Cierre de las jornadas por el Día Internacional de la mujer trabajadora

Buenas tardes. Muchas gracias. Buenas tardes. Gracias. Gracias. Ya después de lo de Estela, yo ya estoy… Bueno, no, muchas gracias a todos pero sobre todo a todas. Muchas gracias por estar acá, por haber venido. Me piden que sea breve, porque después tenemos la obra de teatro y después yo también tengo alguna otra actividad, pero, entonces, quería decir algunas palabras para agregar a lo que ya se dijo. Quiero empezar felicitando, celebrando, agradeciendo, estas jornadas por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. 

Tienen algunos aspectos que quiero marcar como importantes. El primero es dónde se hacen, se hace ni más ni menos que en el Teatro Argentino, y dentro del Teatro Argentino, en esta sala, que estuvo mucho tiempo cerrada, una sala que es uno de los templos más importantes del arte, de la música, del teatro, de toda la provincia de Buenos Aires, y que, por políticas neoliberales, de motosierra y de ajuste, se había abandonado, había quedado cerrada la sala Ginastera. Así que estar acá le agrega un componente especial, porque esto está, es posible, porque hay un Estado, porque hay una política de cultura, porque hay inversión, porque hay una comprensión sobre qué función tiene que cumplir no sólo el gobierno, el Estado, sino también hay una comprensión sobre la importancia, por eso quiero agradecerle a Julio Alak, que tiene, que nuestra capital de la Provincia recupere su esplendor, recupere su importancia, recupere su centralidad dentro de la Provincia, pero también dentro de la Argentina. Así que se han hecho muchas cosas. 

Hoy me acompaña también Ernesto, que preside acá el teatro, pero nos acompaña también Tristán Bauer, que va a estar a cargo de una inversión importantísima que acabamos de anunciar, que es el Teatro del Lago, que va a volver a funcionar para La Plata, para la Provincia, para el país y para el mundo. Así que, bueno, importante, también, quería decir dónde se realiza. Después qué estamos haciendo y cómo lo estamos haciendo. 

He participado de muchas conmemoraciones y muchas celebraciones, y muchas reuniones vinculadas al Día Internacional de la Mujer, este año decidimos hacer algo distinto, hoy, en el día de hoy, pero también original, también inédito. Hoy estamos participando de unas jornadas que son interpoderes, ¿no? Participamos como Poder Ejecutivo, lo hacemos como un Poder Ejecutivo que mantiene en funcionamiento hoy el único Ministerio de las Mujeres de toda la República Argentina, Estela, con mucho orgullo, pero lo hacemos para mostrar, no para comenzar, no para anunciar, no para simplemente enunciar, sino para mostrar el trabajo también inédito que venimos haciendo de coordinación, de articulación entre los diferentes poderes del Estado. 

Hubo tiempos, hablaba recién Hilda, de tiempos en los que había que discutir esta cuestión de la independencia de poderes, como si la independencia de cada poder fuera una aislación que tenía que tomar, una mutua indiferencia, o incluso la forma de competencia, agresión, de coordinación, de conflicto. Me parece a mí tremendamente importante, sobre todo en los tiempos que corren, voy a hablar brevemente después de los tiempos que corren, porque ya lo han hecho la Vicegobernadora, lo han hecho todo, lo ha hecho Matías, todos sabemos de los tiempos que corren, pero yo quiero decir que nosotros desde acá tenemos que dar también una suerte de señal, ¿no? No sólo que seguimos teniendo el Ministerio, no sólo que tenemos políticas de Estado vinculadas a cuestiones ya con grandes avances en materia de género, diversidades, sino también que no trabajamos aisladamente, como si estuviéramos locos malos, ¿no? Trabajando con esto en lo que creemos, sino que venimos en una política de coordinación, cooperación, una construcción de políticas de Estado que tienen que ver dentro del Gobierno provincial, se lo dije a Estela desde el comienzo, el tema no es tener una agenda del Ministerio de las Mujeres, sino que esa agenda sea de todos los ministerios, una agenda que atraviese la política de todo el Estado provincial, que se haga… Por eso también agradecer a ministros y ministras que nos acompañan, esto es transversal a todos los ministerios, pero además tienen que hacerse en coordinación con los municipios. 

