Apertura de la PreCop “Hacia la conferencia anual de cambio climático” en Lomas de Zamora

Muchas gracias a todos, a todas. Empiezo por agradecer a quien nos recibe hoy aquí, a la decana de la Facultad de Derecho, de la Universidad de Lomas de Zamora, por tu intermedio, al Consejo Superior, al Consejo Directivo, al rector de la Universidad de Lomas de Zamora, no es inocente, no es cualquier cosa que esta actividad se haga en la universidad pública.

En segundo lugar, a Fede, Fede Otermín, también anfitrión hoy en Lomas, recién, como siempre que venimos a Lomas, sea para actividades de esta envergadura, de esta significación o para recorrer algo de lo que se está haciendo o para inaugurar, siempre Fede consigue que cuando venimos a Lomas quede algo para Lomas.

Así que esas viviendas, es justicia, es estricta justicia. Pero bueno, es un trabajo que viene llevando adelante la ministra Batakis, con toda la dificultad que tiene reactivar obras paradas hace tanto tiempo, es algo que Lomas necesitaba, forma parte de una serie de avances históricos que estamos llevando adelante en Lomas de Zamora. Recién veíamos el hermoso acto que hicimos en lo que hoy es Reserva, y bueno, son cuestiones por las que ha luchado el intendente, anteriores intendentes, pero que ha luchado el pueblo de Lomas, así que felicitaciones, Fede. Como decía, estricta justicia. 

Luego, agradecerle al embajador de Brasil. Nos hemos visto algunas veces, en esta etapa, en este periodo, hace no mucho tiempo estuvimos también en Chascomús. Recordarás Chascomús, lo nombramos algo así como Capital de la Democracia por la presencia ahí del rastro, de lo que dejó Raúl Alfonsín, otro dirigente con sus posiciones, con nuestras polémicas, pero un dirigente que estaba y está plenamente inscrito dentro de la tradición democrática del campo popular de la Argentina, también atacado, insultado por el Gobierno nacional. Así que te agradezco tanto eso como esto que estamos haciendo hoy. El trabajo conjunto con la provincia de Buenos Aires, para la dificultad que tiene a veces para un gobierno extranjero, nacional, llevar adelante trabajos articulados con gobiernos subnacionales. Esto está ocurriendo con cada vez más frecuencia por motivos obvios, así que vamos a seguir afianzando esa agenda conjunta con el Gobierno brasileño a través de su embajador. Y por supuesto, cuando uno ve las peleas, las batallas que está dando el presidente Lula a escala internacional, cuando uno lo ve ejercer la solidaridad, como lo hizo hace poquito tiempo con Cristina, no nos queda más que agradecimiento, que transmito por tu intermedio.

Luego, nos acompaña el intendente, nos acompaña el expresidente Samper, nos acompaña nuestro excanciller Jorge Taiana, nos acompañan también delegaciones y representantes de países latinoamericanos, de países vecinos. 

Yo recuerdo, Dani, cuando me viniste a plantear la posibilidad de hacer un encuentro camino a lo que va a pasar en Belén en noviembre, ¿no? A lo que le damos tanta importancia, hacer un encuentro, es cierto, me dijo ‘mirá, vamos a tratar, con las dificultades que hay, de hacer algo pequeño, algo simbólico’. Bueno, Dani, representantes de otras provincias, representantes de Latinoamérica, 1.500 suscriptores, 120 ponencias. 

Dani modestamente atribuye esta envergadura a que hay un interés. Bueno, el interés es algo que flota por los aires, ¿no? El tema es convertir ese interés abstracto en eventos de la importancia del que estamos viviendo, inaugurando hoy.

