Encuentro con iglesias evangélicas
Muchas gracias a todos y a todas. Primero empiezo por agradecerle a Juan, a Cristina, a Juan Martín por el trabajo que hicieron. La verdad que era un tema que venía pendiente y que era un reclamo, un pedido, una solicitud permanente de las diferentes iglesias, de las congregaciones, y finalmente, le acabamos de dar forma. Quiero decir también que participa de una serie de medidas que hemos tomado desde el gobierno provincial, desde allá por fines del 2019, cuando asumimos, ustedes recordarán que en el gobierno anterior al nuestro, el que nos precede, se había disminuido la jerarquía de la Dirección de Cultos a una Coordinación. Es decir que, a veces, no todo es lo que aparenta ¿no? Quienes más festejan, celebran y hacen espamentos con determinadas cuestiones, finalmente son los que con la motosierra o con la falta de jerarquía terminan anulando políticas públicas fundamentales.
Voy a mencionar simplemente algunas acciones que viene desarrollando Juan, Cristina, desde la Dirección de Culto, hoy Dirección. Primero, la creación de la resolución ministerial de Asistencia a las Peregrinaciones Masivas realizada por organizaciones religiosas, que era algo que nos faltaba. Todos sabemos lo que esto significa para nuestro pueblo, pero el Estado provincial la veía como si se tratara simplemente de movilizaciones de personas y no como lo que eran, que eran peregrinaciones que son masivas, son importantes, son constitutivas de la identidad de nuestra Provincia, de los credos en los que participa el pueblo de la Provincia, así que le dimos una contención para darle asistencia. Después, la creación del Consejo provincial de Culto, otra medida que ha sido muy provechosa, que nos ha permitido también cosechar esta relación, este vínculo permanente, hoy expresado en que en 48 horas, Cristina, Juan Martín y Juan lograron que pudiéramos vertebrar este encuentro, así que esto habla de un vínculo fluido permanente.
Luego, el acompañamiento a la creación de 16 nuevas oficinas municipales de Culto, llegando a 37 municipios con funciones específicas. Es decir, que empezamos a hacer un trabajo que también mencionaba Cristina, no solo un Consejo provincial, sino capilarizar, darle presencia territorial. Por eso quiero agradecer y pido un aplauso para los intendentes que nos acompañan; de La Plata, de San Martín, de Merlo, de Berisso, de Ensenada, de Brown. Y Kato con ciudadanía ministerial, pero también un hombre de San Martín, además de Fernando. Así que 16 oficinas municipales, luego la organización junto al Arzobispado de La Plata del Tedeum interreligioso. Esto lo quiero agradecer muchísimo, el primero que hicimos, no sé si recuerdan, fue en tiempos de pandemia, y lo hicimos con muchísima generosidad acá en el palacio, en la Gobernación, fue realmente una ceremonia hermosa, interreligiosa, así que esto era una política impulsada por el Papa Francisco pero que le ha dado una continuidad tanto el Arzobispo de la Plata, el actual, Gustavo Carrara, como nosotros del gobierno nos hemos encontrado con varios de ustedes en diferentes ocasiones, en diferentes lugares, pero muchas veces para celebrar junto con nuestra Catedral algunos de los encuentros importantes. Después, la realización de foros interreligiosos provinciales, dos, cuatro seminarios de religión y sociedad, y por último, edición y publicación digital de la la revista Comunidad Bonaerense, son simplemente una pequeña síntesis de algunas de las acciones importantes de nuestra Dirección de Culto, lo que estamos realizando desde 2020 en adelante.
Así que yo creo que hemos logrado poner en plano institucional, y ahora también de manera legal, normativa, una relación entre el gobierno y las diferentes iglesias, congregaciones, entidades, comunidades, que nos ha permitido hacer un trabajo mucho más coordinado, mucho más eficaz, y donde la acción del Estado se complementa con la acción de ustedes, cotidiana y diaria.
Hemos tenido pedidos recíprocos, trabajos conjuntos y resultados muy importantes, así que esto viene a ser una suerte de coronación dándole el lugar jurídico que prevé el código y que no estaba consagrado todavía por la normativa, como no lo está todavía en buena parte del país, así que, creo que en esto, junto con algunas otras provincias, somos precursores.
Dos, tres cosas más: la primera tiene que ver con la forma del trámite, decía Juan Martín, que estuvimos trabajando de manera digital, informática, para que se pueda hacer con toda la facilidad, rápidamente, una vez publicada en el Boletín Oficial la resolución del Ministerio. Pero también es importante decir que aquellos que hoy tienen una forma jurídica que no se corresponde con la realidad de lo que representan, no ocultan lo que son, ni los convierte en lo que no son, pero la verdad es que genera una especie de desconcierto y confusión que no es necesaria. Es muy importante para nosotros poner las cosas por su nombre, así que, en este sentido, los que ya estén funcionando como fundaciones, como organizaciones civiles, asociaciones civiles o de otra forma, dijo Juan, el trámite va a ser muy veloz, muy rápido, es una transición. Quiero agregar algo, porque me parece que también es un aporte, para que quede claro: gratuito, absolutamente gratuito que se puede hacer.
