Congreso Nacional del Agua
Buenas tardes a todos y todas. Para mí es un enorme orgullo, una gran satisfacción poder estar acá en el cierre de este Congreso Nacional del Agua. Que requiere algunas consideraciones.
La primera, empecemos por ahí. Kato, Nacho te dicen acá, yo te digo Toto, Cristina, bueno, todos los que han participado, la verdad que la organización no es que se muestra teniendo una planificación, teniendo la gente, teniendo el lugar, la organización se muestra así, con 1200 inscriptos y 500 trabajos presentados.
La verdad que este Congreso ya está, es un éxito. Es un éxito que, como decía, exige reflexionar un poco. En primer lugar, por qué estamos hoy acá en Mar de Plata, en nuestra provincia de Buenos Aires, llevando adelante este evento de jerarquía internacional, este evento que tiene una historia larga, hace 50 años se hace el Congreso, esta es la edición 28, porque se hace a dos años. ¿Por qué estamos hoy acá? Parece natural, interés hay, nacional, internacional. Contamos con presencias importantísimas como la de Celeste, como todos los expertos de otros países, los representantes de otras provincias, los intendentes. Interés hay. ¿Qué problema hubo? Que el Gobierno nacional lo abandonó, decidió no hacerlo. Y lamentablemente, no es el primer ni el único caso. Se viene repitiendo, Kato, en diferentes áreas.
Recuerdo algunas, hace poquito estuvimos junto con nuestra ministra de Ambiente, en Lomas de Zamora, haciendo la PreCOP 30 en la provincia de Buenos Aires, también con expertos internacionales, con científicos, con representantes políticos, con universidades. Estuvimos haciéndola en la provincia de Buenos Aires, porque, como ustedes saben, el Gobierno nacional dio un portazo inexplicable y se apartó no solo de la organización, sino de la participación.
Hace no tanto tiempo estuvimos haciendo también otro evento de jerarquía internacional y nacional como fue la Jornada de Ecosistemas Geoespaciales. Lo estuvimos haciendo ahí en La Plata, en el Teatro Argentino. No tiene tal vez tanto renombre o tanto conocimiento, pero son todos aquellos que trabajan con las tecnologías satelitales, de geolocalización, algo necesario, algo urgente para hacer, algo imprescindible y, sin embargo, de nuevo el Gobierno nacional decidió quedarse afuera o más bien no hacerlo o más claramente impedirlo. Entonces lo hicimos desde la provincia de Buenos Aires. Venimos teniendo que tomar estos congresos, estas actividades, estas reuniones, ante el abandono, ante, como le decimos nosotros, la deserción del Gobierno nacional en diferentes planos. Congresos, reuniones científicas, jornadas, donde participan incluso representantes y miembros de organismos nacionales en estado, llamémoslo, de amenaza, por no decir de disolución o de ataque.
Yo me alegro y la verdad que vengo a festejar y a felicitar el esfuerzo, el logro, pero es en un marco complejo, complicado, perturbador.
Está muy bien que podamos hacer acá el Congreso Nacional del Agua, pero sepamos que es porque algo está funcionando muy mal, algo está andando muy mal en nuestro país. Porque algo falta. Kato lo decía con naturalidad, porque con el paso del tiempo corremos el riesgo también de no solo registrarlo, observarlo, asumirlo, sino finalmente tal vez naturalizarlo, pensar que bueno, que es así, que es un hecho de la realidad, un hecho prácticamente natural, establecido que el Gobierno nacional no haga determinadas cosas. No haga determinadas cosas. Y la verdad que es gravísimo, la verdad que es tristísimo. La verdad que es dolorosísimo y tiene miles de ejemplos. Fíjense si la provincia Buenos Aires o alguna otra provincia argentina no asumía la organización del Congreso, se hubiera cortado una secuencia de 50 años de construcción, de articulación, de encuentro, de producción, de, también, de vinculación internacional, se hubiera cortado.
Sobre eso quiero llamar la atención para empezar, para que no quede como un hecho al pasar o como algo, bueno, lo salvamos, ¿no? Finalmente salvamos el Congreso y estamos acá, ¿por qué no festejarlo? Bueno, pero no podemos por estar haciéndolo y sustituir funciones que no son nuestras, por eso también agradezco al CFI, porque no hubiera sido posible sin el CFI.
Les voy a decir algo que es un intercambio que acabamos de tener con Ignacio donde decíamos, ‘bueno, y si el INA, tan prestigioso, tan importante, central para las provincias, para la Argentina, lo quieren destruir o empiezan a achicarlo demasiado y habría que asumirlo desde todas las provincias, tal vez en el CFI en algún lado’. Y la verdad es que es una es una solución, pero una solución dolorosa también.
