Congreso Provincial de Seguridad
Buenos días a todos, a todas. Por supuesto a Javier Alonso, nuestro ministro de Seguridad, que organizó este Congreso de Seguridad Provincial, al Jefe de la Policía, a los Jefes de los Cuerpos, a todo el personal jerárquico de la Policía de la provincia de Buenos Aires, a nuestra cúpula de la Policía, pero también a los representantes del Poder Judicial de la provincia de Buenos Aires, intendentes, intendentas, representantes también de otros Ministerios, está Alexia, está Julieta Calmels, de Salud Mental. La verdad que es para nosotros un acto muy importante, una reunión muy importante, que no es estrictamente un anuncio, no es que hemos dicho en el marco de los debates coyunturales, de las controversias, de las chicanas, de los intentos de hacer marketing político que estamos viviendo hoy con la discusión de leyes que intempestivamente se agregan para generar controversia y supuestas soluciones mágicas. No es eso, no es un anuncio para contraponer otro anuncio mentiroso.
Esto que estamos haciendo hoy es un avance más, esto que estamos haciendo hoy es la consolidación de una política pública en la que intervienen diferentes poderes del Estado provincial, en la que intervienen varios ministerios del Poder Ejecutivo, en la que intervienen también intendentes e intendentas de la provincia de Buenos Aires. Esto es consolidar, terminar de plasmar, dar un paso más en una política pública seria que involucra inversión del Estado, presencia del Estado, que se viene desarrollando desde hace un tiempo a esta parte, que está dando buenos resultados, excelentes resultados, Javier, y que hoy alcanza los 30 municipios adheridos al programa Entramados para combatir el delito en franjas etarias vinculadas con jóvenes. Y que, como decía recién, como nos gusta hacer, ya es una costumbre, ya es un método, una forma de hacer política pública, que es no dedicarnos a discutir y a debatir en el aire, no dedicarnos a señalar e insultar, sino todos los días, todos los santos días, trabajar, trabajar y trabajar para mejorar la seguridad en la provincia de Buenos Aires.
Así venimos funcionando, por eso no se trata de lo que vamos a hacer, se trata de lo que venimos haciendo. Podemos exhibir, y estamos mostrando los resultados de una política que es original, que es novedosa, que es una innovación, y que proviene también de un cúmulo de experiencias, pero que tiene factores precedentes, tiene antecedentes y premisas que había que cumplir antes de llegar hasta acá. Tampoco es que se nos ocurrió tarde, tampoco es que lo inventamos hace poco, sino que venimos trabajando con objetivos, con prioridades, observando las diferentes problemáticas en materia de seguridad y diseñando programas que tampoco se diseñan en un gabinete científico, en una torre de marfil, apartada del territorio, apartada del día a día, apartada de la realidad. Son políticas que se planifican de manera participativa, de manera común, de manera colectiva, involucrando a todos los actores. Son experiencias que se toman, que a veces están funcionando en algún municipio, en algún lugar de nuestra provincia, y como vemos que funcionan, invertimos en esto y lo generalizamos.
¿Por qué tantos antecedentes sobre esto? Porque la verdad que cuando llegamos al Gobierno de la Provincia, hace ya 6 años, teníamos nuestras fuerzas de seguridad en un estado de abandono, de decadencia, de destrucción, de destrucción, de disolución. La Policía de la provincia de Buenos Aires, una institución a la que se le había cargado un San Benito de desprestigio, era prácticamente, o intentaban convertirlo en mala palabra por diferentes hechos, casos. Nuestra Policía de la provincia de Buenos Aires, una institución más antigua que la Provincia misma, prácticamente. Y sin embargo, un ataque frontal a su prestigio, a su legitimidad, que más allá de las cuestiones mediáticas, más allá de las polémicas baratas, nuestro problema era que el desprestigio, la falta de solidez, la falta de empatía de la Policía, cuando entra en los barrios, cuando entra entre nuestros vecinos y vecinas, dificulta muchísimo las tareas, por supuesto, porque en lugar de sentir que son quienes lo protegen, en donde depositan su confianza, donde se genera un vínculo, bueno, ocurre todo lo contrario, se convierte en una especie de peligro, de enemigo la propia Policía.
Así que había que revertir, me animo a decir décadas, décadas de un trabajo de disolución de la Policía de la Provincia y de pérdida de autoridad, de la llamada ‘bonaerense’. Lo observamos en el gobierno que nos precedió, y la verdad que todos entenderán que esto no es ni una cuestión electoral, ni una cuestión de disputa, ni marcar, bueno, a la ex gobernadora Vidal, o a Macri, o al ministro Ritondo, porque algunos se olvidan. Pero la verdad que lo que ocurrió durante los cuatro años que nos antecedieron con la Policía de la provincia de Buenos Aires y con el Estado provincial, una experiencia, llamémosla, liberal, de derecha, lo voy a decir hoy con la terminología en boga, porque hoy forman parte todos estos de la fuerza que gobierna la Argentina, que parece una novedad, pero cuando uno mira las caritas de los que se han convertido en violetas, en libertarios, se da cuenta que no hay ninguna novedad. El staff que compone el Gobierno nacional no es ni más ni menos que un macrismo residual, que quienes ya hicieron experiencias, la que estaba discutiendo el otro día, me permito decir, la Reforma Laboral que tuvo, lamentablemente, media sanción ayer, era la anterior ministra de Seguridad Nacional, Patricia Bullrich, que fue Ministra de Trabajo con De la Rúa, la Ministra de la Ley Banelco, de una coima comprobada que sirvió para aprobar una ley que hoy se trata de mostrar como una novedad, la modernización. Todo lo mismo, lo mismo, los mismos tipos, las mismas tipas, las mismas ideas retrógradas, los mismos fracasos, hoy barnizados de ‘mirá qué bueno, cómo nos adaptamos al siglo XXI, a la inteligencia artificial, a las nuevas tecnologías’. Cero. Y en seguridad lo mismo. Gobernaron la provincia de Buenos Aires, ¿y qué hicieron? Destruyeron la Policía, de todas las maneras posibles.
