Inicio del ciclo lectivo para aspirantes a la policía municipal de Avellaneda
Buenos días a todos, a todas. La verdad que este es un acto que tiene mucha importancia, mucha trascendencia en la historia del manejo, de la organización, de la articulación de la seguridad en nuestra provincia de Buenos Aires.
Probablemente pase desapercibido para los medios nacionales, probablemente los medios porteños, digo nacionales, pero la verdad que son los medios porteños, no prestan atención a las cuestiones complejas, profundas y a veces novedosas y sobre todo positivas que ocurren en nuestra Provincia, aún en marcos tan complicados como el que tenemos hoy con el actual Gobierno nacional. Voy a empezar por ahí.
Ayer dimos inicio en la Legislatura, ante la Asamblea Legislativa, a lo que son las Sesiones Ordinarias de nuestra Cámara de Diputados, de nuestra Cámara de Senadores y también seguramente entre tantas cosas que se dijeron pasó de largo, pero comentamos y anunciamos la presentación de una ley que tiene que ver con esto que estamos haciendo hoy acá que voy a simplemente sintetizar, ya lo ha comentado Jorge, lo ha comentado Javier, nuestro ministro.
Es algo, como decía, muy importante, pero no es una decisión, no es un paso desenganchado, separado o independiente de lo que venimos construyendo hace seis años en la seguridad y en la Policía de la provincia de Buenos Aires. Nosotros recibimos, lo comentábamos ayer, en un tramo bastante extenso, la vez pasada en la apertura de sesiones también. Lo hicimos largamente, porque se han acostumbrado los medios porteños, parte de la oposición a recurrir al marketing, recurrir a las frases de impacto, ¿no? ‘Baño de sangre’, ‘desastre’. Y entre esas tantas cosas dicen que nosotros no hablamos, no nos referimos a temas vinculados a la materia de la seguridad.
Entonces, ayer hicimos una síntesis, pero le dimos importancia, primero, a la situación en la que recibimos la seguridad y la Policía de la Provincia. No me voy a extender, no me extendí ayer tampoco porque ya es la prehistoria, prácticamente 6 años atrás, y porque también ya referirse a quienes eran los responsables, a Macri, a Vidal o a Ritondo, parece algo antiguo y sin importancia. Pero yo quiero volver al punto de origen porque si no se pierde la perspectiva y sobre todo se pierde la evolución, se pierde el desenvolvimiento de la enorme y profunda transformación que estamos haciendo en la seguridad de la Provincia.
Recibimos un sistema de seguridad, pero particular realmente una Policía de la Provincia absolutamente destruida desde el punto de vista de la formación, destruida desde el punto de vista de los recursos, de los salarios de la Policía, desde el punto de vista de la tecnología, desde el punto de vista de la organización y desde el punto de vista del equipamiento.
Recibimos una Policía provincial en ruinas. Eso no se le puede atribuir plenamente a la pésima cuestión que nos antecedió. Por supuesto que había sido un proceso que, acumulativamente y de manera sistemática, vino a poner a la Policía de la Provincia en un escalón muy bajo, también, en algo central para una fuerza de seguridad, que es su prestigio. Hablar de la bonaerense, ¿se acuerdan? La maldita policía.
Bueno, y eso fue una construcción, por supuesto que uno se lo puede atribuir a determinados intereses, a determinadas cuestiones políticas, a determinadas campañas, pero la verdad es que había habido y hubo históricamente una cantidad de episodios que de alguna manera fueron sedimentando esa mirada.
Yo se lo dije desde el primer día a las autoridades de nuestra policía, que es que había que reconstruir esa legitimidad y que había que reconstruir ese prestigio. Es muy raro que quienes cuidan a los ciudadanos, a las ciudadanas aparezcan como un peligro, como enemigos, como cómplices de aquello que se quiere combatir.
Es imposible prácticamente, y eso venía tan establecido, formaba parte ya prácticamente de un folclore, de un hecho cultural, que había que hacer muchísimos esfuerzos, de todo tipo para revertir esa mirada negativa.
