Inicio del ciclo lectivo escolar y ampliación de la Escuela Técnica N° 6 de Avellaneda

Muchas gracias a todos, a todas. Gracias, Jorge. Dijiste, ¿cuántas visitas a Avellaneda siendo gobernador? 38 veces. No vine ni a tomar mate, ni a charlar, ni a jugar al truco. Las 38 veces que vine a Avellaneda fue a seguir trabajando con Jorge, inaugurando, mostrando programas, aprendiendo de tu gestión, Jorge. Muchas de las cosas que se han hecho en Avellaneda, en particular con el sistema educativo, muchas cosas que Jorge me mostró en aquella primera visita, que recién me decía, viniendo para acá ‘te voy a desafiar, a ver si te acordás’. Yo me acuerdo, me acuerdo del lugar, me acuerdo de los pibes, me acuerdo de la escuela. No sabía que era esta misma escuela, no sabía que era esta misma escuela. Pero quiero decir que muchas de las cosas que Jorge inició, inventó e hizo en Avellaneda, hoy son políticas públicas en toda la provincia de Buenos Aires.

Así que yo, Jorge, vengo con cuadernito, papel y lápiz, muchas veces, porque es una gestión que pone el ojo, que pone el énfasis, que pone la mirada donde hay que ponerla y a veces con mucha creatividad, mucho ingenio, con novedades. La verdad que estar hoy acá es para mí algo muy importante, más allá de ver este edificio hermoso, estar hoy prácticamente iniciando el ciclo lectivo. Ayer hubo un paro del que hablaba Jorge, un paro nacional. Ayer hubo un paro en todo el país. En 16 provincias empezaban las clases, una era la nuestra, coincidió. El paro era contra la política educativa, o más bien, la falta de política educativa, el desfinanciamiento que lleva adelante el Gobierno nacional, que lleva adelante Javier Milei, y también, y particularmente, contra la Ley de Reforma Laboral, la ley de precarización laboral que acaba de sacar, que afecta a todos, pero muy fuerte al sistema educativo, a los docentes, porque restringe derechos, porque limita posibilidades, porque termina o intenta destruir la organización sindical y gremial de los docentes. Así que, ayer no lo pudimos hacer, pero hoy lo hacemos en un lugar que nos llena de orgullo.

Miren, hablábamos de cómo estaba la escuela antes. Yo me acabo de enterar de que la vi, y la verdad que sí, que no daba para más, que no daba para más el viejo edificio, ¿que es acá a dos cuadras? No daba para más. Cuando Jorge me empieza a hablar de que había que buscarle un edificio nuevo, de esta cuestión del Banco Provincia, todas esas cosas que a veces son tan difíciles porque hay que mover la inercia, o que cada uno salga de su baldosa. Seguramente, habilitar este edificio para la escuela significó una cuestión en el Banco, el director del Banco, hay que hacer determinados esfuerzos, hay que coordinar políticas. Pero hoy, recorriendo este edificio, pensaba que tiene mucho de simbólico. Primero, este edificio, esta escuela técnica es la segunda más grande de la provincia de Buenos Aires. La segunda, por poquito, porque hay una en Tandil que inauguramos de cero, pero bueno, está entre las más grandes.

Estamos ante un Gobierno nacional, ante el gobierno de Javier Milei, que lo quiero decir frontalmente porque ya no da ni para metáforas, ni para eufemismos, ni para delicadezas: Javier Milei ganó, en aquel momento el balotaje, para ser presidente, diciendo que venía a destruir el Estado y se paseaba con una motosierra, decía que iba a dinamitar el Estado. Y algunos, obviamente, muchos diría, muchos, en todo el país, en nuestra provincia de Buenos Aires, tienen reclamos para hacer del Estado. Hay cosas del Estado que no funcionan suficientemente bien, hay cosas que se tienen que mejorar, hay muchísimas cuestiones que tienen que ver con diferentes áreas donde el Estado, como bien dijo Jorge, viene sin cumplir, todo eso lo reconocemos.

Y Javier Milei venía, decía él, a cortar por lo sano, a dinamitar, a destruir todo el Estado, a destruir todo el Estado. Y la verdad que con eso conmovió, o llamó la atención, o bueno, o supo, en aquel momento, con palabras muy agresivas, palabras violentas, destruir, vino a destruir. Fíjense que, en general, cuando a uno le toca gobernar, y acá tenemos un enorme ejemplo en Avellaneda, cuando a uno le toca gobernar, más bien piensa que viene a construir. Es mil veces más difícil construir algo, hacer una escuela, que destruirla, que cerrarla, que cortar presupuesto. Hacer un hospital, conseguir, como acá, que se junten diferentes presupuestos, con el lugar, con la posibilidad, con el banco, es muy difícil construir. Destruir es más fácil, pero tal vez con las redes sociales, con el TikTok, con Twitter, llama más la atención, atrae más, un tipo diciendo ‘voy a romper todo, a vos no te gusta’. Qué sé yo, puede no gustarte tu escuela, en aquella escuela el edificio está chico, queda mal. Bueno, ¿qué vamos a hacer? Destruirlo. Lo destruimos.

