningún caso de éxito. Es claro que hoy no es un pensamiento jerarquizado ni siquiera. Entonces, ¿a dónde nos está llevando esto? ¿O a dónde nos llevaría el desmantelamiento, la destrucción del Estado no sólo en general, que nadie lo hace, sino particularmente en la Argentina, en la Argentina de hoy?

Entonces ahí me parece tremendamente interesante lo que se discute en el libro con respecto a la educación. Porque es clarísimo, es clarísimo que el acceso a la educación, que la generación de la igualdad de oportunidades, de la igualdad de calificaciones, de las posibilidades personales, familiares, pero sobre todo colectivas, depende mucho del nivel de educación de la sociedad. Y eso está tremendamente demostrado. Y queda claro, y está a la vista, que si se pretende destruir al Estado en general, pero particularmente correrlo del ámbito educativo, y, lo que vamos a tener como resultado es más exclusión, es más desigualdad, es falta de acceso. Todavía hoy, con todos los esfuerzos que se hacen, hay problemas en punto al acceso real y efectivo a la educación en general, y a la universitaria en particular. Bueno, imagínense sin el Estado, imagínense con una privatización completa, imagínense si el mercado regulara y resolviera solo quién cursa sus estudios o quién va a la primaria o quién los padres quieren mandarlos al taller o a la plantación. Me parece que no hace falta ser austríaco o anti austríaco para comprenderlo. La verdad es que se trata de un proyecto que destruye, destruye las posibilidades de desarrollo y de igualdad en la Argentina.

En particular, en la cuestión educativa, pero en general cuando uno toma diversos aspectos de la acción del Estado. Y esto no quiere decir, por supuesto, que defender la educación pública, o defender la salud pública o defender la obra pública, sea defenderla tal cual es, con todas sus características o que defenderla se trate de decir ‘che, está perfecta, dejémosla así’. Voy a decir algo que me parece central para lo que planteaba Daniel, y es un planteo del libro, defender es criticar. Defender es criticar, pero hacer una crítica informada, hacer una crítica profunda, hacer una crítica que venga acompañada, también, de una intencionalidad acerca de cuál es el objetivo, hacer una crítica que tenga que ver, no con decir anda mal o anda bien, entonces como anda mal, o tiene tales aspectos que no andan bien, destruyanlo. La verdad es que yo, lo que vengo a defender acá, es que para defender a la universidad pública, para defender a la educación pública, para defender a la escuela pública en general, lo que hay que hacer es animarse a criticarla. Y criticarla para transformarla, porque esa es otra cuestión importante que tiene que ver con la Escuela Austríaca, que tiene que ver con el pensamiento economicista o económico aplicado a cualquier cosa, que es que la verdad es imposible transformar lo que no se conoce. Esto sí se estudia… creo que se llama tesis algo, ¿no? Pero no se puede transformar lo que no se conoce. No se puede transformar, se lo puede destruir, se lo puede achicar, se lo puede romper, se lo puede fraccionar, se lo puede descuartizar, se lo puede montones de cosas, pero transformarlo no se puede.

Entonces, yo creo que ahí hay una clave importantísima que tiene que ver con las tareas para adelante. Y con esto termino porque… Una pequeña nota más del artículo de Dora, porque me parece que a todos nos impactó algo que Dora dijo también en el lanzamiento de la Escuela de Género en la provincia de Buenos Aires, que paso otro chivo: hemos lanzado una Escuela que preside Dora Barrancos. Pero que dice algo que es muy claro y que me parece que es disruptivo en el estado actual de la discusión y de la novedad, de la novedad de estas ideas a las que nos enfrentan y que nos ponen a estudiar y a tratar de comprender, y a tratar de criticar también. Bueno, que es que el Estado moderno, el Estado moderno, la verdad que en la Argentina, pero en general, nuestro Estado moderno, nuestro Estado es una invención, dice Dora, del liberalismo. Del liberalismo. Y acá hay una clave importantísima para mí. Yo a veces he dicho, peor que Dora, pero más o menos con la misma intención, marco esta idea de que los liberales, incluso los economistas liberales, incluso los padres fundadores de la economía liberal o de la economía hoy ortodoxa, Adam Smith, etcétera. Todos ellos contemplaban la necesidad del Estado, y después discutían la esfera de acción del Estado, la profundidad de esa acción, el tipo de acción. Pero nadie negaba ni la existencia del Estado, ni planteaba la posibilidad de que el Estado no exista. Y ¿por qué no lo hacían? Porque hay una comprensión profunda de que el Estado actual es un Estado capitalista, que no es otra cosa. Que no es algo que vino por unas ideas, por algo que a alguien se le ocurrió, si no que es parte del proceso histórico que estamos viviendo, que es parte necesaria, integrante de ese proceso histórico. Obviamente, en esta etapa, con una sociedad capitalista y un Estado capitalista, lo que se puede hacer es discutir y disputar esos rangos de acción, esas intervenciones. Por eso a mí me gusta decir que el Estado, en realidad, no es solamente, únicamente o unilateralmente un instrumento de la clase dominante sino que es un territorio de disputa. 