Yo creo que aquí hoy en Loma de Zamora, con esta preCOP 30, camino a la COP 30 estamos dando una señal muy importante, una suerte de manifestación importante en una Argentina donde las autoridades nacionales niegan contra toda evidencia, se chocan como con una pared con la evidencia de, permanente y cotidiana, de que el cambio climático es una realidad. Bueno, sobre la frustración que deben sentir cada vez que tienen que negar algo que evidentemente pasa y que se sufre, se agrega una nueva frustración que es que la cuestión ambiental, el cambio climático es una problemática central en la provincia de Buenos Aires, en la República Argentina y en la región. Milei no puede parar esa realidad, y yo creo que es importante como gesto, es importante como símbolo y es importante como perspectiva. 

Empiezo de lo más sencillo. Nos acompañan varios intendentes, pero el intendente de Bahía Blanca, Federico Susbielles, que vivió en carne propia y a mí me tocó ir, no sé, cuándo fue, Fede, dos veces a poco tiempo de ocurrido los eventos climáticos, las calamidades que sufrió Bahía Blanca, me tocó estar ahí acompañándolo junto con otros  miembros del Gobierno provincial,  y bueno, obviamente como intendente de una localidad azotada por estos fenómenos, obviamente no solo lo expresaba, sino que lo sentía. Yo quiero reconocer el trabajo que hizo Federico allí en Bahía Blanca. Quiero decir que el Gobierno provincial acompañó desde el primer minuto, pero lo que me resulta más relevante es que estas catástrofes en un momento, sobre todo al inicio, aparecen en la tele, se convierten en el tema nacional. Después, la dinámica de la comunicación, de la información hace que el tema quede relegado, se olvide, pero recién empieza el problema para quienes lo sufren. Así que, el trabajo de Fede desde el primer día, pero sobre todo el trabajo incansable de Federico durante todo este tiempo donde todavía estamos trabajando en la reconstrucción de Bahía Blanca y, al mismo tiempo, en la preparación de un porvenir donde estas cuestiones no vuelvan a ser un problema. Así que gracias, Fede, también por hacerte el tiempo de estar acá.

Le agrego a esto que venimos de una etapa donde el cambio climático, obviamente, que hoy es cuestión de discusión por los sectores a los que llamamos negacionistas, sectores que existieron, como pasa con las vacunas, como pasa con tantas cuestiones, han existido durante mucho tiempo. No son una novedad, la novedad es que tomen espacios o accedan a espacios de poder y decisión y que entonces esa idea ideas absurdas, esas ideas que están contra toda evidencia, no solo se convierten en un debate o, llamémoslo, en una batalla cultural, sino que empiezan a tener efectos nocivos, graves y peligrosos. El problema no es discutir si existe o no una crisis climática, el problema es que en base a su negación, en base a su negación, autoridades, factores, sectores, dirigentes con muchísimo poder de decisión actúen en base de esas ideas y generen daño.

El problema acá no es qué piensa el Gobierno nacional, sino lo que hace y, sobre todo, lo que deja de hacer. Esa es la problemática que tenemos. Voy a dar un caso que tiene que ver con los fenómenos ocurridos en Bahía Blanca, luego de Bahía Blanca tuvimos también enormes inundaciones en el norte de la provincia de Buenos Aires, pero voy a bajarlo a tierra con una visita que hice la semana pasada a Marcos Paz.

En la localidad de Marcos Paz estábamos haciendo una obra que significa ampliar, mejorar un canal de desagüe, es un zanjón pero es un canal artificial de desagüe para evitar inundaciones. Y me contaba el intendente lo mismo que observamos con fenómenos más conocidos y de más visibilidad. Me contaba que las lluvias promedio durante toda la historia en que hubo registro, eran de 100 mm y que venimos de una secuencia, una sucesión de lluvia recurrente de 300 mm. Es un canal que atraviesa el centro de la ciudad y que cada vez que llueve 300 mm, como ocurre allá con el Maldonado, con otra infraestructura, que a veces tiene 80 años, 90 años, bueno, el problema es que estaba diseñada, estaba preparada para situaciones que eran las obvias, las habituales, las normales, tal vez con alguna excepción. 

