Nueva celda sanitaria en Salto

Muchas gracias. Muchas gracias, Camilo. Decía porque nos avisaron que no iba a estar hoy el Curita, pero no se respira el olor horrible que había, sino que se respira acá el aire fresco de la gestión, se respira acá el compromiso con la comunidad, se respira entonces lo que el Curita muestra en cada una de las obras, en cada una de las decisiones, que es un trabajo incansable, inagotable, muy prolongado, pero como vos decís, yo también valoro mucho porque tal vez un intendente asume y tiene un montón de proyectos, lo lleva adelante, pasa el tiempo. Se sigue haciendo aún gestionando bien, pero qué es lo nuevo, qué es lo original, qué es lo que cambia. Bueno, para emprender una decisión de esta envergadura, que cambia la historia de un municipio, la historia de una ciudad, la historia de un pueblo, como terminar con la vergüenza que significaba, con el peligro que significaba, con el deterioro para la salud, con las malas condiciones de trabajo, que significan los basurales a cielo abierto, es un ejemplo para nosotros lo que hicieron Camilo, Curita y a todos los compañeros y compañeras que trabajan acá en Salto. 

La verdad que yo podía haber venido acá antes, pero esto era una pila de basura, interminable. Era un océano de basura, un océano de basura, me decía Camilo recién, donde cada vez que uno observa lo que pasa con los basurales a cielo abierto, bueno, se incendian, además de quienes trabajan en condiciones infrahumanas, peligrosas, malas, además de lo que contamina, además de lo que arruina paisajes tan preciosos, tan hermosos, tan lindos como este, además de todo eso, lo que significa cuando se queman, el humo. Me decían que ya era prácticamente un hecho endémico, acá en Salto, tener el humo, que es ese humo, el humo que viene del basural, basura que se está quemando. 

Y esa paradoja, Dani, tan extraña que es que todo proceso productivo, todo, hasta el más virtuoso. La vida en general genera algún desperdicio, genera algún residuo y uno cuando lleva adelante, como vecino, como vecina, sin saber, sin pensar su vida cotidiana está produciendo, labura, consume, pero no sabe que al mismo tiempo eso tiene un subproducto, o lo olvida, porque es la bolsita de basura. Después se acuerda o reflexiona cuando pasa por esas pilas enormes de basura, cuando respira y siente esos hedores espantosos, cuando se entera de la contaminación de las napas o de la gente que se enferma o ve las condiciones tremendas de algunos que se ganan su existencia cirujeando entre esa basura, consiguiendo algo, pero al mismo tiempo exponiéndose y cada tanto hay alguna tragedia vinculado a eso.

Bueno, esto ocurría en Salto, ocurría en más de 80 basurales a cielo abierto en la provincia de Buenos Aires, y cuando creamos el Ministerio de Ambiente, viene la primer ministra de Ambiente de la provincia de Buenos Aires, a la que le quiero agradecer porque vino y dijo ‘vamos a trabajar, vamos a estudiar y vamos a cerrar algunos de los basurales’.

Pero tiene que ver con algo tan primario, tan obvio, pero que bueno, así como hoy tenemos esta… Ahí, no sólo no está el humo, no sólo no está la basura, sino que ahora hay pasto, hay un terreno verde donde se dispuso de aquellos residuos y tenemos esto acá atrás, las celdas de disposición, que nos van a permitir a nosotros con la nueva basura, con los nuevos residuos que se generen, bueno, decía Daniela, la menor cantidad posible que se disponga en un lugar sin riesgo para las personas, para el ambiente, sin riesgo para la comunidad, sin esos paisajes apocalípticos que genera, donde uno ve, la pampa, la provincia de Buenos Aires, nuestras grandes y hermosas extensiones de tierra y por acá y por allá esas pilas de basura; se vuelven como parte a veces de la topografía, del paisaje, ¿no? En algunos que estuvimos, y que estábamos cerrando también, nos decían metros y metros, me decían, unas alturas que eran prácticamente sierras de alto de basura. Y eso, ¿qué destino iba a tener? ¿Qué era lo que indicaba toda proyección y toda especulación? Que eso iba a seguir para siempre, porque venía desde siempre; y genera contaminación, genera humo, deteriora la salud, es un asco, pero parecía imposible. Parecía imposible porque es un tema estructural y que es una cadena que tiene muchos eslabones y muchos elementos que se necesitan entre sí, no es un tema como simplemente ir y construir algo y poner los ladrillos, esto forma parte del proceso, del metabolismo permanente de cada una de las ciudades, de cada uno de los pueblos, de la sociedad, qué hace con esos desperdicios, qué hace con ese residuo. 

