Anuncio de medidas para defender a los consumidores de billeteras virtuales
Hola, buenas tardes a todos, a todas. Muchas gracias por venir. La verdad que hoy vamos a hablar de algunas cuestiones que tienen que ver con el endeudamiento de las familias, particularmente, con las llamadas billeteras virtuales, billeteras digitales. Y, bueno, después de una introducción que voy a hacer sobre la cuestión de endeudamiento, sobre todo por las controversias que desató, controversias no, por las opiniones que vertió y las posiciones que sostiene el Gobierno nacional con respecto a esto, después de hacer esas aclaraciones que las voy a hacer yo, luego el ministro Costa va a comentar algunas decisiones y algunas medidas y algunas convocatorias que vamos a hacer al respecto, pero bueno, yo voy a empezar con el tema general.
Es de público conocimiento, aunque a veces no se llega a mensurar de la forma adecuada, por las consecuencias que tiene en las vidas de las personas y en la economía en su conjunto, la gravedad que tiene hoy el endeudamiento y, sobre todo, los incumplimientos, o la llamada mora o morosidad que ha crecido de una manera sin precedentes prácticamente, sin precedentes.
Voy a empezar por los números, hoy, según las estadísticas, 60% de la población adulta del país está endeudada. 60%, 21 millones de personas están endeudadas. Y tenemos que 1 de cada 5 personas adultas, un 20%, no de los 21 millones, sino del total, un 20%, es decir 6 millones se encuentra en situación de mora. De los endeudados, 1 de cada 3, prácticamente. Del total de las personas adultas 1 cada 5 hoy no puede pagar las deudas que contrajo. Es de una gravedad realmente extraordinaria y hace falta también señalar que este fenómeno, la posibilidad de endeudarse no es nuevo, no es nuevo.
Las varias formas de endeudamiento que tienen ver con créditos bancarios, que tienen que ver con tarjetas de crédito, que tienen que ver también con financieras de diverso tipo, que tienen que ver con las propias billeteras digitales, pero que tiene que ver también con otros modos informales de endeudamiento. Existen hace muchísimo tiempo, sin embargo, en los últimos dos años y medio se desencadenó explosivamente el fenómeno del aumento de la morosidad. La morosidad en el caso de los bancos en 2 años y medio, más precisamente con Milei, Milei hizo que la morosidad de aquellos que están endeudados con los bancos se multiplicara por cinco de 2,5 a 12,8.
Que el endeudamiento, perdón, la mora de los que están endeudados con billeteras virtuales de 5,7% al 24,5%, se cuadruplicó por 4, por 4. Aquellos que están endeudados con financieras no bancarias, la mora, que es una demora en el pago de más de 3 meses, se considera mora, no pueden pagar la cuota que corresponde en 3 meses en financieras no bancarias pasó del 17,5 al 43%. Se multiplicó por 3, es decir hay un crecimiento explosivo en el gobierno de Milei. Por eso, y ya con ese solo dato y un sencillo razonamiento se llega a la conclusión de que esto, esta situación de incumplimiento no es un problema entre privados o algo que se produce por una toma de decisiones individual e incondicionada de todos aquellos que hoy no pueden pagar. Algo pasó que hizo crecer de esta manera el endeudamiento y, además, los incumplimientos. Y lo que pasó es la política económica de Milei, pura y simplemente. Este fenómeno es producto y resultado de la famosa macroeconomía que teóricamente anda bien de Milei. ¿Por qué? Porque la imposibilidad de pagar, tanto como el endeudamiento, se derivan de un hecho que es característico de la macroeconomía deliberada que sostiene el Gobierno que es los ingresos bajos, ingresos planchados, reprimidos, salariales, jubilaciones, ingresos de todo tipo, incluyo ingresos de sectores empresariales que están hoy, como todo el mundo sabe, casi todas las ramas de la producción económica, particularmente las pequeñas y medianas empresas de casi todos los sectores con dificultades en su rentabilidad cuando no con situaciones de cierre.
Se han perdido, saben ustedes, 30.000 empresas en la Argentina desde que llegó Milei, aproximadamente, y se han perdido más de 330.000 puestos de trabajo formales. Y para los que los conservan salarios bajos, y esos salarios bajos son una política decidida por Milei desde el momento en el que planteó, entre otras cosas, paritarias cero al comienzo, luego no homologar paritarias aún acordadas libremente en un sector entre los empresarios y los trabajadores si superan determinado número arbitrario que fija el Gobierno. Es parte de su política llamémosla de estabilización antiinflacionaria. Quieren salarios bajos, quieren ingresar bajos. Con esos ingresos deprimidos el fenómeno del endeudamiento resulta de la necesidad de millones de familias en la Argentina de sostener estándares de consumo, o casi, para decirlo con más claridad, niveles a veces de subsistencia de consumo con unos ingresos que no son suficientes.