Porque lo que estamos haciendo es suplir una ausencia que nos lleva hoy a decir, lo dije hoy también sin querer, por eso lo repito, hoy estábamos en Mar Chiquita inaugurando obras, trayendo, recuperando una obra de una escuela técnica que abandonó el Estado nacional que vamos a hacer junto con el intendente, junto con Pitingo que están acá, con recursos del Estado provincial porque no podemos parar las obras en escuelas y la vamos a terminar. Pero bueno, que lo estemos haciendo y que se repita me parece que en varios planos de nuestra realidad no debería llevarnos a acostumbrarnos.
Yo decía y nadie se agarró la cabeza o me contradijo, o puso cara de qué está diciendo este hombre, no hay Estado nacional decía. No hay Estado nacional. Y la verdad es que es de una gravedad insólita y de una significación histórica enorme. Y yo me animo a decir que, para la mayor parte de las cuestiones prácticas, reales, de colaboración, de cooperación, de articulación, no hay Estado nacional.
Está llevando hacia adelante un plan tremendo, peligrosísimo, macabro prácticamente, que para colmo fue enunciado. Muchos decían, ‘no, no va a ser tal cosa el presidente’, me acuerdo en campaña, ‘porque ustedes lo van a parar’, o porque alguien lo va a parar o porque no se va a animar. Dijo que es un topo que viene a destruir el Estado. ¿Ustedes toman dimensión de la gravedad que tiene eso? Un país sin Estado federal, sin Estado nacional, sin gobierno, o un gobierno que limita sus atribuciones o sus incumbencias o sus funciones a planos estrechísimos de la realidad, que si bien son tremendos en sus resultados, porque por ejemplo, supongamos que se ocupa de la macroeconomía, bueno, son tremendos en sus resultados, pero un Estado nacional no se ocupa sólo de la tasa de interés, el dólar, las reservas, no se ocupa solo de eso, no hay para eso un Estado nacional. No está para eso, no fue creado para eso, hace eso también. Porque en un momento había monedas circulando en diferentes provincias y, bueno, eso se unificó, hay hoy una sola moneda, el monopolio de la emisión monetaria lo tiene el Banco Central de la República Argentina. Sí, lo tiene que hacer el Estado nacional, pero no tiene que hacer solo eso, no puede ser que se ocupe de eso
Y digo prácticamente solo eso, porque en Defensa hay un tremendo desfinanciamiento, digo porque en cuestiones diplomáticas, en la diplomacia, lo hablaba recién con gente que está afuera, en la diplomacia estamos dando vergüenza como país.
Tenemos un gobierno que adoptó como política internacional, el seguidismo, el seguidismo y la subordinación absoluta a políticas de una gran potencia de Estados Unidos que, bueno, no sé, ni siquiera es una cuestión crítica, es un chiste. Un país como la Argentina no tiene ni las mismas necesidades, ni la misma situación, ni la misma historia que los Estados Unidos.
Nosotros no podemos subordinar nuestra política, ni lo digo por este señor que están por nombrar como embajador. Nosotros no podemos tener un embajador norteamericano que se crea que es un virrey de un imperio en la República Argentina, no podemos. No podemos. Es entregar y resignar demasiado, pero tiene enormes consecuencias también. Las tiene porque empiezan a faltar muchas cosas. Yo hoy no voy a extenderme en esto porque tengo varias cosas más específicas que compartir, pero sí quiero llamar la atención. No es normal, no está bien. No sirve y además, a la postre, con el paso del tiempo, no es sostenible la disolución, porque si no hay Estado nacional, si no hay Gobierno nacional, no hay articulación de políticas en ninguna materia.
Está pasando, por ejemplo, con las rutas nacionales. Lo bajo a tierra para que se entienda porque no quiero hablar del federalismo en abstracto, del constitucionalismo, de la creación de nuestra Nación de la década de 1880. No quiero hablar de todo eso, pero quiero decir, las rutas nacionales no se las pueden transferir a las provincias argentinas y que cada provincia se ocupe del tramo de ruta que atraviesa su territorio, porque las rutas nacionales, como atraviesan varias provincias, lógicamente tiene que haber una autoridad de otro nivel, de otra envergadura que coordine esa política, que dé una respuesta porque no es de una ni de otra, es de las dos, y porque hacen a la conectividad. No al bienestar de los vecinos que están enfrente de la ruta, no importa, de la 7, de la 3, de cualquier ruta, de la 5, no es eso. No es eso lo que está haciendo, no es una cuestión de bacheo, es una cuestión de tener una política nacional de transporte, de vialidad, de rutas. Está faltando eso.
