Presentación de la revista Perspectivas Bonaerenses

Muchas gracias a todos, a todas. Sé que muchos han venido de lugares distantes, así que agradecerles la presencia. Agradecerles, por supuesto a Enrique, por supuesto a Roberto, a Dora, que me acompañan en el panel, pero a los muchísimos colaboradores, impulsores, los que contribuyeron, los que trabajaron para que esto sea posible. 

Quiero decirlo porque tal vez hoy, que estuvimos inaugurando una avenida acá en la ciudad de La Plata, hoy que estuvimos también reunidos con los Registros de la Propiedad, contando las políticas que estamos haciendo en tecnología acá en el Gobierno de la Provincia. Tal vez para algunos esta presentación de una revista científica en la provincia de Buenos Aires sea un tema menor, que tal vez una inauguración de casas, de cloacas, entrega de alimentos, tantas cosas que hace el Gobierno de la Provincia, para mí la verdad es que no es así, es un hecho, la verdad es que no tiene precedentes que el Gobierno de la Provincia tenga una publicación científica, la impulse. Y más todavía cobra relevancia en el contexto actual, ¿no? Donde lo que uno observa en la Argentina es, decía Dora, un intento de generar un retroceso, de generar una contracción, de generar un achicamiento, acaso una destrucción de nuestro sistema científico tecnológico. Así que muchas veces el mismo hecho, sabrán ustedes, puesto en circunstancias distintas cobra otra relevancia.

Para mí estar hoy presentando el primer número, y adelantando el contenido de varios números por venir, que hablaba con Enrique y algún otro miembro del Comité Científico que me chusmeaba, bueno, pero comentar que tenemos un proyecto no de corto plazo, no circunstancial, sino de mediano a largo plazo, un proyecto científico académico, una revista en la Provincia de esta importancia, para mí es un hecho… ¿Qué prohibieron? ¿Históricamente? Bueno, históricamente relevante, acá en la Provincia no está cancelado.

Bueno, y quería compartir con ustedes, luego de hablar de la importancia que tiene para mí, que tiene, creo, para el Gobierno, para la Provincia, para nuestro sistema científico, para nuestra comunidad científica, la presentación de esta revista, quería comentar un poco algunos antecedentes que datan del comienzo de la gestión. Y lo voy a hacer un poco anecdóticamente para no aburrirlos, pero para mi sorpresa, cuando asumí como gobernador de la provincia de Buenos Aires registré, observé una absoluta, total, completa indiferencia, por decir lo menos, entre el Gobierno provincial, el Gobierno de la Provincia, sus ministerios, sus programas, sus políticas, sus objetivos, sus prioridades, sus análisis, sus diagnósticos, una independencia entre el Gobierno y el sistema universitario y científico tecnológico que tiene sede, que tiene asiento en la provincia de Buenos Aires. 

Básicamente, la provincia de Buenos Aires es sin duda la principal provincia industrial, la principal provincia agropecuaria, la principal provincia turística en materia de producción en Argentina, pero es también la principal provincia científica de nuestro país. Y, no obstante, el Gobierno no tenía, hasta donde pude arqueológicamente buscar, casi vínculo alguno con la comunidad científica, con la comunidad universitaria, con las universidades, con el CONICET, con los grupos de investigación, con los laboratorios, que sin embargo desarrollan sus actividades en nuestra provincia.

Era para mí una especie de, no de enorme paradoja, sino una especie de dilema, de jeroglífico, cómo puede ser que el Gobierno precisa en su actividad, en su acción, precisa también de análisis, de diagnósticos, precisa obviamente de ideas, precisa de perspectiva histórica y teniendo a la mano, teniendo acá nomás, no digo sólo en La Plata, sino a lo largo y a lo ancho de nuestro territorio, 25 universidades que trabajan, que su asiento es en nuestra provincia, ¿cómo no hay ninguna vinculación institucional? 

Bueno, en mi caso, esa…Entonces era algo que no podía tener como explicación solo el descuido, ¿no? Algo pasaba entre quienes gobernaban la provincia, su perspectiva, su mirada, su vínculo con la ciencia y la universidad y el sistema, que bueno, que estaba al alcance de la mano. 