¿Qué ocurre? Como ocurrió en el sur de Brasil, como ocurrió en algunas ciudades europeas, como ocurrió hace no tanto tiempo con el Mississippi. Eventos climáticos que a veces desbordan lo que estadísticamente ocurría. Entonces, por supuesto, que las capacidades previstas, que las instalaciones preparadas se ven superadas y eso genera un desastre, un desastre social, un desastre económico, un desastre humano.

Pero lo que estamos observando es que ya no se trata de hechos por fuera de los promedios, por fuera del registro, sino que empiezan a repetirse de manera recurrente, de manera sucesiva y ya lo que era extraordinario se empieza a volver habitual. Se corre la norma, se corren los promedios. Lo hablábamos con el intendente de Marcos Paz, como estuvimos haciendo con una obra faraónica que hay que hacer en Bahía para prepararse para esta situación. Repito, 80 años no se desbordó ningún canal, de pronto hay una tormenta que lo supera. Pero de pronto vemos varias tormentas o varias lluvias que ocurren en lugares cercanos que si hubieran pasado en ese lugar también hubieran superado la capacidad. Es decir, que la infraestructura diseñada para trabajar en los promedios normales y en las situaciones normales se encuentra con el hecho de que lo que era anormal se vuelve la norma. Eso es el cambio climático. Eso es el cambio climático. Esa es la crisis climática que tenemos. No que ocurra cada tanto una catástrofe climática, sino que eso se produzca con recurrencia, con habitualidad, y de forma tal y de esta manera se convierte en una nueva, llamémosla, norma, que está por fuera de la norma anterior. Eso implica muchísimas, pero muchísimas decisiones que hay que tomar desde el punto de vista preventivo. 

Hablo de este zanjón porque era simplemente un zanjón, es una obra de 17.000 millones de pesos finalmente. Hidráulica de 17.000 millones de pesos. Y la nombro porque tiene esta particularidad, era una obra que venía llevando adelante en parte el Gobierno provincial, nuestro gobierno, con una inversión de 17 millones de dólares, aproximadamente, pero a partir de una calle, la calle Libertad, recuerdo el nombre, continuaba el zanjón, miren el nombre, ¿no? Continuaba el zanjón con una obra nacional, que también lo estaba adecuando. Obviamente, tenemos hoy la pantalla partida. Incluso por una calle. Continúa la obra provincial, parada la obra nacional desde que llegó Milei. Y lo tenemos ahí, a una calle de distancia.

Dos reacciones ante el mismo fenómeno, dos respuestas ante la misma situación y dos realidades que se van a producir. De un lado de esa calle, cuando terminemos la obra, van a estar más protegidos, más cuidados. Eso no quiere decir que ante eventos, obviamente, que superen lo esperado puede ocurrir de nuevo una catástrofe, pero estamos preparados para abordarla. Y del otro lado de la calle está Milei, que paró la obra. Y miran los vecinos cómo continúa de un lado y cómo se ha parado del otro. Y los trabajadores, que estaban, porque la obra pública tiene este otro elemento, tiene el elemento de bienestar, el elemento de proyección, el elemento de inversión pública a largo plazo y tiene el trabajo que genera. Entonces, de un lado, la obra parada, del otro lado, la obra que continúa.

Es una buena parábola, es una buena metáfora, es una buena forma de simbolizar lo que está ocurriendo en nuestra provincia de Buenos Aires con la cuestión de las inversiones vinculadas al ambiente, pero de las inversiones en todos los planos de la acción pública. Mientras el Gobierno nacional desertó por motivos aparentemente ideológicos, como es parar la obra pública en general, que supone que es mala, o porque no existe el cambio climático… Las cosas siguen pasando pero el Gobierno nacional desertó, y con un esfuerzo enorme, formidable, junto con los intendentes, el Gobierno de la provincia de Buenos Aires continúa con sus compromisos, con sus tareas, dando respuesta y generando una perspectiva.

