Centenario del Archivo Histórico “Dr. Ricardo Levene”

Muchas gracias a todos, a todas. Sencilla, pequeña, pero muy emotiva ceremonia. Yo, la verdad que tengo una suerte de, sufro una suerte de atracción inmensa por los documentos históricos, por la historia. La sufro porque no soy ni historiador ni tengo el don de la memoria, con lo cual leo y leo historia y suelo no acordarme fechas, nombres, y tengo una mirada un poco más abstracta, entonces voy a hacer algunos comentarios desde ahí.

El primero que voy a hacer tiene que ver con lo que comentaba Araceli y con algo que está expresado hoy acá, con lo que tiene mucho que ver Levene y su historia de la Provincia, la historia, y de los pueblos de la Provincia. La historia de Levene yo la tengo en mi despacho, ¿no?, tengo la historia de Levene en la mesita esa, en la especie de living que hay en los despachos, esa, y tengo también la historia de la Unipe, la más moderna historia de la provincia de Buenos Aires. Y siempre comento lo mismo, que paradójicamente es imposible no reconocer la importancia de la provincia de Buenos Aires en la historia argentina, su peso relativo dentro del federalismo nacional. Y paradójicamente, cuando uno recorre otras provincias argentinas, en general hay varias historias de la provincia. Y en la provincia de Buenos Aires, menor, y menor todavía que la proporción que emana, digamos, de su magnitud y de su importancia. 

¿Por qué la historia de la provincia de Buenos Aires no concitó esfuerzos propios en sí para ser escrita? ¿Y por qué no está, no existe? ¿Por qué pasa esto particularmente con la historia de la Provincia? Y, porque la historia de la provincia de Buenos Aires, como demuestra este archivo histórico, su creación relativamente reciente, la pérdida del Archivo Histórico Provincial, yo decía, nos lo robaron porque la capital también fue sustraída y además no fue entregada ni donada ni cedida, fue perdida en combate. Fue tomada por las armas nuestra capital, la Ciudad de Buenos Aires, y la historia de la provincia de Buenos Aires coincide demasiado con la historia nacional. Hay tramos enteros de la historia nacional que son prácticamente indistinguibles de la historia de la provincia de Buenos Aires, por lo menos en su cauce central, canónico, porque después, obviamente, que es una historia escrita desde los centros, pero el centro era la provincia de Buenos Aires. Y a mí me resulta perturbador esta suerte de contraste entre la importancia obvia, evidente, inocultable de nuestra Provincia y los intentos permanentes por, me sale combatirla, pero lateralizarla, marginarla, de la historia nacional. 

Ustedes saben que cada vez que hay una contienda electoral, la madre de todas las batallas está en la elección de la provincia de Buenos Aires y, sin embargo, la provincia de Buenos Aires, para determinadas cuestiones, incluso en la coparticipación, se la menosprecia, se la reduce. ¿Por qué todo esto? Bueno, porque la importancia que tiene la provincia de Buenos Aires, el drama de la importancia relativa y de la hegemonía de la provincia de Buenos Aires se resolvió en nuestra historia con episodios, hechos y una trayectoria que obligaron políticamente a vencer de manera sucesiva a la Provincia, con determinadas alianzas, con determinados ententes. Y me parece a mí que en ese juego, hoy, los que hablamos, además desde este lugar, desde el Archivo Histórico de nuestra provincia, tenemos una obligación, la verdad que nos marca una obligación esa historia de derrotas a veces, de pérdidas. 

Esta propia capital de nuestra Provincia, uno podría prácticamente llamarla, denominarla indemnización por la pérdida de la que fue históricamente nuestra capital. Pero en ese camino, obviamente, la importancia que tiene la Provincia no se ha perdido, todo lo contrario. Y yo lo experimento, si me permiten, subjetivamente, en primera persona. El Gobernador de la provincia de Buenos Aires, entre los demás gobernadores, hasta el Gobierno nacional, lo vemos hoy con episodios, diría yo, a veces absurdos, dantescos ¿no?, de no convocar al Gobernador de la Provincia, por lo que la Provincia representa, no por mi persona. Y yo creo que nos impone una obligación. 