En mi caso particular decía, yo soy, ahora con licencia hace bastante tiempo, no sólo docente, sino también investigador del CONICET, y muchos de quienes componen circunstancialmente el Gobierno, hay varios ministros, son también docentes, investigadores, han tenido una trayectoria que pasó por ahí, así que era una aberración, algo que había que corregir rápidamente.

Desde el comienzo, me acuerdo, Alejandro también, varios más que están acá, comenzamos a hacer una convocatoria en este mismo Salón Dorado, primera vez que muchos rectores o que muchas autoridades pisaban el Salón Dorado, eran invitados institucionalmente a la Casa de Gobierno, pero comenzamos a tener reuniones y tratamos de establecer una agenda de trabajo, en lo que yo en mi cabeza denominaba algo así como Consejo Interuniversitario Provincial, vis a vis lo que ocurre con el Consejo Nacional, de qué forma podíamos generar un ambiente y generar políticas y generar programas y generar vinculaciones que le dieran articulación y que le dieran más potencia al Gobierno, en base a lo que la academia, la universidad, la ciencia, estaba diciendo y pensando en la provincia y lo que hacía el propio Gobierno, la política de Estado. 

Entonces comenzamos a tener una serie de reuniones y luego lanzamos varios programas, no quiero detenerme, ya contó Roberto algunas de las cosas que hacemos vinculadas a la promoción, al acompañamiento, a la inversión en ciencias desde el propio Gobierno, pero más allá de eso, generar un lenguaje que permitiera un vínculo más fluido entre quienes hacen ciencia, investigan y enseñan en la provincia y el Gobierno provincial. Creo que en muchas de esas cuestiones dimos importantes pasos, hicimos grandes avances y esto se mezcló, para decirlo así un poco apresuradamente, con otra de las cuestiones que también son fundacionales de nuestra experiencia de gobierno, que es la cuestión de la identidad bonaerense.

Cuando asumíamos, al poquito tiempo de asumir, al año siguiente, se iban a cumplir 200 años, el Bicentenario de la provincia de Buenos Aires. Entonces yo tenía planeado, pensado, y en conjunto con el sistema universitario y científico de la provincia, darle una envergadura, darle una importancia grande al Bicentenario de la provincia de Buenos Aires, como motivo, como punto de reflexión, de planificación e incluso de repensar, de replantearse algunas cuestiones sobre la provincia de Buenos Aires, su lugar en la historia, su lugar en el federalismo. Tenía varias cosas en cartera, obviamente fue el año de la pandemia también, así que el Bicentenario de la Provincia tuvo que producirse en aislamiento y sin grandes acontecimientos. Y, sin embargo, yo creo que esta revista es parte de esa idea original. Que la podría resumir así: repensar un poco la identidad de la provincia de Buenos Aires, y apuntar a la integración de la provincia de Buenos Aires, integración en dos dimensiones. Una primera, la integración territorial, demográfica, productiva del propio territorio provincial, de sus 307.000 kilómetros cuadrados, 17 millones de habitantes, 135 municipios, pero también la integración de la provincia de Buenos Aires dentro del concierto de las demás provincias y en su vínculo con el Gobierno nacional. Esto todo se sintetiza en una discusión sobre la identidad bonaerense. Identidad que, para no aburrirlos, les digo que desde mi punto de vista necesita ser repensada y casi diría relanzada, ¿no? Tengo una forma sencilla de demostrar que la cuestión de la identidad y la integración de la Provincia están en tela de juicio o están en cuestión o están bajo crítica, y a veces diría bajo ataque, que es los sucesivos pero recurrentes y sistemáticos proyectos de solucionar los presuntos problemas, los que marca una agenda que no es la nuestra como principales problemas de la Provincia, solucionarlos partiendo en pedazos la provincia de Buenos Aires, despanzurrándola, fraccionándola. Y hay como una competencia entre dirigentes políticos de poca, creo yo, de poca envergadura analítica, por decir lo menos, o miserables, por decirlo más claramente, que compite a ver quién la divide en más pedazos. ¿Y cuál es el criterio? ¿La dividimos en tres? ¿En seis? ¿En cuatro? Es como un tema que vuelve recurrentemente. 

