53º reunión plenaria de la Comisión Provincial para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil
Buenas tardes a todos y a todas. La verdad que para mí es muy importante, realmente relevante, por eso he acompañado muchas actividades de la COPRETI. Me acuerdo alguna ahí en Chapadmalal, con chicos y chicas que estaban haciendo la actividad de verano, pero creo yo que estamos ante una problemática y una cuestión que así de grave como es, para quienes lo entendemos, lo percibimos y además lo hemos abordado al fenómeno, creo que es un ámbito, un espacio, una cuestión sobre la que hay que hacer muchísimo trabajo.
Hay pocos temas que uno considere tan graves, ¿no? Tal vez, no sé si salvando las distancias, pero tal vez para hacer una comparación, la esclavitud, el trabajo en condiciones de servidumbre, la privación total de derechos, la desprotección, al mismo tiempo la naturalización por los sectores que lo llevan adelante, nadie que hace una bestialidad en general reconoce estar haciéndola y muchos de los que la ejecutan creen que, por el contrario, es algo menor o no tan relevante. Entonces, estamos ante una de las cuestiones, uno de los dramas más graves de la forma de producción y del régimen actual y, sin embargo, hay muchos que ni siquiera lo registran, y otros que registrándolo no les importa.
Cuando uno mira los números, yo voy a repetir porque también nos escuchan fuera de esta mesa, que obviamente aquí todos conocen bien la magnitud del fenómeno, pero según estimaciones de OIT y UNICEF, uno de cada 10 niños y niñas en la Argentina trabaja. O sea, que no estamos hablando de cantidades menores, ínfimas o despreciables, estamos hablando de un fenómeno de gran envergadura, en áreas rurales 2 de cada 10, y en las zonas críticas 8 de cada 10. O sea, que el trabajo infantil es realmente una práctica muy difundida.
Uno, porque estos días se está discutiendo condiciones, regímenes, leyes laborales, uno cuando lo ve en el caso de los adultos y consigue comprenderlo desde la propia actividad, la propia práctica, se da cuenta que no es lo mismo tener o no tener vacaciones, que no es lo mismo tener o no tener aguinaldo, que no es lo mismo tener o no horarios de trabajo, obra social, algún seguro médico, jubilación, los derechos básicos del trabajo. Acá estamos hablando de niveles de desprotección y de crueldad tremendamente elevados, y visto desde afuera de esas relaciones, de ese tipo de relaciones, muchas de ellas precapitalistas, esto pasa extrañamente con forma de servidumbre y esclavitud, que son formatos del trabajo previos al capitalismo, al trabajo asalariado, que sin embargo, cuando quedan bajo la órbita de la explotación y de la empresa y de la búsqueda ilimitada de ganancia, en el capitalismo se vuelven todavía más crueles, todavía más crueles, más cultura del descarte, como diría el Papa.
Entonces yo decía, 1 de cada 10 niños y niñas trabaja en la Argentina hoy. Adolescentes, se habla de una participación en actividades productivas del 44% para la región pampeana, con un registro mínimo, 1%, o sea que es trabajo también no en adultos y además tremendamente precarizado. O sea que confluyen las dos cuestiones, aún si fuera con regímenes y con normativas sería tremendo, pero no la tiene.
Entonces sufren las dos situaciones en simultáneo, 2 de cada 10 chicos y chicas de sexto grado faltan a la escuela por tareas del hogar, lo veíamos ahí, que a veces ni siquiera está reputado como trabajo infantil, al revés, como una forma de capacitación, una forma de asistencia, pero de la que no pueden sustraerse y que además no es voluntaria, es por cuestiones económicas, podría haber algún tipo de… Tanto de trabajo infantil reprochable, como trabajo o tareas de cuidado asignadas a niños y niñas que sean en el marco de una idea con respecto a la formación de sus padres, que tienen sus padres, equivocada, pero en general estas situaciones se vuelven crónicas y recurrentes por motivos económicos, es decir, trabajan para llevar plata a la casa o porque no se los puede mantener.