Parece que no y tal vez pasa porque es un gobierno que habla solo de cuestiones financieras como si fuera el todo, e incluso lo dice, fíjense, no se ocupa de cosas básicas de un Gobierno nacional. Pero además dice, ‘nos ocupamos de la macro, no de la micro’. ‘No de la micro, lo nuestro es la macro, determinadas variables…’ es una es un sin sentido. Porque yo les voy a explicar y le explico al Presidente de la Nación. Él dice que no se ocupa de la micro. La micro es la vida cotidiana de 47 millones de argentinos, es si laburan o no, si comen o no, si los pibes van a la escuela. La micro es si las empresas cierran, la micro es si hay turismo, si cierra los gastronómicos, los restaurantes, la micro es si los pibes que estudian en la Argentina se van a tener que ir para fuera, si van a tener universidad. Eso es la micro, bueno, no le importa. No le importa, lo ha dicho. Y empieza a tener, como comentaba Kato, tremendas consecuencias. No me animo a decir irreversibles, porque por supuesto que no hay nada irreversible, pero sí graves y complejas consecuencias. No mantener las rutas nacionales, no tener políticas nacionales de vivienda, no tener políticas nacionales, yo diría prácticamente, en salud, nos fuimos de la OMS. No solo de la COP, de la OMS. Los perjuicios que va a traer eso. Va a ser tarde cuando nos enteremos de que ahora no estamos en los sistemas mundiales de vigilancia de enfermedades, de epidemias, no estamos, en los sistemas internacionales de compra conjunta de nuevas vacunas, de investigación. Nos estamos quedando afuera de un montón de cosas que van a tener y tienen efectos diarios y cotidianos sobre cada uno de los argentinos, las argentinas.
En la provincia de Buenos Aires eso se ve y voy a hacer un comentario más sobre el federalismo. Un comentario más. Nuestro país no tiene un Gobierno nacional porque la naturaleza regló que somos unas provincias, municipios, y un Gobierno nacional son, digamos, estamentos gubernamentales que existen naturalmente. No, nuestro país se fundó, se creó como Nación a través de un proceso de unión nacional. Éramos provincias que nos convertimos en un solo país delegando, delegando determinadas responsabilidades que antes eran de esas provincias que estaban separadas, en una autoridad nacional. Hay responsabilidades que son provinciales, sí. Hay responsabilidades que son solamente nacionales. Pero la gran mayoría de las que hacen a la vida de todos los días son concurrentes, son de los dos niveles de gobierno, y casi diría, porque hay muchísimos intendentes, de los tres niveles de gobierno. Y que no haya uno que suele tener un papel legal, de rector en determinadas áreas, tiene un papel de rector, quiere decir que fija las políticas generales que luego se aplican de manera territorial. Es decir, la política se diseña, aún cuando se descentralizó, por ejemplo, el sistema educativo, eso no quiere decir que no haya un Ministerio de Educación que fije determinadas políticas nacionales educativas.
O sea, lo que nos están planteando es la disolución de la Argentina. Si a eso se le agrega que no quieren tener moneda propia, que no quieren tener política de ningún tipo, que no aceptan regulaciones, nos están invitando no a un individualismo solamente en la esfera de la actividad cotidiana, práctica, empresarial, laboral, es mucho más que eso.
Yo decía, Argentina cuando se forma como un país lo que hace es determinar que hay un gobierno, lo hace a través de una Constitución, que es un pacto, es la secuela de los llamados pactos preexistentes. Había acuerdos entre determinadas provincias, quién hacía tal cosa, si se podía tener cada provincia un ejército, si podía haber aduanas interiores. Bueno, recupero esta historia porque estamos volviendo 200 años atrás, a una etapa prenacional de disolución. Y alguno dirá, ‘che, qué exagerado’. No, está pasando en la práctica. Este Congreso que se haga en la Provincia, organizado desde la Provincia, y que para colmo concurran todas las provincias porque el interés está, concurran todos los intendentes porque el tema del agua le importa a todos, pero el Gobierno nacional no está, muestra efectivamente eso, que nos van dejando progresivamente con agujeros que hay que llenar.
Pero que quiero decir, por más que este Congreso sea para festejar y celebrar porque tuvo esta envergadura, esta densidad, esta asistencia. La verdad que no es lo mismo, no podemos prescindir del Gobierno nacional. Hoy voy a hablar un poco, ya lo hicimos, acá de obras que tienen que ver, son obras hídricas que continúa la provincia de Buenos Aires, fundamentales, centrales que estamos haciendo con recursos propios. Porque el Gobierno nacional nos abandonó, nos plantó toda la obra. Obras de una envergadura, de un tamaño, de un volumen que superan la capacidad de un estado subnacional. Más allá de que hay otros problemas, por ejemplo, que podría ser con crédito internacional, uno sustituir porque no está la Nación, entonces tomar el crédito que el Gobierno nacional desprecia o no toma para cuestiones como cambio climático u otras desde acá, pero la verdad que los organismos multilaterales no están preparados, muchas veces no tienen posibilidad de trabajar directo con los estados subnacionales. Lo cual tiene cierta lógica, porque es asumir que hay muchas políticas distintas, prioridades distintas dentro de un mismo país. Para un organismo multilateral no es fácil trabajar con una provincia que dice tal cosa, con otra, sería asumir o dar por hecho una disolución que no tendría que existir.
