Acto por el Día de la Industria en San Martín

Buenas tardes a todos, a todas. Gracias compañeros, gracias, gracias. Primero voy a ahorrarme y ahorrarles los saludos y los reconocimientos porque me toca cerrar este encuentro y lo que sí quiero hacer es dejar un poco blanco sobre negro lo que está pasando desde nuestro punto de vista hoy en la Argentina y con la industria. Yo creo que hay que insistir de nuevo, no con algo que es pedagogía, no con algo que es filosofía, no con algo que es ideología sino con un poco de realismo y un poco de experiencia y de historia. Voy a empezar por una anécdota que ocurrió durante el gobierno de Macri donde se aplicaba un programa económico bastante parecido a este. No es raro lo que estoy diciendo, porque si uno mira, estamos hablando prácticamente de los mismos funcionarios del gobierno de Macri. Todos conocidos los que están hoy con Milei. Pero en aquel momento, el gobierno de Cambiemos, el gobierno de Macri no había planteado tan frontalmente, tan abiertamente cuál era la orientación y cuál era el objetivo de su política económica. Es algo que pasó varias veces en la Argentina cuando se aplicaron planes neoliberales, planes de la derecha, ¿no?, planes del Consenso de Washington o planes de ajuste estructural.

Muchas veces, quien gobernaba no confesaba completamente cuál era el objetivo que tenía, cuál era el propósito y cuáles eran las consecuencias de lo que iba a hacer. Por el contrario, me acuerdo durante el gobierno de Macri, Sergio, al comienzo del gobierno de Macri negaban la apertura importadora, negaban el programa financiero que tenían, negaban las consecuencias que estaban teniendo, es decir, era un gobierno de políticas neoliberales pero vergonzantes. Me acuerdo que incluso el propio público del macrismo se desilusionó cuando Macri dijo que no iba a privatizar YPF ni Aerolíneas, ¿se acuerdan? Creo que lo abuchearon en un acto de campaña porque dijo, ‘no vamos a privatizar’. Dijo, ‘todo lo que anda bien va a continuar, no van a perder ningún derecho’. ¿Recuerdan? Esa fue la campaña de la revolución de la alegría, de los globos. Y después llegó al gobierno empezó a aplicar un plan de ajuste convencional con sus consecuencias obvias, evidentes e históricamente comprobadas. 

¿Por qué vuelvo a esto? Porque me acuerdo que un empresario, estábamos en Mar del Plata, creo que me acompañaba Augusto, estábamos en Mar del Plata en una reunión con empresarios, sería el año 2017 aproximadamente, y ya se empezaban a ver las consecuencias en materia de tejido industrial, de empleo, en materia de utilización de la capacidad instalada. Es decir, estaba teniendo las consecuencias previsibles el plan de Macri y viene un empresario, era un empresario textil de envergadura, ¿no?, importante empresario textil no peronista, yo diría antiperonista que sin embargo había accedido, había venido a escucharme. Había venido a escucharme, yo era diputado entonces, porque la estaba pasando muy mal, estaba con despidos, suspensiones, no vendía y durante todo el evento, durante toda la exposición se lo veía preocupado, conflictuado, circunspecto y al terminar se me acercó y me dice, ‘yo la verdad te quería preguntar algo. Estuve toda la exposición porque me pareció muy interesante pero te quería preguntar algo que es que a mí me pasa que los veo a ustedes, vos fuiste Ministro de Economía y mi impresión es que ustedes hacían todo mal en economía pero a mí me iba excelentemente bien y ahora está el gobierno de Macri y hace todo bien en economía y a mí me va pésimamente mal. No encuentro explicación -me decía-. No encuentro explicación’. 

