Apertura del seminario “Peronismo X Peronistas”

Buenos días a todos, a todas. Me van a tener que perdonar, sigo de largo, ayer estuvimos en Chaco, algunos compañeros que no sé cómo hicieron para llegar, nos acompañaron allá en Chaco. Y acá voy a empezar contando un poco, muy brevemente, la experiencia que justifica lo afónico que estoy. 

Estuvimos reunidos, primero, para consagrar la unidad del movimiento obrero chaqueño. Nombró una nueva conducción en la CGT, me esperaban, ni bien aterrizamos en Chaco junto con Coqui Capitanich, me esperaban no sólo 88 organizaciones sindicales de Chaco que están encuadradas dentro de la CGT, sino también las otras dos centrales obreras, así que fue un acto de la unidad del movimiento obrero chaqueño, participó también la región. Cuando decimos que es la columna vertebral del movimiento peronista, decimos también que en todas las ocasiones en las que gobierna la derecha, pasó, hace no tanto, lamentablemente, durante el gobierno de Macri, mientras la dirigencia política seguía discutiendo, viendo, pensando alternativas electorales a veces, incluso en disputas, mientras todo eso ocurría a nivel, llamémoslo, de la superestructura nacional, incluso provincial, en cada uno de los recorridos que hicimos durante la etapa del macrismo que fue, también, y hoy está un poco olvidado, pero cuando inicia el gobierno de Macri en 2016, empecé con una recorrida junto con algunos compañeras y compañeros que llegó a recorrer 20 de las 23 provincias argentinas. Y después nos especializamos en algo que se conoció como ‘la campaña del Clío’ pero que consistió en recorrer uno por uno los 135 distritos de la provincia de Buenos Aires y que culminó en una elección histórica. Porque se acuerdan que en aquel momento Vidal, Macri ya estaba medio en declive, pero Vidal era imbatible, era imposible criticarla, era Heidi y se estaban especulando si la llevaban de Presidenta o la mantenían de candidata a gobernadora porque ganaba donde fuera Vidal, aún con la debacle del gobierno de Macri. Y bueno, cuestión que una semana antes las encuestas mostraban en promedio que Vidal estaba 5 puntos arriba, en promedio, una semana antes, y la historia contó otra cosa, es que más allá de las redes, hoy se llaman los algoritmos, más allá de las campañas digitales, más allá de los Durán Barba, del Big Data, más allá de eso, a Vidal le ganamos por 17 puntos en el año 2019.

Pero la historia venía porque recorriendo el país y la provincia de Buenos Aires, mientras se discutían armados electorales, se discutían formaciones políticas, frentes, mientras todo eso ocurría y parecía que era muy difícil alcanzar un triunfo, en cada territorio, en cada lugar, en cada pueblo de nuestra provincia, pero también a escala nacional y es lo que observé ayer en Chaco, lo observé en Corrientes, lo observé antes en Córdoba, en Tierra del Fuego. Siempre nos reunimos con los dirigentes sindicales y lo que uno encuentra es que la unidad se va forjando desde abajo para arriba, que la unidad es, en realidad, y debe ser no una alquimia, no una decisión de cúpula, sino el resultado de un proceso de lucha que viene desde los sectores que son víctimas de las políticas de la derecha, de las políticas de saqueo como la que estamos viviendo hoy. 

Así que una conmovedora muestra de unidad. De ahí luego fuimos y nos juntamos, firmamos algún convenio en un municipio, después nos juntamos con los intendentes del peronismo en Chaco. 40 intendentes del peronismo. Me dijeron que hacía mucho tiempo que no había una reunión donde estuvieran todos juntos y todos discutiendo, todos pensando, reflexionando, organizando. 

De ahí nos fuimos, miren cómo son las cosas, forzamos, porque algunos decían que no convenía, era un lugar donde había una forma de ver la Argentina actual y la situación adversa a nosotros, que había prejuicios, que había enojos, pero ahí fuimos, acompañó el Cuervo, Carli, Javier Alonso, varios compañeros, Walter Correa, y fuimos a reunirnos con los empresarios de Chaco, de la Federación Económica de Chaco, pocas veces había pasado que la Federación Económica de Chaco, Débora vos conocés, recibiera a un dirigente del peronismo de esta manera. Se llenó el auditorio, estuvimos con los empresarios, con los comerciantes, con la gente de la construcción, estuvimos con todos los sectores empresariales y yo les decía a ellos y recordaba para los desmemoriados, que el peronismo lo que representa es una construcción que tiene tres pilares muy fuertes, dentro de otros, pero tres pilares muy fuertes: los trabajadores, los empresarios nacionales y el Estado. Y fue ahí donde me hablaron de su historia, 75 años hace que existe la Federación Económica de Chaco, tanto como la provincia como tal, que se provincializó hace 75 años y de ahí salió Gelbard. Y me parece que a veces la experiencia histórica, nuestra cultura, nuestra tradición, nuestra doctrina, a veces sin que se den cuenta y a pesar de los prejuicios, se va imponiendo, va prevaleciendo, va reflotando y va resurgiendo, sobre todo en épocas de crisis y de emergencia nacional. 