Me acuerdo que estábamos ya creo que en campaña electoral, si no me equivoco, fue el propio año ‘19, pero por ahí andaba un enfrentamiento armado por Avellaneda entre la Policía Federal y la Policía de la provincia de Buenos Aires, las dos conducciones del mismo signo político, inédito, inédito. Ese era el descontrol y la falta de articulación, por eso tampoco me llama la atención que hoy cuando gobiernan la Nación no quieran hablar con nadie. No lo hacían ni cuando gobernaban los de la misma fuerza política, articular lo menos posible, coordinar, pensar juntos, imposible. Por eso yo repito, y vuelvo a decirlo porque después lo preguntan o pasa de largo, vuelvo a pedirle hoy por el tema de la seguridad, y por las cuestiones de las políticas que estamos llevando adelante, una reunión de trabajo a Milei y a su ministra con las autoridades de la provincia de Buenos Aires. No se animan, no se animan, porque va a quedar al desnudo las dificultades, la desinversión, la falta de política. Y no voy, y no iría porque no lo hice nunca y no lo hago ni públicamente, ni a faltarles el respeto, ni a pelearme, ni a debatir, ni a hacer un showcito como los que nos tienen acostumbrados. Lo que queremos hacer es coordinar mejor las políticas que son beneficiosas para los y las bonaerenses, que son ni más ni menos que el 40%, prácticamente, de la población del país que ellos dicen que están gobernando, pero sin el 40% y sin coordinar políticas con 135 intendentes, nada.
Tampoco debería llamarnos la atención, tampoco, porque el objetivo, que antes era inconsciente, reprimido o escondido y ocultado por vergüenza, pero el objetivo hoy Milei lo dice, ‘vine a destruir el Estado desde adentro’. Y lo está haciendo con el Estado nacional. Por eso no hay coordinación en el manejo del fuego cuando hay incendios, por eso tenemos un Gobierno nacional que en cada uno de los ministerios no responde, no responde mayormente, con excepciones, pero no responde a los intentos de llevar políticas articuladas. Bueno, lo tenemos desde el punto de vista de las políticas, están destruyendo el Estado desde adentro, lo están destruyendo.
Creo que Milei, en lo que va de su gobierno, ya echó a más de 220 funcionarios, nombrados por Milei, no pueden ni constituir un gobierno, los echan por corrupción, por pujas internas o por inútiles. Es un gobierno en descomposición, un gobierno inestable, sin políticas, sin ideas. Muchas redes, manualcitos que vienen del norte, de cómo comunicar, cómo fomentar el odio, generar lo que nosotros llamamos ‘la grieta’, pero que hoy es un fenómeno mundial en los Estados Unidos, en Europa, en todos lados, entre una ultraderecha mayormente antidemocrática y otras fuerzas políticas de todo signo.
Por eso quiero agradecer, también, que hoy nos acompañan intendentes de otras fuerzas políticas, del radicalismo, todos invitados, vamos a seguir trabajando con todos desde una perspectiva federal y pluralista. Porque así se construye, tenemos ideas fuertes, tenemos polémicas grandes, pero hay un día que hay que laburar por los vecinos y vecinas y ahí no podemos andar viendo el escudito de qué partido tienen en la oficina.
Así que yo les quiero agradecer, porque es un ejemplo, un Gobierno nacional que por apriete, por extorsión o para generar una política de marketing no atiende a determinados gobernadores. Acá están siempre invitados, y recorro, todos los intendentes de la provincia de Buenos Aires hablan con el Gobierno provincial.
Parece obvio, parece evidente, resalta dentro de esta situación. Recibimos una policía diezmada en lo salarial, que siempre es muy complicado. El gobierno de Vidal efectivizó una política de destrucción del Estado en todas las ramas, pero en particular en la Policía.
