Acto de renovación de autoridades de la Juventud Universitaria Peronista

Buenas tardes, compañeros, compañeras. En primer lugar, agradecer por supuesto a las autoridades, al rector saliente, a la rectora entrante. Ustedes saben que es la primera rectora mujer, me lo contó ella misma, y la primera rectora que fue también alumna de esta Universidad. Así que, muchísimas gracias por recibirnos de nuevo acá, a todos los amigos y amigas de Quilmes. 

Ahora, una pequeña nota personal, ¿no?, biográfica. Yo fui, como ustedes, como todos ustedes, estudiante universitario, fui también militante en la Universidad de Buenos Aires, en una facultad, vos decías La Franja ahí en Mar del Plata, bueno, a nosotros nos tocó la UBA y nos tocó, allá por los ‘90 también, la Facultad de Ciencias Económicas. Parecía imposible, ¿no, Kelly?, en los ‘90 ganarle a La Franja y la verdad que un día, después de mucho tiempo, fueron como 10 años después, fundamos una agrupación, momentos difíciles, complicados, de mucha falta de participación, de mucha apatía, de mucha antipolítica. Algunas veces me he referido a esto, ningún tiempo se repite exactamente igual al otro, la historia no se copia a sí misma, por lo menos no de manera completa, siempre hay, obviamente, algún paralelismo, pero bueno, estamos viviendo tiempos donde empieza a campear y donde empieza a establecerse no sólo la antipolítica, en términos del desinterés por la política, sino, particularmente, ideas, ideologías contrarias a determinadas formas de hacer política, a determinadas organizaciones políticas, a determinadas tradiciones políticas. No es sólo ‘no milites’, sino que viene acompañado, vos decía, la palabra ‘odio’, a aquellos que militan, a aquellos que participan del campo popular. En nuestro país vendría a ser el campo popular el peronismo, pero es algo que está cubriendo todo el planeta, ¿no? Una ultraderecha muy agresiva contra aquellos que militan por las causas populares, para aquellos que militan por su interés nacional, por su soberanía, por aquellos que militan, en nuestro continente, por una Latinoamérica unida. 

Entonces, estamos en épocas que no es exactamente igual, que no es idéntico, pero bueno, hay un aroma que también sentimos en los ‘90, que era un fuerte influjo que llamaba a desmovilizarse, a no participar, venían con esto de que a la universidad hay que ir a estudiar y que cualquiera que hiciera otra actividad estaba como ensuciando, perturbando el proceso universitario. 10 años después de haber fundado en el ‘92 una agrupación con muchos compañeros de diferentes tradiciones, también del peronismo, en la Universidad de Buenos Aires, 10 años después, en el 2001, ganábamos la Federación Universitaria de Buenos Aires. Así que… Por eso, por supuesto.

O sea, que la militancia se va renovando, la historia se va renovando, pero también en algunos puntos se va repitiendo. Así que, yo empiezo por acá, habiendo sido estudiante y militante durante todos mis años de carrera y luego, también, como profesor, porque hay algunos acá de gremios, sindicatos, también fui secretario general del sindicato docente en mi facultad cuando después laburé de esto, así que empiezo por acá. Agradecerles, reconocerlos y, sobre todo, felicitarlos por las enormes elecciones que hizo la JUP en toda la provincia de Buenos Aires, y también en todo el país. 

