Presentación del libro “El Maestro. El Humanismo del Papa Francisco”

Muchas gracias de nuevo. Gracias, Alberto. Gracias, Gustavo. Gracias a todos los que se hacen presentes hoy, representando a sectores diversos, pero que hoy nos encuentran reunidos en algo que no es un homenaje, publicar este libro con fragmentos de las palabras, de las ideas, de los escritos de Francisco. No es un homenaje llamémoslo estático, puntual.

Esta idea, que a mí me transmitió Alberto con muchísima felicidad, con mucho entusiasmo, una idea realmente para mí que me da mucho orgullo y que es espectacular y que además es muy oportuna, pero es una idea en la que Alberto puso mucha insistencia, le puso muchas ganas.

Me dijo varias veces, ‘tenés que participar, tenemos que hacerlo, tenemos que tenerlo, tenemos que preparar el material’. Me fue contando un poco y luego me mandó un boceto del libro, yo tengo ahí una edición cero de este libro, que es una especie de maqueta del libro para ver cómo iba quedando. Es decir, Alberto tiene la verdad una de las tareas más complejas del Gobierno de la provincia de Buenos Aires, ustedes saben que el Ministerio que conduce, bueno, la Dirección General de Cultura y Educación dentro de las diferentes áreas del Gobierno de la Provincia es la que más envergadura tiene, ¿no?

Alberto, por decirlo así, permitime, tiene bajo su responsabilidad 22.000 escuelas. Sí, los números son fabulosamente grandes, ¿no? 22.000 escuelas, 400.000 docentes, a veces perdemos dimensión, pero a mí me gusta decirlo así, todas las mañanas, es una exageración pero es una imagen, todas las mañanas izan la bandera en las escuelas bonaerenses 5,2 millones de pibes y pibas.

Si solo el sistema educativo, los alumnos, los participantes directos, porque después están sus familias, sus barrios, pero si solo los alumnos del sistema educativo, sin contar el universitario, fueran una provincia, sería la segunda provincia de la Argentina, solo los alumnos. Así que tiene una dimensión gigantesca, ¿no? Es dos veces Uruguay prácticamente, solo los pibes y pibas que van todos los días a la escuela bonaerense.

Por eso digo que Alberto tiene mucha responsabilidad y se ocupa de muchísimas cosas a la vez, junto con su equipo, pero yo le puedo decir que entre tantas cosas que hemos hecho, le puso una dedicación muy especial a la publicación de este libro.

Es decir que yo quiero llamar la atención sobre esto, sobre que esto no es un homenaje, bueno, se sacó un libro con fragmentos de las ideas, de los aportes del Papa Francisco en materia educativa, no es solo eso. La idea de este libro es creo que mucho más profunda, porque remite a lo que significa en esta etapa, a los que nos tocó vivir una parte del pontificado de Francisco, y a los que nos tocó también despedir a Francisco.

Yo me acuerdo, Gustavo, que aquellos primeros días, que hubo varias ceremonias y que hubo muchas referencias, palabras, creo que recién ahí, muchos, me incluyo de alguna manera, empezamos a caer en la cuenta de la importancia, la significación, la relevancia histórica que tuvo el hecho de que un argentino, y que precisamente Francisco, haya llegado a Papa, haya sido Papa.

Por supuesto que su protagonismo, sus apariciones, su importancia, su influencia en cuestiones claves, yo recuerdo, permítame una pequeña anécdota personal, porque cuando estuve con él en un momento juntos hablamos con este cura que estaba en la iglesia en Gaza, ¿no? Que él lo hacía todos los días, a determinada hora llamaba por videollamada desde el telefonito a alguien que estaba en medio del conflicto y tenía intercambios hasta humorísticos, ¿no? Me tocó presenciar esto. Y bueno, la dimensión que tiene, ¿no? en el mundo actual un Papa que dedica parte de su tiempo, de su jornada, sistemáticamente a comunicarse con alguien que está en el medio de uno de los conflictos más injustos, más tremendos de los que se está viviendo en el presente.