Pero voy a un tema muy importante. Nosotros para hacer estas obras, hoy voy a hablar de varias importantísimas que continuamos, de algunas que asumimos porque abandonó Nación y que nosotros no nos podemos dar el lujo de abandonar, pero lo que lo que pasa, lo que ocurre es que al mismo tiempo, mientras deja sus funciones de lado, mientras se ausenta, mientras deserta el Estado nacional, pretende fundir a las provincias, es decir, que es el doble movimiento. No se hace cargo de nada y al mismo tiempo quiere dejar sin recursos a quienes inexorablemente nos tenemos que hacer cargo de las cosas. Digo, los intendentes que nos acompañan, la dirigencia política. Nosotros no podemos, ante nuestra capilaridad, nuestra presencia territorial, pero digo más allá de eso, nuestras convicciones, nuestra representación y nuestro mandato, no podemos decir, ‘no, arreglate solo, problema tuyo’, si hay una familia que tiene un chiquito, una chiquita discapacitada. No lo podemos decir. Eso no es que no hay plata, lo que no hay es sensibilidad y lo que no hay es corazón y lo que no hay es compromiso con el pueblo, con la gente y nosotros no somos así.
Pero, ¿cómo hacer? Fíjense de nuevo, último elemento histórico que digo. Ustedes saben que la prenda de unidad fue el Puerto de Buenos Aires, la Aduana, ¿no? Ahí el problema era que la Ciudad de Buenos Aires, no la Provincia, la ciudad, se adueñaba de los recursos más importantes que había, en ese momento no había ni IVA, ni impuesto a las ganancias, había impuestos al comercio exterior, básicamente. Muy poquitos recursos más. Y esos pertenecían a la Aduana y al Puerto de Buenos Aires. Entonces, la disputa era por los recursos, que eran de los bienes que entraban y salían del país y que, sin embargo, quedaban en el embudo de una sola jurisdicción. Entonces, era una puja por los recursos. ¿Eso cómo se resuelve? Y, nacionalizando esos recursos, federalizándolos. Son de todos y se distribuyen de alguna manera, modernamente, en ese momento no se llamaba así, pero hoy lo llamaríamos la coparticipación de los recursos que recauda el Gobierno nacional.
Y hay otros recursos que son propios de la actividad que genera cada provincia productiva, producción, consumo, patrimonio, los recursos. ¿De dónde salen los recursos? De las provincias. Porque ¿dónde vive la gente? En las provincias. ¿Dónde trabaja la gente? En las provincias.
Algunos me decían se recicla, o vuelve la discusión entre unitarios y federales; esto es peor. Esto es peor, porque es un intento de gobierno centralista como si fuera sin población y sin territorio, como que todo le es ajeno, ningún problema es propio. Y, sin embargo, recauda los recursos que se generan en todas las jurisdicciones y de eso no vuelve nada. No vuelve en obras, no vuelve en libros, no vuelve en escuelas, no vuelve en mejores haberes para los jubilados, no vuelve en remedios, no vuelve en acompañamiento, en asistencia, no vuelve en nada.
Por eso yo digo, esto no es una discusión de federalismo o coparticipación, esta es una cuestión de estafa y de robo; los recursos que producimos en las provincias y en las provincias se los queda el Gobierno nacional y los usa para la timba financiera. Porque en un día de intereses nos paga cientos de escuelas, miles de escuelas, nos paga la ruta, nos paga todo, un día de intereses para sostener el esquema financiero cambiario que además está generando un drama, una debacle productiva, turística.
Estamos acá en Mar del Plata, no puedo dejar de decirlo, nos acompaña también Fernanda Raverta, nuestra candidata en esta sección electoral. Pero digo, los recursos que genera cada provincia hoy se los queda el Gobierno nacional, con un esquema macroeconómico, financiero, cambiario que está generando un desastre, una debacle productiva, industrial en particular, incluso turística, de servicios, está rompiendo todo.
Realmente, nada, nada anda, está todo parado y eso es la verdad. Hay muy pocas actividades, que incluso están hoy con dificultades, que pueden seguir funcionando, ni siquiera prosperar con un arreglo macroeconómico de este tipo, porque es salario estancado, salario pisado, dólar barato, jubilaciones bajas, ajuste en todos los rubros. ¿Quién va a comprar? ¿Por qué subirían los precios? Si nadie tiene poder de compra, no hay plata en el bolsillo, el dólar está quieto, los costos… Bueno, este es un país que le sirve a muy poquitos.
Y a mí, acá en Mar del Plata, digo, la industria, tenemos un tejido industrial incipiente, lo quisimos siempre balancear, que la matriz productiva no sea solo de servicios turísticos, porque entonces eso es estacional, intentamos eso, pero hay un tejido industrial que hoy está en crisis total, están cerrando textiles por la apertura de la importación, por el valor del dólar y por la falta de plata en el bolsillo. Están al mismo tiempo la pesca con muchas dificultades y está el turismo con las peores vacaciones de invierno de las que tengamos registro prácticamente.