Para mí, una de las cuestiones más importantes, los éxitos más importantes que ha tenido nuestra política, es que, a partir de dar esta demostración y dar este paso, ahora, prácticamente, en todos los municipios de la provincia de Buenos Aires, hay áreas de Género, hay Secretarías de Género, hay un trabajo coordinado con el Gobierno provincial, así que no es el Ejecutivo, son los Ejecutivos, y luego la articulación, el trabajo conjunto, los ajustes, las correcciones y las mejoras con el Poder Legislativo, Vero, que también nos acompañan diputados, diputadas, senadores y senadoras, y la Presidenta de nuestra Cámara de Senadores. Pero, además, y lo que hoy venimos a mostrar y a seguir elaborando y a seguir discutiendo, porque esto no es un acto, es una jornada, hubo mesas, hubo discusiones que tienen que ver con una agenda conjunta, con un poder que para algunos es inaccesible, es ajeno, aparece como algo distinto, diferente e imposible de articular. 

En la provincia de Buenos Aires no, hoy estamos haciendo esto junto con el Poder Judicial de la provincia de Buenos Aires y una de sus máximas figuras, la primera mujer ministra de la Corte Suprema de Justicia de la provincia de Buenos Aires, así que Hilda, y junto a Matías también, en representación del Poder Judicial. 

Bueno, queremos dar una muestra y una señal de que acá no sólo nos importa, sino que no estamos solos y solas, sino que hay una política de Estado que se está diseñando para que nadie la pueda destruir y para que dure para siempre

(Gritan desde el público

Bueno, gracias, muchas gracias. 

Bueno, decía que tengo que ser breve, así que quiero comentar algunas cosas más. La primera, estamos, decía, en una etapa donde no voy a ponerle ni chicanas, ni una confrontación partidaria, simplemente voy a decir que el Gobierno nacional tiene una mirada absolutamente distinta, y quien nos preside, Milei, una mirada completamente distinta. Eso puede ser, puede haber orientaciones, puede haber matices, puede haber, dentro de nuestro marco cultural, histórico, constitucional, puede haber lógicamente diferentes variaciones, pero hay una novedad. Hoy convivimos con un Estado nacional que niega la desigualdad de género. No es que no hace nada para combatirla, para aliviarla, para equilibrarla; la niegan, no existen. No existe. Como no existen las violencias de género para el Gobierno nacional. Son otras más, son iguales, como tienen la intención de borrar figuras, como el femicidio; como tienen la intención de, incluso, a nivel estadístico, pasar por alto realidades muy concretas. Yo quiero decir que es una novedad absoluta, que forma parte y participa de una tendencia o de una orientación que no es solo Argentina. Estas ultraderechas, estas extremas derechas tienen, la verdad, un guión, un menú que repiten en todos lados, y que el problema que empezamos a ver, no es sólo que lo digan y que lo piensen, sino que lo ejecutan a través de ausencias, de abandonos, de omisiones, pero además de políticas muy concretas que prácticamente pareciera que, al negarlas, las fomentan, no es que simplemente las ignoran. 

Para mí esto es de una gravedad inmensa, tal vez en el medio y en el fragor de la batalla, y con tantas novedades cotidianas, se pasa por alto. Pero ese negacionismo es grave, porque en el caso particular de la violencia, como en tantos otros casos, negarlo, ignorarlo y desfinanciarlo, cerrar los programas, cerrar las políticas y desertar de las tareas que que le corresponden a un Estado nacional, en cumplimiento de nuestra Constitución, realmente lo digo porque lo siento, es criminal, es criminal. 

Y tampoco debe extrañarnos que ese negacionismo supere la cuestión de género para llegar también a la historia argentina y a episodios tan graves como el que hoy estamos, también este año, lo hemos puesto en cada expediente en la provincia de Buenos Aires, que se cumplen cincuenta años de la más terrible, la más violenta, la más, este, espantosa de las violencias desencadenadas en la República Argentina con la Dictadura Militar. Por eso, son dos negacionismos que hacen juego, son dos tipos de violencia que, además, son distintas por su tipo, pero participan de una mirada que es la misma, ¿no? Que es la misma, no se pueden separar. Así como decíamos en la apertura de sesiones, que la Dictadura no fue solamente un plan de violencia, sino también un plan económico, debemos decir que el negacionismo en materia de la violencia y la desigualdad de género es, también, algo que viene ligado y atado a una mirada general de qué sociedad quieren, qué sociedad desean. 

Nosotros, al contrario de esto, hace seis años que estamos construyendo una política desde el Ministerio de las Mujeres, que estamos construyendo una política junto con los municipios, junto con los otros poderes del Estado, que busca una inclusión, que busca señalar, que busca también mostrar, exhibir, poner de relieve lo que significa la discriminación, lo que significa la desigualdad, y en ese trabajo llevamos adelante, no la voy a describir, más de trescientas acciones de política, Estela, que hacen al Ministerio y que hace a las demás políticas del Gobierno provincial. Todos los ministerios, todos los organismos están participando y hemos logrado integrarnos, junto con otros poderes del Estado y junto con los Gobiernos municipales. 

