Conferencia de prensa sobre el fallo de la Corte de Apelaciones de Nueva York sobre el proceso de control de YPF
Buenos días a todos, a todas. Como dijo recién el Ministro de Gobierno, hoy cambiamos lo que estaba programado para la conferencia del lunes a la mañana, que encabeza Carli, y decidimos dedicarla a la cuestión de YPF, dadas las novedades del fallo de la Cámara, favorable a Argentina, y dadas también las polémicas, las discusiones, los tironeos y demás yerbas que vienen ocurriendo desde que se conoció el inesperado fallo judicial. Si me permiten voy a empezar explicando, creo yo que el centro, el núcleo, el fondo de la cuestión, que es la recuperación, la nacionalización de YPF y sus resultados, más allá de la causa llevada adelante por el Fondo Buitre Burford y otros en Nueva York. Quiero ir a esto porque es el núcleo de la cuestión, por qué y para qué se recuperó YPF, cuáles fueron los resultados de la recuperación de YPF, y cuál es la evolución reciente de esa situación, y cuáles son los peligros que nos esperan en adelante y las potencialidades que tenemos. Más allá de la causa judicial, empiezo con esto, luego haré algunos comentarios sobre la causa, algunos agradecimientos al respecto y, por último, voy a dar lugar a las preguntas.
Bueno, empiezo por esto, lo recupero rápidamente porque ya lo hemos expuesto muchas veces, la primera vez que expuse gráficos muy parecidos, incluso algunos son los mismos, fue en aquel 2012, cuando ante la Cámara de Diputados y de Senadores, el pleno del Congreso nacional, expuse, siendo viceministro de Economía los motivos por los cuales estábamos enviando al Congreso nacional un proyecto de ley para la recuperación de YPF. Así que algunos de esos gráficos son exactamente los mismos de 2012 pero sirven hoy para contar bien, adecuadamente, esta historia, que es una historia, a esta altura del partido, de 15 años aproximadamente, y que nada tiene que ver, por supuesto, con el gobierno actual, ni con su tendencia, ni con su ideología, es más bien lo contrario.
Lo que en aquel momento se señaló, y lo vuelvo a repetir, es que durante la década de los ‘90 se llevaron adelante una serie de privatizaciones de empresas públicas, algunas de ellas estratégicas para la Argentina, y que el resultado de las privatizaciones, hechas a las apuradas, hechas mal, y además con resultados desastrosos, el resultado de muchas de aquellas privatizaciones fue una calamidad para la Argentina. Obviamente se conoce el caso de Aerolíneas, Aerolíneas en manos de Marsans, fue vaciada, quedaron los aviones en tierra, no volaba más, un desastre operativo, y eso produjo la recuperación, en tiempos de Néstor y Cristina. Y luego, lo mismo, con algunas particularidades, pasó con lo que era Aguas Argentinas, luego Aysa y lo mismo con YPF.
YPF es un caso más de privatizaciones mal hechas, que llevaron al vaciamiento de activos estratégicos de la Argentina. Lo vuelvo a repetir porque hoy estamos frente a un gobierno que pretende, de nuevo, tanto en la hidrovía, como en la propia Aysa, como en las autopistas, como, por supuesto, en YPF donde planteó Milei lo mismo, que fue reprivatizar YPF, ese era su objetivo. Pero lo que quiero mostrar es que la privatización de YPF condujo a un verdadero desastre para la empresa, pero sobre todo para el país. Porque el caso de YPF es el caso de una empresa de bandera, una empresa petrolera, como decía recién, energética, estratégica para la Argentina. Argentina es un país que históricamente encontró reservas de gas y petróleo, de hidrocarburos, y que en épocas incluso de Yrigoyen y del propio Perón, se resolvió que esos hidrocarburos iban a ser explotados por empresas privadas, pero también, y sobre todo, por una empresa líder, estatal, cuyos objetivos debían coincidir con los del desarrollo de la Argentina.
La privatización de YPF en los ‘90, condujo en la dirección contraria. Por eso, lo primero, la primera enseñanza que extraigo de esto, es que las privatizaciones que está haciendo el gobierno de Milei son del mismo carácter y, entonces, conducen probablemente por los mismos caminos. Y recuerdo que en su campaña electoral, Milei propuso, sostuvo, que venía a privatizar YPF. Y que en la Ley Bases, donde se expuso una lista de empresas a privatizar, se encontraba de nuevo YPF. La primera enseñanza es que una privatización a favor de determinados intereses, y no del país, conduce, como condujo la privatización de YPF en los ‘90, a un desastre absoluto. Entonces el primer aprendizaje que debería sacar Milei, la sociedad argentina de todo esto, es que privatizar de mala manera, para obtener unos dólares para las reservas, como fue en los 90’, privatizar como se ha hecho en los últimos tiempos, con algunas… incluso rutas que corrieron esta suerte, bueno, trae peligro, riesgos, realmente trágicos.
Lo muestro con YPF, para los defensores a ultranza de la privatización, en todas circunstancias y de cualquier manera. Esto es YPF privatizada, empieza en el ‘97, llega hasta el año 2011. Recordemos que la recuperación tiene lugar en el año 2012. Esta es la producción de petróleo con YPF privatizada, en manos de Repsol. Prácticamente la producción de petróleo cayó a la mitad.
