Soluciones progresistas para un mundo que se hunde | Movilización Global Progresista en Barcelona
Buenos días a todos y a todas. Primero agradecer a la organización, agradecer a Barcelona, agradecer a España por recibirnos tan bien, en un momento tan importante. Yo, como comentabas, tengo una responsabilidad hoy muy grande en Argentina.
En Argentina, simplemente como introducción, gobierna Milei a nivel nacional, pero nosotros tenemos 23 provincias, de las cuales una de ellas es notoriamente más grande, más proporcionalmente relevante, que es la provincia de Buenos Aires, donde habita cerca del 40% de la población del país. Es decir que, por primera vez, en la historia argentina prácticamente, hay un contraste tan fuerte entre quien gobierna la Nación y quien gobierna la provincia de Buenos Aires, que es y significa prácticamente medio país.
Visto desde afuera, probablemente lo que resalta es la figura de Milei, porque se ha convertido en una suerte de emblema, en una suerte de símbolo de esta nueva ultraderecha, no sólo extrema, sino también desalmada, no sólo violenta, sino también irrespetuosa de los derechos de los pueblos y de los derechos de cada uno de los habitantes y de los sectores sociales de los países, pero además lo observamos a Milei también generando escándalo, generando escándalo porque ha cambiado posiciones que históricamente Argentina sostuvo a nivel internacional, en Naciones Unidas, alianzas, afinidades, posiciones conjuntas, hoy prácticamente destruidas por un discurso que es un discurso preformateado y que Milei repite. Milei no es Milei, o no es exclusivamente Milei, Milei es la expresión de esa ultraderecha que tiene impacto internacional pero que en Argentina, así que vengo a decirlo para quien no lo conoce o para quien se informa por los medios dominantes o que sigue superficialmente los debates globales y no lo que ocurre en cada país, en Argentina Milei está haciendo un enorme daño con sus políticas.
Cuando se aplican las recetas de esta ultraderecha en el caso argentino por la orientación ideológica, absolutamente absurda, que lleva adelante Milei, cuando se aplican estas recetas, cuando se llevan adelante estas políticas, lo que ocurre como consecuencia es un enorme daño social. Hablan de destruir el Estado, de privatizarlo todo, de reemplazar tanto la cooperación, la solidaridad, como los instrumentos que poseen las sociedades para defender a aquellos que son más vulnerables, reemplazarlos por el sálvese quien pueda, reemplazarlos por la ley de la selva y sostienen que si las cosas funcionan absolutamente autónomas a través del sistema de compraventa, la situación de las personas, la situación de los grupos, la situación de los ancianos, de los niños, va a mejorar.
Lo que estamos viendo después de 2 años de la aplicación de estas políticas es una catástrofe social, una catástrofe social que de alguna manera ocurre en sordina, cuando se le sacan los derechos laborales a los trabajadores, cuando se le saca el acompañamiento a los ancianos, cuando se le saca los derechos a los jóvenes, lo que empieza a pasar es no que la sociedad resurge y que la prosperidad derrama, sino por el contrario, que ese abandono termina siendo marginación y pobreza. Eso hoy en la Argentina es un hecho y la sociedad argentina, que por diferentes motivos que no hay tiempo de comentar aquí, votó a Milei en segunda vuelta en el año 2023, la sociedad argentina está aprendiendo dolorosamente que esas políticas destruyen, destruyen vínculos, destruyen posibilidades, destruyen también el presente del país.
Por eso yo quiero dejar en claro, representando a quienes democráticamente me pusieron en el lugar en el que estoy, por segunda vez elegido como gobernador, quiero decir que la provincia de Buenos Aires, el pueblo de la provincia de Buenos Aires, y yo creo que hoy mayoritariamente el pueblo argentino, no está de acuerdo con las posiciones que Milei sostiene en organismos internacionales y menos todavía está de acuerdo con sus exabruptos y con sus agresiones a líderes mundiales del progresismo, de las izquierdas, de otros países y particularmente con lo que de manera prácticamente ya compulsiva hace, que es visitar países como España de manera no oficial y venir a insultar a las autoridades, al presidente Pedro Sánchez o a diferentes partidos políticos.
Esto es un absoluto exceso con respecto a las atribuciones que Milei tiene. Por no decir un escándalo y un disparate. El pueblo de la provincia de Buenos Aires en ese sentido, al que represento, viene también a pedir disculpas por lo que dice Milei y por lo que Milei hace.