Escuchaba, recién, lo que decían, porque parece que quieren establecer una especie de contradicción, una controversia entre estudiar y militar, y que, bueno, en los ‘90 era muy fuerte, supongo que ahora se empieza a repetir por un pensamiento también de ultraderecha ¿no?, esto de, ‘bueno, ¿para qué van a la universidad, que es gratuita, qué sé yo, y vienen a militar?’. Bueno, yo no sólo no veo ninguna contradicción, sino que creo que cuando uno estudia, está aportando a su carrera personal, a su trayectoria, a sus posibilidades, está contribuyendo también a su familia, está contribuyendo a sus afectos, a su barrio, a sus amigos, a todo esto, pero está haciendo una contribución que no es individual exclusivamente. Cuando nos tratan de discutir sobre el tema de la privatización o el arancelamiento, diciendo ‘a ver, un pibe estudia, una piba estudia, y después van a ganar más plata con ese saber que le dieron. Entonces, ¿por qué no paga? Antes, durante o después’. En algunos países obligan a los pibes que estudian a endeudarse para pagar un arancel y después tienen que devolverlo. Como si el problema de la universidad fuera un problema solamente individual. De ahí nace ese pensamiento egoísta, individualista, que piensa que cada pibe y cada piba tiene que ir a estudiar, a hacer su carrera, terminar, recibirse y dedicarse de casa al trabajo y del trabajo a casa, pero sin pensar en nada más que eso, en sí mismo, en su ombligo, en su trayectoria, en su futuro, en su bienestar. 

Yo creo que estudiar en la universidad pública no es sólo contribuir a tu interés individual, a tu vida, a tu salario y a tu futuro, sino que hay algo mucho más fuerte, lo digo desde la provincia de Buenos Aires, en la provincia de Buenos Aires es importante que cada uno se realice, que cada una se realice, pero nadie se realiza solo. Nadie se realiza, como decía Perón, en una comunidad y en una sociedad que no se realiza. Cuando cada uno de ustedes está estudiando, se reciba o no, está contribuyendo a su trayectoria individual, pero está contribuyendo a algo mucho más grande. Creo que cuando uno consigue percibir y sentir eso, que no es ni un regalo ni un obsequio ni una cuestión individual, sino que es mucho más grande lo que estamos discutiendo con la universidad pública, se entiende también que no se mide si hace falta universidad o no hace falta universidad por cómo va a ganar después y el salario de cada pibe y piba cuando sea un profesional. Se mide si hace falta o no hace falta tener universidad pública, gratuita y de calidad en el marco de un proyecto de país. Y en ese proyecto de país, lo que están haciendo ustedes es contribuir a la grandeza de la Nación. El que no lo quiere entender… 

Y, también, que no es ni un regalo ni un obsequio, que cada estudiante de la universidad sobre todo, pero no únicamente, todos y cada uno con el esfuerzo, con el sacrificio, con lo que representa sostener una carrera, siempre con otras obligaciones, otras necesidades, con la cuestión económica, bueno, está haciendo, está depositando, está poniendo una energía, una fuerza, una inversión personal a un proyecto colectivo. Creo que ahí, decía yo, nadie estudia o no se puede considerar que cada uno estudia solamente para ganar más plata después, no lo hace nadie de los que está estudiando acá. 

Y de la misma manera que se contribuye a un desarrollo nacional, y provincial en nuestro caso, yo creo que es un doble esfuerzo y es un doble mérito, al tiempo que hacen y llevan adelante sus carreras y sus estudios, hacer una contribución adicional. ¿Cuál es esa contribución adicional? Pensar, reflexionar, organizarse y militar para defender a la universidad pública. ¿Qué contradicción va a haber? ¿Qué contradicción va a haber? Entre el hecho de estudiar, y además del estudio, y además del laburo, y además del esfuerzo, y además de recibirse, y además de tener un comportamiento dentro de la estructura y la institución, además de todo eso, estar contribuyendo con, cada uno, su experiencia, su grano de arena y su esfuerzo a tener una universidad más fuerte, una universidad mejor, una universidad que hoy está bajo ataque. Lo que deberían hacer, los que dicen ‘hay que ir a estudiar y no a militar’, deberían darse cuenta de que ellos estudian porque otros militan.

Que esto no es un regalo, un obsequio o un misterioso hecho de la naturaleza, sino que, como comentaban los compañeros, la universidad pública, gratuita, de calidad, la universidad argentina, un emblema nacional, un orgullo nacional, es resultado de la lucha de los trabajadores y las trabajadoras de nuestro país, de una lucha democrática, de una lucha histórica, y sino que vean cada vez que gobierna la derecha, cada vez que vino la dictadura, con lo que más se agarró, con lo primero que se agarró, no con lo que más pero con lo primero, o con uno de los factores claves fue con la universidad pública, con el cogobierno, con la libertad de pensar, con la libertad de construir. 