Con la producción de gas, en el caso particular del gas, hubo una continuación de la tendencia anterior, esto tenía que ver particularmente con algunos yacimientos, recientemente descubiertos, el caso paradigmático es el de Loma de la Lata, en Neuquén, un yacimiento de gas muy productivo, que generó un crecimiento inicial de la producción, aún en manos privados, y luego un derrumbe, un desplome, del 43% desde el pico. O sea que YPF, en manos de Repsol, lo que generó, es una caída de la producción de gas y petróleo aproximadamente a la mitad. Otro tanto ocurrió con las reservas. Estas son en millones de barriles, las reservas de petróleo, bajo la gestión de Repsol, privada, gestión privatizada, las reservas de petróleo cayeron a la mitad y con las reservas de gas pasó lo mismo. ¿Cuál es el resultado de esta situación? Bueno, básicamente que más allá del desempeño de la compañía, más allá del desempeño de la empresa privatizada, lo que produjo la caída en la producción, en la exploración, en las inversiones de Repsol fue que se forzó a nuestro país a la importación de combustibles. Y, para ponerlo más en general, de energía. Es decir, que lo que era un vaciamiento de una empresa, al tratarse de una empresa de este tamaño, de esta dimensión y de esta importancia, y de esta envergadura. YPF era en aquel entonces, cuando se recuperó, la empresa más grande de la Argentina pero esa gestión privatizada lo que desencadenó es un problema macroeconómico, un problema estructural para la Argentina.
YPF, empresa líder en gas y petróleo y en energía en la Argentina, dedicó sus ganancias y su rentabilidad, en las manos privatizadas de Repsol, a generar inversiones en otros países y en otros lugares. Esto, en realidad, obviamente tuvo como resultado que Argentina, de ser un país que tenía un superávit comercial energético, es decir, que exportaba y acá tenemos la balanza comercial energética, en este caso combustibles, pero la energética es lo mismo. Un país que exportaba combustibles a un país que tuvo que empezar a importar combustibles. Fue la conducta y la actitud de quienes gestionaban YPF privatizada la que llevó a este desastre, que es un desastre energético pero también comercial, económico y luego, por supuesto, condujo a la escasez de dólares, de divisas. Lo voy a explicar de nuevo y simplemente porque parece que los que hoy están defendiendo esta situación no entienden cuál era el problema, cuál era la dificultad y cuáles fueron las consecuencias de las malas privatizaciones de los ‘90 y lo van a ser de las malas privatizaciones que está llevando adelante hoy Milei. Lo que ocurrió es que se vendió YPF a precio vil a un grupo empresario, Repsol, que hasta el momento era un grupo principalmente dedicado a estaciones de servicio, no a la exploración y a la explotación de petróleo y gas, lo hacía de manera muy lateral, se le obsequia YPF y lo que hace ese grupo empresario transnacional, español en este caso, lo que hace es utilizar YPF para expandir su producción en otros países del mundo. Utilizar la experiencia acumulada, los técnicos de YPF y abandonar casi por completo la exploración de petróleo en la Argentina, incluso, abandonar lo que se conoce como recuperación secundaria y terciaria, es decir, los yacimientos maduros, los yacimientos que existían hasta aquel momento, simplemente los vacía y no explora y, además, no invierte en sostener la producción aún de los yacimientos que estaban funcionando. ¿A qué nos lleva esto? A que Argentina pierde el autoabastecimiento energético durante la gestión privatizada, pierde el autoabastecimiento energético. En aquellos momentos, no voy a dedicarme demasiado a esto porque ya lo he contado y ya lo he explicado. En aquel entonces, Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de la Nación, yo viceministro de Economía, se le plantea a la empresa, al grupo, en la persona de quien era entonces su principal responsable, el señor Brufau, se le plantea que esta situación debían revertirla, que debían invertir en Argentina, que debían explorar, que debían sostener las mejores prácticas internacionales para que no siguiera cayendo la producción de hidrocarburos de YPF; y la respuesta fue que Repsol era un grupo transnacional, que veía conveniente invertir donde le diera la gana. En aquel momento, en yacimientos en el extranjero que eran parte del grupo pero no estaban en el país. Sale a la luz, que es lo que quiero marcar como cuestión de fondo, una incompatibilidad, una incongruencia entre la estrategia empresaria de YPF y las necesidades de la Argentina: las necesidades de autoabastecimiento, las necesidades de inversión de la Argentina. Y eso no era porque YPF bajo la gestión de Repsol no era rentable, estaban perdiendo plata, sino porque decidieron estratégicamente invertir en otros lados mejores o más favorables para el grupo. Esos son los problemas que se producen cuando se ponen en manos privadas activos estratégicos o empresas estratégicas de un país. Fue lo que ocurrió.
Era necesario, era imprescindible revertir esa situación. Para revertir esa situación se siguieron todos los pasos que correspondían según la Constitución y las leyes que rigen en la República Argentina. Esto es: la ley de expropiaciones y, además, la capacidad, la potestad que tiene el Estado nacional, el país, para decirlo así, como lo tienen muchísimos otros Estados, de indicar que determinado bien, en este caso el control de YPF fue el bien, es de interés estratégico y, por tanto, está sujeto a la recuperación por parte del Estado. Esto es lo que se hizo a través de una ley específica que aplicó la normativa vigente en la Argentina.
¿De qué se trataba entonces? Declarar al control de la compañía de interés público. Una vez que se declaró de interés público, seguir con los pasos que consistieron en tasar aquel bien que se recuperó, en este caso era el 51% de las acciones de YPF y luego, esa tasación realizada por el Tribunal de Tasaciones de la Nación, como indica la ley, y luego pagarle la indemnización a quien era propietario del bien y dejó de tenerlo, en este caso a Repsol. La tasación alcanzó aproximadamente 5.000 millones de dólares, que se le pagó en títulos públicos a Repsol y, al mismo tiempo, se llegó a un acuerdo amistoso con Repsol que se sintió satisfecho y de esa manera terminó todas las causas judiciales, las querellas, las protestas y los conflictos que había abierto luego de realizarse la recuperación, la nacionalización.