Y a mí me dejó pensando, me dejó reflexionando porque hay algo de eso. De nuevo, empecé diciendo, no quiero un día como hoy tratar de hacer polémica o menos todavía docencia o dar mi opinión como si fuera la verdad. Pero pido que reflexionemos sobre eso ¿Será verdad que buena parte del empresariado argentino piensa que las políticas correctas son las neoliberales? Y luego, cuando se empieza a aplicar el recetario neoliberal, del Consenso de Washington y las consecuencias le empiezan a pegar en el órgano que más duele, el más sensible, que es el bolsillo, dicen: ‘¿pero qué pasa?’. Ahora sí están aplicando la política económica sana, correcta, moderna, adecuada, la que recomienda el Banco Mundial, el Fondo Monetario, los consultores que muchas veces contratan y pagan y le dicen pronóstico siempre fallidos y que sin embargo lo siguen escuchando como gurús. Pero empieza a ocurrir eso y les va pésimamente mal. No venden, los tarifazos le rompen la estructura de costos, la demanda cae, la tasa de interés propia de las políticas ortodoxas como estamos viendo ahora les hace caro e inaccesible el financiamiento, luego empiezan las privatizaciones, el Banco Nación, como ahora, no le da crédito, y dicen, ‘¿pero qué pasa?. Si están aplicando las políticas correctas, ahí debería andar fenómenos y a mí me va mal’. Ahí viene la segunda situación que a mí me resulta muy perturbadora, y me pasaba cuando era Ministro de Economía. Pasaba algo extraño con los sondeos, con las encuestas. En las encuestas se le preguntaba a los que respondían, a los encuestados le preguntaban ¿cómo le iba en su economía personal? Y después le preguntaban ¿cómo le iba al país? Yo me acuerdo, siendo ministro ahí por el 14 o el 15, que me traían esas encuestas y el 70%, era el número, decía que a él le iba muy bien, y sin embargo el 70% decía que al país le iba muy mal. Entonces, hay algo que está profundamente errado, hay una traba ahí. Porque después llegó Macri, yo era diputado, opositor, estaban aplicando el recetario ortodoxo y veía las encuestas, y eran exactamente al revés: el 70% decía que le estaba yendo mal, pero el 70% decía que al país le estaba yendo bien. Y es conflictivo, es complejo, me parece que es para reflexionar, en medio de esta experiencia, es de nuevo un plan ortodoxo pero con un ideario, envuelto de un discurso, de unas ideas absolutamente estrafalarias, absolutamente bizarras, novedosas, austríacas, anarcocapitalistas, qué sé yo. Cosas que nadie sabe ni qué son y sin embargo son las mismas políticas de siempre. Y yo pido que reflexionemos un Día de la Industria sobre esto.

Digo que reflexionemos porque Milei dijo, lo escuché el otro día decirlo de nuevo, ‘a nosotros lo que nos preocupa es la macro, no la micro. Un gobierno debe ocuparse solo de la macro, la micro es un problema de los empresarios, de las familias, de los sectores, pero la micro no es lo mío, la macro’. Entonces, quería empezar hablando de eso. ¿Qué es lo que pasa? Que le festejan las políticas desde el Fondo Monetario Internacional, le festejan a Milei cuando va Wall Street, le dicen ‘ha tomado el rumbo correcto’ buena parte de los consultores. Ahora, estos últimos días del 3% ya no, ya no. Pero por otros motivos, si no tal vez lo seguirían haciendo. Entonces, le festejan, ellos dicen que el rumbo del país está perfecto, que vamos por buen camino, les aprueba la revisión al Fondo Monetario Internacional. Yo recuerdo que cuando Sergio era ministro de Economía el Fondo Monetario Internacional apretaba y apretaba el país, obligó una devaluación entre las PASO y las generales. Y ahora, a este gobierno le soporta todo. Hoy mismo acaba de romper la regla cambiaria que acordó con el Fondo Monetario Internacional y el Fondo Monetario ni mu, no dijo nada. Hoy abandonó las bandas, la banda de flotación, se hundieron, no flotan más. Nadie dice nada. Y las consultoras, los gurús, los especialistas, los observadores, los organismos multilaterales de crédito, los expertos, todos diciendo ‘es la política correcta’. Alguno dice, ‘bueno, lo que le falla es que hay que apretar un poco más, hay que ir por la reforma previsional, bajar más las jubilaciones, o por la reforma laboral, sacarle todos los derechos a los trabajadores, o falta una reforma previsional’. Se los traduzco al español: perdonarle todos los impuestos a la gente más rica, a los mayores patrimonios y cobrarle más al consumidor, al laburante. ‘Falta profundizar más, eso es lo que le faltaría, por lo demás está todo perfecto’. 

Y sin embargo, hoy estamos en un Día de la Industria donde tenemos que observar cómo han matado y destruido 15.000 pymes en la Argentina. Desde que llegó este gobierno duplicó el desempleo, está destruyendo el sector industrial. Acá tengo enfrente y nos acompañan también grandes representantes y luchadores del sindicalismo argentino. Yo quiero un aplauso para la UOM, porque lo que están cuidando los trabajadores de la UOM no es su puesto de trabajo, es la industria siderúrgica nacional que tampoco es de Paolo Rocca, es de todos los argentinos y argentinas, eso era Somisa antes de que fuera privatizada. Es la posibilidad de producir acero en la Argentina lo que estamos discutiendo.