Por eso yo creo que es muy importante comprender esto y quiero agradecer, decía, primero a las autoridades de la Universidad por invitarme de nuevo, me considero, siempre lo fui, un militante de la universidad, pero también fui docente universitario, también docente de esta universidad. Así que venir para acá, estar acá, cosa que hemos hecho varias veces, también porque Carli, me comentaba Hugo que fue alumno de Carli, ¿puede ser? Bueno, Carli fue alumno mío también acá, así que, el público se renueva. Pero, sobre todo, estar hoy participando de esta asunción de las autoridades, después de un proceso electoral que siempre es un gran esfuerzo, la asunción de autoridades, la representatividad que tienen, su contacto también y su participación nacional, me hace pensar en lo mismo que ocurrió con el peronismo, ¿no? Con esto que decían que el peronismo nunca muere, siempre renace, siempre está vivo. Bueno, con la militancia universitaria, y con la militancia en general, pasa lo mismo: vienen corrientes, vienen ideas, a veces con TikTok, a veces con tecnologías anteriores, pero siempre con lo mismo, ‘vamos a terminar con el peronismo, esta es la última vez, vamos con todo, hay que enterrar’. Ahora decían en estas elecciones ‘poner el último clavo’, siempre esas cosas tan edificantes, tan lindas como querer matar al otro, destruir al otro. Bueno, me parece que de ese odio, no sólo no nace nada, sino que no va a ningún lado. El peronismo, la llama de la militancia, está más viva que nunca, la vemos hoy, la vemos acá. 

Así que, para mí es mi honor acompañarlos hoy en este acto tan importante y hacerlo en un día como hoy, tan central, tan caro para quienes somos parte del peronismo, ¿no? El Día de la Militancia. 

Hoy quería reflexionar también sobre la relación entre universidad y peronismo. Brevemente, para no extenderme, todos los que me conocen saben que tengo una vocación por desarrollar a veces algunas… Sí, bueno, ¿cómo decirlo? Voy a tratar de ser breve, así lo digo. 

Universidad y peronismo. Ustedes saben que, así como dicen, ‘bueno, a la universidad hay que ir a estudiar nada más y nada más’, y no se dan cuenta que si los pibes y las pibas fueran solamente a estudiar, si los docentes y los no docentes, si fueran todos a estudiar, o a llevar adelante el proceso educativo, como si esto fuera simplemente un proceso productivo, así de quirófano, no se dan cuenta que no tendríamos universidad pública, que no habría otras generaciones que podrían pasar por lo mismo. De la misma manera se trata de establecer una especie de contradicción, ¿no?, histórica, como cuando decían ‘alpargatas sí, libros no’, y trataban de plantear como que el peronismo está en contra de la universidad, o del saber, o del conocimiento, o de lo intelectual. Me parece que hay que volver una y otra vez sobre eso, ¿no? El peronismo es un factor clave en la historia argentina y en la historia de la universidad argentina. Lo decían recién ustedes, hablaban del radicalismo y de la parte que, obviamente, todos respetamos de la tradición del radicalismo como fuerza popular, como fuerza nacional, aquella que le dio a la Argentina la Reforma Universitaria, y que puso a la universidad argentina en un lugar, la verdad, de privilegio y distinto, o en un lugar de referencia a nivel internacional. Esto de la autonomía, esto del cogobierno son elementos que vienen de aquella Reforma Universitaria de 1918. Pero hay que ver también que, a pesar de haber terminado con determinadas prácticas que eran más asociadas a la universidad de época medieval, esa universidad que se autoreproducía, donde no había concursos, donde no había libertad de pensamiento, donde no había libertad de cátedra, donde no había tampoco participación de los diferentes claustros dentro del gobierno universitario. Bueno, también hay que pensar que era una universidad para pocos. Era una universidad, a principios del siglo XX, que se abrió a los sectores medios y a otra forma del conocimiento, y a otra forma del saber, pero que también ponía una traba y ponía un límite a otras clases sociales, a otros sectores que no tenían acceso a la universidad por la cuestión económica.