Entonces tiene claramente, después viene equipado con un aparato ideológico que lo justifica o que lo deja pasar o que lo naturaliza o que lo festeja, pero el motivo es, básicamente, problemas vinculados a la pobreza, a la falta de trabajo de los padres o de ingresos de los padres o de la familia. Así que bueno, trabajo infantil es una verdadera calamidad asociada a situaciones económicas más difundidas, a la pobreza y a la desprotección en general. Pero los números son tremendos, no sé si con el conocimiento de estas estadísticas se podría sensibilizar también un poco más, porque si no parece que estamos buscando el trabajo infantil como un hecho lateral o no recurrente o marginal el proceso económico, pero es central, es medular en el proceso económico. 61% de los menores que trabajan lo hacen en el sector agrícola, 27% en los servicios, por ejemplo el trabajo doméstico o mercados y 13% en las industrias. Así que estamos ante una situación muy, muy expandida, muy, muy difundida y que, sin embargo, no se le atribuye una gravedad y, yo diría, finalmente se lo invisibiliza. Finalmente se lo invisibiliza. En momentos donde obviamente los derechos laborales, las condiciones de trabajo, están en cuestión también para los adultos. Así que no estamos en el mejor de los mundos, ¿no?, ni mucho menos, ni en la mejor de las situaciones a nivel nacional.
Decía Walter, a mí me gusta citarlo porque además no hay que soltarlo, no hay que olvidarlo, a Benegas Lynch, diputado nacional, y algo así como el ideólogo principal del Presidente de la Nación, porque lo repite todo el tiempo, y dice que es libertad, fíjense la palabra libertad, qué interesante, porque dicen, ‘viva la libertad carajo’, y ahora vemos que para Benegas Lynch la libertad es que si no querés mandar a tu hijo al colegio, porque lo necesitas en el taller… ¿Quién no necesita explotar a su hijo en actividades laborales? Es una cosa absolutamente desquiciada, porque si lo necesitas en el taller, la libertad es poder hacerlo. No mandarlo al colegio. Eso viene complementado hoy con leyes que han trascendido, proyectos del llamado en inglés homeschooling: la escolarización en los hogares en lugar de en la escuela. Tenemos una derecha –uno que claramente no es de derecha y ha combatido con la derecha y además como tradición histórica en la Argentina, ha tenido sus consecuencias y lo hemos discutido tantas veces–, pero tenemos hoy una derecha que está en contra, incluso, de algo que viene a ser como de los principales logros de la derecha en la Argentina históricamente, que es la escuela pública, la escolarización como un instrumento, también vinculado a la identidad nacional, vinculado a la soberanía nacional, todo lo que sabemos de la escuela pública en el siglo XIX. Bueno, gente que pretende dejar a los nenes educándose en los hogares, lo cual tiene varias consecuencias, pero entre otras, esta de tal vez mechar, hacerlos laburar mientras tanto. O sea, que es una habilitación genérica, un cheque en blanco, para todo tipo de atrocidad. Repito, lo más grave de todo esto es que por un sector importante de nuestra sociedad, está relativamente admitido o naturalizado que esto sea así. No produce el espanto que debería producir. Así que, bueno, es un trabajo inmenso el que hay que hacer, desde el punto de vista de lo que llamábamos y hoy llaman también, batalla cultural, ¿no? De la discusión.