¿Cuál es el resultado prácticamente inmediato de la gestión de YPF, de la que fui además interventor, subinterventor, una vez que se recuperó? Y bueno, cambió la tendencia rápidamente, fíjense que la situación en el petróleo era una caída notable en la producción, luego de eso se revierte la tendencia, se interrumpe la caída, el declino, y comienza un proceso de recuperación. Otro tanto ocurre con la producción de gas con YPF recuperada. Es decir, que los efectos fueron inmediatos. Hay mucha tela para cortar y mucho para decir de cómo se logró esto, obviamente tiene que ver con poner en marcha Vaca Muerta. Vaca Muerta es una formación geológica de lo que se llama roca madre, roca base, donde hay yacimientos que se logra… no convencionales, que a través de nuevas tecnologías desarrolladas a comienzos del año 2.000 pero puestas en marcha sobre todo en Estados Unidos, en yacimientos como Eagle Ford, otros yacimientos de esas características, donde con los métodos conocidos como el fracking se logra que el petróleo de esquisto, el gas de esquisto, no convencional, pueda ser extraído de manera rentable. Se empiezan a aplicar esas tecnologías, hasta ese momento Repsol sólo había hecho unas pocas perforaciones de prueba. Si no me equivoco, no más de 25, menos de 25. Inmediatamente se comienza un proceso de inversión, puesta en marcha y aprendizaje en los yacimientos no convencionales de la formación Vaca Muerta. Con, si no me equivoco, además de los acuerdos con Chevron, más adelante con Petronas, la empresa malaya, y otras empresas.
Además de estos acuerdos para la exploración y explotación del petróleo y del gas no convencional, se realizan una serie de perforaciones. Si yo no me equivoco, el primer año ya son como 135. Es decir, prácticamente se multiplica por diez el ritmo que se llevaba. Es decir, que Repsol no sólo no invertía, sino que se negaba a desarrollar Vaca Muerta de manera veloz, como era necesario para reemplazar la producción de petróleo y gas en yacimientos convencionales que se encontraba en claro declive, en clara declinación.
Al mismo tiempo, YPF estatal, recuperada, YPF nacionalizada, hace también tareas para poner en producción más adecuadas, los yacimientos maduros que tenía la compañía en sus años. Esto implica la recuperación secundaria, la recuperación terciaria, implica inyectar en los yacimientos maduros diferentes componentes que permiten potenciar la producción. Todo esto da resultado rápidamente, tanto en petróleo como en gas. Esto es para marcar que si se hubiera dejado YPF privatizada seguir funcionando, íbamos a convertirnos en un país sin gas y sin petróleo prácticamente. Un país que entonces se iba a ver obligado a importar hidrocarburos, lo cual obviamente generaba el problema de dólares. Ahora volveré a esto.
Entonces, esto es gas y petróleo. Aquí se ve cómo se logró ese crecimiento acelerado en la producción, a través de un crecimiento inmenso en los niveles de inversión de YPF bajo gestión nacional. Fíjense, vean ustedes, que los números empiezan a alcanzar récords. Prácticamente se duplica, del 2012 al 2014, los niveles de inversión de la compañía con los resultados productivos que estábamos mostrando.
Ahora, para que este tramo, simplemente para explicar por qué se recuperó YPF, por qué se nacionalizó. Porque bajo gestión privada, estaba la compañía teniendo ganancias inmensas pero no utilizándolas para invertir en el país. Ganancias inmensas pero no utilizándolas para invertir en el país. Necesitábamos que YPF volviera a ser la empresa líder en materia de hidrocarburos, quien llevara adelante, además, el proceso de puesta en marcha de Vaca Muerta. Ese proceso de puesta en marcha implicó incluso aprendizajes con respecto a la forma en la que debían realizarse los pozos, las perforaciones, de pozos verticales, más adelante a pozos horizontales. La cantidad de fracturas, eso depende del carácter geológico de la formación y requiere un proceso de práctica que abordó y llevó adelante casi completamente, pero protagónicamente YPF nacionalizada.
Digo esto porque después hay discusiones, hay dudas sobre si convenía o no, si había que apoyarlo o no. Vamos a esa cuestión. La recuperación de YPF se hizo como corresponde, a través de una ley. Esa ley se votó en el Parlamento nacional y votaron 208 diputados a favor. Fue masivo el apoyo, con pocas excepciones, una de esas excepciones es la del PRO de Mauricio Macri, que votó en contra. ¿Por qué? Porque al igual que Milei creen que todo debe privatizarse, todo funciona mejor bajo gestión privada. Demás está decir que YPF nacionalizada siguió cotizándose en bolsa, incluso en la Bolsa de Nueva York. Fue simplemente una toma de control, una nacionalización del control de la compañía. Y eso es lo que luego se discutió en sede judicial.
La forma concreta en que se llevó adelante la recuperación, como decía recién, fue abordar simplemente aquello que tenía que ver con poder controlar, con gobernar y con darle un sentido, un plan a la empresa. Para eso, la recuperación no tenía que ser del total de las acciones, no se fue contra el sector privado en general, sino que hoy YPF es una compañía público-privada con control estatal, que tiene la mayoría el Estado nacional, pero siguió teniendo accionistas privados y cotizando en los mercados bursátiles, tanto nacional, como en la Bolsa de Nueva York.
Eso, obviamente, implicó una decisión, una estrategia de nacionalización que luego generó la disputa y la discusión que se llevó adelante en los tribunales extranjeros. Entonces, ahora quiero contar brevemente cómo ocurrió. Repito, votaron 208 diputados a favor, para mostrar las mayorías categóricas que tuvo la decisión y la forma de la decisión. Porque diputados que votaron a favor, pertenecían a fuerzas políticas como el radicalismo y otras que acompañaron este modo, este formato de la recuperación. Y quiero recordar que la mayor parte de los diputados en aquel entonces, y entiendo que ahora también, son de profesión abogados, además de tener asesores, etcétera.