Es importante recordarlo una y otra vez, porque se habla de la universidad argentina, se habla de la excelencia académica, se habla de los premios Nobel, se habla de una universidad reconocida mundialmente, pero se olvidan, se olvidan muchos, de que esa universidad tiene esa calidad y tiene esa representatividad y tiene esa excelencia, principalmente porque es una universidad gratuita. La gratuidad es un factor central de la calidad universitaria. Lo decía Perón. Perón decía ‘por qué teniendo un pueblo tan numeroso, teniendo diferentes sectores, vamos a limitar simplemente al acceso a la universidad al sector vinculado con determinadas posibilidades económicas’. Es más lógico, es mejor, indudablemente, no por una cuestión estadística, sino por una cuestión social, abrirle la puerta a la universidad a todos los sectores sociales. Vamos a tener una mejor universidad. Además vamos a tener una universidad que forme profesionales en nuevas áreas y en un volumen, en una masa mucho mayor. Y a mí nunca se me va a olvidar que cuando a Perón le preguntaban, alguna vez, ¿no?, qué es de las mejores cosas que hizo en su gobierno, miren que hizo de todo, en vivienda, en hospitales, en salud, en educación, en infraestructura, en puerto, hizo de todo. No hay área de la Argentina donde no haya habido una transformación vinculada a las políticas de Perón. Y, sin embargo, Perón dijo que una de las cuestiones centrales de su gobierno, lo que más valoraba, es haber llenado la universidad de hijos de obreros.
Por eso, cada vez que viene a hablarnos el pensamiento de la ultraderecha, el pensamiento este del mercado como un dios al que hay que darle no sólo todo, sino nuestra vida, sino también la resolución de todos los problemas, de todas las dificultades, de todos los desafíos. Cada vez que vienen a hablar de eso, nos dicen, ‘bueno, la universidad -mirada como un gasto, como un costo- tiene que ser ajustada, tiene que ser achicada, tiene que ser reducida’. Pero hay una cuestión que tiene que ver, además, con el vínculo entre la universidad, el vínculo, diría yo, irrompible entre la universidad y lo que ustedes decían recién, el proyecto de país, el proyecto de Nación.
Fíjense, la universidad pública es siempre víctima de los ataques del ajuste, los más despiadados, incluso los que estamos viviendo hoy, procesos de achicamiento, reducción presupuestaria, los trabajadores y trabajadoras de la universidad, particularmente los docentes, en una época, pero todos, en una época donde están reduciendo salarios públicos, donde Milei está apuntando contra todo el Estado, en todas sus dependencias, en todas sus funciones, pero siempre se ensañan y se la agarra más con la universidad.
Y uno le da ganas de preguntarse, ¿por qué? ¿Por qué pasa eso? La verdad es que la línea de presupuesto correspondiente a la universidad no va a cambiar la ecuación económica de un gobierno. No se va a conseguir ni el superávit con eso, ni tampoco es causante central del déficit público. ¿Por qué tanta saña? ¿Por qué tanto enojo? ¿Por qué tanta persecución sobre la universidad? Porque indudablemente, la universidad pública, gratuita, federal, de calidad, es un factor central para varias cosas. Una primera, decía yo, un proyecto de país, un proyecto de desarrollo. No es una cosa por un lado y por la otra va a la universidad.

¿Qué país desarrollado, qué país industrializado, qué país justo podemos tener si el saber universitario, si la formación universitaria es una cuestión reducida, privatizada y para la elite? Ninguna. No hay proyecto de desarrollo nacional, no hay proyecto de desarrollo nacional con equidad, con igualdad y con justicia social si no hay una universidad pública, gratuita y de calidad. Lo que ustedes están defendiendo, compañeros, no es solamente un pupitre, un pizarrón y un aula. Es el futuro de la Argentina. Es el futuro de una Argentina justa, libre y soberana. Y está vinculada con la universidad, pero con una universidad de puertas abiertas. Por eso se reproducen tanto los ataques contra la universidad pública, por eso los ajustes se direccionan a la cuestión universitaria. Y esto lo digo también, porque el vínculo entre el proyecto del país y la universidad es un vínculo de doble mano, de doble vía. 