Repito, si uno piensa que el que lo está cuidando es una amenaza, o es cómplice de aquello que se quiere combatir, o de lo que se quiere cuidar, la verdad que es prácticamente imposible. El que te tiene que dar seguridad te da miedo, sospecha, por sus vínculos. Bueno, es fácil entenderlo, pero es muy fácil, muy fácil comprender que hubo hechos concretos que llevaron a esa situación.
Sin ir más lejos, un tiempito antes de que yo asumiera como gobernador hubo un enfrentamiento armado, acá en este municipio, entre fuerzas federales y la Policía de la provincia de Buenos Aires. Sí, sí, en una estación de servicio, por un tema de narcos. Bueno, pero fíjense, ¿qué le puede explicar uno a la sociedad, qué le puede explicar uno a la gente? Y fíjense que además eso ocurrió en uno de esos gobiernos, tradicionalmente aspectados por la derecha internacional, nacional, que tienen una mirada del punitivismo, de la importancia de la seguridad, que tienen una mirada aparentemente donde la seguridad es todo, y esos discursos…
Bueno, lo vimos, a un tipo hoy acusado por el narco, candidato de Milei que lo tuvieron que bajar y su frase era ‘cárcel o bala’, y nos corría a todos nosotros a ver que hacíamos, a jueces federales, jueces provinciales, a la Justicia, al Ejecutivo, al Legislativo, nos corría a todos con ese discurso marketinero de impacto, morboso y absurdo y sobre todo falso, mentiroso, y la verdad que canalla, pero bueno, ahí estaban, y le daban prensa, le daban lugar y ahora, ¿dónde está Espert? Y ahora, ¿dónde está Milei, que era el que promocionaba a Espert? Que terminó en este derrotero.
Veníamos de un gobierno así, que tenía un discurso, bueno la misma Ministra de Seguridad, y que nos corría a nosotros o nos acusaba a nosotros de que no nos importaba la materia. Y fíjense, yo tengo una prueba de que esas son todas palabras y todas mentiras, lo que hicieron con la seguridad en la provincia de Buenos Aires, gobernaron la provincia de Buenos Aires, la Nación y los Policías de la provincia de Buenos Aires, la Policía de la provincia de Buenos Aires sufrió junto con todos los trabajadores del Estado provincial una reducción en sus ingresos, pero una reducción que fue del 20% durante el gobierno de Vidal para todo el sector público, pero del 35% para los agentes de la Policía de la provincia de Buenos Aires, para sus autoridades.
O sea que la exprimieron, la asfixiaron, pero además, los chalecos antibalas todos vencidos, las armas no funcionaban. Mandábamos… ¿No fue así, Javi? Las armas no funcionaban, no estaban inspeccionadas, no había práctica de tiro. Un cadete de la Policía de la provincia de Buenos Aires se recibía de la Vucetich, donde la verdad que hacía más teoría que práctica, y después nunca más se reentrenaba. Nunca más.
Entonces pasaban los años, tenía un enfrentamiento, el arma no funcionaba, el chaleco estaba vencido. Patrulleros, 790 patrulleros para cubrir 1.100 cuadrículas. Y eran chatarra. Así que ahí está. Se llenan la boca hablando de la seguridad, es un tema en su agenda, corren a todos, insultan, agreden a todos y cuando les toca hacer, cuando les toca gestionar, no hacen nada. Predomina el ajuste y predominan los negocios. Y así dejan abandonado al pueblo.
Está pasando eso mismo hoy con un gobierno de la misma inclinación, del mismo perfil con las Fuerzas Federales. La Prefectura no tiene lanchas, la Gendarmería no tiene helicóptero, no tienen equipamiento, no tienen efectivos. Están, la verdad, desvalijando a las Fuerzas Federales.
