Acto por el Día Internacional de los Derechos Humanos

Buenas tardes a todos, a todas. Estamos nuevamente acá, en el Salón Dorado de la Casa de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, hoy conmemorando varias cosas a la vez. Se conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos; se conmemora también otro aniversario más del regreso a la democracia en la Argentina, y en el día de ayer se cumplieron también 40 años del Juicio a las Juntas, así que bueno, varias conmemoraciones que valen la pena hacer. 

La escuchaba a Estela con atención, lo escuchaba el Ministro, lo escuchaba al Gitano, y la verdad que este debería ser un acto más, un día más, pero bueno, cobra otra significación, como tantas cosas, y como generalmente ocurre en todos los planos, con el contexto, ¿no? Poniéndolo en contexto. 

Hoy estamos en una época donde quien gobierna la Argentina, quien es Presidente de la Nación, su fuerza política, quienes lo acompañan, están llevando adelante un intento, perpetrando diría yo, un intento de borrar, de ocultar, de pasar al archivo lo que ha sido uno de los elementos centrales, de los factores centrales y constitutivos de la democracia en la Argentina después de la Dictadura militar. 

La verdad que nuestra democracia, como todos los países que atravesaron dictaduras en nuestro continente, pero como todos aquellos que han tenido etapas sin gobiernos democráticamente elegidos, por un motivo o por otro, nuestra democracia tiene un factor constitutivo, que es lo que significó ser un verdadero ejemplo a escala internacional en materia de puesta en conocimiento de un trabajo sobre lo ocurrido durante la Dictadura.

Esto creo que hay que repetirlo una y otra vez. Muchos países atravesaron dictaduras, muchos países recuperaron la democracia, muy pocos, después de terminada una etapa oscura, una etapa sin las instituciones, sin la vigencia de la Constitución, muy pocos países se tomaron el trabajo y colectivamente dieron un paso en el camino también del coraje, en el camino de la reparación, de poner a la luz del día hechos horribles, como los que ocurren probablemente en casi cualquier dictadura, pero en el caso nuestro con un horror potenciado y casi único, ¿no? Así que la Dictadura nuestra fue feroz, fue tremenda, fue la peor de las dictaduras, pero lo que ocurrió después, la verdad que le da a nuestro proceso democrático, a la democracia actual, a estos 42 años de democracia, un carácter totalmente distinto.

Nosotros a esta democracia, por decirlo así, a esta etapa democrática la parimos. Y la forma en la que la parimos fue a través de los juicios, a través de las condenas, a través de ese proceso de memoria, verdad y justicia que llevó adelante, por supuesto que uno puede señalar a tal o a cual, acá tenemos a Madres, a Abuelas, a HIJOS, que fueron protagonistas, a los organismos, pero la verdad que fue la lucha de un pueblo, la lucha de un pueblo por saldar cuentas o comenzar a hacerlo con su pasado. 

En Argentina ocurrió que después de haber tenido el horror, de haber vivido el horror y la violencia de la Dictadura militar, se decidió no hacer justicia por mano propia, pero tampoco, lo cual también es importante, tampoco dejar que quedara allí, que fuera olvidado o que no se conocieran.

Todo proceso de conocimiento es un proceso que implica valentía, que implica coraje, porque se toma el riesgo, y yo de esto puedo hablar en primera persona, por lo menos en mi experiencia política, yo comencé en la secundaria un año después de que terminara la Dictadura. Del ‘85 fue el Nunca Más, ¿no? ‘85, sí. Y bueno, y como todos los pibes, pibas de aquel momento comenzamos con nuestra militancia en el secundario, y muy pronto tuvimos en nuestras manos ese catálogo del horror que se había vivido, vimos y observamos, ahora hace poco salió la película, lo que fue el Juicio a la Junta, los testimonios, yo después tuve la posibilidad de militar, por ejemplo, junto a Adriana Calvo, pero a otros compañeros y compañeras.