Vuelvo a esto. Les importa la macro, le festejan la macro, falta profundizar más y están destruyendo la industria nacional. Entonces, ¿qué pasa? No quiero extenderme demasiado. Sí quiero empezar por esto, lo que le pasa a la micro es culpa de la macro. Lo que está ocurriendo hoy, lo que le pasa al laburante que la guita no le alcanza, al jubilado que se caga de hambre y no puede comprar los remedios, a la pyme nacional que no vende, no puede pagar los costos y está viendo cómo resiste, al comerciante, al turismo, es todo producto del programa económico de Milei, por eso empecemos por ahí. Lo que le pasa al pueblo argentino, que es una calamidad, tiene un solo responsable y se llama Javier Milei.

Y esto no es sin querer, no es un efecto colateral, es el resultado de un programa económico, profundamente antiindustrial, eso es lo que tenía que terminar de comprender este empresario de Mar del Plata, que esa macro que pregonan como una macro sana, una política económica correcta, adecuada para los países como el nuestro. Porque fíjense, no vengo acá a defender el déficit fiscal, lo que vengo a decir es que la gran mayoría, la enorme mayoría de los países del mundo, hoy en este momento, tienen déficit fiscal. No vengo a defender el déficit fiscal, vengo a decir que hay que elaborar un poco más el pensamiento y el análisis para comprender lo que pasa, nada en economía depende de una sola variable. Entonces, esa macroeconomía que le recomiendan a la Argentina, destruye la industria argentina y hay que terminar de entenderlo de una vez. Yo sé que probablemente no es lo que enseñan en la facultad donde yo estudié, con los manuales de ortodoxia hechos en Estados Unidos, probablemente no es lo que enseñen lo que estoy diciendo yo. Pero bueno, ya es la cuarta vez. Uno dice ‘¿cuántas veces se puede tropezar con la misma piedra?’. La tablita de Martínez de Hoz, la convertibilidad de Cavallo, el programa de Macri y ahora el programa de Milei. ¿Cuántas veces vamos a tropezar con la misma piedra y algunos aplaudiendo y votando a quien es verdugo de la industria nacional y el trabajo nacional?

Es momento de reflexionar y no lo digo tanto para comprender ni siquiera de corto plazo esta elección, que por supuesto que vamos a hablar de esta elección, pero el problema es qué vamos a hacer después. Porque el punto de esta elección es poner la primera piedra en una construcción de una Argentina distinta, con Industria, con universidad, con ciencia, con tecnología, con soberanía. Y si vamos a tener que discutir siempre lo mismo…

¿Y por qué esta macro destruye la producción argentina? No es, me parece a mí, algo que no conozcamos. Es una política económica que consiste, hoy lo confesaron, en hacer todo, romper todas las reglas, todos los compromisos, todas las palabras para sostener un dólar barato. Ese es el principal eje del plan antiinflacionario de Milei, un dólar barato, un dólar artificialmente barato, es eso y es lo de la tablita y lo del uno a uno, es lo del primer Macri. Es eso, dólar barato, salario bajo, ajuste contractivo de todas las partidas del Estado a las provincias, la obra pública. Una contracción de la economía argentina. Es bajar la inflación a costa del enfriamiento económico, de la falta de consumo, de la falta de demanda, de un dólar barato y la apertura importadora. Y yo lo digo así porque cuando nos tocó con Augusto, con Juan, con Javier, estar en el Ministerio de Economía, me decían, ‘bueno, pero ¿cuál es el plan de antiinflación?’. Bajar la inflación matando el consumo, matando la producción, abriendo las importaciones y sosteniendo un dólar para la timba. No es algo mágico, es obvio. Keynes, que es mala palabra para Milei, yo lo entiendo bien porque Keynes era un hombre que lo que quería era producción y trabajo. Eso es lo que le molesta de Keynes, toda su política estaba encaminada a generar trabajo, salario y producción. En ese sentido, Keynes decía, ‘es bajar los precios a costa del consumo, del salario, de la actividad económica, es la paz de los cementerios, no vuela una mosca pero no hay actividad, no se mueve la economía’. Y díganme si es así o no. ¿Cómo pueden decir que va todo bien si está todo parado en la provincia de Buenos Aires? Está todo parado y el sueldo no alcanza, esa es la realidad que estamos viviendo y no es un error de aplicación del plan, es el plan. Me parece que hay que comprenderlo porque si se mantiene el dólar bajo y se abren las importaciones, evidentemente no vas a tener posibilidad de generar un espacio de acumulación, un mercado interno, nada. Si vos, al mismo tiempo, pones tarifas en dólares, tarifazo y tasa de interés altísima. Fíjense, mientras que bajas los salarios y la jubilaciones, no hay venta, cae la demanda y al mismo tiempo tarifazos, al mismo tiempo costos financieros altísimos, cae la venta, te suben los costos y funde todo el mundo. Es el ABC y esa es la política económica que tenemos.