Ahora, pensar que podría existir la sociedad más o menos tal cual es, sin Estado, la verdad que es algo absurdo. Es algo absurdo. Ahí está el núcleo irracional de esta discusión. Es absurdo y es muy difícil discutir con teorías absurdas. Por eso, a mí parece que la etapa actual, la situación actual, el gobierno de Milei lo que está mostrando, además, es una traición de esas ideas. Una traición, no es para disculparlo, pero necesaria porque son inaplicables, porque son absurdas. Son inaplicables. Entonces, lo que ha pasado, y es parte de lo que observamos hoy, es que ha tercerizado o ha parcelado algunas áreas del Estado y se las ha entregado a gente que no piensa así. Toto Caputo, con todo lo que sabemos, pero Toto Caputo no es austríaco, y no lo digo en el sentido del pasaporte, ¿no? Pero yo no sé sí sabía que algún día le iba a tocar formar parte de una experiencia así, pero no es. O sea, que está haciendo lo que sabe hacer pero que no tiene que ver con las ideas de los austríacos ni anarcocapitalistas. De la misma manera que muchos de los funcionarios que ha tomado prestados o que ha entregado áreas, no sé, el área de Energía, no hay ni un anarcocapitalista, ni un liberal libertario, no hay. No hay. Es decir, que lo que está gobernando hoy, para complejizar, no son estas ideas de Milei. No son estas ideas de Milei. Por otro lado, inaplicables además de absurdas, y además de peligrosas, pero inaplicables al fin. Como se expresa esto en que las políticas que se están observando en cada una de las áreas de Gobierno no forman parte de este ideario, forma parte la retórica, forma parte la parafernalia, forma parte el marketing, forman parte las agresiones, forma parte una especie de tribu que comparte, pero no es lo que está pasando. Está pasando otra cosa. Así que esto complejiza un poco más la cuestión. Complejiza un poco más la cuestión, pero me parece que es importante marcarlo.

Yo veo, yo veo que lo que se está haciendo, aunque no es anarcocapitalismo y no son las ideas originales ni de campaña, se está· haciendo, finalmente, un ajuste bastante ortodoxo, clásico, tradicional y bastante conocido para quienes vivimos otras instancias de este tipo de ajustes, y para quienes los estudiamos y conocemos los planes de ajuste. La verdad, que será más profundo, será masivo, no tiene red, no tiene red de acompañamiento, pero más profundo, más veloz, pero no es que ha venido una enorme novedad, no la hay. La hay en el terreno de la discusión, la hay en el terreno de las ideas, y ahí creo que tenemos una fortaleza porque estas ideas son absurdas, nunca aplicada, jamás aplicada por la racionalidad y sensatez que prima en otros lugares. Nunca aplicada. Y además, sus resultados son bastantes fáciles de comprender. Retirar al Estado de todas las áreas del proceso social, de todas las áreas del desarrollo, de todas las áreas de la economía, de todas las áreas, particularmente, de la educación, de la salud, y tiene el resultado que todos sospechamos que va a tener y que está teniendo. En otra medida y de otra manera, pero que está teniendo. Que es esto, que es la exclusión, que es el desempleo, que es la desindustrialización, que es la pérdida de soberanía, que es, la verdad, un plan de pobreza planificada.

Y en ese sentido, yo creo que el libro tiene esa importancia. Tiene esa importancia. Es de lectura obligatoria para discutir estas cuestiones, porque muestra bien cuáles son esas ideas, cuál es su fuente, a dónde van, y muestra al mismo tiempo, que no sirven pero que no se hacen. Que se está haciendo un ajuste con la pretensión de ir tan profundo de desmantelar y destruir el Estado.

Y a mi me gusta, creo que en libro alguna vez se usa, la idea de un Estado desertor. Porque esa es la última cuestión a la que me quería referir. Hay una ley de educación nacional, la de 2006, que dice que ‘la educación y el conocimiento son un bien público y un derecho personal y social garantizados por el Estado’. ¿No? Esto dice la ley vigente en la República Argentina. Además de todo lo que dije, quiero marcar que lo que están haciendo es ilegal. Es ilegal, contrario a las leyes y a la Constitución argentina, son derechos consagrados por la Constitución Nacional. ¿Y qué vamos a hacer? Bueno, en el caso particular de mi persona, agradeciéndole a los autores, agradeciéndole a la facultad, digo, en el caso mío estoy bastante condicionado, bastante atado, en términos de qué hacer ante esto. Porque cuando a uno le toca asumir como gobernador jura sobre la Constitución Nacional y jura cumplirla y hacerla cumplir. Así que eso, tenemos que hacerla cumplir la Constitución Nacional vigente y denunciar cuando no se cumple, y manifestarnos y luchar por nuestros derechos. Muchísimas gracia.