Entonces, no funciona nada. Y quiénes tienen que hacerse cargo. Y bueno, acá estamos. Acá estamos para dar respuesta junto con los intendentes al daño que se está haciendo. Yo quiero decir que en materia en materia climática, en materia hídrica, lo que ha hecho en poco tiempo el Gobierno nacional, tengo una pequeña lista: subejecución de Fondo Hídrico Nacional, disolución de ENOHSA, privatización de AYSA, que está en curso, pero en el medio detuvo 300 obras de AYSA en todo el país, es agua y cloaca. Retiro de la delegación de la Cumbre de la COP 29, desfinanciamiento de la Ley de Bosques, entrega de los bienes comunes estratégicos con el RIGI, prohibición, prohibición del uso del término ‘cambio climático’. No se puede hablar ya de eso. Es una cosa realmente muy excepcional, muy extrema. Cierre del Instituto de Agricultura Familiar, abandono ante emergencias ambientales, bueno, eso lo hemos vivido en la provincia de Buenos Aires, ahora voy a ir a eso. Amenaza de retiro del país del Acuerdo de París. Son cosas que, bueno, uno quiere mantener obviamente el ánimo, pero son riesgosas, son peligrosas, son graves y tienen arreglo. Por eso decía, ‘nada es irreversible, todo tiene arreglo’. Pero es costoso, complicado, va a llevar tiempo reconstruir todo eso. Así que, estamos en un estado realmente de abandono absoluto por parte del Gobierno nacional en nada menos que uno de los principales problemas del planeta en este momento, de todo el mundo. Estamos a contramano prácticamente de todo, ¿no?
El cambio climático, la emergencia climática, la crisis climática es algo que, bueno, que uno podría teorizar, ver la evidencia científica, toda lo demuestra, por eso hablamos de terraplanismo, de negacionismo, todo lo demuestra, pero la verdad es que no hace falta ni siquiera ir a los papers, a los trabajos.
Y acabamos de tener acá, en nuestra provincia de Buenos Aires, hechos climáticos sin precedente en una sucesión de sequías inmensas de 100 años y después inundaciones que nunca habían ocurrido, distritos que no son tan conocidos como las inundaciones que tuvimos en el norte de la provincia de Buenos Aires, distritos que no son tan conocidos por esta emergencia, donde me dicen ‘bueno, tenemos acá un canal aliviador, un zanjón que aguanta 100 milímetros’, pero estamos recibiendo en el último tiempo y de manera permanente, prácticamente, caída de agua de 300 milímetros, no da abasto nada.
Yo creería que con toda esta evidencia con la que se chocan todos los días sería casi imposible negar el cambio climático, la crisis climática, y, sin embargo, tenemos un Gobierno nacional que no solo lo niega, sino que actúa en consecuencia de esa negación.
Todo lo que acabo de contar son medidas muy graves que ponen en riesgo a la Argentina, que ponen en riesgo a la provincia de Buenos Aires, a las localidades, obras que ha parado, pero además investigaciones, recursos que ha dejado de poner, presencias que hemos dejado de tener que son de muchísima gravedad.
Ustedes, discúlpeme que yo haga esto y lo ponga blanco sobre negro porque también estamos muy cerquita de unas elecciones, yo lo decía hoy, no no es solamente una queja, no es solamente un reproche, sino que es un llamado, que es una convocatoria, es una convocatoria, vamos a tener que elegir si queremos seguir así. Si esto está bien, si estamos de acuerdo, si no vamos a hacer nada. Bueno, sé que todos están haciendo algo, pero ahora hay una oportunidad inmensa. Después al final la traigo, porque quiero hablar un poco de lo que hacemos en provincia de Buenos Aires, que vamos exactamente a contramano, no solo porque sostuvimos este Congreso, o porque sostenemos la PreCOP, porque convocamos a las provincias, convocamos a los países vecinos, convocamos a las universidades, a los especialistas, a los organismos, sino también porque actuamos de otra manera. Vemos otra cosa, observamos otra cosa, creemos otra cosa y actuamos de otra manera.
En la provincia de Buenos Aires tenemos un plan hídrico histórico para el Gran La Plata. Ustedes saben muy bien lo que representó la enorme inundación. Bueno, el plan hídrico de La Plata es histórico, como es histórico también el plan hídrico de Bahía, no por el exceso de agua, por la falta de agua. En Bahía no hay agua potable, en La Plata no hay agua potable, un plan hídrico con inversiones enormes que tenemos que afrontar desde la provincia de Buenos Aires. Llegó Milei, cortó los fondos, las obras siguen, siguen porque no podemos darnos ese lujo, porque el costo es muy alto. Tengo que seguir con la readecuación del canal Maldonado ahora, porque lo que pasó en Bahía nos llevó a rever y repensar junto con expertos, junto con las universidades, junto con la comunidad cómo hacer para que esto no vuelva a ocurrir. Fíjense que estas cosas, lo saben los especialistas, cuando hay un cambio histórico en materia de precipitaciones o de eventos climáticos, cuando se convierte y se consolida una nueva situación y la verdad que la infraestructura urbana, pero en general, está preparada para otra cosa, entonces empieza a desbordarla y las inversiones tienen que ser multimillonarias. La adaptación al cambio climático exige enormes inversiones.