Pero, a pesar de haber observado y de que sea imposible dudar de la importancia que tuvo el papado de Francisco, creo que en lo que caímos con la muerte de Francisco, en lo que caímos es en la influencia y la significación histórica de esa presencia en el Vaticano, ¿no? Yo recuerdo que esos primeros días, bueno, todos conmovidos, obviamente quienes lo habían conocido más, quienes eran cercanos a él. Yo me acuerdo haber hablado con Tucho allá en el Vaticano, pero además con otros amigos o con otros que compartieron parte de su camino. Bueno, estaba el dolor, ¿no? El dolor de la pérdida, pero se empezó a construir ese mismo día un desafío, que me parece que el libro apunta esto. No solo a recordarlo, no solo a homenajearlo, sino particularmente creo que el objetivo del libro es el más importante después de la muerte de Francisco, que es mantenerlo vivo.

Creo que el objetivo de este libro, el central, es que sus ideas, sus pensamientos, su participación, sus decisiones, su presencia, permanezca viva. Y para que permanezca vivo el pensamiento de Francisco, las enseñanzas de Francisco, las ideas de Francisco, creo que este libro es un instrumento poderosísimo, Alberto, es que Francisco esté presente en las escuelas de la provincia de Buenos Aires, que se revisen sus ideas, que se piensen, que se difundan, que formen parte de la cotidianidad.

Entonces, nosotros que, hoy en la provincia de Buenos Aires nos cuesta tanto sostener a veces cuestiones que son obvias y evidentes, como decía Alberto, hay cosas uno cree que ya no deberían estar en discusión, que son, no sé si sagradas es la palabra, pero imperturbables o monolíticas o indiscutibles. Bueno, y que hoy están en discusión y, sin embargo, están en discusión. Nosotros en la provincia de Buenos Aires sostenemos una batería de políticas que nosotros creemos que son fundamentales por parte del Estado, que tienen que ver con varias verdades, ¿no? Una de ellas, que es de las más sencillas también, como decía vos, Alberto, es que hay ciertas cosas que, a pesar de la ideología neoliberal, de la ideología libertaria, de la ideología anarcocapitalista, de la ideología anti Estado y de alguna manera que hoy está en boga, no solo en la Argentina, a pesar de lo que se dice, hay ciertas cosas que si no las hace el Estado, no las hace nadie.

Y no debería ser tan difícil de entender, no debería ser tan difícil de entender, que en ausencia del Estado no es que va a surgir, va a proliferar y multiplicarse otro actor, otro agente, otro sector que lo sustituya, sino que no va a haber nada. Esto que parece absolutamente evidente está hoy en disputa y en discusión. Hay quienes dicen ‘destruyamos el Estado’ y no están diciendo ‘destruyámosle la vida a la gente’, están diciendo ‘destruyamos el Estado’. Y pasan por alto que si, por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires nosotros destruimos el Estado en el sentido literal, cerrando o privatizando o destruyendo el sistema público de salud, no es que va a aflorar y se va a liberar una fuerza, se va a desatar una fuerza de lo privado o de algún otro estilo que va a sustituir a la salud pública. No va a haber salud en la provincia de Buenos Aires. No va a haber quién atienda, quién se ocupe de la salud de nuestra población. Eso es clarísimo, es evidente y, sin embargo, hoy está en disputa. Hoy está en discusión. Está en discusión de una manera bastante salvaje, ¿no? Poco profunda, porque simplemente se dice, ‘el Estado es malo, destruyamos el Estado, y entonces todo lo que el Estado impide que florezca, va a florecer naturalmente’.

Obviamente son falacias, obviamente son mentiras, obviamente son espejismos y, obviamente, para que quede claro por qué tanta parafernalia y tanto esfuerzo en sostener esta estructura de pensamiento absolutamente absurda, obviamente, a través de esto hay determinados intereses. Ustedes tómenlo, creo yo, como una de las grandes verdades. Cuando ideas tan ridículas y absurdas se sostienen con tanta vehemencia es porque están favoreciendo a los poderosos. Si no, no pasa. Si no, no pasa.

Y la salud pública, lo que pasa con la salud pública pasa con la obra pública, pasa con la seguridad pública. No es que si el Estado se retira y no construye rutas, puentes, túneles, puertos, va entonces, de nuevo, a abrirse y desatarse una fuerza que estaba reprimida y oculta y va a sustituir al Estado y esto va a pasar. No va a existir. No va a existir. Y como prueba tengo lo que ocurre en buena parte de los países del planeta, donde el Estado no se ocupa y no se ocupa nadie, y entonces queda en una situación de abandono una parte importantísima, yo diría la mayor parte, de la población y de la sociedad.