Y luego, el otorgamiento de la matrícula. Dije dos o tres cosas, voy a tratar de ser breve y respetar: la segunda tiene que ver con el trabajo diario y cotidiano de nuestro gobierno. La verdad que el vínculo con las iglesias, el vínculo con las comunidades, las entidades abarca prácticamente todas las acciones de nuestro gobierno, como así también de cada uno de los municipios de la Provincia. Tenemos una provincia con una espiritualidad de una riqueza fabulosa, fantástica y que nosotros queremos promover a través de la libertad de culto y a través del reconocimiento a cada una de las identidades. Nos sentimos muy cómodos trabajando de esta manera, pero también es cierto que hoy, en estos días que se está discutiendo sobre el papel del Estado, y hay una suerte, perdón la palabra porque yo la uso habitualmente pero me siento un poco incómodo ahora diciéndolo, porque ustedes seguramente le dan otra significación, pero hay una demonización del Estado. Hay una demonización del Estado, una estigmatización, una demonización, un ataque al Estado.
El Estado no es otra cosa que la formalización institucional de un pueblo, de una comunidad, de una Nación, diseñada para alcanzar objetivos comunes y para hacer cosas. Demonizar el Estado o soñar o pergeniar o anhelar, o incluso pregonar que no tiene que haber Estado, creo que está incluso fuera de los textos que cada uno de ustedes recurre con una antigüedad mucho mayor que la principal norma que tenemos nosotros, que es la Constitución Nacional. Sería ilegal no tener Estado, sería antinatural, además de muy dañino y espantoso. Pero, sin embargo, se ha vuelto una especie de lugar común o de algo admitido y permitido como forma discursiva, ‘terminemos con el Estado’, ‘no tengamos Estado’, ‘estaríamos mejor sin Estado’. Si no fuera tan absurdo, uno tendría ganas de discutir los pormenores, pero es absurdo, es absurdo. El Estado es connatural a la organización social en prácticamente toda su forma. Podemos llamar Estado en otras etapas de la humanidad a otras formas organizativas, pero también las llamaríamos Estado vistas en perspectivas, y a partir de la aparición del capitalismo, del Estado moderno, todo el mundo sabe que no hay mercado sin Estado, no hay Estado sin mercado.
Plantear, ustedes lo deben saber, que el mundo, que las comunidades se pueden organizar simplemente en un polo, plantear contradicciones absolutas y sin mediaciones en general suelen ser una trampa. Pero esto es peor, porque es un proyecto de destruir el Estado. No es solo renegar de él, sino destruirlo, porque hoy existe. Entonces, el proyecto consiste en destruir el Estado ¿Y el Estado qué es? A mí a veces me gusta ponerlo blanco sobre negro, el más en concreto, porque si no parece un entelequia, una figura de la ciencia política, o de la historia, o de la filosofía moderna, y no lo es. El Estado es esta Casa de Gobierno. Pero el Estado es cada escuela que hay en la provincia de Buenos Aires, el Estado es cada nueva escuela que hemos abierto, el Estado son las rutas, el Estado son los hospitales, el Estado son las ambulancias, el Estado son los cuarteles de bomberos, el Estado, además, son quienes trabajan en el Estado, ¿No es así? El Estado son los médicos, los enfermeros y enfermeras, el Estado son las maestras y maestros. El Estado, de alguna manera, es también cada alumno cuando está en la escuela y cuando está fuera de la escuela. A mí me parece que el mero planteo de una propuesta política, embanderada en una especie de gesta revolucionaria, cuyo verbo movilizador es destruir y cuyo símbolo es la motosierra, que es una herramienta, por supuesto, pero que corta, que rompe, que disgrega. Estamos en un momento muy excepcional, muy extraño, muy bizarro. Yo creo además que esta forma ideológica que ha tomado la Argentina en boca del Presidente de la Nación, además recurrentemente pregonando el odio, ha dicho, como también programáticamente, que debemos odiar más como sociedad colectiva a los periodistas. Quitemos periodistas, pongamos cualquier cosa ¿Cómo va a ser ‘debemos odiar más’? Yo creo, y para que quede claro, con el ministro Sileoni siempre decimos que la escuela bonaerense con sus virtudes, con sus defectos, con sus faltas, es un territorio de paz, donde si bien existe, porque anida como una fuerza permanente, pero existe el odio, no es que no hay odio, que no hay violencia, pero bueno, la premisa es que no se enseñoree, que no monopolice las prácticas sociales ¿Cómo va a ser una propuesta política a destruir? ¿Cómo va a ser una propuesta política a odiar? Yo creo, y permítame decirlo por mi boca, que esas palabras nunca aparecerían en sus iglesias y congregaciones convocando a nadie a llevar adelante esto.