Lo traté de hacer gráficamente porque se ve, se ve ahí. Pero este encuentro forma parte de la misma realidad. Forma parte de ese contraste, de esa diferencia, de ese choque de miradas, de perspectivas, de sensibilidades que estamos viviendo hoy en la Provincia y diría que casi de toda la Argentina, ¿no?, donde hay un gobierno nacional que piensa, dice y hace de determinada manera y provincias, como el caso de la nuestra, municipios, pueblos, porque aquí en la provincia de Buenos Aires no es que tenemos un Ministerio de Ambiente por una decisión que se tomó intempestivamente, sino que las llevamos elecciones a esa decisión. Nosotros dijimos que íbamos a seguir trabajando en la misma dirección y profundizándolo en las últimas elecciones.

Dice Milei, ‘miren, yo hago esto porque me votaron’. Bueno, nosotros también tenemos mandato del pueblo de la provincia de Buenos Aires para seguir llevando adelante la obra pública, la educación pública, la universidad pública, la salud pública y el ambientalismo popular. También tenemos mandato de la provincia de Buenos Aires.

Y después, la vivienda, Fede, está parada, en la provincia de Buenos Aires tenemos 8.000 viviendas. Cuando asumimos, el Instituto de la Vivienda no era todavía ministerio, el Instituto de la Vivienda tenía de promedio construído de promedio, el Instituto de la Vivienda de la Provincia, 80 viviendas por año. Ese era el promedio desde hace muchísimo tiempo.

Yo quiero decir que hoy tenemos en construcción y en marcha 8.000 viviendas en la provincia de Buenos Aires. Y seguimos, Fede, y seguimos a pesar de las dificultades, de que nos quieren fundir a las provincias, de esta intención antifederal, nosotros seguimos trabajando. 

Y el Gobierno nacional, al cambio de gobierno, tenía 16.000 viviendas en construcción, todas paradas. Todas paradas. Con un agravante que, por más esfuerzos que haga la ministra Batakis, como nos pasa con el ministro Katopodis, tomar las obras nacionales como hacen los intendentes requiere trámites administrativos, rescindir los contratos, una transferencia de la obra, nos pasa por ejemplo con la autopista Presidente Perón, que han parado su construcción y que tampoco nos la quieren transferir, es decir, no hacen ni dejan hacer.

Pero yo quiero agregar un plus a lo que se está hablando en materia, en discusiones que hay acerca del cambio climático y el negacionismo. Yo quiero decirlo, porque si no parece que simplemente es una cuestión de creencias, porque si fuera por evidencia científica no tienen por dónde empezar, incluso por constatación empírica y cotidiana. ¿Cómo vamos a venir de la peor sequía y pasamos a inundaciones sin precedentes y que alguien diga ‘no pasa nada, es lo mismo de siempre’? Hechos que no ocurrían hace 100 años, promedios que cambian, bueno, algo está cambiando. ¿Qué está cambiando? El clima. Milei, hay cambio climático. Algo está cambiando, es el clima, hay cambio climático. Aunque no te guste, aunque no lo veas, aunque lo quieras negar.

Andá a decirle a la gente de Bahía Blanca, del norte de la Provincia, a los productores, a la gente de acá del conurbano, de las cuentas que tenemos, esto está ocurriendo, es una realidad. Y entonces hay que dar una respuesta, pero pareciera que es un tema teórico, científico, ideológico, del plano de las creencias, de la fe, lo que estamos discutiendo. Yo me permito decir que no es así. Que no es así.