Porque termina predominando el negocio y el ajuste. Y la verdad que quiero decirlo hoy para que quede muy claro: tenemos que fortalecer la seguridad, tenemos que mejorar en seguridad, pero con la motosierra no se cuida a nadie. La seguridad y es lo que vengo a decir, necesita, como estamos viendo hoy en Avellaneda, como vemos en la Provincia, presencia del Estado e inversión real y genuina. Si no, palabras, cháchara e insulto. Se necesitan recursos, pero también ideas.
Decía, 790 patrulleros recibimos para toda una provincia de 370.000 kilómetros cuadrados, 135 municipios, una provincia inmensa, 17 millones de habitantes, 790 patrulleros, viejos porque ya desde el ‘17 no renovaron nada, pararon todas las obras, destruyeron todo. Pero, así y todo, no era lo más grave, lo más grave que era una policía anarquizada. Era una policía sin disciplina, sin mando. Yo lo cuento porque ocurrió así y lo vi la primera vez que fui a Casa de Gobierno, incluso a hacer la transición con la Gobernadora anterior. Los agentes de nuestra policía no saludaban. Era una cosa de disolución de la institución. Y de una falta de espíritu de cuerpo y de una falta también de mando. Eran muchas cosas a la vez.
Y la verdad que emprendimos un camino que no fue ni ampuloso, menos todavía hacer bandera. Nos pusimos a trabajar desde el primer momento. A trabajar en el reequipamiento. Es una inversión que hicimos de la Policía en la provincia de Buenos Aires que no tiene precedentes. Entregué, junto con el Ministro, en estos últimos días, ya más de 9.500 patrulleros. 9.500 patrulleros. Cambiamos todas las armas, los chalecos.
Es mucho, son muchos elementos, muchos componentes, porque como dice Javier, necesitás una policía equipada, necesitás una policía formada, necesitás una policía profesional, necesitás una policía que sea honesta. Pero aún así, los problemas de inseguridad no se gestan. No se van dando, no van teniendo lugar sólo en el momento en que ocurre el delito. El problema nuestro no es únicamente que cuando el delito ocurre tengamos ahí la capacidad, junto con la Justicia provincial, nacional, de encontrar al responsable, y castigarlo, si no que es previo también.
¿Por qué llega un pibe, una piba, a portar un arma? ¿Por qué se encuentra en esa situación? Todas las carencias que eso implica, los lugares que han fallado, los errores que hubo son previos y muy anteriores, que tiene que ver con la familia, que tiene que ver con las condiciones de vida, que tiene que ver con que seguramente no va a la escuela, que seguramente no va al club, con que seguramente está excluído, con que seguramente no hay condiciones en su familia.
Son muchas cosas, es un compuesto que tiene muchos elementos y que excede con mucho a la Policía y a la Seguridad, incluso a la Justicia y al Régimen Penal. Es previo. Y la verdad que en nuestra reorganización de la Policía, más allá del equipamiento, además de la formación, modificamos completamente la formación.
Esto lo quiero decir, hubo una época que hubo una policía distinta que se dividió en dos la policía y los nuevos agentes de la Policía se formaban en seis meses. Seis meses, un arma y a la calle. Y es evidente. Y como decía recién una formación eminentemente teórica, en un pizarrón. Había que modificar la formación, los planes, los modos de formación de la Policía de la provincia de Buenos Aires. Extendimos, eso que fue seis meses, que si no era un año, a 18 meses. Pusimos una parte práctica con mucho énfasis. Estuvimos, y los invito a los que quieran ir a ver, a los jueces, fiscales, que vayan a la Vucetich, donde hemos armado incluso escenarios actorales para reproducir determinadas condiciones, para que no sea la primera vez que se enfrente un agente de nuestra policía en la calle. Entonces, cómo desarmar, cómo atender cuestiones de violencia en un domicilio, cómo llevar adelante diferentes situaciones.
Pero eso implicó una inversión muy grande, y sobre todo, una convicción muy fuerte que había que formar distinto y había que hacerlo de distintas maneras porque venía fracasando lo que se había hecho anteriormente.
La tecnología, estábamos en cero. En cero o negativo. Esos 790 móviles no tenían GPS lo llamaríamos, AVL es el policial, o sea, no sabíamos dónde estaban los patrulleros. No podíamos saberlo.