Lo recibimos con 10.000 efectivos menos que los que tenía Vidal cuando empezó. O sea, redujo la cantidad de agentes, de personal, redujo las retribuciones. En materia de equipamiento, en materia de equipamiento, una miseria había cuando llegamos. Eran, Javi, ¿cuántos? 790 móviles, para 1.100 cuadrículas que tenían que cubrir. 790 patrulleros. Después hablan, después dicen, la seguridad, la seguridad, pero cuando gobiernan hacen esto, como está pasando hoy en las Fuerzas Federales. Sin equipamiento, achicándolas, empeorando condiciones de trabajo. O sea que una cosa es el discurso, otra es la realidad. Y gobiernan, y les toca gobernar. Y cuando gobiernan, en la provincia de Buenos Aires, 790 patrulleros para toda una provincia. Nosotros, el año pasado, terminamos de incorporar 1.500 más que ya eran reposición. 8.500 patrulleros compramos para la provincia de Buenos Aires. 8.500. Y los que había, eran chatarra, de 1 millón de kilómetros. Sin chalecos, sin municiones. Lo que hemos hecho, Javier, ahora al Jefe de la Policía, lo que hemos hecho con las armas reglamentarias, no funcionaban. Y no entrenaba nuestra Policía. Policía que venía de cadete, se había preparado, salía a la calle con su arma reglamentaria, no tenía un reentrenamiento periódico, no usaba el arma, y después cuando le tocaba disparar, vamos a ver si andaba, y además venía flojo de acompañamiento y capacitación permanente. Son millones de cosas. Todo mal. Y todo con un móvil que lo simplifica, pero no lo explica, que es el ajuste presupuestario. Ahorrar guita por donde sea. Que tiene que ver con la seguridad, que tiene que ver con la vivienda, esas las ahorran todas.
Ahora, cuando uno mira lo que los gobiernos de corte neoliberal o de corte anarcocapitalista hoy, gastan en intereses de deuda, en timba financiera, cómo se endeudan, lo que pagan por día de interés, se podrían reequipar todas las policías del país. Y ahí no hay ajuste, no hay austeridad. Ahí hay amigos y hay negocios. Y lo digo porque los datos nos respaldan. Recibimos una Fuerza Policial diezmada en equipamiento, en efectivos, en inversión.
Esta misma Escuela provincial, la Vucetich, que estamos acá, tuvimos que hacer la enfermería, tuvimos que hacer el comedor, tuvimos que levantar hasta la infraestructura básica. Un desastre, todo así. Y después, al año de irse del gobierno, empiezan a decir, ‘mirá qué desastre, mirá cómo no hacen tal cosa, cómo no hacen tal otra. Nunca se hacen cargo de nada’. Y lo digo con total tranquilidad porque venimos trabajando hace seis años en la provincia de Buenos Aires para levantar, para reconstruir la Policía de la Provincia.
Y lo hacemos, desde que está Milei, con mayores dificultades todavía que las que teníamos antes. Mayores dificultades porque entre las tantas cosas que se establecieron, para mí muy relevantes, muy importantes, y que resolvió el Congreso de la Nación, vino un Fondo Especial para la Seguridad de la Provincia del Gobierno nacional. Comprendiendo que la seguridad ciudadana, bueno, que la Policía de la provincia de Buenos Aires es, por supuesto, un tema provincial, pero es también, al mismo tiempo, algo que requiere una ayuda, una colaboración, una contribución nacional, porque viene demasiado tiempo de desinversión y porque representa el grueso de la problemática en la Argentina, el 40% de los argentinos y argentinas viven en nuestra provincia.
Entonces habíamos obtenido un fondo especial, no discrecional, no era que mandaban la plata y después veíamos, había que rendir peso por peso, centavo por centavo para la recomposición salarial, para el equipamiento, para la tecnología de la Policía. Eso teníamos, eso estaba presupuestado. Asumió Milei y no lo pagó.
Forma parte hoy de lo que ellos llaman superávit fiscal. ¿Cómo lo construyen? No pagándole a los jubilados, no girando las provincias, interrumpiendo las obras. Yo les voy a decir, eso que ellos llaman superávit fiscal y que lo usan para pagar la deuda, la verdad es que constituye una deuda, no con el sistema financiero internacional, son deudas que tienen con los jubilados argentinos, con las provincias argentinas, con el pueblo argentino.
Por eso, yo digo hoy de nuevo a Milei que devuelva lo que le robó en seguridad a la provincia de Buenos Aires. Tal vez por eso no se puede reunir conmigo porque no le va a dar la cara para explicar que incumplió la ley y que tiene que ir a la Corte Suprema para devolverle ni a este gobernador, ni a la Policía, al pueblo. A nuestra sociedad lo que le robó. Ese fondo se usaba para los patrulleros, para el 911, para el armamento, salarial, bueno, 750.000 millones de pesos que nos debe el Gobierno nacional y que lo estamos reclamando donde corresponde, judicialmente, ante la Corte Suprema.
Pero bueno, seguimos trabajando. El año pasado, decía, nos cortaron los fondos, seguimos con los entrenamientos, seguimos con el equipamiento. El año pasado distribuimos en la provincia de Buenos Aires 1.500 patrulleros con fondos provinciales. El año pasado compramos motos, el año pasado reequipamos las fuerzas que combaten los incendios en nuestra provincia y en las demás provincias de la Argentina. Cuando llegué no funcionaba un helicóptero, hoy tenemos 11 helicópteros volando y 8 de ellos con helibalde, que es la tecnología para apagar incendios de los helicópteros.
Bueno, así que son muchas cosas que hemos hecho, condiciones precedentes para el Programa Entramado, fortalecer la Policía, su presencia territorial, su prestigio, su vínculo con la sociedad. Hemos creado, no solo fortalecido cuerpos de la Policía como la UTOI, hemos creado también la FBA, hemos desplegado 26 bases en los distritos más complejos desde el punto de vista criminal. Estamos trabajando muy intensamente.