Fueron los empresarios del Chaco los que nos pidieron que construyamos un modelo que los incluya, a los trabajadores y también al sector de la producción, fueron ellos los que marcaron un camino de reconstrucción nacional que va a ser necesaria. Y luego estuvimos en la universidad. Estuvimos en la UNNE, también en el salón de actos con profesores, con docentes universitarios, con auxiliares, con las autoridades de la universidad y de la Universidad del Chaco Austral.

Tienen un salón de actos que es maravilloso, que tiene un mural sobre la masacre de Margarita Belén, que lo borraron muchas veces y hubo que hacerlo de nuevo, que lo prohibieron, que lo persiguieron. Bueno, así que estuvimos con la universidad, con los organismos de Derechos Humanos. La verdad, simplemente cuento esto porque transmito no sólo lo que pienso y lo que quiero, sino lo que siento que es que se está forjando en todo el país, en toda la Argentina, el camino que nos va a llevar a desembocar en un programa, que nos va a llevar a desembocar en un gobierno que se dedique a reconstruir a nuestra Argentina tan golpeada y a darle una perspectiva de futuro que se merece.

Y ahora agradecerle a los Julios, dos veces Julio, Julio Pereyra, Julio Alak. Agradecerle también a Julio por este edificio que es el edificio que nos tiene como huéspedes también, porque es el edificio del PJ de La Plata que es también hoy donde funciona la sede donde va a estar, no va a estar en la Capital Federal el PJ de la provincia de Buenos Aires, va a funcionar en la capital de la provincia de Buenos Aires como corresponde. Así que muchas gracias Julio.

Y después agradecerle a Julio Pereyra, a través de él al Frente Nacional Peronista, a través del Frente Nacional Peronista, a todos los dirigentes que hoy se hacen presentes de varias provincias también, de nuestra provincia de Buenos Aires. Son compañeros y compañeras que tienen experiencia, que tienen conocimiento, que tienen representatividad. Va a haber 7 paneles. Es muy oportuno, Julio, dar la discusión, se llama ‘Seminario peronismo por peronistas, propuesta para la transformación nacional’, se van a discutir temas de vital importancia. Y decía, es necesario, es urgente, pero es tremendamente oportuno en la coyuntura histórica en la que estamos, juntarnos a reflexionar, juntarnos a discutir, juntarnos a debatir, juntarnos a escucharnos entre nosotros con una enorme vocación de amplitud, de apertura. Porque, más allá de lo que está ocasionando el modelo económico, el plan económico que lleva adelante Milei, Milei llegó como opción electoral vestido de outsider, vestido de alguien que no viene de la política. Y se presentó como una especie de solución, como una especie de pócima mágica, de algo que iba a resolver los problemas del argentino utilizando recetas novedosas, dijo él, de un origen dudoso y desconocido, el anarcocapitalismo, la escuela austríaca, que venía con grandes novedades y que venía a resolver rápida y eficazmente los problemas del país. Creo que estamos en presencia de una de las más grandes estafas electorales que haya vivido nuestro pueblo y la República Argentina. Y como toda estafa, suele tener cómplices, suele tener facilitadores.

Fíjense que Milei, yo como economista, escuchaba las cosas que decía en televisión, ‘voy a dolarizar la economía, voy a destruir el Banco Central, el peso es un excremento’. Bueno, más allá de lo de la compraventa de órganos, más allá de las barbaridades desde el punto de vista ya no económico, sino de la moral, de las buenas costumbres, de nuestras culturas, de nuestras tradiciones, de nuestro sentir. Bueno, todas esas recetas que traía para solucionar los problemas de nuestro país, algunos de ellos indudablemente importantes y que generaban enorme malestar, porque eso hay que reconocerlo, pero venía con recetas mágicas para resolver esos problemas.