La obligación es, de nuevo, desde una perspectiva del presente, teniendo en cuenta la historia, pero mirando para adelante, reconstruir ese lugar, ese protagonismo de la Provincia. Que lo tiene pero siempre en sordina. Lo tiene, incluso, y a mí, bueno, está lo que decía Aracell y creo que lo mencionaba lateralmente, este borrado de la identidad de la Provincia donde, cuando alguien es de Santa Fe o alguien es de Entre Ríos, se dice santafesino, entrerriano en otras provincias, aunque puede tener sus cuitas, o sus peleas o disputas con otros pueblos que no son el propio, pero siempre prevalece para afuera el orden identitario de la provincia.

En la provincia de Buenos Aires esto no pasa, o no pasa generalmente, o no pasaba. Es más, muchas veces la palabra bonaerense, que en contraste con la palabra porteño nos caracteriza. La verdad que la palabra bonaerense fue cargada de negatividad, muchas veces, por diferentes cuestiones. A mi me gusta decir y lo vengo diciendo desde que asumimos el lugar que hoy tengo, pero desde que, como fuerza política nos toca gobernar la Provincia, que la identidad de la provincia de Buenos Aires hay que reconstruirla, que es un trabajo, una tarea. Y reconstruir esa identidad en el presente implica también dar las discusiones y dar las disputas que vienen pendientes desde hace tiempo. No puede ser que la provincia de Buenos Aires, con la importancia que tiene, aporte el 40% de los recursos al Gobierno nacional, a las demás provincias, tributarios, y reciba como contrapartida solamente el 7%. Hay una enorme discriminación, como si fuera demasiado grande la Provincia como para reconocerle esa envergadura. Entonces, lo que además es todavía más injusto, es que junto con esa discriminación vengan después los reproches. ¿Cómo la provincia de Buenos Aires todavía tiene tantas calles sin pavimentar o tiene tantas dificultades de infraestructura? 

Y bueno, la verdad que nos han quitado, nos han, a mí me gusta decirlo, nos han robado recursos, y nos lo siguen robando al día de hoy, recursos que son de los y las bonaerenses, fruto y producto de nuestro trabajo, de nuestro esfuerzo, y que sin embargo se van y no regresan. Y después viene cargado, como digo, de reproches, de prácticamente señalamientos, a veces de consejos, ‘gobiernen de otra manera’, cuando hay una dificultad que tiene que ver, incluso con el nacimiento de la propia Provincia. 

Entonces, yo creo que hay una tarea, y siempre cuando uno está adelante del patrimonio, cuando está adelante de la documentación, cuando está adelante, y a mí, todavía, y quería decir esto de los trabajadores y trabajadoras del Archivo, evidentemente el que no tiene un vínculo emotivo con la historia y con los documentos y con los archivos no puede hacer esta tarea. Así que yo creo que hay montones de temas, edilicios, de remuneración, hay millones de temas, pero lo que prevalece acá, la verdad que es el amor por el patrimonio histórico, por su conservación, y lo que es más importante de esto es que la tarea tiene algo, además, de generosidad. No alcanza con preservarlo sino que es absolutamente lo contrario de atesorarlo, ocultarlo y preservarlo de toda perturbación, sino que lo que se busca es que se consulte. Cada vez que se busca darle visibilidad a las tareas del Archivo, evidentemente tiene que ver con que la idea del Archivo es que todos puedan accederlo y conocerlo. 

Pero yo creo que, a 100 años de la creación del Archivo, que además parece este accidente, ¿no? Porque nuestro archivo original no está hoy acá, lo han sustraído, y se ha debido crear ya hace 100 años un nuevo Archivo en la Provincia. Pero queda la tarea, queda la obligación, queda, creo yo, el proyecto de reconstruir esa identidad de la Provincia. Levene, me parece que en este sentido es un gran protagonista, incluso su enfoque a través de la historia de los pueblos de la Provincia, de generar, no sólo buscar los materiales, ir a recopilarlos, sino también generar una escuela histórica en la propia provincia de Buenos Aires que tenga la capacidad de recrearlos y de seguir esta tarea dinámica. 