Nosotros sabemos que, para colmo, esto es grave porque la desigualdad norte/sur, la desigualdad entre los países ya nos pone en desventaja a los países emergentes, los países en vía de desarrollo con respecto a los países desarrollados. Este cambio que es planetario, que no lo generamos nosotros, porque eso lo quiero decir también y me parece que hay que reafirmarlo cada vez, nosotros somos acreedores en el mundo de los resultados del cambio climático. Nosotros podemos acompañar, tomamos las medidas, pero la verdad que quienes generaron la mayoría de los gases efecto invernadero, de los fenómenos que hoy están impactando en el planeta, son los que se tienen que hacer cargo con mayor proporción, con mayor protagonismo, porque si no lo que falta, somos las principales víctimas de algo que no generamos o no somos los protagonistas y somos los que tenemos que hacer el mayor esfuerzo en términos relativos.
Pero digo, el Canal Maldonado implica, es una obra de 300.000 millones de pesos, de 300 millones de dólares porque hay que hacer de nuevo para triplicar la capacidad de lo que tenía y 80 años funcionó. Pero si esto se repite, y la probabilidad es cada vez más alta, no va a funcionar más. Y esto habría que hacerlo para todas las ciudades y para todos los sistemas hídricos de la Argentina dado el cambio climático. Entonces, cuando el Gobierno lo niega, también se está ahorrando plata. Al negarlo está diciendo, ‘bueno, el problema no existe’. Y eso quiero decir de todos los negacionismos. De todos los negacionismos. Negar el cambio climático no hace que la gente no se inunde o que no pasemos sequías.
Así que yo le digo a Milei, que tiene que hacerse cargo de la realidad que estamos viviendo. No es que el Gobierno nacional porque es anarcocapitalista o porque quiere destruir el Estado no tiene ninguna incumbencia; está incumpliendo la Constitución nacional, está incumpliendo las leyes. No es así, no es que hacen lo que quieren y no hacen lo que no les gusta. Y lo estamos sufriendo.
Bueno, la ampliación del Río Luján, estuviste el otro día, Kato, lo vimos, es una obra que los invito a verla, construimos kilómetros y kilómetros de río, era recurrente, todos nos acordamos de las inundaciones de Luján. Esto no quiere decir que ante hechos extremos no vuelva a ocurrir, pero quiere decir que las probabilidades son mucho más bajas. Lo mismo con el plan maestro integral de la Cuenca del Río Salado. Hoy lo hablábamos con Alberto Gelené, intendente de Las Flores, la verdad que con esto que está pasando, de lluvias que hubo este tiempo, hoy tendríamos muchísimo más problemas que si no hubiéramos hecho, no hubiéramos sido el gobierno, la administración que más hizo en el Río Salado en la historia. En la historia.
Nos tocó a nosotros concluir la última etapa y hoy estamos, fíjense, es, si no me acuerdo mal, es cinco veces el canal de Panamá y dos veces el canal de Suez o al revés, pero es una obra faraónica. Canal de Panamá, Canal de Suez, bueno, lo que ya hemos hecho en el Salado representa un movimiento de tierra, de dragado, estamos triplicando el cauce, quintuplicando en algunos lugares, duplicando la profundidad, y estamos haciendo productivas millones de hectáreas de la provincia de Buenos Aires y menos frecuentes las inundaciones. ¿Qué problema tenemos? El Gobierno nacional paró su parte de la obra, no la va a hacer, ya dijo que la abandonó. Y eso es de una gravedad extrema. Es una obra que viene llevándose adelante.
Tengo que seguir con el tema de la erosión costera. Estamos acá, estamos en las playas atlánticas de la provincia de Buenos Aires, en nuestra costa y sabemos que hay un problema de erosión. Estamos haciendo, como no se hizo nunca antes, obras para evitar la erosión costera. Yo quiero agradecerle a cada uno a los intendentes, quiero agradecerle también a los especialistas, a los expertos, a nuestros ministerios, porque estamos haciendo obras que van a ser recordadas por muchísimo tiempo, porque cambian un hecho.
Cambian una situación que, bueno, nos va a dejar sin playa si no actuamos y lo estamos haciendo en varios tramos y lo vamos a seguir haciendo.