Y no se tomó dimensión. Yo creo que no se tomó dimensión. Y yo creo, particularmente, que los pibes y pibas, que está bien, pusieron mucha guita para que apareciera todo el tiempo en redes, era prácticamente un espectáculo más que una explicación, ¿no? Estaba con una piñata, con el Banco Central. Bueno, todas cosas que parecían simpáticas, atractivas o divertidas. Bueno, hoy hace dos años, un poco más de dos años, que gobierna el país.

Y está haciendo, en ese sentido, lo que dijo, destruyendo el Estado nacional. Destruyendo sus capacidades, sus posibilidades. Por lo menos en ciertas áreas. En salud, bueno, cortó todos los presupuestos, todos los programas, deja de distribuir medicamentos, destruye el PAMI, que es la salud de los adultos mayores. En jubilaciones le bajó el salario, el sueldo, perdón, el haber, al jubilado, le sacó los remedios gratis.

En educación, en universidad, está destruyendo. En términos de infraestructura, más literal imposible. No pone un mango ni en mantenimiento de las rutas nacionales. Hoy hay más pozos que ruta. Y la gente se mata transitando por las rutas. Y no lo digo para exagerar o para llamar la atención, pasa. Están subiendo los accidentes viales por lo que está abandonando las rutas nacionales. Paró 1.000 obras públicas: agua, cloacas, 80 escuelas que estamos haciendo en nuestra provincia. En nuestra provincia interrumpió toda la obra, lo cual es destruir, porque es una obra parada, es una obra que se deteriora, es una obra que después si hay que terminarla sale mil veces más cara. 

La verdad que estamos viviendo una situación tremenda. Pero además de destruir el Estado, está destruyéndole la economía a las empresas y a los laburantes. Está destruyendo la economía. Hemos perdido, desde que llegó este gobierno, más de 20.000 empresas en el país y cerca de 6.000 en la provincia de Buenos Aires. Fíjense que no es difícil ver los cartelitos de los negocios que cierran o empresas grandes como Fate, o muy conocidas, no sé, Tía Maruca, podríamos… Whirlpool, cerrando, echando gente. Es una calamidad, es un desastre. 

Pero cuando él decía destruir el Estado, tal vez alguien pensaba en el Estado en términos filosóficos, en el Estado en términos históricos. Nosotros hoy estamos inaugurando una escuela nueva, y quiero dejar muy en claro lo siguiente que me parece que expresa esa diferencia: ¿saben qué es el Estado? No es ni una entelequia, ni una figura mental. El Estado es este edificio, es esta escuela, son estos pibes, son sus docentes, sus directivos, los auxiliares que siempre andan por ahí. El Estado es lo que te permite ir a la escuela todos los días, tener educación.

El Estado es un hospital; el Estado es un centro, una salita de salud; el Estado es la ambulancia; el Estado es la calle, es la avenida. El Estado son las cosas que usamos y necesitamos todos los días. No hay ningún país en el planeta sin Estado, y Milei viene con esa idea absurda, dañina y destructiva. El Estado son los patrulleros, el Estado es la comisaría, la policía, eso es el Estado. Y todo eso lo está destruyendo. Lo está destruyendo, asfixiando a la economía, asfixiando a las provincias. Entonces los presupuestos no alcanzan porque el Estado nacional nos quita fondos y, cada vez, la crisis económica genera menos recaudación. Está siendo muy difícil. Por eso vale un montón, vale un montón. 

Hoy vamos a inaugurar esta ampliación, Alfredo, pero después nos vamos también a una escuela primaria nueva. Estamos haciendo un esfuerzo enorme, pero porque creemos en esto y porque sabemos que se nos juega muchísimo. Se les juega a ustedes tener un edificio digno, hermoso, precioso como este. Se les juega poder estudiar en mejores condiciones. Pero se nos juega también lo que viene después. ¿Qué pasa si triunfa esta idea de Milei, anarcocapitalista y nos deja sin Estado? Es sin escuela pública, lo decía Jorge recién; y el resto, la escuela privada, la mayoría subsidiada. Pagamos los salarios igual. Destruir el Estado tampoco se podría. Una escuela privada, privada, privada, que todo se paga en la cuota, tiene cuotas impagables para la enorme mayoría. La salud privada, las prepagas, impagables para la enorme mayoría. Destruimos el Estado, se quedarían sin salud, sin educación y sin laburo, millones y millones de personas.