Que esto pasa con la teoría económica, que esto pasa con la teoría social, que esto pasa también, aunque a veces resulta más difícil entenderlo, con cuestiones que parecen de las ciencias naturales o las ciencias exactas que parecen estar limpias y desprovistas de toda ideología. Parece que las ciencias naturales contra las sociales son objetivas, neutrales y hace muchísimo tiempo creo que quienes tenemos un posicionamiento del lado del campo popular, nos damos cuenta de que no, de que permea la ideología, permea los prejuicios en todo, en todo el conocimiento, en todas las áreas del conocimiento, que no hay una división entre aquello que es objetivo porque es natural, porque es física, química o ciencias del ambiente y, en cambio para la historia, para la filosofía o para la economía hay una cuestión ideológica.

No es así, permea por todos lados la cuestión ideológica. Pero es decir, hay pensamiento dominante, hay escuelas teóricas que no salen de la nada, que tienen efectos.

Y quiero marcarlo, pero además de constatarlo en general, quiero decir algo que me parece que es lo más importante para comprender de esta batalla cultural o de estas discusiones, de estos debates que estamos llevando adelante, por ejemplo, en punto al cambio climático.

Yo me acostumbré a que cada vez que una teoría suena medio absurda, cada vez que una idea y que se defiende está en contra de la evidencia, de la realidad, de la experiencia, preguntarse el por qué. Puede ser que haya gente que piense en esto por diferentes motivos, pero la pista lleva siempre al mismo lugar. Que es que atrás de estas ideas tan absurdas, tan descabelladas, tan contrarias a la evidencia, lo que se agita, lo que se mueve, lo que las impulsa son determinados intereses. Acá parece que estamos discutiendo teoría, que estamos haciendo mediciones y viendo si tal cosa o tal otra, pero siempre en materia de discusión teórica y conceptual hay que preguntarse a quién beneficia. Hay que preguntarse, porque si no, estaríamos discutiendo verdades, abstracciones, pero estamos discutiendo realidades y estamos discutiendo también acciones.

Decía recién Daniela, el problema con el cambio climático es que los efectos son mucho más duros, mucho más salvajes sobre la población vulnerable. No hay ninguna duda. Lo vemos en cada uno de los hechos que tenemos y de cada una de las calamidades. ¿Quién es el que más sufre?

El que no tiene los recursos que además, en general, cuando se trata de inundaciones, de sequía, no tiene medios para contrarrestar la situación y habita en los lugares que están más expuestos. Porque, por el costo de la tierra, de las propiedades, termina ubicándose la población vulnerable en aquellos espacios geográficos y urbanos, donde hay más riesgo de inundación, donde hay más problemas climáticos, donde hay más contaminación. Todo eso lo termina sufriendo el pueblo trabajador, el pueblo pobre de Latinoamérica, de nuestra Provincia, de la Argentina.

Pero al mismo tiempo encontramos que quienes generan estas situaciones, quienes las producen, quienes la facilitan, quienes las permiten son los sectores más ricos, más prósperos, más poderosos. Entonces, fíjense, que no es difícil comprender, que no es difícil entender que atrás de estas discusiones se agitan, se movilizan importantísimos intereses económicos. Es en representación de esos intereses que quienes niegan el cambio climático están hablando, no en representación de la ciencia en general o de determinada doctrina, en representación de determinados intereses. Están financiados por esos intereses.

¿A quién le importa o quién puede querer que, por ejemplo, sabiendo que los efectos del cambio climático impactan con mayor dureza sobre los sectores populares, sobre el sur global, sobre los sectores vulnerables, quién puede querer que no se haga nada? Y bueno, aquel que lucra con esa inacción. Aquel que tiene más ganancias contaminando que si se controla y se regula el proceso de descarga de residuos industriales, productivos sobre los bienes comunes. Evidentemente ahí hay intereses económicos. 

Hay que ser muy ingenuo para no entender que cuando aparecen estas ideas que parecen a primera vista absolutamente absurdas, uno dice, pero ‘¿por qué la defienden?’  ‘¿Y por qué tanta pasión?’ ‘¿Qué hay en juego?’. Bueno, hay guita, hay guita atrás. Entonces, no hay que ser ingenuo con esto. Y no hay que ser ingenuo tampoco con las recetas que se dan para remediar los resultados de procesos muy grandes del daño del medio ambiente y sus consecuencias ambientales. 