Otras cosas que hemos hecho que no son tan visibles, pero déjenme contarlas brevemente. Cuando nosotros llegamos el 911, o sea los llamados de emergencia, funcionaban prácticamente como en las películas antiguas con esas centrales telefónicas, con clavijeros, era más o menos así. Llegaba el llamado, le decían al operador dónde se había cometido el delito, más o menos dónde se había cometido el delito, desde dónde se estaba haciendo el llamado, luego había que remitirlo a otra área donde se empezaba a buscar si logísticamente había algún patrullero o efectivos policiales en la cercanía, si estaban disponibles, bueno, todo un proceso que hacía que no hubiera eficacia, pero además que muchas veces los tiempos hicieran inconducente el método.
Aplicamos nuevas tecnologías, renovamos en buena medida el 911, hicimos acuerdos con las compañías de teléfonos celulares, por lo tanto hoy una llamada del 911 aparece en una pantalla geolocalizada, no hace falta indicar ‘bueno, en la tranquera, hay que doblar a la izquierda, calle sin número’, aparece geolocalizada. Y del otro lado, algo que no había, a todos los patrulleros que incorporamos le pusimos geolocalización, el famoso AVL, con lo cual hay una pantalla donde aparece de dónde es el llamado, se toma el registro, y en otra pantalla está dónde está cada uno de los patrulleros, dónde están los agentes, se junta una cosa con la otra.
Y esto, además, en el sistema multiagencia, esto lo hacía la Policía. Pero muchas veces el municipio tenía otros sistemas de alerta, de seguridad, o de cualquier tipo de emergencia que funcionaban disjuntos, separados del sistema provincial. Era duplicar el trabajo, ineficiencia, falta de comunicación y de información, peor resultado para quien necesitaba la presencia de la Policía.
Luego, también incorporamos, por supuesto, bomberos, incorporamos también ambulancias con este sistema. Pero además, firmamos con los municipios de la provincia de Buenos Aires el sistema multiagencia. Hoy cada intendente, cada intendenta tiene una pantalla donde observa toda la información en tiempo real, donde ve dónde están los móviles de la Policía de la provincia de Buenos Aires, dónde ocurren los llamados, las estadísticas, qué es lo que narran, qué es lo que cuentan, qué es lo que necesitan. Estamos trabajando en algo que no se había hecho, cuyo resultado está a la vista por los tiempos y las demoras que se han reducido sustancialmente desde que se produce el llamado hasta que concurre el auxilio.
Donde antes se decía ‘bueno, pero los patrulleros pasan por no sé dónde porque no estaban geolocalizados, o se demoran ahí charlando, haciendo no sé qué’, hoy cada trayectoria de un móvil de la provincia de Buenos Aires está registrada, dónde estaba, qué hora ocurrió el llamado, cuánto tardó en llegar, desde dónde fue. Todo esto se ha logrado con una inversión gigantesca, tal vez invisible, porque quien tiene la urgencia no lo sabe, no le importa o no se lo cuentan.
Pero hoy podemos decir que en la provincia de Buenos Aires no hay más zonas liberadas, no hay más opacidad y dudas. Y se pueden cometer errores y se pueden mejorar las cosas, pero está la tecnología necesaria. Y en cada plano podemos hablar de las políticas que se llevaron adelante.
El Plan Integral de Seguridad Provincial, no había, pero el Plan Integral de Seguridad de la provincia de Buenos Aires está compuesto, está integrado por los 135 planes integrales de seguridad que tiene cada uno de los municipios. Hemos creado un Comando Único prácticamente en cada uno de los municipios, una Jefatura de Policía en cada uno de los municipios, que habla con el Secretario de Seguridad del Intendente. Esto antes era ‘en La Plata se maneja el GAD, en La Plata se maneja la Comisaría de la Mujer’.
Hoy lo hemos centralizado, lo hemos, más bien, centralizado en cada municipio, descentralizado a lo largo y a lo ancho de la Provincia. Después, nos preguntan cómo queremos gobernar y cómo gobernamos. Yo lo llamo federalismo. Yo lo llamo una integración entre la legitimidad que tienen y la cercanía que tienen los gobiernos municipales y las capacidades que tiene el Gobierno provincial. Estamos gobernando todos juntos. Estamos gobernando con los mismos instrumentos. Estamos en la misma página. Y se nota.
Muchas gracias a los intendentes e intendentas que han hecho estos esfuerzos.
En una provincia donde, claro, hablar de estadísticas en materia de temas tan dolorosos, tan delicados, tan sensibles, como es el delito, como es el crimen, con el extremo que es el homicidio. Es muy difícil hablar del tema porque cada uno de ellos, aunque fuera uno solo, un sólo homicidio en un año, tuviéramos estadísticamente en la provincia de Buenos Aires, sería terrible, de un costo y un dolor incalculable. Y aunque tengamos pocos o menos, sabemos que hay que seguir trabajando, que no nos satisface, no nos contenta.