Yo por eso empecé por Macri, por otras experiencias de este tipo, porque ahora Milei lo dice con todas las letras. Yo no me voy a olvidar que Milei, un Día de la Industria se juntó con los industriales, bueno, con los que están en la UIA, vamos a aclarar. Y dijo a los industriales argentinos, hablándole en el Día de la Industria dijo, ‘la industria argentina es parasitaria, es parasitaria. Vive de la producción del campo, vive del campo’. ¿Lo dijo o no? Prebendaria, parasitaria, prebendaria, vive del campo. Lo más triste es que después era lo de la Rural. Fue a la Rural y se quejaron. Claro, porque con este dólar ni siquiera la producción primaria, hipercompetitiva por la fertilidad de Argentina, ni siquiera eso, en algunos casos para pequeños, medianos productores, se hace rentable. ¿Por qué? Porque el dólar baja, abarata los productos que venden y al mismo tiempo tiene una presión de costo: fertilizante, gasoil, sigue subiendo. Ahora dijo YPF que no va a anunciar los aumentos de la nafta. Es increíble, es increíble, otra que la mordaza mediática, ¿no? Pero entonces, ¿qué es lo que pasa? Es un plan profundamente antiproductivo. Y, ¿qué le dijo a los del campo que se quejaban? Les dijo, ‘y bueno, dedíquense al carry trade, a la bicicleta financiera’. Miren, a la industria le dijo que dependía del campo y al campo que se dedique a la timba.

Puedo hablar 100 horas pero está todo dicho. Este es un modelo que lo único que funciona bien es la bicicleta financiera, es la timba, es la especulación. Lo dicen ellos. Pero de nuevo, ¿por qué anda mal la micro? Porque si te ponen un dólar barato, te abren las importaciones, no podés, no digo competir externamente ese dólar, ni siquiera producir para el mercado interno que además está deprimido por la caída del poder adquisitivo de los salarios, de las jubilaciones. Es un plan antiindustrial, deliberadamente antiindustrial. Venimos marcando esto porque tampoco tiene nada ni de austríaco, ni de liberal-liibertario; es un plan ortodoxo, convencional, aplicado además, ni siquiera por uno nuevo, los mismos de siempre, con los mismos apoyos de siempre. 

Estamos viviendo, por cuarta vez, la misma historia y la víctima es la industria argentina y la víctima es la universidad argentina, la ciencia argentina, el arte de la cultura argentina. Se lleva todo puesto este plan económico. Esto creo que hay que decirlo, sobre todo en este contexto, porque mucho tiempo hablar de un plan de industrialización, de política industrial era casi mala palabra, era una herejía. De lo único que se podía hablar es de la macro, la estabilidad, el tipo de cambio, finanzas. Hoy tenemos un mundo, un planeta en una transición, en un momento realmente de mucha incertidumbre, mucha inestabilidad pero donde están cambiando cosas. Se ve por todos lados que están cambiando cosas. Tenemos al presidente de los Estados Unidos diciendo que su objetivo es industrializar Estados Unidos y que entonces va a aplicar tarifas. Miren, nosotros, yo, Ministro de Economía, Sergio hemos dicho cosas que a veces sonaban mal, pero si uno decía, ‘vengo con un plan de tarifas para proteger la industria’ te pegaban en una patada en el culo, ¿o no? Bueno, hoy es la política que lleva adelante Europa, Estados Unidos, los países centrales. Entonces yo creo, yo creo y para reflexionar con lo que nos está pasando, están aplicando el plan de siempre, con los resultados y las consecuencias de siempre, solo que más profundo, con más alevosía, prácticamente sin eufemismos. Me hace acordar a la silla de Martínez de Hoz, ¿se acuerdan? La que ‘la industria nacional no anda’ pero recargada. Vienen sin ningún tipo de inhibición a destruir la industria argentina pero dicen que no es competitiva. 