Entonces, fíjense, el 911. Se llamaba a la Policía por una emergencia y se le decía ‘bueno, estoy teniendo tal situación’. ‘Bueno, ¿dónde estás?’. ‘Bueno, en la tercera puerta, ahí, en los lugares rurales’. No se podía identificar dónde estaba, un rato largo explicando dónde estaba y después buscando a ver si había, como en esas viejas películas, a ver si un móvil por la radio diciendo ‘¿hay alguien cerca?’, o llamando a la comisaría, a ver si se podía destinar.
Tuvimos que hacer una revolución tecnológica, tanto en el 911, que hoy cuando alguien llama al 911, por acuerdo con las compañías telefónicas, se identifica desde dónde se hizo la llamada con el GPS del teléfono. Con lo cual, hay que preguntar pero ya sabemos dónde está ocurriendo la cuestión. Y del otro lado, todos los patrulleros y buena parte de nuestros agentes de Policía también geolocalizados, con lo cual no hay que ver si hay disponibilidad sino que directamente sabemos cuáles son los recorridos de los móviles, qué tenemos cerca y presente, y se han reducido tremendamente los tiempos de respuesta. Es concreto, es real.
Y me parece que, además, en esto nos da una tranquilidad que le da también al sistema judicial. Sabemos dónde están los móviles, dónde está la policía, dónde se produjo la llamada, desde que pusimos a funcionar como corresponde y con la inversión que corresponde ya no hay más zonas liberadas en la provincia de Buenos Aires. Porque no puede haber, porque sabemos dónde están, ¿cómo te dicen ‘no había nadie’? No, si había un móvil, lo hemos visto en bastantes ocasiones, un móvil que pasó tres veces, cuatro veces, tal vez una cuadra.
Entonces, tenemos otro manejo, otro dominio con la tecnología. Tenemos planificación, fortalecimos el área investigativa, la de inteligencia criminal, no había laboratorio, no había nada, pero nada de nada. Parecía -o más bien- estaba hecho a propósito. Entonces no había control, no había conocimiento, no había información. Hoy tenemos un área de análisis criminal, estadístico pero también vinculado con los tipos de delito y, lo más importante de lo que quería hablar, además de todo esto, formación, tecnología, hemos hecho una reorganización, una reorganización que pasó de largo. Tal vez por suerte, porque sabemos que sometidos al asedio mediático que estábamos y a las campañas que se hacen, tal vez si se daban cuenta lo hubieran atacado también, como tantas cosas buenas que se hicieron, como los viajes de egresados, las Casas de la Provincia, tantas cosas, ¿no? Y que después complica más.
Pero una cuestión que estaba en juego, en la que Jorge ha sido un protagonista también, en las discusiones profundas de la naturaleza y la estructura del sistema de seguridad. Había vieja discusión en esta provincia, que tiene que ver con la salud, que tiene que ver con la educación, que tiene que ver con la seguridad también, que es la cuestión de las autonomías municipales. Siempre se plantea así, la autonomía municipal. Y yo a eso, que es a veces un reclamo de algún sector, siempre le doy la misma respuesta: ¿qué querría decir ‘autonomía municipal’? Que cada municipio es como si fuera una provincia, que tiene su salud, su seguridad, su justicia propia, como una especie de soberanía propia, y como tiene esta idea de autonomía, una independencia. Hace lo que quiere cada municipio, vamos a tener 135 políticas educativas, 135 políticas de seguridad… Y yo no quiero decir qué es mejor o qué es peor, o ponerme a decidir. Lo que sé es que eso no funciona. Es un poco lo que plantea Milei con respecto al federalismo a nivel nacional. Se corre el Gobierno nacional y, teóricamente, cada una de las provincias hace lo que quiere. No es que hace lo que quiere, entonces compiten y a una le va mejor y a otra le va peor. Lo que pasa es que eso lleva a la disolución y a la absoluta imposibilidad de coordinar y armar y pensar un país o una provincia. No es así. No funciona así.