Yo quiero volver a lo que comentaba. Primero no es gratis. A ver, lo del CONICET, hoy hablaban de la investigación esta que se ha hecho famosa, que ha sido tan popular, tan interesante. Bueno, lo que tiene que ver con lo exploración acá, 300 kilómetros, por ahí, en grandes profundidades, lo que estuvimos viendo todos estos días que pone de relieve lo que significa tener un sistema científico tecnológico, un sistema universitario que forme sistemáticamente científicos, profesores, profesionales de renombre internacional, de prestigio internacional, premio Nobel, pero además nos destacamos como universidad pública en Argentina en muchísimas disciplinas con un enorme esfuerzo.
Bueno, hoy estamos ante un intento de desmantelamiento del CONICET. A mí me gusta porque se ha visto con esta investigación, se ha podido mostrar un pedacito, pero yo quiero darle el homenaje no solo a los que lo hicieron, sino a todos los científicos y científicas de nuestro país y de nuestra Provincia.
Porque bueno, perdón, muy breve, yo soy investigador del CONICET, estoy de licencia, estoy de licencia, pero soy investigador del CONICET, docente universitario, me he dedicado muchísimo tiempo a esto y sé que hay unas investigaciones cuyo resultado, cuyo producto se puede mostrar fácilmente, pero hay muchísimas, infinitas que muchas veces es difícil de comunicar, son difíciles de comunicar porque hacemos en la universidad pública ciencia básica, porque hacemos ciencias sociales, cuestiones que a veces no son aplicadas; a veces hay como una idea de que todo tiene que ser aplicado, bueno lo aplicado sin lo básico no existe. Primero hay que hacer ciencia básica. Y eso quiero decir, hasta puede haber empresas, yo valoro muchísimo la investigación aplicada, pero quiero decir que la investigación básica es algo que solo puede hacer la universidad pública, la universidad nacional, de la misma manera que ahora están contra las ciencias sociales, contra la historia, cómo va a ser la universidad pública, cómo va a vamos a pagar, cómo vamos a invertir en que se haga todo eso. Bueno, se ve, se ve, se ven las costuras de eso, se ven las intenciones. Lo que quieren es que la historia argentina la escriba otro desde afuera. Que la literatura argentina, como pasó tantas veces, estén los manuscritos en universidades de afuera, se estudie afuera, se explique de afuera. La verdad es que es un desprecio enorme por nuestras capacidades, por nuestro ser nacional, por nuestro orgullo de argentinos.
Entonces, me parece que hay cosas muy profundas en juego, que está en riesgo el INTA, el INTI, el CONICET, que está en riesgo el INA, que está en riesgo el Servicio Meteorológico Nacional. Que hoy se mantiene, y lo quiero decir, a pesar de los ataques, que son ataques presupuestarios, pero vienen acompañados también con alevosía, con alevosía de ataques simbólicos, de insultos, de acusaciones, así que yo también quiero rendir homenaje a todos los trabajadores y trabajadoras de los organismos que están bajo ataque hoy, que sepan que somos solidarios y que estamos acompañándolos en la medida en que podemos desde la Provincia.
Me parece que este Congreso, ya para terminar, consiste también en mantener vivas determinadas cosas, ¿no? Porque, a ver, los pibes y pibas que hoy no tienen becas universitarias, becas doctorales o becas de posgrado, ¿qué van a hacer? Que tienen esa vocación, ni hablar de los pibes y pibas de nuestros secundarios que quieren estudiar en la universidad y ven que la universidad está también en peligro, que se reduce, que los horarios, que ve todo esto y que se hace cada vez más costoso, más difícil. Bueno, acabo de visitar una de las sedes del programa Puentes. Yo les digo, porque muchos tal vez no saben, ahora que están tratando de cerrar universidades nacionales, nosotros tenemos 25 universidades nacionales con asiento en la provincia de Buenos Aires, pero hemos abierto 60, 60 centros universitarios en los pueblos del interior de la Provincia más pequeños, para que se pueda estudiar en cada una de las localidades, no haga falta irse, que a veces es prohibitivo para estudiar lejos de la casa. Además de que esto rompe familias a veces, que genera migraciones no deseadas, que genera desarraigo, todas las dificultades. Seguimos con eso.
Hace poquito hemos anunciado 50 becas para terminación de doctorado, acá está Salvarezza de la CIC, 50 becas de la Provincia para que pibes y pibas, que por los problemas que hay en Nación no pueden terminar los doctorados, por lo menos poder darles una ayuda y que no se tengan que ir, que no tengan que abandonar. Por eso, en la medida siempre de las posibilidades. Estamos ante un riesgo enorme, por lo simbólico y por lo material y por lo real, de un nuevo éxodo de científicos, de una nueva pérdida de talentos, de recursos, de ganas también, de sueños.