Son proyectos de achicar el país, y además de fragmentarlo: un pedacito que le va muy bien, se dedica a la minería, se dedica a la gran agricultura o se dedica al petróleo. Pero acá en Avellaneda no hay ni minas, ni canteras, ni pozos petroleros… O si no, a la timba financiera. Acá no predomina eso, no vivimos de eso los argentinos. Por eso, yo creo que hay que pensarlo bien y hay que pensarlo de nuevo. Estamos a tiempo. Pero además, esto vale más porque es una escuela técnica.

Fíjense, lo contaba el director, cada vez que viene un gobierno de estos, de derecha, cada vez que viene un gobierno neoliberal, se ensaña con la educación, se ensaña con la ciencia, se ensaña con la universidad, pero creo que entre los primeros objetivos que tienen a destruir es la educación técnica, siempre, la educación técnica. Ahora, Milei cortó todos los fondos, todos, cero fondos para la educación técnica, nacionales. Necesita fondos nacionales porque son los laboratorios, es la tecnología, es más caro, podemos decir, en inversión, sostener la educación técnica que otro tipo de orientación. Así que se agarra con la escuela técnica. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Por qué tanto odio? ¿Por qué tanta saña particularmente con la educación técnica? Y, porque en el modelo de país que tienen no hay producción nacional, no hay producción industrial, les molesta, no la quieren. Por eso, destruir la educación técnica.

Nosotros cuando hacemos un edificio como este, cuando invertimos y seguimos apostando a la educación técnica es porque la verdad, sinceramente, queremos un país diametralmente opuesto a ese país de exclusión, a ese país de desindustrialización, a ese país sin soberanía, a ese país sin orgullo nacional. Entonces, la escuela técnica es clave en nuestro modelo de país. 

Por eso, esta escuela técnica es del ‘48, fue durante el gobierno peronista. Y tiene mucho que ver con eso de qué país queremos. Después, le podemos poner matices, peronistas, radicales, desarrollistas, le podemos poner matices. Pero vuelvo a decir lo mismo, hoy estamos iniciando un nuevo período de clases, lo hacemos en un momento donde el Gobierno nacional no sólo nos abandonó, no sólo desertó, sino que nos quiere asfixiar, nos quiere dejar sin recursos. Quiere, habiendo destruido buena parte el Gobierno nacional, que nosotros, por ausencia de recursos, tenemos que también achicar nuestra acción de gobierno en municipios y la provincia de Buenos Aires.

Recién decía Jorge, ¿qué hacer con esto? Bueno, lo vengo a plantear porque sé que muchos de ustedes están de acuerdo, pero quiero también hablarlo para los que no piensan así. El sistema educativo, la educación pública, gratuita, de calidad y la escuela técnica hay que defenderla, hay que defenderla. Y yo puedo, junto con Jorge, junto con Verónica, con Carlos, con la ministra Flavia, puedo usar los micrófonos que tenemos, decirlo una y mil veces, pero la verdad, está en juego no sólo el presente, no sólo toda esa tradición, toda esa historia, no sólo nuestra cultura, lo que más queremos, sino que está en juego el futuro; que nuestro futuro es el futuro de ustedes, es de estos pibes y pibas que si Milei triunfa en su idea de destruir la educación pública, muchos de ellos no podrían ir a la escuela y menos a una escuela técnica. Entonces, les cambiaría la vida para peor. Por eso tenemos que luchar, tenemos que luchar porque la educación, tenemos que luchar porque la escuela pública es un engranaje esencial en nuestro futuro. Así que a defenderlo, a cuidarlo, y eso se hace viniendo a la escuela todos los días.

Así que, felicitaciones a todos, a todas. Felicitaciones a la comunidad educativa de los 135 distritos, esos 5 millones de pibes y pibas, esos 400.000 docentes, esos 80.000 auxiliares. Si el sistema educativo, sólo los que van a la escuela todas las mañanas en la provincia de Buenos Aires, si sólo los pibes y pibas que izan la bandera, que cantan el himno, todas las mañanas fueran una provincia, sería la provincia más grande de la Argentina después de la provincia de Buenos Aires. 5 millones de pibes y pibas. Capital Federal tiene 3 millones. Estamos teniendo en la escuela todos los días una cantidad inmensa de pibes y pibas. Es una enorme responsabilidad, es una enorme obligación, pero sobre todo es un enorme compromiso. Educación pública, gratuita y de calidad siempre.

Privacy Preference Center