Ahora, ¿qué pasa? El mundo está yendo para otro lado, yo creo que es una enorme oportunidad para la Argentina. Habíamos hecho mucho esfuerzo, estuvimos a esto y por culpa de Milei, no entramos al BRICS, una enorme oportunidad para la Argentina. Por eso, yo así como digo una cosa digo la otra, están aplicando la misma política de siempre solamente que en un contexto, en una etapa, en un momento donde hay aires distintos, donde los países están apostando a su reindustrialización, aún los países centrales. Imagínense, quieren producir autos en Estados Unidos, prácticamente se dejaron de producir autos, Trump dice, ‘entonces voy a poner una tarifa del 120% hasta que sea más conveniente producir acá, instalar las fábricas acá que que se instalen en China o en algún otro país’. ¿Qué le diría un neoliberal argentino? ¿Qué le tendría que decir? Pero cómo, eso es ineficiente, tiene problemas de calidad, de productividad, de precio, es una ridiculez, que le tendría que decir a Trump. Tenemos un presidente que admira Trump en todo lo que no lo tiene que admirar: en la guerra, en la política, en todo lo que no lo tiene que admirar. Yo le pido al presidente Milei, que si le gusta Trump se dé cuenta de que es el único tipo del mundo que está destruyendo su trabajo nacional, su industria nacional, su universidad nacional. Un corso a contramano es lo de Milei, a contramano.

Entonces, creo que hay una enorme oportunidad, que la discusión que estamos dando tiene otra carnadura, tiene otro escenario. ¿Venimos diciendo hace cuánto tiempo que hay que desarrollar la industria nacional, que hay que cuidarla? Era una herejía, era una mala palabra, hay que cuidar a la industria nacional. Lo vengo a decir de nuevo: tenemos que cuidar a nuestra industria nacional, tenemos que cuidar nuestra producción local. Obvio, mejorarla, más productiva, con más inversión, con más ciencia, con más tecnología, pero eso es con el INTI, con la universidad. 

O sea que creo que tenemos una gran oportunidad y creo que la discusión está en otro grado de madurez. No hay país, no hay país que quiera hacer lo que está planteando Milei. Entonces, primer punto, si esto continúa a este ritmo, un ritmo acelerado, la verdad que estamos ante un peligro enorme de consecuencias incalculables. Lo hablaba el otro día con trabajadores del gremio de la AFIP, bueno del ARCA hoy, me decían que están desarmando y desmantelando capacidad del Estado. Lo mismo INTA, CONICET. Hablaba el otro día con unos pibes que querían doctorarse y después dedicarse a la investigación y estaban buscando por internet posibilidades internacionales. Milei dice que quiere eficientizar, que… No hay despilfarro más grande que formar a un pibe, una piba en la universidad argentina para que después trabaje en el exterior, no porque quiere, porque eso sería su voluntad, sino porque le han quitado y le han cortado las posibilidades en su propio país. Es de una ineficiencia, de un despilfarro, de un derroche inmenso, incalculable y con efectos. Me acuerdo de este Toto Caputo, deudas a 100 años, destruir el CONICET, destruir el INTI, el INTA, es a mil años para la Argentina.

Entonces estamos ante un peligro enorme y a mí me parece que hay que tomar conciencia de eso porque ahora tenemos una gran oportunidad. Nosotros podemos agarrar el micrófono o incluso tener un Estado, que lo decía Vero, lo decía Kato, a cada medida que toma Milei contra la industria nacional, el Gobierno de la provincia de Buenos Aires saca crédito, acompaña, busca instrumentos, pero no alcanza. Cada vez que Milei para una obra, tratamos de terminarla, pero no alcanza. Se ha protestado, se ha marchado, se ha luchado, se ha criticado, se ha discutido y se ha hecho desde el Gobierno de la Provincia lo contrario de Milei. Pero ahora hay una oportunidad extraordinaria. ¿Queremos decirle a Milei que esto no sirve y que nos escuche? La oportunidad es el 7 de septiembre, lo vamos a hacer con la boleta de Fuerza Patria. Porque alguien decía, ‘bueno, si Milei pierde va a haber un terremoto económico’, siempre agitando los fantasmas de la inestabilidad del mercado. Miren, más inestabilidad de mercado que la que generan los inútiles que manejan el Ministerio de Economía, el Banco Central y los diferentes resortes financieros en la Argentina; más inestabilidad que eso es imposible. 