Yo lo escuchaba y no podía salir, no de las sorpresas, sino de la indignación, porque lo que decía era una insensatez, una ridiculez atrás de otra. Era obvio que todo lo que decía no se podía hacer y no se iba a hacer. ¿Por qué digo que contaba con una complicidad y que contaba con partícipes necesarios, con promotores? Porque además de pronto saltó de panelista de la televisión, de hacedor de escándalos, de standapero fracasado a economista prestigioso, académico, se empezó a llamar a sí mismo Doctor en Economía. Incluso veía la solapa de un libro el otro día donde ponía entre sus antecedentes, egresado de la Universidad de Buenos Aires. Yo he publicado algunos libros, es imposible que alguien no mire la solapa de un libro que le publican, imposible. Así que es una estafa deliberada. Decía algo así como con posgrados en no sé qué universidades extranjeras. Es un verso, no es egresado de la UBA, no tiene posgrado, se consiguió un amigo en un centro universitario que le dijo que era doctor. 

Pero ni quiero dedicar el tiempo a eso, quiero ir a lo que nos está pasando, para dejar algún comentario y alguna reflexión como preludio y como insumo a lo que se va a discutir en los diferentes paneles. Fíjense, contaba con complicidades visibles, obvias, hubo quienes le financiaron su campaña, hubo quienes lo subieron a los programas de televisión, era una especie de saturación, andaba por todos los programas de la derecha como si fuera un especialista en estas cosas. Y hay quienes sabiendo que lo que decía eran tonterías, le daban la razón, decía ‘yo voy a destruir el Banco Central’. Y había enfrente un periodista, un columnista, un panelista, un especialista o algún economista y le decía ‘mirá qué bueno, qué buena idea, qué bien’. O decía ‘voy a dolarizar’ y alguno decía ‘pero para eso hace falta dólares’ y sacaba el teléfono y decía ‘acá tengo un whatsapp, 15.000 millones de dólares, no te muestro de quién’. Fíjense, un mamarracho, un mamarracho. 

Lo que pasó en la Argentina y lo que está pasando es producto de un enorme armado, de una enorme construcción. Y decía que era lo nuevo y un outsider. Cuando nos vamos enterando de lo que realmente es Milei y lo empezamos a ver desde el principio, la primera señal fue que él venía a destruir la casta. La casta comprendida como la política tradicional, una definición laxa, una definición lábil, una definición poco precisa de qué era exactamente la casta, ¿qué eran, los millonarios, eran los poderes establecidos, era el establishment mismo, eran las corporaciones transnacionales, era el sector financiero, quién era la casta? ¿Qué era la casta? Eran los políticos de otras tradiciones, eran los que ya habían pasado por la función pública, era la militancia, era la dirigencia, ¿quién era la casta exactamente? 

Bueno, la primera sorpresa nos la llevamos cuando presenta su gabinete, y particularmente su equipo económico. Vino diciendo que era un outsider, vino diciendo que era lo nuevo, vino diciendo que era austríaco, anarcocapitalista y vaya a saber qué. Y vemos su gabinete, y su gabinete, el que nombra, está plagado en los cargos claves de los ministros del fracaso de Macri, lo trajo de nuevo a Caputo, lo trajo de nuevo a Sturzenegger, la trajo de nuevo a Patricia Bullrich y le dio hoy seis ministerios al macrismo que ya gobernó. ¿Qué tiene de nuevo, qué tiene el outsider, qué tiene anticasta? Nada. Vinieron los mismos a hacer lo mismo y está teniendo los mismos resultados.

Este no es un plan anarcocapitalista, ni dolarizó, ni destruyó el Banco Central, el Banco Central se lo dio a JP Morgan. Dijo que era un outsider, pero era el mascarón de proa, era la cara visible de lo más putrefacto, lo más antiguo y lo más fracasado de la política nacional y de los centros del poder. Y resultó ser un miembro de un club de la ultraderecha transnacional, de una internacional de la ultraderecha, que lo utiliza a Milei, que lo tiene viajando por los países, haciéndole encargos y trabajitos a Trump para, por ejemplo, ir a insultar a Lula, por ejemplo, ir a predisponer mal a quienes son nuestros principales socios estratégicos y comerciales. 