Yo digo que eso se lo puede ver por la negativa, diciendo bueno, quieren partir la provincia, les molesta el tamaño y la dimensión de la provincia, la importancia de la provincia, eso para plantearlo de manera confrontativa, pero también uno lo puede ver más introspectivamente como que hay un déficit en la provincia de Buenos Aires. Si se difunde tanto la idea de dividirla, partirla, exterminarla, erradicarla, convertirla en otra cosa como tal, será porque hay cosas que no están muy claras y que hay que repensar, redefinir y establecer. 

Como yo pienso que la identidad, la importancia, el papel de la provincia de Buenos Aires en la Argentina, en la historia argentina, en el presente argentino, en el futuro argentino, es una de las cuestiones más complejas y probablemente más interesantes para discutir. Ustedes vieron que también, como una cosa que vuelve, que retorna, está la idea de que los problemas están en el conurbano bonaerense. Hace poco salió un libro de Pagni, por ejemplo, que planteaba esta hipótesis, que hay que resolver los problemas del conurbano bonaerense, y el problema del conurbano bonaerense es que se conurbanizó, o algo así, y que es muy bonaerense y muy conurbano, entonces el problema sería convertirlo en algo que no es, en base a ideas que no tenemos y que no compartimos.

Pero vuelvo sobre esto, la cuestión de la identidad en la provincia de Buenos Aires, la cuestión de la ubicación de la provincia de Buenos Aires dentro de nuestra República, dentro de nuestra historia son temas que me apasionan, y que me parecía que era importante, por un lado, poner en discusión y en debate y problematizarlo, pero por otro lado, empezar a resolverlo a través de la política del Estado.

Cuando yo digo que hay un tema con la identidad bonaerense, que marcaba Enrique, porque fue uno de los, incluso nombres que se barajaron para la publicación, pero que hay un tema con la identidad bonaerense, me refiero también a que la palabra, la misma palabra bonaerense, ha sido una palabra sometida también a diferentes estigmas de la que algunos parecen avergonzarse y otros tratar de desmarcarse, y otros más, señalarlo como un adjetivo calificativo negativo. Si algo es bonaerense es malo porque es bonaerense.

Y también ocurre que quienes son, quienes formamos parte de esta Provincia, quienes nacieron aquí o quienes viven aquí, tampoco lo tienen muy presente, no tienen muy presente la pertenencia bonaerense, ¿no? Mientras en otras provincias, quien sale de su provincia, por más que tenga alguna especie de confrontación entre ciudades grandes e importantes, cuando sale de su provincia dice, ‘yo soy entrerriano, yo soy santafecino’. En la provincia de Buenos Aires, por muchas cuestiones que podríamos decir inocentes, que es tan grande, que tiene ciudades tan relevantes y tan conocidas, pero por lo que sea, en general no muchos se identifican como bonaerenses, ni para afuera, ni en el exterior, ni en el marco de las disputas adentro de la Argentina.

Entonces, yo creo que ahí hay una discusión y una problemática que hay que abordar. Y que tiene un origen histórico, bien conocido. La provincia de Buenos Aires, también lo digo y me parece que es bastante obvio, pero no por eso hay que pasarlo por alto, las historias de la provincia de Buenos Aires, mientras en otras provincias, casi todas las demás provincias tienen sus propios historiadores, su historia provincial, en el caso de la provincia de Buenos Aires, por varios motivos, no hay muchas historias de la Provincia. Hay una, la de Levene, por supuesto, hay otra de Unipe, bastante más reciente, hay algunas más. Pero la historia de la provincia de Buenos Aires tiene como impedimento para su narrativa independiente el hecho de que la historia de la provincia de Buenos Aires, durante un tiempo muy considerable, parece coincidir y absorber prácticamente la historia nacional. Sería muy distinto un libro de historia bonaerense, desde algunas perspectivas, a una historia argentina.