Primera cuestión, quienes decían que había que dejarla privada. Bueno, para ellos este mensaje: era un desastre, era un desastre, una catástrofe en términos de gas, de petróleo y de dólares lo que hizo la gestión privada después de los 90.
Luego, quienes decían ‘tal vez estaba bien pero estuvo mal hecho’, esa es la discusión que se generó después. Entonces, vuelvo a explicar por qué se hizo de esa manera. La cuestión no era nacionalizar o estatizar la compañía, sino nacionalizar el control de la compañía. Por eso había que obtener simplemente el 51%. El bien que estaba sujeto a expropiación y que por la ley se planteó como aquel activo estratégico de interés público, era el control de la compañía, no todas las acciones de la compañía. Por eso era un 51%.
Cuando se lleva adelante, se lleva adelante según la ley -como dije-, se tasa y luego se indemniza a Repsol, que fue quién entregó las acciones. Incluso sostuvo una parte, no fue todo el paquete accionario de Repsol, sino una parte del paquete accionario y se le pagó por esa parte del paquete accionario. Repsol acepta el monto que establece el Tribunal de Tasaciones y depone todas sus acciones judiciales en contrario.
Pero pasamos a discutir, un tiempo después de 2012, si estuvo bien o estuvo mal hecha esa recuperación. Eso tiene que ver con la causa judicial que tuvo trámite en el Distrito Sur de Nueva York, que es el juzgado que estaba encabezado por Griesa y, más adelante, por Loretta Preska, que es la que dio el fallo a favor de Burford y Eton Park, que es el que ocasionó este debate.
¿Cómo fueron los hechos? Los hechos es que una vez que se recuperan las acciones, un accionista minoritario, de nombre Petersen, la compañía, cuyo propietario nacional era la familia Eskenazi, va a la quiebra en su filial, o la empresa que tiene en España. Va a la quiebra porque para comprar las acciones, el 25% de acciones de YPF, había contraído una serie de créditos con la propia Repsol, pero también con un pool de bancos, con un sindicato de bancos y, una vez realizada la recuperación y cambiada la política de inversión y dividendos de la compañía, no puede pagar y va a la quiebra. Esa quiebra se tramita en juzgados españoles. El juez de la quiebra le vende al fondo buitre Burford, el derecho a litigar por el modo en el que se realizó la nacionalización. O sea que no es Petersen, no es el grupo Eskenazi quien realiza el juicio sino un fondo buitre que se lo compra al juez de la quiebra. Y se lo compra, este derecho, por 15 millones de dólares. Imagínense que si el juez de la quiebra vende por 15 millones de dólares el derecho a litigar, las expectativas de ganar ese juicio, o dicho de otra manera, la evaluación sobre la posibilidades de éxito en el reclamo que iban a hacer eran más bien bajas, por valores muy bajos. En términos relativos, 15 millones de dólares es una montaña de plata, pero comparado con los 16.000 millones de dólares que luego falla la jueza Preska, evidentemente hay una evaluación totalmente distinta. ¿Por qué? Porque lo que se consideró es que era muy improbable, por no decir casi imposible, que alguien diera lugar a ese reclamo.
Ahora bien, ¿qué ocurre? En el año 2015, el fondo Burford, se dirige al juzgado del distrito sur de Nueva York, que es el juzgado de Wall Street, digamos, aquel donde también se dirimieron los títulos públicos de la reestructuración argentina y reclama que debería haber aplicado al hacer la nacionalización, que se hizo por ley en base a la Constitución, dice que debería haberse aplicado lo que marcaba el estatuto de YPF. Para decirlo sintéticamente, lo que se pretendía es aplicar el estatuto por sobre la ley y por sobre la Constitución Nacional. Lo cual tenía varias dificultades como demanda este reclamo. La primera dificultad es que la difusión sobre si correspondía aplicar el estatuto de YPF o si la Ley de Expropiación y la Constitución estaban por encima del estatuto, esa discusión es un tema de derecho argentino, íntegramente. Puede ser que en otro país correspondiera aplicar el estatuto de una compañía sobre una ley. Pero el problema es que esto se realizó en la Argentina, entonces se le plantea a la jueza que juzgue en Estados Unidos, en Nueva York, una cuestión de derecho argentino. Durante cinco años, prácticamente, de 2015 a 2020, lo que se discute en ese juzgado es si correspondía o no tomar en un tribunal norteamericano una demanda que claramente era una discusión sobre la aplicación de leyes en Argentina y argentinas, el plexo jurídico argentino. ¿Se debe hacer esto en Nueva York? Obviamente, el primer punto de la defensa de la Argentina es que no debía juzgarse en Nueva York. La jueza Preska luego de un tiempo largo resuelve que sí, que correspondía hacerlo en Nueva York, más allá de que era ley argentina. Entonces, el paso siguiente es que una jueza norteamericana resuelve aplicar la normativa argentina. ¿Cómo lo hace? Llama a expertos, especialistas, acepta que es normativa argentina, pero dice ‘la voy a aplicar yo’. Y llega a la conclusión de que el estatuto de YPF tiene prelación, predomina, es más importante en este caso que la Ley General de Recuperación, de expropiación, la ley particular y que la Constitución y le da la razón al fondo buitre Burford. Y calcula el valor de la sentencia en algo que, con más intereses, llega a 16.000 millones de dólares, ahora decían 18.000. Pero una fortuna, inconmensurable.