Y creo que hoy se está viendo cada vez con más claridad, sobre todo porque generaron un fenómeno mediático, marketinero, publicitario, principalmente alojado en el mundo virtual, en las redes, lleno de horas y horas de televisión pagadas por no sé quién, para hacer creer a los jóvenes, a los pibes, a las pibas, que acá había rebeldía, que acá había novedad, que acá había alguien que iba a ocuparse de los problemas que tenían, a los que están con dificultades en el mercado laboral, que trabajan informalmente, que Milei los iba a representar. Y nos vamos dando cuenta que este es el gobierno de las finanzas, que este es el gobierno de la timba, que este es el gobierno de las corporaciones, que este es el gobierno de los intereses más concentrados a nivel internacional. Que este es un gobierno de saqueo de nuestros recursos naturales, que este es un gobierno de precarización del trabajo, que este es un gobierno de pérdida de derechos. Que este es un gobierno que cuando decía que venía a destruir el Estado desde adentro y cuando decía que había que quitar al Estado, lo que venía a destruir es el capital social de la Argentina y son las escuelas, los hospitales, las rutas, los puertos. Ese es el Estado, el Estado son nuestros médicos, nuestros enfermeros, son nuestros trabajadores docentes, el Estado son nuestras fuerzas policiales. Eso es el Estado y eso lo vino a destruir y quiere sembrar un país donde cada uno y cada una se sienta absolutamente desprotegido, a la buena de Dios. 

Por eso es importante y oportuno discutir los pilares, las cuestiones basales, las cuestiones centrales de cuál es el proyecto de país para la Argentina. Y es importante y oportuno porque estamos experimentando, estamos viviendo, estamos atravesando una etapa a escala mundial, internacional, en el planeta, de enormes transformaciones, con pocos precedentes. No puedo decir sin ningún precedente, pero con pocos precedentes. Estamos viendo un cambio geopolítico, de balance de poder que uno casi podría llamarlo ‘una nueva era’ a escala internacional. Estamos viendo cómo las instituciones que se forjaron después de la Segunda Guerra Mundial, que arman las reglas de juego a escala internacional, que son desde las Naciones Unidas al Banco Mundial, pasando por la Organización Mundial de Comercio. Es la arquitectura financiera internacional. Todo eso está en discusión y está en duda. Hasta hace poco quien defendía o protegía una rama industrial, quien defendía un sector de la producción o cuidaba los puestos de trabajo a escala nacional, estaba prácticamente cometiendo una herejía. La política industrial era una mala palabra. Y poner aranceles que impidieran la entrada de productos extranjeros estaba prohibido, pero literalmente. 

Yo me acuerdo cuando con Cristina estábamos en el Ministerio de Economía, me tocó a mí y a algunos compañeros tener que ir a la OMC a discutir por denuncias. ¿No, Débora? Sí, medidas que tenían que ver desde antidumping a medidas de sectores enteros donde había discusiones y decían: ‘no, vos no tenés derecho a cuidar la producción nacional’. ¿Quién le puede decir hoy al presidente de la principal potencia mundial, Estados Unidos, a Trump, que cuando de manera estrambótica, dice ‘es el día de la independencia de Estados Unidos’, celebra la independencia y presenta una tabla de aranceles, de tarifas, proteccionismo se llama, para cuidar determinados sectores y para desplazar, relocalizar ramas enteras de la producción y traerlas a Estados Unidos? Dan todo por sostener el trabajo propio, la producción nacional.

Y vuelve la discusión que en aquel momento, en momentos de Perón, era la discusión sobre la autarquía, pero sobre todo, sobre las ramas estratégicas vinculadas a la soberanía y a la defensa nacional. Miren la discusión sobre las tierras raras, la producción de chips y de componentes para computadoras, de semiconductores. Hay una discusión que no tiene que ver con los precios, con la eficiencia, ni con la productividad. Tiene que ver con la defensa nacional y con la soberanía. Están diciendo que hay determinadas producciones e insumos críticos de los que un país no puede prescindir porque le da una debilidad, una fragilidad, y lo pone a merced… Bueno, nosotros lo vivimos en la guerra de Malvinas, donde habíamos comprado determinados equipos bélicos que no funcionaban si no era por la conformidad de los proveedores, que terminaron estando del lado de los ingleses. Bueno, un buen ejemplo. 

Estuve hace poco en Europa. En Europa hablaban de que esta carrera armamentista que se lanzó ahora tiene que ser con tecnología europea, que no puede ser con tecnología, con software, con informática extranjera. Porque, ¿qué pasa si en el marco de un conflicto bélico resulta que el software que mueve determinado armamento se empieza a utilizar en contra de quien es el dueño, el propietario y quien lo usa? Y hablaban en Europa de teoría de la dependencia. Una discusión, un debate que se dio en Argentina en la década de los ‘60, que tuvo Cardozo, Faletto, el propio desarrollismo nacional, discutiendo de qué manera nuestro país queda o no a merced de decisiones que se toman afuera. Por tanto, el mundo está cambiando vertiginosamente y profundamente. No sólo en el plano geopolítico los balances de poder. 