Entonces, repito, ¿a qué voy con esto de la identidad bonaerense? ¿A qué voy con el problema de la integración de la provincia de Buenos Aires? ¿A qué voy con la cuestión bonaerense como una cuestión a resolver? A que, en cualquier proyecto para el país, en cualquier proyecto para la Argentina, hace falta repensar el papel, el lugar y las perspectivas de nuestra Provincia. Hace falta. Algunos lo descartan por odio, por enojo, por posicionamiento ideológico y otros remiten a cuestiones más micro, más pequeñas.

Y todo esto me llevó a mí a creer que teníamos que reinstalar la palabra, teníamos que reinstalar algo que yo llamo, en un poco marketineramente, el orgullo de ser bonaerenses y creo que en ese camino tienen un papel fundamental los intelectuales, los científicos, las ciencias sociales, las humanidades y que tienen que tenerlo como uno de sus objetos de estudio, por decir así. 

Entonces, esta revista tenía, obviamente tiene una historia que la precede, ¿no?, pero como decía recién, el contexto sobredetermina su aparición y hoy creo que, como tantas otras cosas que hacemos y tantas políticas que tenemos, parece a propósito y parece hecho para contrastar y confrontar con lo que ocurre a nivel nacional. Tenía, me vi como obligado, me sentí obligado a explicar que no, que esto forma parte de una iniciativa que viene de antes y que tiene una trayectoria, que tiene diferentes hitos y cuyo principal objetivo es este, de integrar nuestro sistema científico tecnológico, nuestros investigadores, científicos, docentes, nuestras universidades, a la actividad, quehacer, del Gobierno de la Provincia. Que sea parte de lo que el Gobierno de la Provincia tiene, como alguien decía por acá, como capital o como recurso y que no está usando.

Me parece, igual, que todas estas explicaciones en el contexto actual son un poco extemporáneas, suenan extemporáneas. Creo que hoy estamos en una especie, como decía Dora con otras palabras, en una especie de guerra civilizatoria, pareciera, de batalla cultural, pero que es de la cultura contra la anticultura y las cosas que están ocurriendo, hoy además agravada por situaciones ya de conflictos, no guerras comerciales, sino guerras lisa y llanamente, un gobierno nacional que en su desorientación y en su locura nos quiere, incluso nos está involucrando a todos nosotros como parte de una guerra que no es nuestra. Es decir que estamos viviendo tiempos muy, muy complicados, muy complejos. 

Entre las cosas que pasan y que cabe destacar está el ataque de las ultraderechas y de este Gobierno a nuestras universidades, a nuestros sistemas científicos y particularmente a las humanidades y a las ciencias sociales, particularmente. Otro tema que requiere una reflexión, porque la verdad que claramente no es una cuestión presupuestaria. Entendemos todos que ni el ataque a la universidad, ni el ataque al Conicet es una cuestión presupuestaria, no va a resolver ni el déficit fiscal, no mueve la aguja ni de manera marginal. Así que acá hay algo más, hay algo muy profundo, es muy oscuro, que se trata de camuflar con la cuestión del ajuste presupuestario. 

Pero evidentemente, este es un gobierno que se ha enfrentado a la ciencia en general, es un gobierno terraplanista, por decirlo así, a los resultados de las ciencias, que ha puesto en cuestión saberes que ya estaban establecidos, consagrados, que no eran materia de disputa, los ha puesto en cuestión, vacunas, bueno, podríamos ir de punta a punta de todo el espectro del avance científico de los últimos siglos, prácticamente, que están siendo puestos en cuestión, entre otros el papel del Estado dentro del avance de la investigación y la ciencia. Hasta eso está hoy en discusión, como si pudiera haber ciencia, investigación, conocimiento, sin una presencia, sin una inversión decisiva del Estado, particularmente en países como el nuestro.

Así que en este contexto, esta publicación que ya de por sí, como acabo de decir, era un objetivo, era un hito más dentro de una forma de gobernar en conjunto, desde el Gobierno en conjunto con el sistema científico de la Provincia, además tiene el papel de estar plantando una bandera, ¿no? Hoy que vemos que todo está bajo amenaza, que las cosas se achican, que cierran, que está todo en riesgo, que está todo en duda, acá en la provincia de Buenos Aires, desde el Gobierno, con los esfuerzos que entenderán que tenemos que hacer, seguimos fuertemente invirtiendo en ciencia, en investigación, en universidad y en publicaciones. 