Lo que quiero decir, simplemente, es que la democracia argentina tiene un valor adicional por haber tenido, haber experimentado, haber atravesado el hecho histórico de sacar a la luz y mostrar el horror de lo que implicó la Dictadura militar. ¿Por qué tiene un valor especial? Porque se dice mucho que hay que conocer la historia para no repetirla, pero cuando la historia es tan dramática y tan dolorosa, a veces hay un proceso casi natural y psicológico del hombre, de la humanidad, de las mujeres, que ante hechos traumáticos hay una especie de olvido, ¿no? Nos pasa, salvando las distancias, ¿no?, con la pandemia, es difícil recordar todo lo que experimentamos durante la pandemia, y miren que es de un carácter absolutamente distinto. La sociedad argentina tuvo la responsabilidad, tuvo la valentía y tuvo la madurez de parir una democracia con conocimiento pleno de lo que había pasado en la etapa de la Dictadura. Eso le da, por supuesto, que un valor distinto y una solidez distinta. Es difícil pensar que se pueda atentar nuevamente contra la democracia en una sociedad donde se conocen las atrocidades y el desastre que produjo un gobierno militar como el que tuvimos. 

Y también, quiero decir, que la perspectiva de los derechos humanos tuvo, y en perspectiva lo digo, tuvo también la grandeza de ampliar las miras. No se trataba simplemente de condenar los hechos aberrantes que ocurrieron durante la Dictadura, sino preguntarse también por qué ocurrieron, cuáles fueron las demás fuerzas que no se limitan a los hechos puntuales o colectivos que tienen que ver con la represión ilegal, sino también a quienes la impulsaron, a quienes se beneficiaron, a quienes impusieron de esa manera un modelo económico absolutamente injusto y totalmente entreguista.

Así que, creo que esas notas particulares que tiene la democracia argentina, tienen mucho que ver con lo que está pasando hoy, por eso hablaba del contexto. No es menor, ni es inocente, ni es un detalle que quienes encabezan el actual Gobierno, sean negacionistas con respecto a la Dictadura militar. Cuarenta y pocos años después de terminada esa Dictadura, nos toca atravesar una etapa democrática y, sin embargo, con autoridades que quieren negar, que quieren remitir al olvido, que quieren pasar por alto, y que quieren incluso denostar y estigmatizar a quienes sufrieron la Dictadura, que fue un pueblo entero pero hay quienes también perdieron la vida, hay quienes tienen, bueno, y están acá algunos de ellos y hemos premiado hoy, que lo han vivido como una tragedia inmediatamente personal y que les ha marcado para siempre su destino. Quieren que eso se olvide. Entonces yo quiero hablar también del para qué de esto, del por qué de esto.

Lo digo también, y permítame una digresión, cuando atacan tan fuerte a la ciencia, atacan a la universidad, a la cultura, a las ciencias sociales, al cine, al teatro, lo hacen aparentemente con motivos presupuestarios, para ahorrarse un renglón del presupuesto, pero nadie es ingenuo acá y con la historia que tenemos y con la lucha que hemos vivido como pueblo no podemos caer en una lectura simplista o economicista de la cuestión. Hay saña porque hay intencionalidad, y hay intencionalidad porque hay intereses realmente muy poderosos atrás de este proceso de, llamémoslo, intento de borrado selectivo, ¿no? Intento de mantener en el pasado o de darlo por superado. Lo hemos vivido varias veces, pero creo que nunca con tanta saña y con tanto despliegue.

Entonces, si el Gobierno actual trata de que no hablemos de la Dictadura, de lo que ocurrió, trata de negar el verdadero proceso de exterminio que se intentó durante la Dictadura, si el Gobierno actual saca, quita los recursos e intenta cerrar sitios de la memoria, lugares históricos, si trata de naturalizarlos, es precisamente porque se dice mucho que recordamos la historia para no repetirla, así que evidentemente hay una intencionalidad. Hay una intencionalidad que tiene que ver con que lo olvidemos o que haya una parte de nuestra sociedad que, o lo olvide, o hasta lo desconozca, o hasta lo cuestione como verdad histórica. Esto de si son 30.000 o no son 30.000 sabemos que no es una cuestión numérica, sabemos que el problema con eso es borrarle su carácter de intento genocida, de destrucción de toda la militancia política, toda la resistencia a las políticas que estaban llevando adelante. 