Entonces las familias primero han agotado sus ahorros, y luego, además de postergar consumos suntuarios o consumos extraordinarios de todo tipo, que eso también se observa en la situación del turismo, de la gastronomía, hasta de la carne de vaca, pasando por las facturas en la panadería, todo imposible con la política económica de Milei, entonces las familias afrontan esto tomando ahorros o bien tomando deuda cuando se les agotan los ahorros.
Lo que está ocurriendo de manera acelerada hoy es que esos mismos ingresos reducidos hacen imposible afrontar, no ya los gastos corrientes o los gastos a los que se apuntaba, sino los gastos aumentados por las cuotas de las deudas, ahora resuelve mucha familia no pagar las cuotas de la deuda, eso resulta en la mora. Toda de Milei, entera de Milei. Si eso agregamos una tasa de interés por encima de la inflación, una tasa de interés por encima de la variación de los salarios, evidentemente tenemos esta dinámica explosiva que hace síntoma y hace eclosión en el endeudamiento de la familia, masivo, y en la imposibilidad de pago masivo de la familia. En una crisis que hoy se expresa, además de todo lo que comentamos, de esta manera, y me parece de un cinismo, además de una falsedad absoluta y espantosa, decir que este es un mero problema entre privados.
Sabemos que es un recurso al que apela permanentemente Milei, un contrato como los contratos no son forzados, dice él ‘nadie le puso una pistola en la cabeza a una familia, a una persona para que tome una deuda’, con eso se contenta y dice entonces ‘es un problema entre privados’. Bueno, ya cuando millones de familias están endeudadas y otros tantos millones no pueden pagar esas deudas, no es un problema entre privados, en términos de que no es algo que se ha ocasionado por decisiones individuales tomadas erróneamente. Así que sí hay una pistola en la cabeza, sentido figurado, una pistola en la cabeza. Quien se endeuda lo hace para pagar alimentos, se endeuda para pagar el alquiler, se endeuda para pagar gastos básicos, remedios, medicamentos, estudios médicos, se endeuda para la vida en sí. Entonces sí podríamos decir que es un endeudamiento compulsivo u obligado por una situación de crisis generalizada. Agrego que por más que es cierto que un contrato o una decisión de endeudarse es una decisión voluntaria, no es cierto que sea simplemente un contrato cualquiera por la asimetría de las partes.
Y este es un defecto, una miopía, una ceguera que tiene Milei cada vez que mira hechos contractuales como si fueran incondicionados o de equivalencia entre las partes. Es cierto que alguien acepta tomar una deuda, pero es cierto que hay una enorme asimetría de información entre quien toma la deuda y quien proporciona los recursos. Una asimetría total, y una asimetría patrimonial, de ingresos. Total. Hay alguien que está urgido, está necesitado, sabe, aunque no lo entienda Milei, sabe que está tomando una deuda y que configura un riesgo pero tiene una necesidad perentoria, algo que pagar y termina endeudándose. Y es así como está ocurriendo hoy. Esa asimetría hace, como pasa en muchísimas relaciones económicas, que en términos generales el Estado regule, intervenga, prevenga.
Fíjense, caso de la ludopatía también. Uno puede decir ‘si alguien quiere fundirse apostando’, ¿qué vamos a decir? Nadie le puso una pistola en la cabeza. Bueno, hay un hecho de necesidad, de adicción, hay un hecho que tiene que ver con algo que resulta en una decisión condicionada, no una decisión libre, voluntaria, sino que está con peligro hacerlo y termina en un desastre. Por eso, el Estado regula determinados consumos, advierte sobre esas situaciones, limita las edades. No alcanza con decir lo hizo porque quiso. Pasa con consumo problemático, pasa con el cigarrillo. Sí, porque quiso, pero tal vez no sabe, no conoce o no puede evitarlo, y entonces interviene la sociedad en su conjunto representada por el Estado.
En este caso nos encontramos con lo que vamos específicamente a comentar hoy, que tiene que ver con denuncias que hemos recibido, pero que es el caso del endeudamiento a través de billeteras virtuales, de todas ellas. El problema, aquí, que se ha detectado es que por el cúmulo de información que tienen estas empresas discriminan de manera casi milimétrica el costo del endeudamiento según el sujeto. Es decir, que por un mismo producto, llamémoslo, por un mismo bien, una deuda, cobran precios diferentes según la capacidad de pago, según las conductas de consumo, según una batería de parámetros de información de la que dispone la billetera digital que probablemente la mayoría de los casos, quien toma la deuda ni sabe qué está enfrentando.
El caso de las billeteras digitales tiene bastantes particularidades. Fíjense que es un sector que tiene alguna regulaciones por parte de la autoridad nacional, pero es cierto también que la difusión de las billeteras digitales como medio de pago, como lo fueron originalmente, pero luego también como proveedor de crédito y, al mismo tiempo, como colocador de recursos a través de algún activo financiero. Ese rol que está cumpliendo lo asemeja mucho a un banco. Es lo que históricamente hacían los bancos, pero ahora lo hacen billeteras digitales, que tienen una regulación muchísimo menos rigurosa, muchísimo más flexible por parte de la autoridad. Ya no digo qué tasa le cobran a cada uno que es distinta según características arbitrarias y desconocidas por el usuario, que toma el algoritmo, que toma el programa, que toma la empresa para resolver prestar tanto y a tal tasa.