Lo primero que hace Daniela, que es muy importante desde nuestra perspectiva, es no llamarlo ‘basura’, porque basura es todo lo desechable, pero los residuos que va generando una ciudad, que genera cualquier proceso productivo de consumo, hay una parte que es aprovechable. Es más, que es económicamente rentable aprovecharla. Es decir, que además hay un despilfarro, se tira como basura algo que por la vía del reciclaje, de la economía circular se puede convertir en riqueza y en valor. Se está destruyendo valor de alguna manera, porque el reciclaje de materiales, de los plásticos, el reciclaje de la parte de la basura orgánica que después va a compostaje y figura y funciona como abono para diferentes producciones, bueno, hay cosas para hacer. Si uno lo toma como basura, lo mete en una bolsa y después lo pone en una pila, pasa lo que pasó durante tanto tiempo. 

Hay un cambio que es una inversión, pero hay un cambio que es en la cabeza, que es cultural, que es tomar conciencia. Y lo digo porque siempre nos llamó la atención, uno que es de otra generación, la verdad, que los pibes y las pibas, hay mucha más conciencia, a muchos de nosotros nos enseñó la separación, nos enseñaron a separar los residuos nuestros hijos. Que nos dicen, ‘¿cómo vas a tirar esto que se puede reciclar junto con lo con lo otro?’. Y después fiscalizan que haya una recolección diferenciada, porque dicen, ‘pero a ver, hacemos dos bolsitas y después se la llevan todas juntas. No’. Entonces, empieza un poco desde abajo, empieza descentralizado, atomizado, pero es necesario. Porque si no esto que tenemos atrás lo vamos a llenar demasiado rápido. Y todo este esfuerzo un día van a decir, ‘ah, a ver, tanta inversión, tres millones de dólares, ponele, tirado a la basura’. Porque después se empieza a acumular de nuevo, se excede esto y si no hay inversión, si no hay acompañamiento, pero lo más importante de todo es lo que se puede hacer a nivel familiar, a nivel micro, a nivel cotidiano y diario, para esos que dicen que todo es la macro, yo les digo, ‘no, muchachos, la micro es la vida de cada uno de nosotros, eh’. Le digo al Presidente: empiece a ocuparse, Presidente, de la micro que es como vive la gente. Les puede andar muy bien la timba, pero mientras tanto, si no hay laburo, si no alcanza el ingreso, es un país espantoso. 

Por eso, la separación y ese trabajo que hay que hacer de concientización, donde repito, las juventudes, los pibes, las pibas lo tienen más claro a veces, porque uno se acostumbró y era distinto. Ahora la separación en origen, bueno, ahorra un montón de plata, y genera un montón de plata también y genera, si uno considera el daño ambiental, si uno toma lo que después cuesta el saneamiento, bueno, es una millonada. ¿Y de qué se trata? Todos los días, todos los días entender que hay que separar aquello que puede utilizarse de nuevo, de aquello que tiene que disponerse acá, acá atrás. Si va todo junto, si es el doble, se va a ocupar el doble rápido y va a haber que hacer de nuevo una gran inversión y hay que ver si en ese momento se puede hacer. Así que, hay que trabajarlo desde un comienzo.

Y después, lo otro que es central, una vez que se separa una parte de los residuos, bueno, el trabajo, que el trabajo ya no es andar cirujeando, andar arriesgando la vida en una montaña de basura, la salud, a los pibes, a las pibas… ¿Cada cuánto? Cada poco nos enteramos de las calamidades que ocurren en basurales, porque trabajan familias enteras, porque no les alcanza el ingreso, pero también, después sobre todo en momentos… A ver, no estoy inventando algo, no quiero meter Milei, Milei, Milei, decir ‘niega el cambio climático’. Claro que lo niega.

Miren, hace poco tuvimos en la provincia de Buenos Aires un tsunami, no sé qué falta, ya tuvimos inundación, tuvimos sequía, tenemos tornado, todos los días, ¿qué falta? Bueno, estamos con los incendios en el sur y nos dicen que no hay cambio climático. Yo le voy a decir a Milei, está dilapidando nuestro patrimonio natural y las futuras generaciones. Así que, vamos a decir acá, desde el Gobierno de la provincia de Buenos Aires, no es que hacemos esto para contrastar, sino que hacemos esto porque es lo que hay que hacer. Porque, por supuesto que lo prueba la ciencia lo del cambio climático, pero lo vemos todos. Hay que ser ya no negacionista, ignorante, burro o estar al servicio de los intereses que se favorecen en que las cosas se hagan de la manera destructiva, sin el cuidado del ambiente.