Hemos hecho, entre tantas cosas, por primera vez, un presupuesto con perspectiva de género, que nos permite medir la inversión pública de la Provincia para reducir la brecha de desigualdad. Hemos, por primera vez, puesto en marcha un sistema de indicadores que nos permite también actualizar y desarrollar y medir el resultado de nuestras políticas, pero hemos, sobre todo, puesto una bandera, que para mí es importante volver a señalar, que tiene que ver con una mirada y con una resistencia. Yo creo que el Ministerio, mucho me agradecen, me lo señalan, me lo festejan, pero el Ministerio en la provincia de Buenos Aires es una decisión política que tiene como causa, como principal motor, las luchas que ustedes llevaron adelante. Las propuestas, las decisiones. Y, bueno, y creo que en ese sentido hay dos cosas más que hay que señalar. La primera es que no estamos ante un gobierno solo que niega y abandona y deserta, sino que pretende destruir el Estado. Creo que esta idea, que parecía un slogan de campaña, ‘soy el topo que vino a destruir el Estado desde adentro’, hoy se está convirtiendo y materializando en realidades muy duras y muy difíciles. Hoy al Gobierno de la Provincia, al pueblo de la Provincia le deben una fortuna de recursos ilegalmente sustraídos, decía yo, un Gobierno nacional que además de todo lo que acabo de decir, es amigo de lo ajeno, porque plantean como superávit del Gobierno nacional deudas que tiene con el Gobierno provincial, deudas que tiene con las mujeres y las políticas de género, deudas que tienen con los jubilados, las jubiladas, deudas que tienen con los docentes de la provincia de Buenos Aires, deudas que tienen con las obras de la provincia de Buenos Aires.

Por eso vengo a decir, también, que esa discusión y esas diferencias que tenemos con el gobierno de Milei se corporizan en políticas y ausencia de políticas del Gobierno nacional que tienen cada vez efectos más graves. Efectos desde el punto de vista de las ausencias del Estado, efectos desde el punto de vista de la inmensa crisis económica que se está gestando, que se está generando y que va pegando en las vidas cotidianas de todos los bonaerenses, de todas las bonaerenses. 

El Estado cumple un rol indispensable para morigerar, para aliviar, para achicar estas brechas, y es eso lo que hoy no tenemos a nivel nacional. Por eso, también, vengo hoy a agradecer, vengo hoy a reconocer, no sólo el trabajo, la militancia, la organización, no sólo la responsabilidad y la conciencia, sino, sobre todo, las luchas cotidianas, sobre todo el acompañamiento que hacen las mujeres en los momentos críticos y, particularmente, cuando se empiezan a mostrar ya símbolos muy claros, señales muy claras de pérdida y de descomposición, la verdad que lo que hay que decir es que la necesitamos más que nunca, en los barrios, en las casas, en las escuelas, en las fábricas, en los comedores, en los centros culturales, las necesitamos más que nunca. Sé que han acompañado también a nuestro Gobierno, especialmente a nuestras políticas o nuestras decisiones, pero quiero decir que, en el marco de una situación crítica como la actual, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, con los recursos que tenga, con las posibilidades que tenga y ante las amenazas y ataques que hay, va a seguir cumpliendo su compromiso con cada una de las políticas en las que creemos, para lo que nos votaron, que son un mandato. 

Así que, de nuevo, cuenten con nosotros pero, sobre todo, en el contraste que hoy se ve a simple vista entre la ausencia nacional y nuestras políticas, quiero decir que acá en la provincia de Buenos Aires tenemos un papel también que tiene que ver con el futuro, que tiene que ver con las esperanzas de nuestro pueblo, que es mantener viva la antorcha de los derechos de los más humildes, de los derechos de los trabajadores, de nuestro pueblo y mantener viva esa antorcha, mantener prendido ese fuego, mantener una clara referencia y, al mismo tiempo, dejar en claro que con esa antorcha que tenemos prendida, tenemos que prenderla de nuevo a nivel del país, a nivel nacional y en toda la Argentina. No podemos dejar que nos gane ni el desánimo ni menos todavía la tristeza. 

Así que ahora vamos a ver, yo voy a acompañar cuando venga la obra de teatro que han elegido, pero creo que hay lugares, que hay elementos, que hay reuniones que nos llenan de alegría, nos llenan de esperanza, nos llenan de fuerza. Eso es lo que está pasando acá, Así que muchísimas gracias, muchísimas gracias a todos, a todas. Gracias.

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