De lo que estoy hablando es del conjunto de este sector y cómo ha reemplazado, en buena medida, funciones que antes eran del sector financiero. Ustedes saben que con esta idea de Milei de que el mercado siempre hace las cosas bien y que no tiene peligros, ni para las personas ni para el conjunto, han ocurrido sucesos económicos gravísimos, crisis, grandes crisis, como la de los subprime, la crisis de las hipotecas de 2008, una crisis la más grande de la década del ‘30, es una crisis que se da porque se daban préstamos hipotecarios y se empezaron a multiplicar y, en un momento, contra las previsiones, porque esto era asegurado después se convertían en lotes, después se generaban títulos públicos, se armaron infinitos derivados y herramientas especulativas en base a los créditos hipotecarios. Pero todos decían, ‘bueno, puede fallar un crédito hipotecario, pueden fallar dos créditos hipotecarios, imposible que fallen todos juntos’. Y pasó por hechos como este. ¿Por qué se produce la crisis de las subprime? Porque los ingresos de las familias estaban planchados, suben los intereses, sube el costo del financiamiento y, de pronto, las cuotas se vuelven impagables. Decisiones descentralizadas, atomizadas, que se toman voluntariamente y que generan un enorme problema sistémico, una crisis. Primero, hipotecaria, luego financiera, primero norteamericana, pero más adelante una crisis económica mundial por este hecho. ¿Qué es lo que pasó después? Y, las autoridades resolvieron regular, revisar, controlar esta forma del crédito, esta forma de la emisión de títulos y de seguros que resultaron en una enorme crisis.
Yo lo único que quiero decir es que el sector de las billeteras se ha convertido no sólo en un medio de pago sino también que otorga créditos de manera, la verdad muy, muy significativa y al mismo tiempo coloca fondos y esto lo hace sin el cúmulo de regulaciones macroprudenciales -se conocen técnicamente- que toma la autoridad en Argentina y en todo el mundo para evitar que esto desemboque en algún tipo de dificultad sistémica. Hoy tenemos un incumplimiento, una imposibilidad de las familias de cubrir los créditos que está creciendo de una manera meteórica. Entonces, yo quiero decir, también ha ocurrido, acá tengo los balances de una de las empresas, Mercado Libre y Mercado Pago, donde cuando uno ve cuál es la composición del negocio en distintos países, encuentra que en Brasil, por ejemplo, donde también se desenvuelve, la parte vinculada al comercio representa, esto es 6 millones, bueno, sí… El 60%, más o menos, 60%, mientras el negocio financiero el 40%. En México otro tanto, dos tercios del negocio es el comercio, un tercio los créditos y los financieros. En Argentina es al revés.
Es decir que lo que eran billeteras digitales se han convertido, además, y ahora principalmente, en instrumento que deriva, o en empresas que derivan su rentabilidad más del crédito, más de las finanzas que del comercio. Es decir que ha habido en este tiempo, tiempo de Milei, un crecimiento enorme del endeudamiento de las familias y luego también del incumplimiento de la imposibilidad de cumplir.
Demás está decir, y ahora le paso la palabra a Augusto, la enorme angustia, la desesperación que está generando esta situación. Nada arregla, nada cura decir ‘nadie te obligó’, porque son millones de personas y de familias que hoy no pueden pagar deudas que tomaron en la mayor parte, yo creo que prácticamente la totalidad, para cubrir gastos corrientes básicos, mínimos, indispensables, para sobrevivir.
Entonces esto requiere una respuesta. La respuesta tiene que ser nacional porque la potestad regulatoria sobre las instituciones que dan crédito, financieras, es nacional. Nosotros no podemos incidir en lo que habría que hacer de fondo y para aliviar la situación de las familias y para no comprometerla más a través de diversos instrumentos. Quiero decir, hoy vamos a hablar de las billeteras pero hay crédito también, financiación no bancaria de otro tipo, financieras, hay prestamistas que tienen que ver también con supermercados, con otras cadenas de negocio. Bueno, hay muchos. Pero hoy va a hablar Augusto de lo que está ocurriendo con las billeteras digitales o las billeteras virtuales.
Así que termino con esto. Es un problema grave. No es un problema individual. No es un tema entre privados exclusivamente. No es que se resuelve diciéndole ‘tenés la culpa, nadie te puso una pistola en la cabeza’. Hay que abordar esta cuestión con la gravedad que tiene y el Gobierno nacional no está haciendo nada, así que desde la Provincia con los alcances, con la jurisdicción, con los instrumentos que tenemos, vamos a tomar alguna decisiones en los ámbitos limitados en que la Provincia tiene posibilidad de actuar. Muchas gracias.