Y fíjense más, porque es muy perverso. Es muy perverso. Tiene que ver con una idea de disolución nacional, de achicar los ejes decisorios, porque eso le da muchísimo poder a los poderes fácticos y reales. Es más fácil si los recursos naturales se manejaran desde un municipio, desde una provincia para una gran petrolera internacional, que tal vez tiene más facturación que el PBI de un país entero, o para una gran minera enfrentar a un gobierno más pequeño, más débil finalmente, con menos recursos. Entonces, tal vez, para salvarlo, un día que no puede pagar los sueldos arreglan una concesión a no sé cuántos años, o cosas por el estilo. Y eso es lo que pasó también durante la década de los noventa con el sistema de salud y con el sistema de educación cuando lo provincializaron. Lo fragmentaron, lo fraccionaron. Lo partieron en pedazos, y entonces, obviamente, pierde su espíritu, pierde su cuerpo, pierde su financiamiento, porque en general estas descentralizaciones son sin financiamiento y después queda una especie de rompecabezas, un mamarracho cada vez menos robustos, menos firmes, menos claros y, sobre todo, menos potentes.
Entonces en esta discusión de la autonomía, a veces la cuestión de la Policía municipal se entendió como un cuerpo policial que depende del intendente, totalmente separado de la Policía de la Provincia. Bueno, eso es para desgracias. Eso inevitablemente conduce a las contradicciones, a la desarticulación, hasta a las disputas territoriales. Entonces, era una cuestión que había que resolver. Y hoy damos este paso porque venimos trabajando fuertemente con las estaciones de la policía.
Miren, no quiero extenderme tanto más, pero sí quiero contar un poco hoy que estamos acá, con un poco más de detalle lo que hicimos. Cuando nosotros llegamos, la Policía tiene diferentes cuerpos y diferentes secciones, donde está la Policía de la Mujer, DDI, está el Comando de Patrullas, están los cuerpos especiales, como puede ser la Motorizada, como puede ser la UTOI, como puede ser el GAD. ¿Qué pasaba? La mayoría de esos cuerpos y de esas secciones de la Policía se manejaban centralizadamente desde La Plata. Entonces, claro, tenían razón. En el territorio, la organización, el patrullaje, las cuadrículas, el mapa del delito, si es que existía, se decidía lejos del conocimiento real, concreto, directo y cotidiano que tiene el municipio. Entonces decían, ‘bueno, pero estamos patrullando donde no tenemos los problemas’. Y eso además tardaba, era lento, era poco dinámico. Y el delito es dinámico, incluso cuando en un municipio, por ejemplo, se fortalece la seguridad, vemos que entonces tal vez una parte de lo que ocurría empieza a pasar en zonas vecinas. Y esto, la verdad que nos hace entender que el problema del delito y del crimen es un problema orgánico e integral, que no se puede abordar por las partes.
Entonces, lo que hicimos nosotros es, no plantear que los municipios deben estar separados y autónomos de la Provincia, sino ver cómo articularlo. Para eso creamos las Estaciones de Policía y pusimos un jefe de Policía en cada distrito, que tiene bajo su mando a todas las partes de la Policía que actúan dentro del distrito. Porque si no, no podía ser que estuvieran no sólo descoordinados con el municipio, sino descoordinadas a veces entre sí, con políticas distintas y no generando esa acción conjunta, esa articulación que le da más potencia, más energía y más capacidad.
Entonces, ni fuimos a la centralización completa que había, ni fuimos a la desarticulación y a la autonomía completa. ¿Qué hicimos? Coordinamos, articulamos y trabajamos en conjunto con los 135 distritos y con los 135 intendentes de la provincia de Buenos Aires. Cada municipio tiene su propio jefe de Policía, tiene su Plan Integral de Seguridad, que coordina, articula y se potencia con el Plan de Seguridad de la provincia de Buenos Aires.