Obviamente, esto ocurre en 2020, hasta ahí se había producido un cambio de gobierno al gobierno de Macri y luego otro cambio de gobierno, al gobierno de Alberto Fernández. La estrategia judicial siempre dijo lo mismo: esto no hay que juzgarlo en Nueva York durante el principio de la discusión. Pero luego, cuando se fue a discutir el fondo, ahí hubo diferencias. Yo tampoco quiero poner el dedo en la llaga en estas diferencias, pero la verdad que la estrategia que adoptó originalmente el entonces Procurador del Tesoro en la época de Macri, fue ir a España y discutir que el problema era con Petersen, si Petersen había entrado bien, había entrado mal, y tratar de anular todo el juicio en Nueva York resolviendo que el ingreso de Petersen no era adecuado. Esa estrategia, luego, cuando cambia el gobierno, cuando vuelve a cambiar y termina el gobierno de Macri, se cambia el estudio de abogados, a Sullivan and Cromwell, y se cambia también la estrategia. En lugar de ir a discutir a España se va a discutir a Estados Unidos a marcar con claridad que, aún si se juzgara algo que es ley nacional en tribunales norteamericanos, aún si se juzgara algo que es ley nacional en tribunales norteamericanos, no tiene razón el demandante, no tiene razón el fondo buitre porque el estatuto de YPF lo que planteaba era bueno, si alguien controla o adquiere una cantidad de acciones por arriba del 15%, entonces debe hacer una OPA, una oferta para comprar las acciones de todos los demás, una oferta pública de adquisición de todas las demás acciones a todos los accionistas por un valor que no es ni el del mercado de YPF, ni un cálculo de aquel momento ni lo que valen las acciones de lo que está comprando, por decirlo así, sino que debe hacerlo en base a una fórmula absolutamente desproporcionada.
Eso decía el estatuto de YPF. ¿Por qué decía eso el estatuto de YPF? Porque cuando privatiza YPF, cuando toma el control el privado ahí en los ‘90 cambia el estatuto para forzar a que nadie pueda, una especie de cerrojo, una especie de candado para que nadie pueda aspirar a controlar la compañía que no sean ellos, ¿se entiende? Pero eso era el estatuto privado de una empresa, la ley de nacionalización está obviamente por encima de eso. Porque de otra manera, y lo voy a explicar para que lo entiendan los no abogados: muchos sabrán que las expropiaciones se realizan, Kato lo sabe, cuando por ejemplo se hace una ruta, se realiza una obra que requiere utilizar una parte que es propiedad privada. Se hizo para no tomar gobiernos de determinado signo político. Por ejemplo, cuando se hicieron las autopistas en la Capital Federal. La traza de la autopista pasaba por lugares donde había viviendas, se decreta, se declara que hay que expropiar esas viviendas y se aplica la Ley de Expropiación. Cuando se aplica la Ley de Expropiación que es para recuperar algo que es de interés público, entonces no se tiene en cuenta cuáles son los tratos, los acuerdos o los contratos entre privados. Lo digo claramente: supongamos que para hacer una autopista hay que pasar por un lugar donde hay un edificio, y en ese edificio los propietarios hacen un reglamento, el consorcio, un acuerdo de accionistas, si fuera una sociedad anónima donde dicen ‘bueno, el que quiera comprar tantos departamentos deberá pagar un… no sé… 100.000 millones de dólares’. Eso es el estatuto o el reglamento de los privados, pero cuando se resuelve que eso es de interés público, el interés público está por encima de los instrumentos privados, y la ley está por encima del estatuto de una empresa.
Entonces, no es que cuando hay que hacerlo se fija el Estado, ‘bueno, acá habían resuelto que si alguien quiere comprar dos departamentos hay que pagarle, entonces los dos departamentos hay que pagarlos a no sé cuánto’, sino que tasa la propiedad con los criterios del Tribunal de Tasaciones y paga la indemnización. Hace eso, no mira los estatutos del privado, que están… Y eso mismo ocurrió con el caso de YPF, eso mismo ocurrió con el caso de YPF, lisa y llanamente. Eton Park y Burford Capital proponen poner por encima el estatuto de YPF a la nacionalización y bueno, y consiguen un fallo favorable en primera instancia; consiguen un fallo favorable en primera instancia. Ese fallo favorable, el de la jueza Preska, es el que revierte hoy, bueno, el viernes, la Cámara de Apelaciones también de Nueva York.
Así que lo que hizo fue, como dije la vez pasada, poner las cosas en su lugar. Dice, ‘bueno, sí, si hay que aplicar ley argentina, la ley argentina es clara con respecto a que una decisión por ley y constitucional, está por encima del estatuto de una empresa privada. Si alguien quisiera litigar con respecto a esta cuestión, debe hacerlo además en ley argentina y bajo tribunales argentinos’. Entonces, esta es un poco la resolución de este entuerto, de momento, en esto también implica prudencia, una prudencia a la que invito a las autoridades argentinas, al presidente Milei.
Ahora, vamos a dos cuestiones. La primera tiene que ver con esto. Si nosotros insistimos o si alguien, no nosotros, si alguien insiste en que estuvo mal hecho, en que tenían razón los demandantes, los fondos buitres, sigue dándole argumentos para apelaciones o para otros fueros a quienes estaban demandando. Así que, insisto, como lo hice desde el primer momento que, observar al Presidente de la Nación darle la razón a quienes querían quedarse con YPF, querían una indemnización absolutamente desproporcionada, la verdad es que es riesgoso, además de ser absolutamente contrario al interés de nuestro país. Así que vuelvo a insistir con esto, vuelvo a insistir con esto.