Entonces, creo que eso le da todavía más importancia a este acto. Y le da importancia no solo a lo que hacemos hoy, sino a lo que hacemos todos los días, y hace ya 6 años, que es que desde nuestro Ministerio de Justicia, desde nuestra Subsecretaría de Derechos Humanos nos dedicamos cotidianamente, diariamente a convertir a los derechos humanos, a la memoria, la verdad y la justicia en una política de Estado.

En ese sentido, por supuesto que hay ciertos hitos, ¿no? Permanecer desde el Gobierno provincial como querellantes en los juicios, lo que se ha hecho con el Archivo Provincial de la Memoria, hemos hecho desde inversión en tecnología, inversión en digitalización, en preservación, como también hemos hecho una importantísima obra de infraestructura para darle un lugar, una casa al Archivo Provincial de la Memoria. La puesta en valor, la recuperación de los sitios y los espacios de la memoria. Por supuesto varios programas que tienen que ver con traer pibes y pibas, capacitarlos, lo que es Futuro Memoria que hacemos, hace poco hicimos un encuentro y lo mismo con la Escuela Provincial de Derechos Humanos. Bueno, muchas políticas, lo que hemos hecho cuando cerraron la CONADI, que me parece que modestamente, porque hay cosas que desde el Gobierno provincial se dice, se repite que tratamos de sustituir, de compensar, de reemplazar, pero la verdad que no es posible reemplazar a un gobierno provincial (sic) que se ausenta, que deserta, me gusta decir a mí, porque no es simplemente que se va, sino que abandona una función que le es obligatoria, entonces deserta sus deberes y no es posible reemplazarlo, no tenemos ni los mismos instrumentos, ni los mismos recursos, ni el mismo alcance, pero sin embargo, así y todo y todos los días, nos dedicamos a mantener viva la llama de algo que tiene que ver con la esencia misma de nuestra democracia, de este período democrático y de lo que tiene que ver con el país que queremos, con el país que necesitamos. 

No es lo mismo la Argentina de acá en adelante, o para el futuro, si triunfan en esta tarea de borrado y de desaparición, si me permiten, el uso de nuestra memoria, este intento que están llevando adelante. 

Así que tenemos una tarea realmente muy importante, a veces parece que se limitara, o que se restringiera o que se agotara en la enumeración de una serie de políticas que seguimos haciendo casi en soledad desde la provincia de Buenos Aires, en este plano y en varios más, pero yo creo que es una tarea tremendamente importante porque como todo proceso histórico, como toda etapa oscura, esta, la que tenemos hoy, la que estamos viviendo hoy en el Gobierno nacional, se va a terminar y se va a acabar. Y cuando eso pase, desde el Gobierno de la provincia de Buenos Aires, con los colectivos, con todos los que participan de nuestra política de derechos humanos, vamos a poder decir que la provincia de Buenos Aires, aunque lo intentaron, a través de la asfixia presupuestaria, a través de la persecución de todo tipo, a través de las amenazas, aunque lo intentaron, aunque hayan hecho mil cosas, no pudieron erradicar en nuestro Gobierno y en nuestra Provincia, las políticas de la memoria, la verdad y la justicia.

Así que aprovecho, con la presencia de todos ustedes, para agradecerles, porque esto no es una tarea solo de funcionarios gubernamentales, no es una tarea de ministerios, subsecretarías o del propio gobernador, es una tarea que nosotros consideramos como una tarea militante, que venimos llevando adelante, así que termino diciendo lo que acá todos sabemos y que tenemos que gritar bien fuerte, que es que son 30.000. Muchas gracias.

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