En esos países donde no hay salud pública, donde no hay un sistema de salud pública desarrollado, invertido y presente, capilarizado y relativamente universal o con aplicaciones universales, la gente se muere en la calle sin que nadie se ocupe de ello. No es que entonces aparece un privado y a una persona humilde le ofrece una prepaga, no pasa.

No pasa tampoco con la educación. Y creo que acá hay un punto central, porque nosotros en la provincia de Buenos Aires, en estos momentos tan complicados, de ahogo presupuestario, de una intencionalidad de ir contra lo federal, contra lo provincial, contra lo local, contra lo barrial, contra todo esto, en la provincia de Buenos Aires tenemos y sostenemos las políticas de llevar libros a las escuelas. Llevamos libros a las escuelas, llevamos importantísimas colecciones de derechos humanos, de ciencia, de ESI, de identidades, Nosotros seguimos distribuyendo millones de libros en las escuelas. Algo que la derecha o este pensamiento considera no sólo superfluo, sino además nocivo. Además, nocivo. Lo toman como adoctrinamiento. Lo toman como llevar… La propia escuela pública la consideran un instrumento de adoctrinamiento. Hay quienes piensan en estas ideas descabelladas, terraplanistas que de la educación no se tiene que ocupar la sociedad, el Estado, que la ocupación (SIC) es un tema privado. Es de los mismos que dicen que los padres tienen libertad de decidir si a sus hijos los llevan a la escuela, o creo que dijo Bertie Benegas Lynch, al taller o, qué sé yo, a la plantación, ya volviendo a regímenes anteriores.

O sea, que estamos en una etapa donde se discute todo. Yo creo que en esa etapa donde se discute todo es especialmente oportuno, así que creo que es un acierto, pero que además hace justicia la publicación de este libro, pero que tiene un valor todavía mayor porque este libro va a estar disponible en todas las escuelas de nuestra Provincia.

Entonces, va a dar acceso a lo que nosotros necesitamos que quede de Francisco. Francisco, obviamente, tiene muchas facetas, es seguramente el argentino más importante de nuestra historia por el lugar que desempeñó, teniendo argentinos tremendamente notables y reconocidos a nivel planetario, bueno, Francisco está ahí.

Pero las ideas de Francisco, que como pensador, agrego, arriesgo también porque algunos se lo pasan por alto, como pensador original, yo he leído, por ejemplo, textos de Francisco sobre la inteligencia artificial, ¿no? Que uno dice, bueno, un Papa de la Iglesia Católica hablando de la inteligencia artificial, ¿qué puede aportar? Es un tema que a mí me interesa. Y la verdad que tengo que decir que lo más relevante, interesante y profundo que leí sobre inteligencia artificial es lo que escribió Francisco. Es lo que escribió Francisco.

Así que, aportes en muchas disciplinas, en muchos aspectos, pero dentro de todos esos aportes, lo referido a la educación creo que se destaca. Se destaca. Porque Francisco desde el comienzo, desde el comienzo, se plantea él como un educador. Él mismo como un educador, que lo era, pero se pone en esa posición. Y además, inviste a esa profesión, o a esa vocación de un montón de atributos que también están en disputa ¿no?, y están en discusión. Lo mencionó Alberto, cómo tiene que ser el vínculo entre quien educa y quien es educado, que es algo tremendamente discutido en pedagogía. A veces, a quienes nos hemos dedicado a la docencia, a veces sabemos que no es fácil discriminar o discernir quién está enseñando y quién está aprendiendo en el vínculo educativo.

Me parece que en ese sentido no solo Francisco tiene mucho para decirle a los estudiantes, sino también a los docentes de la provincia de Buenos Aires. Y creo también que tiene determinados aciertos que han permitido clarificar, en medio de una enorme disputa ideológica que está habiendo y está ocurriendo a nivel mundial, ha permitido clarificar y establecer determinados conceptos que iluminan elementos centrales de esa disputa.

Uno que a mí me parece importantísimo, y que forma parte de este libro, es la cuestión de marcar la cultura, la cuestión de la cultura del encuentro, por un lado, y la cultura del descarte. Lo de la cultura del descarte planteado permanentemente me parece un enorme hallazgo, ¿no? Un hallazgo pedagógico, pero un hallazgo político también.