Pero la identidad de la provincia de Buenos Aires, que para algunos es un enigma y para otros una incómoda realidad ¿Por qué digo incómoda realidad? Porque ese proyecto de desmembrar la provincia de Buenos Aires que parece que es una cosa del pasado y que remite a la etapa de la separación entre la Ciudad y la Provincia y las demás provincias, bueno, la verdad que sigue vigente. Hay quienes quieren, y parece que lo tuvieran como una especie de mandato, descuartizar a nuestra Provincia, partirla en pedazos. Cada día me entero de algún otro proyecto de alguien que se le ocurre la fantástica idea de dividir la provincia de Buenos Aires. Discuten entre ellos en cuántas partes cortarnos o qué pedazos apuntarnos. Empiezan a decir ‘bueno, hay que partirla en tres, hay que partirla en cuatro, partirla en seis’, pero parece que es un disfrute en tratar de desmembrar la provincia de Buenos Aires. Yo voy por el camino exactamente contrario a eso. Lo que creo es que hay que buscar la integración de la provincia de Buenos Aires, que la clave para esa integración está en su diversidad, y la clave de la diversidad es lo que nos une, o sea, la identidad de nuestra Provincia. 

En ese trabajo para la construcción de la identidad de la Provincia, de puesta en valor de la identidad de la Provincia, nosotros tenemos algunos procedimientos. Uno, recorrer mucho la provincia de Buenos Aires, porque eso es lo otro que ocurre. El otro día, creo que el viernes estuve recorriendo alguna localidad del interior, estuve en Monte Hermoso, estuve en Bahía, pero la semana pasada debo haber estado en 10 localidades de la Provincia, ya hemos dado 6 vueltas enteras a la provincia de Buenos Aires, pero claro, en Escobar estuvimos como 20 veces, 30 veces acá en Berazategui y así sucesivamente, pero creo que ese es un trabajo también que surge de esa búsqueda de la integración y la identidad de la Provincia que es que no se puede gobernar la provincia de Buenos Aires solamente desde su capital, desde La Plata. Hay que gobernarla desde su territorio. Peor todavía quienes intentaron gobernar la provincia de Buenos Aires desde la capital, desde afuera, como si fuera a control remoto. Me permito decirlo ahora que tenemos un gobierno, probablemente uno de los más centralistas y unitarios de la historia argentina. Me permito decir que es una aberración y dar mi repudio a quienes pretenden gobernar esta Provincia desde afuera, de su capital. Y más todavía, los que pretenden que se la gobierne desde afuera de nuestro país, por ejemplo, desde Estados Unidos. 

Esa búsqueda permanente de lo identitario, de lo bonaerense, de los que nos une, de ese espíritu bonaerense, creo que es una tarea histórica en la que se va, voy a decir algo que alguno desde afuera de este auditorio puede ver como exagerado, yo creo que no es, se va un poco el destino de nuestro país. Si las dificultades, los problemas, las encrucijadas que tiene la provincia de Buenos Aires con su diversidad, con su heterogeneidad, con su conurbano y su interior, con sus paisajes, con su agro y con su industria, con su exportación y su mercado interno; si nosotros no logramos construir un proyecto para la provincia de Buenos Aires, un proyecto que lo unifique y que desarrolle sus capacidades, sus riquezas, y la verdad que es muy difícil pensar que pueda haber un proyecto para el país en su conjunto. No es porque quiera exagerar nuestra importancia, pero hay una cuestión de volumen, de magnitud, de centralidad que no se puede ignorar. 

Así que en ese camino, en buscar la identidad, recuperar la identidad, reconstruir la identidad, y al mismo tiempo estar formulando un proyecto, un proyecto para el bienestar, para la grandeza de la provincia de Buenos Aires, bueno, en eso está nuestro compromiso y tiene un papel protagónico todo lo que acá se atesora, todo lo que acá se conserva, todo lo que acá se pone a disposición. 

Así que, me llevo… ¿Es para mí ese? Entonces me llevo la segunda copia, porque es todo un adelanto de este libro que es maravilloso, lo pude hojear, pero que muestra la historia del Archivo pero, sobre todo, la historia de los que le pusieron a este archivo su amor, su dedicación, su vida. Así que, muchas gracias. 

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