¿Cómo hay que arreglarlo esto? ¿Cómo hacer para arreglarlo? Bueno, hay quien dice que se ocupa el sector privado. Lo escuché al Presidente de la Nación, decir, ‘bueno, si una empresa contamina, tienen que ir los vecinos a ponerse de acuerdo con el empresario, ver quién paga según los efectos y las causas’. Bueno, eso es una ridiculez, es absolutamente absurdo. Es insostenible. Pero es lo que dicen. Entonces, ¿cuál es la respuesta que tenemos que dar?

En primer lugar, que el cuidado de los elementos, del ambiente, de los recursos naturales comunes es algo que no va a hacer ningún privado. Lo tiene que hacer la sociedad en su conjunto y cuando lo hace la sociedad en su conjunto es que actúa el Estado. Cuando quieren sacar al Estado es porque quieren que nadie cuide nada, que se salve el que pueda, que se sacrifique el que no tiene los recursos. Así que acá hay una cuestión. 

Y después, con respecto a cuál es el actor, quién es quién impulsa estas modificaciones, bueno, se trata de una cuestión planetaria. No es un tema ni de vecinos, ni es un tema del municipio, ni es un tema de la Provincia, ni es un tema siquiera solamente del país. Tiene que ser un tema regional, tiene que ser un tema planetario, tiene que ser un tema mundial.

Por eso también uno empieza a entender de dónde proviene el ataque contra los organismos multilaterales, contra las instancias internacionales, donde estas cuestiones se pueden discutir, se pueden analizar y después se pueden empezar a mitigar y a solucionar de manera conjunta por el concierto de los países. Por eso el ataque.

Por eso esa derecha global no solo manda al vecino a resolver la contaminación con el gran empresario multinacional, cosa que nunca va a ocurrir, sino que además quiere disolver, quiere diluir y quiere desarticular los mecanismos que se implementaron para que estas cuestiones se puedan tratar de manera global, con responsabilidades globales.

Porque después lo otro, ¿quién es la víctima? La principal víctima del cambio climático, evidentemente son los sectores populares, los países más pobres. ¿Quién tendría que ser, según esta biblioteca? Y bueno, como lo sufrimos más, resuelvan ustedes. Entonces así queda la idea de que son los países más pobres los que tienen que cargarse a sus espaldas la solución de un problema que no causaron y que son los que más sufren.

Por eso yo creo que es fundamental, aunque parezca que estamos luchando con fuerzas gigantescas, muy lejanas y muy difíciles de vencer.

Yo creo que es fundamental que acá en Loma de Zamora, que en la provincia de Buenos Aires, en conjunto con otras provincias argentinas, con los intendentes en conjunto, con representantes de otros países, demos esta pelea. Porque es una pelea contra poderosos intereses que lo que buscan no es destruir el clima, únicamente, no únicamente, sino ganar enormes fortunas haciéndolo y además no hacerse cargo del sufrimiento que generan. Y eso es algo que no vamos a permitir.

Así que bueno, felicitaciones por la organización, la verdad que es una enorme alegría que haya desbordado las expectativas porque existe esa necesidad, y cuando hay una necesidad saben ustedes que nosotros tenemos la obligación de hacer las cosas que hay que hacer. Así que, muchísimas gracias a todos y a todas.

Y muchas gracias, Embajador, y muchas gracias a los representantes internacionales por hacerse presentes en Lomas de Zamora, en la provincia de Buenos Aires, que sigue haciendo fuerza y sigue resistiendo para sostener los derechos de nuestro pueblo. Muchas gracias. [yotuwp type=”videos” id=”BCWE4caMQK8″ ]

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