Así como no puede haber un país más justo, un país más desarrollado, un país más equitativo, un país más integrado si no hay una universidad pública, gratuita y masiva, tampoco puede haber una universidad pública, gratuita y masiva si no hay un país que está caminando hacia su desarrollo. Por eso, la lucha de la universidad, por eso la lucha contra la privatización, la lucha contra el arancel, la lucha contra las reducciones salariales, contra el ajuste presupuestario, la lucha en defensa de la ciencia, de la innovación, de la tecnología, decía yo, además y fundamental, porque a veces parece que cuando hablamos de ciencia, tecnología, innovación, cuando hablamos de investigación universitaria, cuando hablamos de conocimiento, estamos hablando solamente de aquello que tiene una aplicación a la industria, de aquello que tiene una aplicación directa a la producción. Como si el desarrollo se limitara simplemente al desarrollo de las fuerzas productivas, materiales, si producimos más, mejor o más tecnológico. Y no es sólo eso. Yo, por eso, también quiero reivindicar, adelante de todos los compañeros y compañeras, el papel que desempeñan las ciencias sociales. Las ciencias que no son ni ciencias duras… Y no es para menospreciar lo otro, de ninguna manera, sino ponerlo al mismo nivel. 

¿Y a qué me refiero? Porque escuchaba el otro día a alguno de estos que está viniendo a destruir el CONICET, y dice, ’bueno, podemos tener un CONICET pero que se dedique solamente a ciencias…’ Ni siquiera naturales, ¿no?, sino particularmente aplicadas a la aplicación, a la industria o a alguna rama productiva del conocimiento universitario. Y la verdad que hay dos cosas que hace la universidad y que sólo puede hacer la universidad. Justo dos cosas, no sé si son más pero yo digo dos cosas. Hay dos cosas. Una tiene que ver con la ciencia básica, no la aplicada. La ciencia aplicada es la que puede tener muchas veces una patente, entonces el sector privado, y no es que la universidad no lo haga, es fundamental, es fundamental en esto, pero puede tener que ver con investigación y desarrollo de empresas privadas, de corporaciones, la ciencia aplicada. Ahora, la ciencia básica, los descubrimientos, las innovaciones, el pensamiento original que tiene que ver con las leyes más generales, es algo que en general y en todo el planeta tiene que ver mucho con el pensamiento universitario. Pensar las grandes cuestiones, pensar las cuestiones que tienen que ver con temáticas generales que muchas veces no terminan en un copyright, en una patente y en una ganancia. ¿Quién la va a hacer si no es la universidad? Esto es pensamiento que engrandece y que mejora el acervo, la capacidad de la humanidad en su conjunto, de la sociedad en su conjunto. La ciencia básica suele ser algo que hace la universidad. 

Pero otra cosa que hace la universidad y no hace nadie más es el pensamiento crítico. El pensamiento crítico que tiene que ver con una sociedad que se piensa a sí misma, y se piensa a sí misma no desde un interés sectorial o desde un interés económico, se piensa a sí misma porque considera que hay que buscar un progreso, una mejora general. No para un sector en particular, sino en general. Yo a veces me pregunto porque nos dicen, ‘nos podemos dedicar en la universidad a la ciencia básica -perdón- a las ciencias exactas o a las ciencias naturales, pero no a las ciencias sociales’. Entonces la pregunta es, ¿quién va a escribir la historia de la Argentina? ¿Quién va a pensar desde el punto de vista de la ciencia política qué pasa en la Argentina? ¿Quién va a pensar qué pasa en nuestro continente, qué pasa en Sudamérica? ¿Quién lo va a pensar? ¿Lo va a pensar las fundaciones extranjeras? ¿Lo va a pensar el Departamento de Estado de Estados Unidos? ¿Se va a bancar con becas del exterior? No, compañeros y compañeras, la universidad es fundamental porque la universidad es la cuna y es el lugar donde se desarrolla el pensamiento crítico, es donde se puede pensar desprejuiciadamente, en favor de las mayorías, en favor del conjunto, no en favor de un determinado interés o para escribir la historia para otros. 