Entonces, yo creo que lo más importante después es que una vez separados los residuos urbanos, en cada uno de los domicilios, en origen, una vez que se recolectan de manera diferencial, bueno, hay que hacer el trabajo que convierte eso en un bien, en una mercancía, en algo vendible, en algo que produce, un ingreso. Bueno, por eso quiero agradecerles sobre todo a los recuperadores, las recuperadoras están ahí, con sus elementos de trabajo, con la maquinaria que corresponde, con el camión, con las botas, con todo lo que necesitan y con la planta. 

Así que, Camilo, este es un trabajo inmenso, ahora hay que sostenerlo. Ahora hay que sostenerlo, porque, ¿qué pasa? Terminás con la montaña y no es sólo que lo enterrás, o lo ponés abajo del nivel del suelo, sino que también esto tiene una membrana, que eso tiene que ver también con el costo, una membrana especial que permite que los líquidos, que aquellas cosas que contaminan no pasen a la tierra, no pasen a las napas, no arruinen. Así que, bueno, es una tecnología, no se consigue acá, hay que conseguirla afuera. Es todo un trabajo muy grande, por eso es realmente un enorme logro, es la verdad que un enorme avance para la provincia de Buenos Aires. 

Teníamos, como decía recién Daniela, el Gobierno nacional acompañaba esto, porque comprendía que la provincia de Buenos Aires por su dimensión, por su envergadura, bueno, paró todo. También paró y así como nos sacó, Nico, de la OMS, de la Organización Mundial de la Salud, nos saca de todo lo que tiene que ver con el cuidado del ambiente. Trabajan para ellos, eh, trabajan para los contaminadores y trabajan para los que se quieren robar nuestro patrimonio, nuestros recursos naturales y nuestra salud y nuestra vida. Para esos trabajan, no es que es una ideología, no es que hay una cosa liberal, libertaria, todo eso son paparruchas; lo cierto es que atrás de eso hay plata e intereses económicos. Porque si no parece que estamos discutiendo en un pizarrón libro contra libro, estamos discutiendo si la gente va a poder laburar, vivir mejor.

Por eso hoy, a falta de uno, estamos inaugurado tres al mismo tiempo, que es parte de un programa más grande. Una parte de ese programa vamos a ir administrando el financiamiento, porque ustedes vieron, y lo decíamos con otra de las cosas que estamos haciendo acá, todo genera un contraste con el Gobierno nacional. Todo genera un contraste, pero repito, no es producido, no es provocado, no es una maniobra de marketing. No, allá está el negacionismo que nos llena de basura, nos quiere tapar de basura y llevarse los lagos, bueno, quemar nuestro bosque, bueno, todo lo que tiene que ver con negocio inmobiliario o con falta de acompañamiento, falta de cuidado. 

Pero venimos también de inaugurar una obra que es importantísima, es importantísima por supuesto que para Salto, pero es importantísima para toda la región, que es la Ruta 31, 86 kilómetros, ¿no Kato? De punta a punta. Estamos hablando ahí de 40.000 millones de pesos, 41.000 millones de pesos. Y acá cerquita, como decía Camilo, tenemos que caminar poquito para ver las rutas abandonadas por el Gobierno nacional. Ese que dice, ‘no hace falta la obra pública, no sirve para nada. Los vecinos se pueden juntar y hacerlo solos’. No sé qué cosa dice, y se reproduce el deterioro, se reproducen los accidentes, se va destruyendo. Lo decía Kato un día haciendo una cuenta sencilla: un año sin mantenimiento de una ruta no es que es lo mismo, es que después lleva mucho tiempo para recuperar lo que se perdió, cada vez más difícil, cada vez más caro. Nos dicen, ‘somos los eficientes’. Y están dilapidando recursos, porque alguien la va a tener que venir a arreglar. Lo que ellos no están poniendo hoy va a haber que ponerlo incrementado por culpa de Milei. Por culpa de Milei.

Entonces tenemos acá la 32 que ya habíamos terminado, ahora la 31 y ahora Kato va a venir acá porque me tiene que hacer un anuncio. Kato, vení, tenés que hacer un anuncio”.

