Marcha de las Madres de Plaza de Mayo en homenaje a Hebe de Bonafini

Compañeros, compañeras, antes que nada agradecerles a quienes me acompañan hoy, o a quienes más bien acompaño yo, a quienes son un verdadero símbolo, pero mucho más que eso, son quienes impulsan en cada uno de nosotros, desde adentro, las acciones más nobles, más heroicas, de mayor entrega militante. Quiero primero que nada un enorme aplauso para las compañeras, las Madres de Plaza de Mayo. 

No es un día fácil para hablar, yo quiero agradecer esta invitación, ustedes saben lo que representaba para mí, pero como uno más de millones y millones de argentinos y argentinas de mi generación, de las anteriores y de las siguientes, lo que representaba a quien estamos homenajeando hoy en esta marcha, estamos homenajeando a la que siempre puso el cuerpo… Estamos hoy homenajeando a la que nos enseñó tanto, a la que siempre tenía la palabra justa, a la que no temió nunca a los poderes establecidos, a la que enfrentaba -como ellas- con su cuerpo, cuando hacía falta con su palabra, pero sobre todo con su inteligencia y con su coraje, a la que enfrentó desde la dictadura militar en aquel momento, a todos los que en la historia argentina posterior seguían representando los mismos intereses.

Hoy estamos acá para recordar a Hebe Bonafini, hoy estamos acá para homenajear a Hebe y con Hebe a las Madres y a quienes dieron la lucha y que hoy vuelven a ser víctimas del intento de ninguneo, de tergiversación, de persecución que sufrieron entonces. 

Hoy estamos acá para decir con fuerza que son 30.000 compañeros y compañeras desaparecidos y que no va a venir ningún mentiroso, ningún ignorante, ni ningún lacayo del poder económico y extranjero, a discutir lo que en Argentina es una bandera para siempre: Memoria, Verdad y Justicia. 

Por eso, y para terminar, quiero decir que todos los días y cada día, cuando uno está enfrente de una dificultad, de un desafío, recuerda y se pregunta qué diría Hebe, cuál sería la palabra de Hebe, que de la misma manera que cada día y todos los días la extrañamos, yo pienso y estoy convencido de que la mejor forma de paliar, la mejor forma de contraponerse al dolor que nos deja la pérdida de Hebe, la mejor forma no es sólo recordarla, sino hacer exactamente lo que Hebe quería que hiciéramos, luchar, luchar y luchar. Muchas gracias.

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