La erradicación y prevención del trabajo infantil en el Gobierno de la provincia de Buenos Aires, es una política a la que consideramos muy importante, muy relevante, a la que le dedicamos, como decía Susana, no solo interés, programas, proyectos, tiempo y militancia, sino también recursos en la medida de nuestras posibilidades. Así que yo creo que, básicamente, lo que hay que hacer es seguir insistiendo y profundizando. Me parece que hay quienes piensan que cuando flotan y se reproducen ideas reaccionarias, entonces dicen, ‘bueno, la sociedad se derechizó’, y ‘se derechizó la sociedad’. Y entonces, ¿qué deberíamos hacer quienes no estamos de acuerdo? ‘Y, aflojar un poco, no plantear, porque ahora decir tal cosa parece estar fuera de la moda o, incluso, atentar contra las ideas de determinado electorado’. Yo creo lo contrario, exactamente lo contrario. Me parece que cuando arrecian estas ideas reaccionarias, cuando incluso se trabaja para hacernos creer que porque determinados sectores políticos o sectores del poder o sectores de lo mediático adoptan ese ideario, cuando ellos lo hacen, nosotros deberíamos creernos que es lo que siente y lo que experimenta y lo que piensa y lo que cree el grueso de la ciudadanía, del pueblo. Y yo la verdad que creo que no es así, creo que no es así, que muchas veces se plantea, uno lo puede ver estos días con encuestas, que a veces resultan bastante incómodas para el pensamiento dominante, que muestran que el grueso, la gran mayoría de los argentinos y argentinas, pero particularmente en provincia de Buenos Aires, no está de acuerdo con privatizar todas las empresas públicas, no está en contra de la universidad pública y de la educación pública, no está a favor de quitar derechos laborales. Veía una que hablaba de jubilados, tampoco está a favor de lo que ocurre hoy con los jubilados. Es decir, que se intentan establecer, instalar determinadas ideas como si fueran generalizadas y universales, y yo creo que hay quienes caen en esa trampa, dicen, ‘bueno, antes se podía hablar de esta manera, ahora no porque hay otra idea, otra sensibilidad’, yo no participo de esa estrategia. Creo más bien todo lo contrario, porque si a fuerza de insistir o a fuerza de instalar estos estados de ánimo o estas corrientes de opinión, uno se acobarda, o se achica, o se corre, o peor, se suma de alguna manera, aunque sea en menor medida, más moderada, creo que ahí sí estamos condenados al fracaso, porque si no aparece otra posición, si no se planta otra posición, si no se da la discusión, no se da el debate porque aparentemente ya se triunfó de aquel lado, entonces indudablemente va a quedar una sola campana, un pensamiento único, y entonces sí vamos a estar derrotados.
Por eso yo creo que es al revés, cuando se intensifican estas ideas de que todo el mundo piensa que hay que quitarle, privarle derechos laborales a todos los trabajadores y trabajadoras ‘por h o por b’, o que hay que destruir todo el patrimonio nacional o entregar la soberanía, bueno, cuando se empieza a instalar eso no hay que aflojar, no hay que achicarse, no hay que acobardarse, no hay que ocultarse, sino por el contrario, hay que tener el coraje, el valor aunque más no sea para algún sector y dando la disputa con el resto, de dar esa pelea, de dar esa batalla.
Por eso, yo creo que es doblemente importante cuando en el Gobierno nacional participan de esta ideología de la esclavitud, porque, a ver, entre el trabajo infantil y la forma de la esclavitud finalmente no hay tanta diferencia, ¿no? Porque hay una relación de dominación, de coerción, de dependencia, que obliga a quien es objeto de estos tratos a llevarlo adelante, no tiene escapatoria por diferentes motivos: a los que vienen de la inmigración, le toman los documentos, los retienen y los obligan a trabajar encerrados, o a nenes y nenas que no les dan una alternativa, ni tienen a dónde ir, ni tienen elementos, instrumentos para resistirse a eso, para oponerse. Bueno, creo que es una atrocidad enorme y que me parece que es nuestra responsabilidad, acá en la provincia de Buenos Aires, de seguir trabajando con mucha seriedad, con mucha fuerza. Yo también, así como leía las estadísticas de la situación, también son muy impresionantes las de la gestión a través de la COPRETI, 54.000 chicos y chicas y adolescentes alcanzados por la política, 26 centros del programa Buena Cosecha, 37 unidades de desarrollo integral donde se trabaja con Desarrollo de la Comunidad, los proyectos locales. Es decir, hay una batería de acciones, obviamente insuficientes para la magnitud del fenómeno, pero que establecen esta cuestión como una de las políticas que lleva adelante el Gobierno de la provincia de Buenos Aires. Así que a mí me interesaba estar hoy, darle la centralidad que tiene, agradecerles a todos y a todas. El material que mostraron está realmente muy bueno, me parece que es un enfoque original, interesante y perturbador, que es lo que necesitamos, conmover y sensibilizar con algo que a veces pasa de largo. Así que muy importante, de la misma manera lo que se va a hacer en verano, lo que se va a hacer acá en la República de los Niños y en otros lugares de la Provincia, la verdad que son actividades, tareas muy importantes, así que bueno, la convocatoria es a seguir trabajando y por supuesto a darles mi compromiso y mi confianza para que lo sigan haciendo. Así que, muchísimas gracias. Gracias a todos, a todas. Y cuenten conmigo también para colaborar. Muchísimas gracias.