Al mismo tiempo, todo esto fue posible por la tecnología también, el sistema multiagencia. Esa información que tenemos nosotros en Puente 12, que tenemos en nuestros cuarteles policiales, que sabemos dónde están, los mapas del delito, dónde sonó el teléfono del 911, dónde andan los patrulleros. Bueno, esa información la empezamos a compartir con cada uno de los municipios, con cada secretario de Seguridad, con cada intendente. Con lo cual, cuando suena el 911, que a veces es para llamar a la Policía, pero a veces es a los Bomberos, a veces al SAME, a la ambulancia; bueno, hoy está compartido con el municipio y podemos actuar de manera coordinada, con sinergia, de manera más fuerte y más eficaz.
Esos son pasos que anteceden a lo que estamos haciendo hoy, que tiene que ver con una idea de Jorge, que también la escuchamos en Escobar, acá está Beto Ramil, pero con Ariel Sujarchuk, la escuchamos en Ezeiza, varios municipios, que estaban planteando la posibilidad de tener una fuerza de policía propia, una Policía Municipal, pero no hacerlo de manera desarticulada, de manera colgada, ajena a lo que ocurre con el sistema de seguridad. Y hoy no lo pueden hacer por los cambios que hicimos, porque el jefe ya reporta y habla con el intendente, con el secretario de Seguridad, ya está coordinado y articulado.
Entonces, necesitábamos darle cuerpo y darle forma a un nivel más elevado, a una etapa más elevada, una nueva etapa, una etapa superior con lo que venimos haciendo. Que es que cada municipio puede tener una fuerza policial propia, pero cuya condición es que esté en completa articulación y trabaje en conjunto, afinado como una orquesta, como un violín, junto con la Policía de la Provincia.
Te felicito, Jorge. Esto es un modelo que se va a replicar, que eleva nuestra capacidad operativa, nuestra capacidad de prevención y que nos asegura que todos los componentes, como decía el Ministro, del programa Entramados, el programa Entramados que hace que si encontramos a un menor cometiendo un delito, la primera vez ya damos intervención a jueces y fiscales, al Sistema Judicial, lo tiene la Provincia, pero también al municipio, y la parte de niñez del municipio, porque ahí falló algo muy básico, primordial, que tiene que ver con la familia, que tiene que ver con sus condiciones. Miren, cuando un menor comete un delito grave, después uno va a ver en qué condiciones llevaba adelante su vida, su existencia, y encontramos situaciones, les digo, a veces de terror, de abuso, de violencia dentro de la familia, a veces también situaciones económicas desesperantes. Es un combo, es un combo, no es que lo habitó un demonio de pronto, o un maleficio. Eso tiene una causa y tiene una evolución. Por supuesto que hay de todo tipo de casos pero, ¿qué tenemos que hacer? Tempranamente actuar, y ese es el programa Entramados, y no lo podíamos hacer sin los intendentes e intendentas de nuestra provincia de Buenos Aires. La primera vez que comete el delito tenemos que ver, y generalmente son delitos leves, empieza de alguna manera una riña, un arma blanca, algún tipo de hurto, pero después ese menor podría tener una trayectoria criminal que pase de esto amateur, como dice el Ministro, a formar parte como soldadito de un sistema de venta de droga, o de alguna banda, entonces después se lo utiliza.
Entonces es importantísimo intentar cortar esa trayectoria, cambiarle el rumbo, darle otras posibilidades. Para eso tenemos que tener una batería de políticas, de recursos, estamos poniendo recursos desde la provincia de Buenos Aires, y es lo mismo, no es Provincia o Municipio, es Provincia y Municipio. Es esto.
Pero claro, necesitamos también un respaldo legal para darle todas sus funciones y su entidad a las policías municipales. Ayer anuncié, como dije recién, tal vez pasó de largo, pero le vamos a pedir a la Legislatura bonaerense que rápidamente trate y apruebe las leyes que necesitamos para que esto sea algo institucionalizado. Así que, una integración entre Provincia y Municipio, una integración entre las distintas áreas de gobierno que tienen que ver con la seguridad, no de manera involucrada directamente con la Policía, pero sí con todo lo que hace a construir, como dice el Ministro, la seguridad de la Provincia.