Es difícil hablar de estadísticas porque, como decía Javier, el Ministro, cuando ocurre un homicidio, cuando se pierde una vida, no hay cómo explicar. Ni alcanza, ni sirve, ni aporta. Decir, bueno, pero hay menos. Lo sabemos muy bien. Por eso, acompañar a los familiares de las víctimas de homicidio y también a los familiares, a los compañeros de los policías caídos en servicio. Muchísimas gracias a todos. Nuestro dolor, nuestro acompañamiento, nuestra pena, nuestra preocupación y nuestro compromiso. Y nuestro compromiso de seguir trabajando para que no ocurra de nuevo, para que no vuelva a pasar, incansablemente.
Ahora, cuando hay que medir los resultados, la eficacia de una política de seguridad, yo puedo seguir hablando un tiempo larguísimo de todo lo que hemos hecho, pero ¿cómo se mide si vamos bien, vamos mal? ¿Cuánto hay que mejorar? Bueno, hay una estadística que es la consagrada a escala internacional, que es la tasa de homicidios. No la cantidad, la tasa. O sea, ¿cuántos homicidios cada 100.000 habitantes que tiene una jurisdicción, sea nacional, provincial, municipal? ¿Cuántos ocurrieron? ¿Por qué la tasa y no la cantidad? Porque en un país de 1.400 millones de habitantes, 1.400 millones, como son India, China, aunque tengan una cantidad de homicidios cada 100.000 muy, muy pequeña, la cantidad total, absoluta, es enorme. Porque son 1.400 millones de personas, en comparación con países de la dimensión del nuestro. Lo mismo pasa, por ejemplo, con Uruguay, con Chile. Menor cantidad de habitantes, la cantidad total de homicidios comparados con los de Argentina, puede ser menor. Pero la tasa de homicidios, que es prácticamente una probabilidad de que ocurra, puede ser mayor, siendo menor la cantidad absoluta, es mayor la tasa. O sea, hay más probabilidades o más circunstancias cada 100.000. Lo explico porque es algo algebraico, algo matemático, algo obvio. Sin embargo, como nosotros somos 40% de la Argentina, es obvio que aun yéndonos bien, en cantidad absoluta tenemos más hechos de los que puede haber en una provincia pequeña, de 300.000, de un millón. Provincias grandes de la Argentina, un millón de habitantes, somos 17 veces más. Capital Federal, 3 millones de habitantes, nosotros somos 17, casi 18, 6 veces más. Si tuviéramos la misma performance que la Capital Federal, como se debe medir en cantidad de homicidios cada 100.000 habitantes o de cualquier delito, si tuviéramos la misma performance, el mismo resultado en delitos o homicidios cada 100.000 habitantes, tendríamos 6 veces más, con el mismo desempeño. No es una magia de la estadística, es muy fácil de entender, sin embargo todo el tiempo juegan con esto. Claro, 6 veces más habitantes, entonces si estamos igual ocurren 6 veces más delitos en la cantidad total. Aunque la tasa sea la misma. Pero es una estafa estadística decir ‘están peor porque hay más’, claro, si somos muchos más.
Lo repito porque cada vez que hay que discutir esto, me acuerdo de la pandemia, por ejemplo, ‘tantos muertos, tantos contagiados’, y bueno, somos 6 veces más, va a haber más, va a haber más contagiados, es obvio. Y en lugares donde había más concentración, más densidad de casos, eran mucho menos si el lugar era pequeño.
Vuelvo a esto porque hay una estadística, que es la que se utiliza para comparar en general el desempeño en materia de seguridad e inseguridad, que es la estadística, el número, el índice de homicidios cada 100.000 habitantes. ¿Por qué es el que se usa? Pruébenlo, pidan estadísticas de seguridad entre países, homicidios cada 100.000 habitantes. Histórico, cómo desarrolló, cómo subió, cómo bajó cada 100.000 habitantes. Eso también, porque el número absoluto hay que compararlo con la población, hace, no sé, 50 años tenía seguramente menos homicidios, pero eran menos habitantes, con lo cual el número, el índice que se usa internacionalmente, que está consagrado, es el de homicidios cada 100.000 habitantes.
¿Y por qué homicidios y no robo, hurto, lo que quieras, cualquier otro tipo de delito? ¿Por qué se usa homicidio? Porque es una cifra imposible de falsificar. Imposible. No se puede mentir con eso. Con otras sí, por ejemplo, cuando uno evalúa otros delitos, por ejemplo los mide por denuncias en la comisaría, y bueno, hay que ver la subdenuncia, gente que no ha denunciado y el delito ocurrió, problema de registración, es discutible y es una sola fuente. El caso de homicidios cada 100.000 habitantes tiene la particularidad de que hay tres fuentes que confluyen. Cuando hay un homicidio, lo registra la Policía, pero también cuando alguien muere, lo registra el sistema de salud. Y también cuando hay un homicidio, lo registra el Poder Judicial, la Procuración. Entonces es una estadística que no se puede, por un motivo o por otro, fraguar. Por eso uno no dice, ‘ah, bueno, homicidios tuvieron menos, pero tuvieron más de tal’. Bueno, esta es la que nadie discute, esta es la que se compara a nivel internacional, esta es la que se compara históricamente. Y quiero decir, no estoy haciendo una defensa de las estadísticas, digo, invertimos comprando patrulleros, comprando armamento, en entrenamiento, en la capacitación. Ni hablé de la capacitación, de lo que hemos hecho en capacitación. Antes un policía, un agente, era cadete, y hubo épocas en la Policía de la provincia de Buenos Aires que pasaba de cadete a policía armado en la calle, y mediaban seis meses de entrenamiento. Púmbate. Y sin entrenamiento práctico, todo teórico. Hemos modificado esto, que es más inversión también, y que es más laborioso conseguir un nuevo agente en la Policía de la provincia de Buenos Aires. Hemos extendido en 18 meses la formación, a 18 meses, y tiene una parte práctica, la pueden visitar acá. No existía. Con una suerte de recreaciones, donde diferentes situaciones son entrenadas antes de que le ocurra. Y después, un acompañamiento, prácticamente, de aprendizaje, una tutoría en territorio. Son todas novedades. Y le aviso a los libertarios, para tener mejor policía hay que invertir más. Y hay que tener más Estado, la policía es el Estado también. Por eso yo estoy en esto con muchísima convicción, diciendo, tenemos buenos resultados porque trabajamos, planificamos e invertimos más en la Policía de la provincia de Buenos Aires.