Por las políticas que apoya Milei se ha convertido y ha convertido a Argentina prácticamente un aliado incondicional de políticas imperialistas norteamericanas, sin ningún provecho para nuestra sociedad y sin ningún respaldo interno. Cualquier encuesta que se lea hoy en la Argentina, si bien Milei institucionalmente es quien nos representa, cualquier encuesta muestra que la gran mayoría de nuestro pueblo no está de acuerdo y no comparte ni las guerras, ni los genocidios, ni esta doble vara de la que ustedes hablan.
Creo yo que, ya yendo más directamente a la pregunta que me hacías, pero luego de hacer una necesaria aclaración, esta aclaración vendría a ser que también yo en mi carácter de Gobernador de la Provincia vengo a representar a la Argentina y a buena parte de la Argentina. Pero vengo a decir también que estamos en un momento de enorme desorden mundial. Lo llamamos orden mundial porque es la forma en la que se establecen los vínculos entre los países, pero estamos hoy en un momento de transición. Estamos hoy en un momento de disputa.
El orden internacional, un nuevo orden internacional es necesario para cualquier observador y para cada uno de quienes protagonizan estas discusiones, pero lo que me parece cada vez más evidente es que no está claro de qué se trataría ese nuevo orden mundial y ese nuevo multilateralismo. Hablamos de un mundo multipolar, hablamos de una realidad de balances nuevos, de poder, de fuerzas, de situaciones y relaciones económicas, pero lo cierto es que algo está terminando y no sabemos qué es lo que están haciendo. Y eso es lo que más me preocupa y por eso festejo esta reunión y por eso este encuentro lo agradecemos tanto, porque es más necesario que nunca dar el debate y dar la discusión.
¿Hacia dónde va el planeta? ¿Hacia dónde va el mundo? ¿Hacia dónde van las relaciones internacionales? ¿Y cuáles son esas nuevas reglas? Para ser breve quiero decir, hay reglas que ya no existen más, hay instituciones que parecían sólidas, fuertes, determinantes, que hoy están en ruinas, que han sido atropelladas y pasadas por encima. Entonces hoy la discusión no es tan claramente cuál es ese orden, sino quién y cómo lo va a construir, cómo se va a construir. Hablamos de un mundo multipolar porque claramente venimos desde la posguerra en general, pero más particularmente desde la caída del Muro, de una situación donde parecía haber un solo polo, donde había una hegemonía y era la hegemonía norteamericana.
Cuando decimos tan livianamente que estamos ante un mundo multipolar es porque esa antigua hegemonía, esa dominancia, se terminó, está destruida. Pero cuando hablamos de qué lo va a reemplazar y nos referimos a un mundo multipolar, la verdad que lo que ambicionamos es formar parte de esos nuevos polos del poder mundial. Desde América Latina tenemos también, para decirles a Europa, que durante mucho tiempo se habló de nosotros y fuimos países y regiones dependientes, periféricas.
Hoy, la gran pregunta es si vamos a construir una nueva periferia a la que quieren remitir a Europa entera, o si vamos a construir un mundo multipolar más equitativo, con voces fuertes y voces que representen intereses distintos. La hegemonía norteamericana que se vivió fue una hegemonía del sector financiero, de las corporaciones, de las transnacionales. Fue una hegemonía del capital contra el trabajo, y fue una hegemonía que, disfrazada de reglas, también era una imposición de fuerzas dominantes que dejaban atrás a los más débiles.
Yo creo que el gran desafío hoy es cómo América Latina, Europa, cómo construimos nuevos vínculos que nos permitan imponer nuevas reglas o discutir esas nuevas reglas. Y, de nuevo, si es un mundo multipolar el que nos espera, tiene que ser un mundo donde el protagonista no sea ni un país ni una región, sino que los protagonistas sean los pueblos que representamos. Y eso requiere, no solo, hablando de Unión Europea, Mercosur y acuerdos, no requiere solo relaciones comerciales, requiere integración entre naciones, integración profunda en lo energético, en lo tecnológico, en lo productivo. No podemos hablar también de nuevos polos o multipolarismo o multilateralidad, si simplemente hay sectores poderosos que subordinan y someten a los más débiles.
Así que esta reunión, esta movilización, a lo que nos invita es a pensar en un mundo multipolar, donde estén representados, de igual manera, como no lo estaban en las viejas y ya dejadas atrás instituciones internacionales, sino un mundo donde se escuche la voz de los jóvenes, se escuche la voz de los trabajadores, se escuche la voz de los países más pequeños en términos económicos, y que permita construir un orden internacional más justo. Ahí Latinoamérica y Europa tienen mucho que decir. Muchísimas gracias.