Yo veía el otro día una encuesta que se hizo entre estudiantes universitarios que empiezan los posgrados, quiero estudiar, pero no sé, no sé si esto se va a sostener, si no. No quiero ponerme en esto demasiado sensible, pero es lo que está pasando hoy, montones de pibes y pibas que podrían ser importantísimos científicos o profesionales o docentes de la Argentina y que hoy están en la disyuntiva, en el dilema de que ante el riesgo y la amenaza de desarticulación, de desfinanciamiento tienen que decidir, y algunos que han sido formados durante años, se da esta paradoja tremenda.
Nosotros con nuestra universidad pública, gratuita y de calidad formamos trabajadores, trabajadoras que luego se van a los países más desarrollados a llevar, bueno, está bien desde el punto de vista individual, no vengo a reclamar esto, lo que digo es que desde el punto de vista social es una suerte de despilfarro, el mundo del revés, con lo que nos cuestan las cosas tendríamos que poder retener y dar oportunidades en la Argentina. Pero en un país donde nos están planteando que la industria argentina no debe existir, lo dicen con esa crudeza. Dicen que es parasitaria del campo, que siempre ha vivido del sector primario. Después nos dicen que el sector primario, cuando se queja le dicen, ‘bueno, dedíquese a la timba financiera’. Les dijo que tienen que dedicarse al carry trade, a los productores porque le va mal con el dólar de Milei. Estamos en una Argentina antiproducción desde el Gobierno nacional. Y bueno, ¿para qué universidad, para qué ciencia, si no tenemos industria, si no tenemos desarrollo?
Entonces, es un paquete conjunto. Yo, Kato, creo que esa es la discusión, que nosotros acá no estamos discutiendo un elemento, sino un conjunto que hoy está bajo ataque en bloque. Entonces, vuelvo a lo que decía ya para terminar. La verdad que, en primer lugar, hay que intentar ponerle límite a esto. Y, obviamente, que quienes tenemos micrófono, quienes tenemos a veces medios, quienes tenemos responsabilidad, quienes tenemos, capaz, más visibilidad lo hacemos, nosotros desde la provincia de Buenos Aires, lo digo desde el día uno del gobierno de Milei, el Gobierno de la Provincia acompañó a todos los sectores que estaban luchando, jubilados, estudiantes, trabajadores, ahí había una bandera de la provincia de Buenos Aires, porque nosotros no vamos a abandonar a los que están luchando. Sé que genera situaciones raras, pero ahí estamos.
Luego como escudo digo yo, decimos nosotros, como escudo, como red para tenderle la mano, para acompañar, para ver hasta dónde podemos sustituir, cuestiones que debería hacer el Gobierno nacional, pero deja de hacer. Cuestiones que abandona o deserta el Gobierno nacional, terminar obra, terminar escuelas, terminar hospitales, los medicamentos oncológicos, los interrumpen el Gobierno nacional, ampliamos el Vademécum y así sucesivamente. Y quiero decir, paró las obras en las universidades nacionales con asiento en la provincia de Buenos Aires, decidimos y estamos retomando y terminando las obras en 22 universidades nacionales con asiento en la Provincia.
Pero bueno, hasta acá dar la discusión, dar la disputa, dar los argumentos, en la práctica hacer lo contrario porque estamos obligados a llevar adelante un mandato también, pero ahora hay una oportunidad enorme porque es el momento, llamémoslo, cúlmine, central, neurálgico de la democracia, son las elecciones. Ahora el 7 de septiembre hay elecciones. Nosotros hemos venido escuchando ‘¿qué podemos hacer?’. Bueno, hay quienes se movilizan, hay quienes discuten, quienes van a las redes, quienes simplemente a veces, porque lo he visto también, dicen ‘no, está re difícil’, y se ponen mal o bajan los brazos, bueno, hay todo eso. Ahora tenemos una oportunidad enorme, grandísima, porque ya no es de los dirigentes, ya no es de determinado gobierno, ahora es social, es colectivo, es general porque hay elecciones, hay elecciones el 7 de septiembre.
Yo creo que ahí es el momento, es el punto donde nosotros tenemos que ir a decirle al gobierno de Milei que hasta acá llegó con estas políticas. Hay que ponerle un freno a Milei en las urnas. Que es al mismo tiempo rechazar estas políticas, defender lo que se está haciendo, defender a nuestros municipios, a nuestras universidades, a los organismos, defender a los laburantes, defender a los empresarios, defender al turismo, defender a la pesca, defender también a quienes creen, conocen y saben que hay cambio climático y que hay que dar una respuesta, defender a quienes piensan, a quienes producen, a quienes escriben, a quienes difunden, a quienes enseñan, defender a los que la pelean todos los días.
Pero es, además de defender, poner bien alto nuestra voz para que se entienda que no es así, que no se puede, que no puede ir contra lo más profundo, contra la soberanía nacional, que no puede poner en riesgo la democracia, que no puede perseguir a los opositores y encarcelarlos, que no puede. Y esto se hace entre todos, y esto se hace con la boleta de Fuerza Patria. Muchísimas gracias a todos y a todas.