Pero sabemos también que no es solo eso. Porque lo que luego aparece como un homicidio, tiene una historia previa. Lo podríamos llamar prevención, prácticamente. Y ahí la Policía tiene un papel, pero no es tan protagónico como cuando el delito ocurre, como cuando hay que atender la situación que ya ha pasado, cuando hay que buscar a los responsables. Tenemos una tasa de éxito en resolución también, además de una reducción en la cantidad, éxito en la resolución, o sea, encontrar a los responsables. Eso no repara lo que es irreparable, pero contribuye, contribuye también a un mensaje a la sociedad y a los que quieren delinquir. En la provincia de Buenos Aires castigamos a los que cometen delitos, no de palabra, en los hechos. La Policía, el sistema judicial, investiga, busca y encuentra a quienes cometieron un delito. Y tienen que cumplir sus penas. Por eso, yo que sé que hablar de estadística es complejo, lo hago también porque en estos tiempos lo inauguró la ex ministra Bullrich, a un tema que a mí no me parece mal, dijo, ‘soy la mejor ministra de la historia’, dijo Bullrich. Y se lo dijo el Presidente. Lo que no le falta es modestia, pero dijo, ‘soy la mejor de la historia’. ¿Por qué? ‘Porque tengo la menor tasa de homicidios de toda la serie a nivel nacional’. Ahora yo hago una pregunta, ¿es posible que a nivel nacional la tasa de homicidios sea la más baja de la historia si la provincia de Buenos Aires es un desastre, es un baño de sangre, nuestro gobierno, nuestra Policía actúa mal, no resuelve? ¿Es posible? No. Es matemáticamente imposible. Lógicamente imposible. Es una vergüenza. Al mismo tiempo que decían, ‘en la provincia de Buenos Aires, hay homicidios por todos lados, hay un baño de sangre’. Decían, ‘yo soy la mejor ministra porque bajé los homicidios a nivel nacional’. Es imposible. ¿Saben cuál es la verdad? Y me alegro, y no tengo nada que decir con respecto a la performance de la ministra nacional. Lo que quiero decir es que si los homicidios, la tasa de homicidios a nivel nacional está en los niveles más bajos de la historia, es porque en la provincia de Buenos Aires tenemos los mejores números de toda la serie. Si no, ese 40% le vuelca cualquier estadística, más allá de las obligaciones, es imposible que le vaya bien en homicidios al Gobierno nacional si a nosotros nos fuera mal.
¿Cuál es la verdad oculta? Que en todo nuestro mandato, no desde que llegó Patricia Bullrich o Monteoliva, venimos bajando la tasa de homicidios. Llegamos a la provincia de Buenos Aires y en el gobierno anterior el promedio de homicidios por año era 1.000 o superior a 1.000. Hoy estamos observando una cantidad, en cantidad absoluta de homicidios del año pasado y en tasa de homicidios, los mejores números de la historia. 751 homicidios, 4,3 homicidios cada 100.000 habitantes. Números que nunca había tenido nuestra provincia de Buenos Aires. Tema doloroso, tema complejo, pero resultado de una política y nuevas metas. Seguir trabajando, seguir bajando.
Le voy a dar datos porque nadie los conoce, ¿no? Por ejemplo, Uruguay, datos internacionales. Prácticamente triplica la tasa de homicidios, homicidios cada 100.000 habitantes. Chile prácticamente la duplica. Que son países que están reputados de países seguros. Fíjense, y no quiero hacer comparaciones que son odiosas. Simplemente relatar las políticas que hicimos para que esto ocurra, los resultados que estamos teniendo y las metas que nos fijamos. Ahora, a lo que estamos haciendo hoy, el programa Entramados. Resultado de estas inversiones, de este trabajo, de reflexionar, de pensar, de tomar experiencias exitosas. Bueno, el programa Entramados tiene que ver atender la cuestión penal juvenil de jóvenes, de adolescentes, de niños, a veces, y niñas que delinquen, que están en conflicto con la ley, tratarlo de una manera integral. Esto no quiere decir que cuando se comete un delito no haya un castigo, claro que lo hay, y hay algo que todos omiten, en la provincia de Buenos Aires tenemos una ley de 2007 que nos da instrumentos para hacer esto. Tenemos instrumentos y los utilizamos.