Luego, otra cuestión más y después cierro, que tiene que ver con cómo siguió la historia. Yo decía recién, mostraba recién, esto es la producción de petróleo con la recuperación, esta es la producción de gas con la recuperación, ahora extiendo la historia prácticamente hasta el presente. Como puede observarse, desde la recuperación de YPF, en petróleo hubo una primera reversión de la caída, acá hago un corte desde 2005, por eso marca una caída, la tendencia se revierte, empieza a crecer. Luego viene la gestión de Mauricio Macri de YPF, esta es la producción de YPF que vuelve a caer. Y luego, una recuperación aún con la caída enorme en la pandemia. Como pueden observar, hay una caída muy fuerte que tiene que ver con la pandemia, que es algo que ocurrió a nivel internacional porque se suspendió la actividad, entonces la producción, las ventas se vieron afectadas. Luego hay una vuelta a un proceso de recuperación y después entramos en la gestión actual de Mauricio Macri, perdón, de Javier Milei, que en términos de petróleo lo que muestra es el resultado que estoy dando. Y, en términos de gas, el resultado que estoy dando, la gestión de Javier Milei. De nuevo en el gas, caída pronunciada durante Repsol, incremento muy fuerte con la recuperación de YPF. Caída durante la gestión de Mauricio Macri, recuperación de nuevo en la gestión pospandemia. Y, ahora, en la gestión de Milei, estancamiento.
Estos son los números reales, ahora, ¿cuál es la situación que yo mostraba con la cuestión de los dólares y el autoabastecimiento energético? Como decíamos recién, lo más grave de esto, si se puede decir que no era tan grave la gestión que llevó adelante la empresa privatizada durante aquella época, lo más grave es que desde el pico, y esto sigue deteriorándose aún en el año 2012, donde todavía no se puede revertir, desde el pico de crecimiento del saldo comercial en combustibles hasta la situación posterior a la caída de la producción que lleva adelante Repsol, se empieza a generar un déficit comercial energético, en la balanza comercial energética cada vez más pronunciado. Esto significa, de hecho, ahora quería mostrar este número, esto sigue cayendo hasta alcanzar prácticamente, si ven ahí está la subida, luego la caída, sigue cayendo hasta alcanzar cerca de 6.000 millones de dólares, la balanza comercial energética. Es decir, que pasó de un superávit de cerca de 6 mil millones de dólares, en la gestión de Repsol, a una… Esto es INDEC, lo tomé de la última presentación… de un superávit a un déficit de 6 mil millones de dólares aproximadamente, para sintetizar. Quiere decir que por año, la gestión privatizada de Repsol, le hacía perder a Argentina 12.000 millones de dólares, por año, de 6.000 positivos, a 6.000 negativos.
Esto es algo que generaba muchísimos problemas macroeconómicos y que había que revertir. A partir de la recuperación de YPF, como se puede ver, ahí tiene una interrupción que es durante la pandemia, la que aparece en 2020, en tramos que empieza a subir, que es una anomalía que tiene el PBI, que tiene la producción de muchísimas cosas, además de combustibles, y luego continúa una trayectoria de superávit comercial energético. Indudablemente el superávit comercial energético, está vinculado directa y absolutamente a la recuperación de YPF y a la puesta en funcionamiento de Vaca Muerta, de manera vertiginosa, como se realizó.
Así que en el terreno de las consecuencias, perdón, en el terreno de los resultados, lo que tengo para decir es que nos dejaba una primera enseñanza, privatizar por privatizar, privatizar cualquier cosa a cualquier precio y sin ningún tipo de condicionamientos, a quien lleva adelante la actividad en una empresa privatizada estratégica, tiene riesgos tremendos como ha mostrado YPF, resultados trágicos.
En segundo lugar, segunda enseñanza, a los que, primero, yo diría hubo tres posiciones con respecto a YPF recuperada. Una primera posición, que era estar en contra de la recuperación de YPF. Esto ya lo rebaten las propias estadísticas. Si seguía YPF en esas condiciones íbamos a un desastre todavía mayor, falta de dólares, falta de combustibles, necesidad de importación, menos producción, precios internacionales en nuestros hidrocarburos. Y, en segundo lugar… La primera posición era rechazar en bloque la recuperación. Esto es, diría Milei y Macri. En segundo lugar, aceptar la recuperación pero decir ‘estuvo mal hecha, se pagó mucho, o nos puso en un riesgo’.
Esto es lo que estamos discutiendo hoy con este fallo. Yo quiero repetir lo que dije. En base a ley argentina, en base a nuestra normativa, en base incluso a la famosa Pirámide de Kelsen, que es lo que se enseña a los estudiantes en los primeros años, ¿no, Kato, abogado? En los primeros años, que es que primero está la Constitución nacional, después están las leyes y, último, los reglamentos, los estatutos privados e incluso leyes locales si se trata, municipales. Es decir que hay un orden de prelación, un orden importancia y qué rige primero y qué rige antes en la ley argentina. Esto muestra que la forma en la que se realizó, que además consiguió que siguiera flotando la compañía en la bolsa, permitió hacer acuerdos con otros privados, y tantas cosas que ocurrieron desde el comienzo con YPF.
La segunda conclusión es que hay quienes siempre, no sólo están del lado de lo privado, sino del lado de los fondos buitres, del lado de los intereses, del lado de los grupos que atentan con la Argentina. Siempre le dan la razón a los buitres. Y esto debería ser una enseñanza también. Está primero el interés nacional, está primero la soberanía argentina. Entonces, aún por prejuicio y sin informarse, siempre del lado contrario. Y esto es un riesgo, y es un peligro y un gran aprendizaje para el país.
Yo creo que hay tribunales extranjeros que también pueden, eventualmente, darle razones a algún demandante contra intereses argentinos, pero lo que hay que hacer es defender al interés nacional. Aunque alguno crea que por conveniencia política, por oportunismo, conviene, para pegarle al gobierno o al peronismo, o a los intereses nacionales, decir ‘siempre mejor privado y siempre mejor los buitres’. No. Esa es la enseñanza que tendrían que extraer del día de hoy, para esto que ocurrió y para adelante también. Sobre todo para adelante, cuando se proponían, por ejemplo, reprivatizar YPF con el argumento que se había hecho mal y que siempre tiene que ser privado. Eso es Javier Milei, no es otra cosa.