Hoy estamos atestiguando una guerra comercial, una guerra financiera, una guerra de monedas con la discusión sobre la predominancia del dólar. Estamos presenciando varios conflictos bélicos con guerra de armamento, de misiles, de drones.

Así que, el mundo es un tembladeral. Y al mismo tiempo estamos viviendo una revolución tecnológica. Pero una revolución tecnológica que, a diferencia de otras, de la que te enterás por los diarios, de esta te enterás todos los días. Convivís con la revolución tecnológica. Se habla de la inteligencia artificial, pero la inteligencia artificial está en cada uno de nuestros teléfonos. Hoy es parte de nuestra vida cotidiana.

La robótica, la mecanización, las nuevas formas técnicas, tecnológicas, están revolucionando el aparato productivo. Y miren, como son temas que se van a discutir y como no quiero extenderme demasiado, simplemente digo: Argentina hoy es parte de un mundo que se está transformando, de un sistema productivo que está cambiando a velocidad meteórica. Todo está pasando hoy, ahora. Y todos tenemos la intuición, la sensación de que hay que discutir hasta la ubicación de Argentina en el concierto internacional, en las cadenas globales de valor.

Lo digo más sencillo. ¿Qué vamos a producir nosotros en un mundo que está mutando? ¿De qué vamos a trabajar? ¿De qué van a trabajar los pibes, las pibas? ¿De qué vamos a vivir? ¿Qué le vamos a vender al mundo? Y fíjense, ¿a cambio de qué se lo vamos a vender? ¿Qué le podemos proveer a la economía internacional y qué es lo que necesitamos de ella? Las riquezas, que son nuevas riquezas por los cambios tecnológicos. Hace tiempo que el litio es fundamental, pero antes que no estaban las baterías con esa tecnología, era un mineral no tan relevante ni tan costoso.

Lo mismo empieza a pasar con minerales que tenemos nosotros también. Bueno, pero tenemos esas riquezas, riqueza del presente, riqueza del futuro. ¿A cambio de qué y para quién? Acá el problema que tenemos estratégico no es sólo si podemos producir riqueza, que lo podemos hacer, sino quién se la queda, sino para quién es, sino cómo se reparte. Si los recursos naturales de la Argentina están en nuestra tierra y son nuestros, pero van a servir a intereses que no son los del pueblo argentino, ¿para qué los tenemos y de qué nos sirven? ¿Con quién nos vamos a aliar? ¿Quiénes van a ser los aliados estratégicos de la Argentina? 

Decía Julio, nuestra doctrina. Miren, cada vez que uno ve el punto de inflexión que está atravesando el mundo, la geopolítica, la economía internacional y empieza a ver que de nuevo se delinean algo parecido, tal vez, a dos bloques y una disputa de pertenencia, dónde ubicarse. Cuando uno mira eso con dos potencias, ya el otro día por primera vez Xi Jinping dejaba en claro que acá hay que discutir cómo se dirime el conflicto entre una potencia emergente y una potencia que está hoy en disputa de su situación hegemónica. Bueno, ¿cómo nos vamos a ubicar en ese mundo? ¿Con quién nos vamos a aliar? ¿Nos vamos a convertir en esclavos de algún país extranjero? ¿Vamos a ponernos a disposición de estrategias que no son la nuestra? Bueno, son momentos donde uno no puede hacer otra cosa que recordar la mirada profunda, certera, innovadora y revolucionaria que tuvo Perón. La tercera posición, la neutralidad estratégica, la integración regional, la unidad latinoamericana.

¿Y qué vamos a hacer? ¿Someternos a lo que dicta Estados Unidos, Israel, unilateralmente? ¿Nos vamos a meter en guerras que no son nuestras, con ideologías en las que no creemos? La verdad que son momentos cruciales. Por eso es… Es no importante, es crucial dedicarnos a reflexionar. No alcanza con describirlo, pero tampoco es fácil analizarlo y caracterizarlo. Estamos en un mundo en ebullición y Argentina tiene un papel protagónico. Cuando me dicen, miren, las nuevas tecnologías, está todo el mundo deprimido porque va a reemplazar todos los puestos de trabajo, porque va a terminar con ocupaciones enteras, porque la Argentina está atrás. Argentina es un país que tiene recursos naturales, que tiene una tradición científica, tecnológica, de innovación, que tiene una universidad, que tiene un sistema integrado hasta cierto punto también con su propia industria, que tiene una industria nacional. Es un país que tiene enormes oportunidades. Estamos parados en un lugar de privilegio para discutir cómo nos integramos a un mundo que está cambiando.