Y creo que en materia de educación, los fragmentos que se han escogido, que se han elegido son tremendamente potentes para dar este tipo de discusiones. En el momento en donde hay que hacerlo de manera urgente. Nosotros corremos un gran riesgo, ¿no? Que con esta acusación, de que quien en la escuela quiere discutir temas sustanciales, temas medulares, temas importantes en realidad está adoctrinando, o que si quien transmite determinados conocimientos toma posición estaría cometiendo una suerte de sacrilegio o de falta, ¿no? Tomar posición ante dilemas, ante problemáticas, ante discusiones parecería identificarse con adoctrinamiento. Yo creo que en este sentido, Francisco, nada más ni nada menos que desde el Vaticano, desde el trono, desde el lugar que ocupó, nos enseñó exactamente lo contrario, que uno puede enseñar ser muy justo y muy, incluso, objetivo con lo que enseña, pero esto de mirar a los ojos, de la escucha, implica también tomar posición y comprometerse. Poner el cuerpo en lo que se hace.

En ese sentido, hay otra frase, que la dice en este video pero yo la tenía resonando, porque tiene, díganme si no es así, una especie de aroma o de eco a lo de Rodolfo Walsh. Cuando Francisco habla del ajuste en la educación como, él dice, un suicidio programado ¿no?, de una sociedad.

Y obviamente que hace acordar a lo de miseria planificada, hace acordar a la carta de Walsh, a una forma de ver lo que ocurre en la historia y lo que ocurre en las políticas económicas y lo que se lleva adelante, no como un detalle, no como algo lateral, no como un subproducto de alguna otra cuestión, si no como un proyecto.

Lo del suicidio programado me parece tremendamente lúcido, porque lo que nos está diciendo es que no es que la motosierra busca el superávit fiscal, que el gobierno de Milei quiere un ajuste para nivelar recursos porque tiene una política macroeconómica, si no que está marchando a través del ajuste en la educación, pero el ajuste podríamos llevarlo a otras áreas sustantivas del Estado, lo que está marchando es en la ejecución de un programa, de un plan para nuestra sociedad. Que esto no pasa porque sí, que esto no es gratuito ni es inocente, que se ajuste a la educación y no es que bueno, dejamos a los pibes sin escuela, dejamos a los maestros sin Fondo de Incentivo Docente, dejamos a las escuelas sin libros, dejamos a los establecimientos sin edificio, no es que esto pasa porque hay un bien superior que es preservar la macroeconomía.

Yo creo que el proyecto central es este otro, que se expresa a través de un ajuste presupuestario. Que acá hay una intención de torcer, de doblar, de modificar el curso de nuestra historia y, sobre todo, el porvenir de nuestro pueblo, a través de una serie de políticas que tienen efectos gravísimos, que tienen efectos difíciles de revertir y complejos para remontar y para reconstruir.

Entonces, yo creo que si me tengo que quedar con un solo punto sobre la importancia de este libro, además de las palabra o de las ideas de Francisco, es que el libro, pero su posicionamiento, es directa, casi inmediatamente, un rechazo al ajuste por supuesto en la educación, pero particularmente a la sociedad que pretenden crear, que pretenden armar y que pretenden, a través de la desarticulación, instalar y establecer, que es una sociedad sin educación pública. Y una sociedad entonces sin oportunidades, sin cultura del encuentro, sin capacidad de inclusión.

Eso creo que es lo fundamental que nosotros tenemos que tomar hoy del gesto de publicar el libro. Que este es un libro que tiene muchas funciones, muchos usos, que va a ser muy recurrido y muy leído, pero que con su publicación estamos publicando un libro para distribuir en las escuelas en momentos donde nos dicen que eso no hay que hacerlo, que eso no debe hacer el Estado, pero estamos distribuyendo un libro que en sí mismo representa una negativa al ajuste que están llevando adelante por lo que eso significa en términos de proyecto de sociedad.

Yo creo que la publicación de este libro nos llama básicamente a decir, aguante la educación pública. No a la política de ajuste. Y esto no son palabras de Francisco, pero estamos cerca de una elección, y creo que tenemos un deber, además de difundir, de mantener viva la predica, las ideas, la figura de Francisco, tenemos un deber que es resistir e impedir que este ajuste se siga llevando adelante. Así que, con este libro también en la mano, vamos ahora a frenar las políticas de ajuste en la provincia de Buenos Aires que lleva adelante el Gobierno nacional. Con este libro en la mano. Le guste a quien le guste. Gracias.

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