Por eso lo incómodo, por eso lo estrafalario, de festejar el fallo en contra prácticamente y festejar el fallo a favor. Por eso lo difícil de explicar y por eso nuestra posición, siempre defender el interés argentino. Siempre defender la soberanía nacional. Siempre defender YPF como empresa de bandera, líder, la que nos permitió recuperar Vaca Muerta. Es eso, de ahí la disputa y los debates actuales. Pero hay un debate de fondo con respecto a YPF como empresa estratégica.
Antes de ir a esto, que con eso cierro, quiero decir dos cosas. Primero, el agradecimiento debe ir antes que nada, por supuesto en el terreno legal, al estudio de abogados que se contrató, que tuvo la estrategia indicada, obviamente indicada por quienes la desplegaron en aquel momento y contrataron a ese estudio. Y continuada después. La otra llamativa contradicción es que mientras Milei siempre les dio la razón a los buitres, la estrategia que seguía la Argentina para la apelación era la misma que se había presentado en primera instancia y en la que nos dieron la razón. Y ahí quiero hablar sobre el cambio de estrategia. No se podía cambiar la estrategia, no se podía, simplemente. Porque esto es regla en tribunales norteamericanos. Es regla que si hay un fallo negativo en primera instancia, cuando se va a apelar en segunda instancia, en la Cámara, no se puede cambiar los argumentos, no se puede sacar argumentos nuevos, hay que seguir con los mismos argumentos, porque de otro modo no se estaría revisando la sentencia, se estaría haciendo un nuevo juicio. Esta es una apelación, un pedido de revisión de la sentencia de primera instancia. Así que se siguió con los mismos argumentos, que los argumentos son que prima la ley argentina por sobre el estatuto privado y que entonces correspondía hacerlo de la manera en que se hizo. Y se continuó, pero no se podía cambiar tampoco. Lo que se podría haber hecho es no apelar, y acá hay trascendidos, comentarios, incluso creo que lo reconoció Toto Caputo el otro día, que ya estaban en negociaciones para pagar.
Y acá aparecen personajes como este, un tal Gerry, diferentes banqueros, que estaban buscando la forma de acordar, incluso algunos que participaron de la campaña de Milei antes de que fuera presidente. Entonces, todo eso afortunadamente terminó.
Y esperemos, porque ahora es total responsabilidad de la administración de Milei, seguir defendiendo a la Argentina como corresponde, si es que aparece una nueva instancia. Si es que insisten los demandantes. Esto me parece muy importante, porque había tres posiciones: en contra de recuperar YPF, a favor o sin expedirse sobre la recuperación de YPF, pero recibiendo sus frutos, pero diciendo ‘estaba bien, pero se hizo mal’, y una tercera defender a la Argentina. Defender la soberanía argentina, confiar incluso en quienes nos acompañaron que son los abogados de la Procuración, Sebastián Soler, pero todo el equipo de abogados de la Procuración, en ese momento encabezada por Zannini, si no me equivoco. Y luego, por supuesto, el estudio de abogados extranjero. Y en tercer lugar agradecerle, que lo quiero hacer hoy a través de este micrófono, lo hice en persona, a quienes fueron amicus de la Argentina, acompañaron a la Argentina, primero en los argumentos de fondo. Ahí, en los argumentos de fondo Brasil, Chile, Ecuador y Uruguay. Tuve la oportunidad, en el día de anteayer de estar reunido ¿no? No… el viernes, el día viernes estar reunido con el presidente de Uruguay a quien le agradecí en persona en el nombre del país, con el ex ministro de Economía de Brasil, hace poquitas semanas dejó de serlo que es Fernando Haddad, a quien le agradecí también en nombre de la provincia de Buenos Aires en lo que a mí respecta y del pueblo argentino por habernos acompañado.
Luego, hubo otros acompañamientos, particularmente en la discusión cuando Preska quería que se le entregaran las acciones de YPF, otra cuestión absolutamente absurda, porque las acciones de YPF no eran un instrumento, aún si era desfavorable la sentencia, porque estaban las cuestiones de la inmunidad soberana. Hemos discutido con la fragata, con los buitres, hemos discutido con las sucursales de bancos nacionales, hemos discutido con las reservas, bueno, ahora querían las acciones de YPF. Ahí nos acompañaron también el gobierno de Biden, el gobierno de Trump, el gobierno de Chile, de Ecuador, de Israel, de Italia, Rumania, de Ucrania, de Uruguay y de Francia, ya al final de la discusión cuando había sentencia negativa con respecto a la cuestión de las acciones, pero quienes nos acompañan desde el principio son Brasil, Chile, Ecuador y Uruguay; pero agradecerles de toda manera también a estos otros países.
Termino con esto. ¿Qué enseñanza nos deja y qué peligros hay? Uno primero con respecto a la defensa del interés nacional. Bueno, hay que defender al Estado argentino y al pueblo argentino, hay que defender la soberanía nacional en todos los casos, esto es lo que venía fallando en el discurso pero afortunadamente se continuó y probablemente no se cambió de estudio y no se podía cambiar, pero bueno, no quiero oponerme así que en eso también es una buena decisión en el marco de las bravuconadas, de los insultos, de las barbaridades que dijo el gobierno actual o de la tasa Kicillof o qué sé yo, bueno, que se basaba en sacarle jugo a la derrota ahora le quieren sacar el jugo al triunfo, pero bueno, no tengo muchos comentarios. Sí quiero decir esto: primero el aumento de naftas, 2.000 mangos ya está la nafta en mostrador.