Ahora, es criminal lo que está pasando. Miren, se pueden discutir un montón de cosas. Yo decía, este es un plan económico que se presentó como nuevo y terminó siendo no sólo una nueva decepción y una calamidad, sino que terminó siendo un episodio más de la aplicación del programa económico convencional que siempre nos trajo a la Argentina esa derecha rancia. No tienen nada de nuevo. Es lo más viejo y poco útil para el país que podamos encontrar. Lo que estamos viendo hoy, no hay que romperse la cabeza, es un refrito del programa económico de Martínez de Hoz. Es una aplicación del programa que se aplicó durante los ‘90. Es lo mismo que hizo Macri con los mismos tipos y va por el mismo camino, sólo que en un mundo donde no nos podemos permitir dilapidar lo que tenemos.

Hoy hay muchísimos países que envidiarían las capacidades que tiene nuestro sistema científico, nuestros investigadores, nuestro CONICET, nuestro INTA, nuestro INTI. Envidiarían que han llegado innovaciones importantísimas, que han marcado época en algunos planos a escala internacional. Esas capacidades que son del pueblo argentino.

Ahora, lo que es imperdonable es, en un momento el cambio tecnológico, de cambio geopolítico, estar destruyendo, dilapidando. En la Universidad del Chaco Austral me decía, con angustia, el Rector, que cada reunión de Consejo Directivo, es una universidad dedicada a las nuevas tecnologías, y cada reunión de Consejo Directivo cinco renuncias de profesores, investigadores con dedicación exclusiva.

Están destruyendo. Es imperdonable. Se están yendo. Los estamos perdiendo. El otro día, con Salvarezza desde la CIC, a algunos investigadores o estudiantes que habían ganado beca de doctorado en el CONICET a escala nacional, la habían ganado, la tenían y se la sacaron. Y ahora están viendo con qué consiguen el mango, con todo lo que invertimos en la formación.

Miren, de alguna manera está pasando en muchos planos. No poner plata para mantener, para sostener la infraestructura social básica, las rutas. Nos dicen que es un ahorro. Es un despilfarro. Va a salir diez veces más y va a haber que arreglarla y va a haber que hacerla y va a haber que asfaltar todo de nuevo porque dejaron que se rompiera y no lo mantuvieron. Es un desastre, es un desastre. Y ni que hablar de las capacidades intelectuales, del conocimiento de quienes lo portan, que se van afuera o que se dedican a otra cosa. Están truncando destinos, truncando carreras, trayectorias. Dilapidando lo que con el esfuerzo conjunto de una sociedad que se expresa en la universidad pública pudimos construir. Y hoy lo regalan, lo rematan.

Así que, me parece fundamental dar una discusión profunda, seria. Hacer una denuncia del desastre que significa lo que está haciendo Milei, del despilfarro de oportunidades, de posibilidades, de riqueza nuestra. Pero también es importante pensar en profundidad, reflexionar, debatir, escuchar para ver cómo nos posicionamos ante esta situación. Y repito, algunos lo miran con pesimismo, algunos lo miran con derrotismo, entre lo que está pasando y cómo está cambiando el mundo. Yo creo que Argentina, al revés, está llena de oportunidades.

Argentina está en un lugar privilegiado para aprovechar las nuevas tecnologías, para aprovechar el uso de materiales que antes no se usaban, pero claro, tenemos esos recursos naturales, es el ABC. ¿Qué hay que hacer? Hay que agregarles conocimiento y trabajo argentino. ¿Y para qué tienen que ser? Para generar, para posibilitar lo que nosotros anhelamos y lo que tenemos que construir, que es la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación.

Por eso celebro, festejo, saludo este seminario. Quedo a la espera de las conclusiones que seguramente se arribarán. Y les quiero decir, compañeros y compañeras acá, en el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires y de La Plata, que nuestra tarea indelegable y, por otro lado, obligatoria, es construir una alternativa política que nos permita llevar adelante los proyectos, poner en valor las posibilidades y recuperar la dignidad y el orgullo de nuestro país que es la Argentina. Muchísimas gracias.

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