Esta, sin embargo -una breve aclaración- no es una revista de políticas públicas. No es una revista de políticas públicas, eso le da todavía mayor relevancia. Yo creo que decía Dora o decía Roberto, el ataque a la ciencia básica, a la investigación científica social, en sociales, pero en ciencia básica en general también. El correr al Estado, prácticamente tiene como resultado que no va a haber producción de ciencia básica en el país, ¿no? Porque sin Estado, la verdad que el sector privado, que en los países periféricos invierte muy poco en ciencia e investigación, en el caso de ciencia básica prácticamente nada, absolutamente nada. 

Pero, creo que en ese sentido, que no sea una revista ni sobre las políticas públicas, ni sobre el Estado, ni sobre nuestro programa, le da un valor adicional. Genera, viene a llenar, para mí, un vacío, una vacancia que tiene que ver con una agenda de problemas que aborda, que enfrenta el Estado provincial, también los Estados municipales y también otras tantas instituciones, pero que sin embargo no han tenido suficiente atención y no se ha hecho con, creo yo, con toda la profundidad que debería hacerse una apuesta en común de diferentes perspectivas que nos permita después, y sobre eso, con esto como insumo, diseñar políticas públicas en lo que a nosotros respecta, pero sobre todo comprender en profundidad temas que aparecen siempre lateralmente pero que no son estudiados ni con rigor, ni con profundidad, ni de una manera tan exhaustiva como se está planteando acá, y en tantos otros lugares también, porque obviamente esto no cierra otros caminos que tiene. 

Pero creo que las temáticas, además que el Comité Científico, junto con las autoridades de la revista, con quienes la llevan adelante, las temáticas que decidieron incluir en esta y en los próximos números que están, por lo menos planificados, este primero sobre infancias bonaerenses, ustedes vieron que en estos últimos días apareció en la agenda de debate la cuestión de las infancias, yo creo que de la peor manera posible, a través del punitivismo, de la Ley de Edad de Imputabilidad, bueno, de diferentes enfoques absolutamente, sobre todo, creo yo, no sólo inconducentes sino destructivos ante la problemática real que tenemos adelante. 

Y yo siempre pensé que cuando la derecha ataca, cuando la derecha señala, cuando la derecha critica alguna, o de las políticas del Estado o de los sectores incluso no directamente del Estado pero vinculados a la sociedad, cuando la derecha ataca yo creo que la peor de las respuestas, sin embargo una de las más habituales, es defender a ultranza, doy el caso de la educación pública, la derecha ataca, quiere cerrar, desfinanciar, privatizar y uno dice ‘no, no toquen la educación pública porque anda muy bien y es perfecta’. No siempre se dice así pero tal vez en la confrontación hay un subtexto que es ‘no ataquen esto porque está bárbaro’, y yo creo que eso nos debilita muchísimo.

Y, sin embargo, cuando llega el momento de la confrontación no hay mucho lugar para tener una postura crítica o una postura sincera y honesta de cara a la sociedad porque sabemos que lo que hay enfrente es destructivo. Entonces, el impulso, el instinto, es defender. Y en esa defensa a veces se nos va el bebé con el agua sucia, porque creo que el gran problema que tenemos para abordar en la provincia de Buenos Aires es que no importa qué área, qué sector, ni siquiera me voy a poner en las causas de esta actualidad, pero no importa el sector que uno observe, siempre hay cosas que andan mal, evidentemente. Y algunas andan bastante mal. Y creo que ponernos nosotros en el lugar de la defensa ciega, a veces obtusa, a veces injustificada y, sobre todo, insincera, porque uno conoce cuáles son las dificultades, cuáles son los dilemas, cuáles son las debilidades que tienen diferentes áreas, ¿no? Mencioné, pero podría hacerlo con cualquiera, el propio gobierno, la propia maquinaria o el propio mecanismo del gobierno. Entonces atacan, quieren destruir el Estado, entonces quedamos nosotros en un lugar de defender el Estado tal cual es, como si fuera perfecto, ¿no? Y ahí creo yo que nos regalamos, que nos regalamos. Porque la verdad es que nadie podría compartir esa posición, ni siquiera nosotros mismos, y es una posición simplemente defensiva. Y me parece que acá hay que apelar a viejas tesis, ¿no? 