Por eso, yo creo que hay tanto para defender en la universidad, que es por eso que se la agarran, tanto desde el presupuesto y ahora también desde un pensamiento ideológico, con la universidad pública argentina. A mí me parece que si la universidad es siempre necesaria para un proyecto nacional lo es más en momentos como el actual. 

Hoy el mundo está atravesando una transición, no hay nadie que no se dé cuenta que hay una disputa de hegemonía a nivel internacional, entre potencias, entre bloques, entre sectores, no hay nadie que no se dé cuenta que ante una situación de transformación en una situación de transición como la que estamos viviendo, es fundamental discutir la inserción y la ubicación que tiene que tomar la Argentina, no sólo para la situación actual sino para las generaciones que vienen.

Ustedes decían, ‘téngannos en cuenta para pensar, téngannos en cuenta para elaborar, téngannos en cuenta para discutir, tengan en cuenta a los pibes y pibas que militan en las universidades para desarrollar un pensamiento que actualice nuestra doctrina y que la ponga a la altura de los desafíos del presente’. Vos me hablabas de un profesor, hace poco, que siempre decía, ‘el peor, el más difícil de los desafíos es estar a la altura de tu época, es ser contemporáneo de uno mismo. Es animarse a discutir los temas a fondo, a ser crítico y si hace falta, patear la mesa, patear la puerta y transformar y cambiar las cosas tal como todo el mundo cree que es’. Hoy, el Gobierno nacional nos trae, llave en mano, un estatuto del coloniaje al que llaman acuerdo o, ¿como lo llaman?, marco para un acuerdo de libre comercio. Ahora, yo quiero decirle una cosa que me parece central que tiene que ver con la universidad, que tiene que ver con el campo popular, que tiene que ver con el peronismo. No hay forma de que algo sea bueno para la Argentina si no es bueno para las mayorías populares de la Argentina. No hay forma de que algo sea bueno para la Argentina, si no es para los trabajadores, empresarios, universitarios de la Argentina.

Así que hoy, creo que más que nunca, creo que más que nunca, estamos ante un desafío enorme, que es un proceso de actualización, de puesta a punto, puesta al día, de lo que nosotros somos, de lo que nosotros pensamos. Son nuestras banderas históricas, pero adoptando la forma que llegue y que permee en la necesidad de nuestro pueblo. Es un desafío inmenso y tiene que ver con el futuro de la Argentina. Hoy se está delineando el mundo tal como va a ser en las próximas décadas y tal vez más. El pueblo argentino necesita ser protagonista de su historia. Para ser protagonista de su historia necesita un factor clave en todo el proceso histórico presente, moderno de la Argentina que es el peronismo. El peronismo tiene que estar a la altura de los desafíos que vienen. Tiene que estar a la altura de las discusiones que se están dando. Tiene que poder hablarle a nuestra sociedad de frente, entusiasmarla, sumarla, hacerla participar. Esto no se arregla con un pensamiento que baje de ninguna esfera enorme y altísima. Esto se construye discutiendo, pensando, reflexionando, democrática y participativamente entre todos y todas. 

Me llevo hoy un desafío, que puedan participar los pibes y las pibas que militan en universidades de la construcción del hoy, pero sobre todo, de la construcción del futuro de la Argentina. Y eso implica mirarse críticamente y proponerle a nuestro pueblo aquello que va a traer justicia social, soberanía e independencia. Ese desafío es algo de lo que no podemos pasar. Así que, compañeros y compañeras, acá estamos para poner el compromiso. ¿Quieren participar, quieren reflexionar, quieren militar? Adelante compañeros y compañeras. Es con todos, es con todas y es así. Es de cara a nuestro pueblo. Muchísimas gracias.

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