Ahora, yo digo lo contrario, si en la provincia de Buenos Aires el 7 de septiembre las urnas le dicen a Milei que no va más, va a tener que corregir, va a tener que corregir, va a tener que corregir. Y eso es lo que buscamos. No buscamos desestabilizarle el Gobierno, buscamos que pare de desfinanciar a las familias con discapacidad, que pare de azotar y pegarle a los jubilados de la Argentina, que pare de destruir la universidad pública, que pare de quitar derechos, que pare de perseguir, que pare de encarcelar a los dirigentes de la oposición, como a hecho con Cristina, que pare, eso le vamos a decir en las urnas. 

Entonces, me parece que hay una enorme responsabilidad que excede a los dirigentes, porque, ¿qué está buscando la derecha? ¿Qué está buscando Milei? Que estas elecciones no le interesen a nadie, que nadie quiera ir a votar, de decir, ‘bueno, es una legislativa, está desdoblada, es bonaerense. No hay que ir a votar, no importa, no se define nada’. Bueno, eso es lo que hay que romper, hay que romper la apatía, hay que romper la desmovilización, esa es la tarea que tenemos de acá el domingo. La tarea que tenemos es que cada bonaerense agarre la boleta, ejerza su derecho al voto y cumpla con su responsabilidad de decirle a un Gobierno que quiere vender nuestra soberanía y destruir nuestra industria, que hasta acá llegó, que se acabó, y eso es una responsabilidad de todos. 

Entonces digo, el plan económico es este, si gana Milei, profundiza, si gana Milei, profundiza, y no porque yo amenace o agite un fantasma, lo dijo, está esperando el resultado de esta elección para ir a fondo con su motosierra, con su programa de ajuste, lo dijo, para ir al Congreso con las leyes que todavía no pudo meter, es eso lo que buscan, buscan un cheque en blanco.

Así que, por un lado contarles, decirles que tenemos un mundo que es mucho, pero mucho más favorable para buscar un programa de industrialización y reindustrialización del país, mucho más favorable. Un mundo que tiene muchísimas oportunidades, estamos desperdiciando hoy la posibilidad de tener una alianza, tener una verdadera integración con Brasil, con México, que ahora también está mirando hacia el sur. Tenemos una oportunidad enorme que está desperdiciando Milei, eso es lo que está en juego en esta elección. Pero quiero pedirles algo también hoy que es el Día de la Industria, algo que le falta hace mucho tiempo, para mí, a nuestra política y a nuestro país. Porque veo dirigentes acá de diferentes centrales empresariales de la provincia de Buenos Aires y yo lo que tengo que decir es que falta, falta, falta realmente a quienes hacemos política, quienes abogamos por la industrialización, por el crecimiento con inclusión, siempre lo decimos, falta que haya un actor, falta que haya un representante político, político, de los industriales bonaerenses, de los industriales argentinos que colabore, contribuya, que ejerza, que ejerza esa representación, que utilice esa palabra. 

No vamos a poder revertir esto si los empresarios no tienen una representación política clara, tienen que ser un factor del próximo plan de desarrollo de la Argentina, tienen que participar, yo lo digo porque estoy convencido de esto. No puede ser, no puede ser que a veces uno ve a quienes se arrogan en la representación de la industria y aplaudan los planes desindustrialización. Yo sé que eso no es lo que pasa en la provincia de Buenos Aires, que no es lo que pasa con las pymes manufactureras, industriales de la Provincia. Muchas veces lo he dicho, por eso lo puedo repetir acá: el empresario bonaerense, la pyme bonaerense, el empresario es un trabajador más, es parte en su empresa de los que empujan con su esfuerzo todos los días. A esos los necesitamos alzando la voz, a esos los necesitamos defendiendo la industria, a esos los necesitamos bancando la producción, a esos los necesitamos buscando los votos para el domingo y para octubre, a esos los necesitamos representando lo que es la tradición, la cultura empresarial, industrial de la Argentina. 

Nos dicen que no hay inversión. Vengan a ver las fábricas de la provincia de Buenos Aires, vengan a ver a empresarios que antes de despedir se cortan el brazo porque saben lo que les cuesta preparar y sumar a trabajadores y trabajadoras. Por eso yo creo que esta elección empezamos a construir en la provincia de Buenos Aires la posibilidad de aprovechar este momento, de reindustrializar, de apostar a la soberanía, de apostar a la integración con Latinoamérica y con la región. En esta elección le decimos a Milei ‘¡basta!’, pero decimos: ‘hay un futuro para la Argentina, y es productivo y es industrial’. Muchas gracias.

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