Y entonces entender que la mejor manera de defender lo público, de defender los derechos, de defender la universidad, la ciencia, la tecnología, de defender la industria, de defender la educación, de defender el sistema de salud, no es plantearse que es óptimo, sino por el contrario, tener a veces el coraje y, sobre todo, encontrar los espacios para ser sinceros, honestos y críticos, porque obviamente si no tenemos esa capacidad no vamos a poder mejorarlos. Yo siempre digo, la mejor forma de defender aquello que queremos y que está en peligro no es tenerlo y cuidarlo tal cual es, sino transformarlo. 

Obviamente, esto nos pone un desafío enorme porque hay que encontrar los espacios donde de manera colaborativa y de manera, incluso, ideológicamente afín, se puedan discutir estas cosas sin quedar sujetos… incluso sin ser dispositivos de esa crítica despiadada, injusta, excesiva que busca la destrucción. 

Yo creo que esta revista juega un papel. Hablar sobre las infancias bonaerenses es hablar de todas las dificultades, de todos los problemas, de todas las falencias, de todas las deudas que tenemos pero que nos permite reflexionar sobre esto y plantearnos como en este aspecto avanzamos. ¿Cómo avanzamos? Y creo que todos los temas, tanto infancias bonaerenses, pioneras bonaerenses con la discusión que hay hoy de género, tan maniquea, la cuestión del desarrollo productivo, el trabajo en la provincia de Buenos Aires, estudiarlo, comprenderlo bien, conocer su anatomía. De la misma manera, después hay otros más que tengo autorización para contarlos sobre inteligencia artificial y ciencias sociales, está en agenda; otros sobre juventudes y subjetividades. Todas temáticas que son objeto de trabajo, objeto de política de nuestro gobierno y que sin embargo se merece y necesita diagnósticos y reflexiones, ideas y propuestas que vengan de quienes lo hacen desde su cuidado, desde su defensa. 

Y creo que eso implica avanzar en otro camino que es, para mí es lo que vos decías, Dora, también, es esencial para plantearse el porvenir también, poder establecer otra agenda de preocupaciones, de problemas, de discusiones, otra agenda que no sea siempre a la defensiva ni siempre la de la derecha, que es una agenda donde parecemos estar nosotros siempre en jaque. Y ya hemos visto mucho que el dispositivo consiste en denostar algo, en criticarlo despiadadamente, injustamente, excesivamente, exageradamente, para luego desfinanciarlo y finalmente destruirlo o eliminarlo. Áreas enteras del Estado y lo estamos viendo, lo estamos viendo en tiempo real. 

Y creo que a eso no se le puede contraponer simplemente, decía, una defensa boba, creo que hay que contraponerle a eso una reflexión profunda y fraternal con quienes están mirando en la misma dirección y sobre todo terminar ese camino con propuestas potentes, con ideas interesantes, con novedades, alguno las llamó nuevas canciones, pero qué sé yo. Creo que eso no es simplemente el producto de algo iluminado, exterior, sino de la propia sociedad que reflexiona y piensa problemáticas que tiene y sobre sí misma. 

Así que, en ese sentido, a mí me parece un punto de partida muy importante, más importante todavía vale doble, vale triple, vale muchísimo más en el contexto actual. Muestra también que mientras estamos bajo ataque, bajo intentos de asfixia presupuestaria, quienes creemos en que es posible, que hay otro camino, que se puede hacer de otra manera y que, como decía Dora, no nos gana el pesimismo ni nos rendimos ni bajamos los brazos, creo que esta revista también sirve como símbolo y como señal para otros. Esto es una invitación a reflexionar sobre los problemas reales, profundos de la sociedad bonaerense con un sólo objetivo que es mejorarlos y transformar nuestra provincia y nuestro país. Muchas gracias.

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