¿Qué es lo que permite el programa Entramados? Algo que no se hacía. Cuando un menor, sea punible o no punible, haya una ley, una edad o la otra, ya lo venimos haciendo, cuando un menor comete un delito y va a la comisaría, y es llevado a la comisaría, después resuelve muchas veces el Sistema Judicial, pero comenzamos a hacer un trabajo para impedir que ese primer delito, segundo delito, o la recurrencia, porque tenemos varios casos, ¿no?, que dicen ‘bueno, cometí un delito gravísimo’, el caso dolorosísimo, tremendo, de Kim, bueno, habían ido a la comisaría, se los había atrapado muchísimas veces y los habían liberado y habían vuelto y volvieron a delinquir y cada vez peor, y terminan asesinando. Entonces, ¿qué es lo que hay que hacer? Hay que torcer, hay que modificar esas trayectorias de manera temprana. Eso que muchas veces desencadena un proceso acumulativo, como decía trayectorias delictivas amateur, empieza en una riña, empieza con un arma blanca, pero luego crece, se forma banda, muchas veces se vincula con el narcotráfico también. Y ahí hay una oportunidad, vimos una oportunidad, que es que desde el primer momento necesitábamos diseñar un sistema, un método, un programa para actuar, para que eso no se repita y no se incremente. Obviamente son intentos, son trabajos, pero que tienen resultados, que reducen después la participación de menores en delitos graves. Ese es el programa Entramados.
Lo comenzamos a hacer, y fíjense, nos permite que cuando ocurre el primer hecho, ya tenemos ahí una señal de alerta y hay que responder no sólo desde la Policía, no sólo desde el sistema de castigos, sino en un sistema que permita abordar las causas, los motivos y modificar las posibles trayectorias. Muchas veces cuando un menor comete un delito y vamos a ver en qué familia vive, lo decía Javier, a veces no saben el nombre del padre, no lo conocen; a veces en su familia también hay trayectorias delictivas, hay abandono, hay problemas de adicciones, hay droga en la familia, hay violencia en esa familia; son además trayectorias educativas truncas muchas veces, ya ha abandonado el sistema educativo, su vínculo social es con el delito, la familia lo abandona. Hay muchísimos casos tremendos de abuso sobre esas infancias. No sale de la nada.
Entonces era necesario intervenir, pero no ya cuando mató, lo antes posible, detectarlo y trabajar de manera integral. Ese es el programa Entramados, cuando comete por primera vez un delito, que probablemente no tenga la envergadura para ser privado de la libertad, entonces vuelve a la calle y vuelve a pasar lo mismo porque las causas persisten. Entonces es ahí donde tenemos que intervenir. Pero la intervención tiene que tener múltiples facetas, tiene que involucrar profesionales, tiene que haber un compromiso en los municipios, en las áreas locales de niñez, tiene que haber contacto y conexión con nuestro sistema educativo, donde tenemos también los centros sociocomunitarios, donde tratamos de que los pibes y pibas vuelvan a la escuela, otra inversión enorme de nuestro sistema educativo que hemos hecho.
Entonces, de nuevo, creo que el problema, por supuesto que es ver qué hacemos cuando cometen el delito. Ahora, ¿cuál empieza a ser un camino de solución? Que no lo cometan. Ver qué podemos hacer para evitar que pibes y pibas que parecían marcados para finalmente terminar asesinando, terminar en delitos graves, no lleguen a ese lugar. El programa Entramados creo que es la primera, la primera versión de una política integral en toda la provincia de Buenos Aires y que hoy alcanza 30 municipios. Una intervención permanente, cotidiana, diaria, no una solución mágica, una chicana para el otro. Trabajo de todos los días. Y desafío a cualquiera de los que va a decir cualquier ganzada por ahí, que venga a ver cómo se trabaja en la provincia de Buenos Aires con el tema de los delitos que cometen jóvenes, adolescentes, niños.
¿Está solucionado? No, lejos. Lejos. Los 751 homicidios, y quiero decirlo con claridad, porque decimos 751 homicidios y parece que ha habido 751 bonaerenses que han sido asesinados en ocasión de robo y la verdad que los 751 homicidios que computamos incluyen riña, ajuste de cuenta, delitos intrafamiliares, femicidios. Es decir que de los 751, 89 fueron en ocasión de robo, 89. Veníamos de 120 aproximadamente. No sólo están bajando los homicidios, sino que la composición dentro de los homicidios de aquellos que tienen que ver con un homicidio de, llamemos, un civil en ocasión de robo, robo automotor, robo en general, viene descendiendo también.
Repito porque parece que felicitarnos a nosotros mismos. Por supuesto que estamos contentos cuando obtenemos resultados pero no estamos satisfechos. Tenemos que seguir trabajando, tenemos que seguir reduciendo estas estadísticas. Ahora, de los 751 homicidios, esto implicó más de 1.000 imputados. De esos más de 1.000, 19 eran menores. Eso es lo que también surge de las estadísticas. Esto no le quita importancia, un menor implicado ya sería una calamidad. Pero es cierto que cuando uno mira el grueso de las estadísticas, lo único que concluye es que esta problemática en particular requiere una respuesta específica, por eso la presencia de otros ministerios, por eso también la presencia del Poder Judicial, por eso la presencia de los intendentes, hay que abordar esta problemática que es grave, que es dolorosa, pero hay que seguir trabajando en el conjunto.