Entonces, creo que estamos en un momento crítico. Porque se nos convida y se nos invita a odiar, a destruir, a perseguir, a radicar, a poner clavos en ataúdes. Es todo del orden de la pulsión de muerte. Es todo del orden de la negatividad, es todo como propuesta para una sociedad por más que esté frustrada, que esté, esté, cansada, que esté enojada. Bueno, fomentar, promover, convocar, a odiar, a destruir, a romper. Y bueno, a mí todavía todavía me subleva ver que una propuesta política es una persona blandiendo una motosierra. Y lo tengo que decir porque creo que hoy estamos acá reunidos para promover los valores absolutamente opuestos. Por supuesto que cada uno puede tener sus opciones políticas, pero yo llamo la atención porque esto es específicamente agudo en el caso de su expresión política argentina, pero es una suerte de tendencia mundial, de ideología mundial. La Constitución Nacional comienza en un preámbulo invitando a todos los hombres del mundo a que quieran habitar el suelo argentino a formar parte de nuestra Nación, y hay quienes hacen política en todo el planeta, enseñándose con quien por haber perdido su hogar o por no tener oportunidades anda buscando un rumbo y un trabajo, una familia, una comunidad. Yo sé que su labor cotidiana pasa por esta segunda actividad, no por la primera.
Y desde esa preocupación quería compartir con ustedes que más allá de las palabras, más allá de de estas reflexiones que digo a título personal, pero más allá de estas palabras, de estas reflexiones, nosotros nos encontramos con ustedes en la práctica cotidiana. A veces uno puede tener diferencias desde de credo, de religión, de ideología, de partido, de equipo de fútbol, pero hay una forma de confluir que es en la práctica, en los hechos. Francisco hablaba mucho de esto también. Y creo que en ese sentido nadie de nosotros, nuestro propio gobierno que tiene el trabajo desde el Ministerio de Justicia en las cárceles, nadie de nuestro gobierno piensa que lo que habría que hacer en las cárceles es fomentar y llamar a odiar o a insultar o a agredir. No, esto no pasa en las escuelas, pero tampoco en las cárceles. Entonces, nosotros queremos agradecer el trabajo conjunto que hacemos en nuestro sistema penitenciario, queremos agradecer y valorar también el trabajo que hacen ustedes en las escuelas, en los comedores, que hacen ustedes en los diferentes talleres, que hacen también con nuestros agentes de la policía de la provincia de Buenos Aires. Acá está el ministro de Seguridad que me pidió asistir a este acto, porque es muy importante cómo trabajamos en conjunto. Y, por supuesto, lo que se hace en punto al combate con las adicciones, contra la droga. Es decir, que son áreas de trabajo concretas, reales, cotidianas, donde confluimos y nos encontramos.
Por eso a mí tampoco me llama la atención que no podamos coordinar una sola acción con el gobierno nacional. No podemos coordinar una acción. Obviamente, se ausentan, no están, nos paran las obras, no giran los fondos, no distribuyes libros, computadoras, nada, absolutamente nada. Pero tiene una lógica porque quien piensa que en la Argentina para mejorar tenemos que destruir, ya sea el Estado, ya sea al otro, al que piensa distinto, que tenemos que señalarlo, que tenemos que insultarlo, y se ha vuelto una práctica cotidiana difícil que podamos encontrarnos en el trabajo concreto. Porque es ahí donde después se realizan las ideas y las convicciones. Más allá de lo programático, lo ideológico, lo religioso.
Uno puede pensar distinto, pero si vamos juntos a construir una escuela o a acompañar a chicos y chicas que tienen problemas o a jóvenes, adolescentes, adultos, ahí hay una comunión que va más allá de todas las posibles diferencias. Por eso para mí es tan importante el día de hoy reconocerles a través de algo que era necesario, que además es justo, que además está en el encuadre legal, que además se vienen postergando, reconocerles, como dijo Cristina, su identidad. Y que pueda moverse con más tranquilidad dentro sin tener que disimular, sin tener que inscribirse en un casillero que no le corresponde, simplemente con un acto administrativo sencillo, así que pronto nos volveremos a reunir, cada uno de ustedes con la matrícula que les corresponde como iglesia, como confesión, como comunidad o como entidad religiosa. Así que de nuevo gracias por su trabajo, el Estado que quieren destruir, yo decía, son las escuelas, son las universidades, son los hospitales, son los centros de salud, son las ambulancias. Nosotros desde ya que tenemos una obligación que es cuidarlo, porque además no es nuestro, es de todos, es la casa común. Así que nadie, ni con una motosierra ni con insultos, va a destruir ninguna escuela de la provincia de Buenos Aires, ninguna comunidad, ningún trabajo colectivo.
Y le agrego, lo último y para terminar, el Estado, yo decía, en una definición laxa es la comunidad misma, prácticamente. Porque está la sociedad civil, el Estado, y en la sociedad civil entran incluso en las caracterizaciones jurídicas. Es así como habitualmente se divide el estudio de una sociedad moderna. Entonces el Estado, somos todos, es muy difícil concebir una comunidad sin un ente organizado, jurídicamente estructurado, y que entonces pueda dar respuesta, es prácticamente imposible. Pero de la misma manera, el Estado está muy limitado, sería realmente muy impotente si no pudiera trabajar en conjunto, coordinando, con ustedes. Así que yo creo que, si el Estado es todo, o somos todos, bueno, junto con ustedes terminamos de completar lo espiritual, lo material, y le damos esta forma. Muchas gracias.