En esta línea también hemos avanzado muchísimo, y lo tengo que reconocer, en nuestra articulación y en nuestro trabajo conjunto con el Poder Judicial de la provincia de Buenos Aires y con la Justicia Federal. Muchísimas gracias jueces, fiscales provinciales y federales. No podríamos hacer nada de lo que hacemos. Porque también hay un deporte, un oficio, que es tirarse la pelota, cuando los hechos ocurren, bueno, el intendente podría decir es culpa de la Provincia, la Provincia decir es culpa de la Justicia, los medios decir que es culpa de todos. La verdad que no es por ahí. Más allá de las discusiones y las polémicas ante cada situación, más allá de la política y el marketing, yo creo que la cuestión no es tirarnos la culpa unos a otros, sino empezar a trabajar en conjunto, de manera articulada, de forma permanente, con seriedad y con compromiso. Eso es lo que yo digo que vinimos a hacer desde nuestra Provincia, no buscando culpables sino solucionando los problemas antes de que pasen.
Así que lo último que me queda es hablarle a los cadetes, a quienes van a formar parte de la Policía Municipal. Agradecerle a la UTN, también bajo ataque, está bajo ataque el laburo, está bajo ataque el salario, está bajo ataque la universidad, la ciencia, la tecnología, así que nuestro respaldo, nuestro apoyo a las universidades nacionales, provinciales. De acá salen ingenieros, es una locura, es un suicidio social y colectivo el que está haciendo el Gobierno nacional. Es un crimen.
Vemos que los países compiten a ver en cuáles se reciben más ingenieros, o en todas las especialidades, pero digo con la exigencia tecnológica actual, bueno, es imprescindible. Leía el otro día, no sé si el dato es exacto, que en China por año hay 1.200.000 ingenieros. Tiene mucho que ver con el papel que tiene en la revolución tecnológica, y bueno, acá tenemos un Gobierno nacional que acaba de cortar todos los fondos para las escuelas técnicas, que está ajustando como nunca al sistema universitario, científico y tecnológico.
Yo quiero decir que eso está exactamente a contramano de lo que hay que hacer en la Argentina, que eso es grave, que compromete el porvenir y que en la provincia de Buenos Aires pensamos distinto, hacemos distinto y vamos a cambiar también lo que están haciendo en el Gobierno nacional.
Ahora, a los cadetes que han tomado una decisión vocacional, que están haciendo un entrenamiento y una preparación muy exigente, que también han decidido arriesgar su vida, porque de una forma o de otra van a estar en la calle en momentos difíciles, así que un agradecimiento, darles fuerzas para eso y también a sus familiares que hoy nos acompañan.
En esta escuela quienes se ocupan de la formación, para que se entiendan bien lo de la integración, los convenios que firmamos, se ocupa de la formación nuestra área de formación del Ministerio de Seguridad y de la Policía de la Provincia, o sea que ya desde el comienzo, desde el origen, desde el nacimiento las fuerzas están integradas, la mirada, el enfoque, la perspectiva, los métodos están integrados, eso es importantísimo. Pero es importantísimo también dejar esto instalado como una política pública en la Provincia, como una política que tenga continuidad en el tiempo, es fundamental.
Nosotros todo lo que pudimos hacer, lo que uno ve en materia de estadísticas, tiene que ver con que han sido 6 años consecutivos de aplicar las mismas políticas contra viento y marea, recibiendo a veces, injustamente, campañas, insultos, nosotros seguimos trabajando.
Yo creo que la clave está ahí, tener muy claro para dónde queremos ir, pero tener muy claro, sobre todo, para quién trabajamos y a quién servimos, que es única y exclusivamente al pueblo de la provincia de Buenos Aires.
Muchísimas gracias a todos, a todas. Gracias, Jorge, vamos a replicarlo, y estamos haciendo historia en materia de seguridad. Muchas gracias.