Y miren lo que son las cifras, a veces odiosas, pero yo digo 751 homicidios, 89 en ocasión de robo. ¿Cuántos accidentes viales, cuántos muertos en accidentes viales hubo en la provincia de Buenos Aires? No tengo el número fino, pero estimo 1.300. ¿Y cuántos suicidios hubo en nuestra provincia de Buenos Aires? Es un fenómeno nacional, está creciendo la tasa cada 100.000. Pero bueno, tenemos que terminar porque ni siquiera hay un sistema estadístico preciso, unívoco, tenemos que terminar de afinar los números, pero debe estar entre 1.700, 1.800, 2.000 suicidios. Miren la magnitud, 2.000 suicidios, 1.300 accidentes viales, 89 homicidios en ocasión de robo. Son todos números grandes, pero quiero decir a los que se hacen los distraídos, también los padecimientos vinculados a temas de salud mental, requieren un Estado que esté ahí, requieren respuesta para los que no tienen la libertad de mercado de pagarse el psicoanalista, el psiquiatra. Por eso también quiero decir que el trabajo conjunto entre el Ministerio de Salud, nuestro ministro Kreplak, hoy nos acompañan funcionarios del Ministerio de Salud, el Ministerio de Seguridad, diferentes áreas del Estado, es importantísimo, hemos puesto servicios de salud mental por primera vez en los hospitales generales de la provincia de Buenos Aires. No había, ahora tenemos. Hemos abierto centros de salud mental, no había, tenemos. Y es una demanda de nuestra sociedad, ahora con ajuste y motosierra no le arreglas los padecimientos a ningún pibe y ninguna piba. Ahí estamos nosotros yendo también a acompañar en coordinación con las escuelas.
Son muchas medidas, es muchísimo trabajo y falta un montón, falta muchísimo. Por eso hoy quiero agradecerles, porque estamos en medio de un debate público que transcurre por la vía de las soluciones mágicas y del marketing. Que esto se resuelve cambiando una edad. No estoy discutiendo eso que ni siquiera tenemos nosotros acá jurisdicción para la legislación nacional. Y además que nuestra provincia, a diferencia de muchas, tiene un Régimen Penal Juvenil propio. Que es el que utilizamos, acá no hay un problema. Si hay que encerrar a un menor porque cometió un delito grave, tenemos los instrumentos. Tenemos un fuero para hacerlo. Se hace. Se hace. Tenemos niños, a veces de 10 años, en condiciones de encierro porque había que separarlo de la familia. Así que es una discusión, como decía el Ministro, que transcurre por otro lugar. Y de una superficialidad, de una trivialidad, de una falta de profundidad, de seriedad, de un desconocimiento, de una ignorancia. Yo me acuerdo cuando me corría un tipo diciendo ‘cárcel o bala’. Y terminó siendo socio de un narco para la campaña electoral. ¡Dale! Se lo dice en el espejo ahora este hombre. Porque estaba todos los días en la tele contra el Ministro, contra mí, ‘yo soy la justicia misma’. A ver, con la plata de los discapacitados y visitas en Olivos y estamos discutiendo qué probos que son, cómo nos pueden correr a todos los demás.
Bueno, yo creo que no pasa por ahí, tampoco lo quiero hacer porque no soluciona. Porque puede animar, puede entretener, puede incluso incentivar y generar más odio contra otro, que parece ser un procedimiento hoy bastante generalizado a escala mundial. Lo vimos en países, bueno, de elevadísimo nivel de desarrollo, Estados Unidos con temas de inmigrantes, con persecuciones, con temas de la propia democracia. Bueno, una época que es así, que parece que la comunicación es a través de la violencia verbal, del insulto, que las cosas se solucionan si yo le digo un apodo o una forma denigrante al otro, si digo que lo domé, que no sé qué cosa, que le di una masterclass.
A ver, voy a plantear lo que nosotros creemos, en la provincia de Buenos Aires tenemos otros formatos, tenemos otra forma de conducirnos, de hablar, de dirigirnos a los demás, que es con respeto, aun cuando no pensamos lo mismo; pero sobre todo tenemos otro método, que es trabajar todos los días, esforzarnos, invertir, sacrificio también de nuestra fuerza de seguridad. Lo hacemos así, trabajando todos los días. ¿Tenemos mejores resultados? Sí. ¿Estamos conformes y satisfechos? No, porque falta muchísimo. Pero, ¿cómo lo vamos a hacer? Así como estamos haciendo acá, reflexionando, pensando, evaluando y mejorando todo el tiempo.
Así que yo quiero agradecerles, particularmente acá en la Vucetich, por su trabajo a la Policía de la provincia de Buenos Aires, al Ministerio de Seguridad. La verdad que se ha avanzado muchísimo desde que llegué, ahora tenemos una Policía más sólida, más robusta, más formada, más equipada, pero sobre todo, más cercana al pueblo que es quien la banca. Muchísimas gracias.