¿Para qué YPF debe ser nacional? ¿Para qué tiene que ser nacional? Y bueno porque es líder en la producción de combustibles y cuando hay una guerra por ejemplo, una turbulencia o algún tipo de volatilidad en los precios internacionales de los hidrocarburos, tenemos un instrumento muy poderoso para que eso no se descargue sobre el bolsillo, golpeado como está, del pueblo argentino. Para eso tenemos YPF nacional, para tener una política en torno al precio de los combustibles internos. Sobre todo cuando, gracias a haberla nacionalizado, ya logramos de nuevo el autoabastecimiento. Entonces, llamo al Gobierno a que cuide el bolsillo de la gente; lo ha hecho Italia, lo han hecho muchísimos países con respecto al aumento de los combustibles, México, en muchísimos países sobre todo los que producen petróleo, los que tienen combustible propio. Muchísimos países han adoptado la decisión de cuidar el bolsillo de la gente.
Para eso YPF debe ser nacional, para que el precio de la energía en la Argentina, ya que el petróleo y el gas argentino no son de YPF, ni siquiera nacionalizada, no son de las empresas que tienen concesiones para su explotación, son del pueblo argentino y particularmente de las provincias. El subsuelo, sus productos, entonces son del pueblo argentino. Después invierte, explora, extrae y comercializa un privado, petróleo y gas argentinos. La idea sería, y por eso también una compañía de bandera, es que como son recursos, patrimonio nacional, se use en bien del conjunto de la sociedad, del pueblo y de la economía argentina.
Eso tiene que ver, y paso a la segunda cuestión, con el RIGI, con el RIGI. El régimen que le da beneficios inmensos por inversiones se había diseñado y planteado para recursos mineros, para otros recursos de infraestructura. Ya lo hemos criticado en esos casos, pero hubo una novedad hace poquito: lo extendieron, lo extendió Milei a inversiones en hidrocarburos que antes no estaban alcanzadas, es decir, se le está dando un incentivo a inversiones, como muestra el desarrollo, que se estaban haciendo igual, que se estaban llevando adelante igual. El propio sector lo recibió como una especie de sorpresa, de regalo sorpresa.
Por eso yo quiero decir: mucho cuidado porque nosotros tenemos gas y petróleo, con Vaca Muerta tenemos la segunda reserva mundial de gas no convencional y la cuarta de petróleo no convencional, ese recurso tiene que ser usado en favor del desarrollo argentino y eso implica varias cosas que no están llevándose adelante con un gobierno privatista, y yo diría que dilapida, cuando puede, recursos naturales y recursos propios. ¿Dónde no se está llevando adelante? Marqué lo del precio de las naftas, ya tendría que ocuparse de esto el Gobierno. No sólo es el surtidor, sino los encadenamientos de valor que tienen los combustibles sobre todo los productos. Que miren lo que están haciendo otros países, aún presidentes o líderes que admira, con la situación que está habiendo por la guerra en la que nos metió, guerra que no es muestra.
Pero segundo punto, ¿para qué una YPF nacional? ¿Para qué se pensó YPF originalmente? Una palanca para el desarrollo. No sólo para producir energía, sino para que esa energía sea accesible, a precios accesibles y a condiciones accesibles para generar un proceso de industrialización. Es decir, para agregarle valor a la energía también y para utilizar energía para industrializar, para producir en la Argentina. Fundamental. Fundamental y no está pasando.
Luego, también, si hay un boom en Vaca Muerta, como lo hay desde que se recuperó YPF, que haya industria nacional en los insumos y en los bienes de capital que se utilizan en Vaca Muerta. Porque el modelo que quiere Milei es ‘tenés recursos naturales, se lo entregamos a otro, todos los encadenamientos productivos vinculados con su extracción, con su explotación, o sea, lo que tiene que ver con la producción del recurso, extranjeros e importados’. Estamos importando material, equipos usados que se pueden producir en la Argentina. ¿Quieren producir más barato? ¿Quieren producir mejor? Generemos los programas. Pero los bienes de capital, la industria vinculada al boom de Vaca Muerta tiene que ser argentina en gran medida. Porque eso es lo que permite distribuir los frutos de tener esa riqueza de una manera que beneficia a todos los sectores, o a amplios sectores. No sólo a la empresa que lo extrae, sino al conjunto.
Luego, el producto también, en favor del interés nacional, en favor del desarrollo nacional, en favor de que otras industrias accedan a la energía y a los recursos de Vaca Muerta para poder desarrollarse. Lo mismo ocurre con el litio. Podríamos decir lo mismo. Lo mismo pasa con el oro, con el cobre, con cualquier mineral. En su extracción, en su producción tiene que haber participación e intereses que excedan solamente a empresas privadas y más transnacionales. Y en lo que hace a su resultado, con el litio fácil, no queremos sólo extraer el litio, sino industrializarlo. Se ha dicho tantas veces que es fácil de entender, baterías. Pero con el caso de la energía, mucho más, porque la energía es madre de industria, es palanca de desarrollo. Tener energía nacional tiene que servir al desarrollo nacional. No usar esos recursos para mandarlos sin elaboración al exterior y venderlos en Argentina a precio internacional y a condiciones desfavorables. Incluso da predominio -como pasó ahora- a la exportación sobre el mercado interno. Son todas cosas muy nocivas. No entiende Milei para qué YPF es nacional. Ve sus resultados, lucra con eso, pero defiende a los intereses extranjeros y pone en riesgo los recursos.
Entonces, yo quería llamar la atención sobre todo esto porque hace a lo que estamos discutiendo. No sólo lo que pasó, por qué pasó y por qué había que defenderlo, sino también lo que debe pasar de ahora en adelante y qué pasa con una YPF nacional en diferentes manos. Lo vimos en materia de producción, lo digo ahora en materia de desarrollo.
Muchas gracias.