(Intervención de Katopodis sobre el camino Berdier. Continúa Axel Kicillof)

“Gracias, Kato. Bueno, entonces, rutas que se destruyen, rutas que se abandonan, rutas que generan dificultades, del Gobierno nacional, rutas en la provincia de Buenos Aires que con esfuerzo, con un plan de infraestructura seguimos haciendo, nuevos anuncios. 

Es cada vez más difícil porque la crisis económica que pega en los hogares golpea en los gobiernos también. ¿Qué pasa? Nos acompañan intendentes hoy acá, y Camilo, está cada vez más difícil sostener, continuar. Bueno, eso está difícil, pero no podemos abandonar lo que es imprescindible, lo que es esencial no se puede abandonar. Así que con esfuerzo, en los tiempos que podamos, pero lo que nos comprometimos a hacer lo vamos a hacer y lo vamos a terminar como hemos hecho hoy. 

Y después quería mencionar algo más muy importante, porque también decía, en ambiente un Gobierno nacional negacionista, en infraestructura un Gobierno nacional ausente, un Gobierno nacional que yo creo además que si quisieran hacer… Echaron ya, 211 funcionarios echó Milei de Milei, que había nombrado él. Y no es que no le duran porque tienen fecha de vencimiento, es que es un gobierno espantoso, es un gobierno horrible. Es un gobierno imposible. Yo creo que si alguien quiere ir a trabajar realmente al gobierno de Milei, que no soy un timbero, se choca con una pared, con otra pared, con otra pared, no se puede. Son una manga de inútiles además. Son…

Por eso, hablamos de ambiente, hablamos de infraestructura, de obras, tenemos que hablar de salud. Otra área donde la verdad que la política y la decisión del gobierno de Milei son criminales, ha decidido desfinanciarla, lo vieron porque se hizo muy conocido lo del Garrahan. Eso fue probablemente una de las cuestiones más notorias, pero nos pasa con las vacunas, nos pasa con las cuestiones epidemiológicas, se borraron, no están. Han decidido destruir el Gobierno nacional, el Estado desde adentro y así es como la Argentina parece que la quisieran desintegrar, en municipios y Provincia que seguimos haciendo los esfuerzos porque hay muchísima gente que no se puede pagar la salud con su bolsillo.

Nos hablan de una libertad que es una estafa. La libertad parecería ser que no te prohíban. Si no te prohíben, sos libre. Entonces, bueno, cada uno es libre de comprarse un avión privado, sí, es libre. ¿Pero de qué sirve esa libertad y cuánto la quieren ejercer aún teniendo la voluntad? Bueno, lo mismo pasa con cosas tan básicas como la salud.

No alcanza con que el mercado ofrezca y nadie prohíba, sino que hay un montón, muchísimos, la mayoría, por lejos, de la población en la República Argentina, en la provincia de Buenos Aires, no se puede pagar, no se puede pagar el cuidado de la salud de su bolsillo. Como no se puede pagar la educación, como no se puede pagar la universidad. Y eso no es ni raro ni malo, eso pasa en todo el planeta. Eso pasa en todo el planeta, son costos altísimos que algunos sectores lo pueden asumir desde lo privado y con su bolsillo, y otros, que si la única forma de acceder es a través de la compra y la venta del mercado, no son libres, son miserables. Son excluidos. No pueden pagarse ni una operación, ni un tratamiento oncológico, suspendió los tratamientos oncológicos, las drogas oncológicas a nivel nacional. Es criminal. Es criminal. Lo digo con toda la tranquilidad, no exagero, es criminal. Y eso implica, fíjense lo que contaba, un intendente, un municipio. Mumi, tu municipio. Bueno, vos ya no sos más intendente, Diego. Pero lo tenemos al intendente. Felicitaciones, gracias por acompañarnos, el intendente de Exaltación, Luisma. 

Pero fíjense, la gente no se puede pagar la salud. ¿De qué libertad nos hablan? La gran mayoría, la enorme mayoría, una fractura, una enfermedad, algo quirúrgico, un tratamiento, no puede. Si va por privado, ¿cuánto sale una prepaga? Un palo. ¿Más? No puede. ¿Cuánto sale la educación privada? Miren a lo que nos quieren llevar, a que entendamos que es libertad poder pagártelo. ¿Y el que no puede pagarlo y labura y se rompe el alma, ese qué es libre? ¿Cuánto de libre es? Mucho menos libre que el otro. A eso vamos, a una libertad calificada, la libertad para los ricos, la libertad para la billetera gorda y para los demás, el abandono, la exclusión y la verdad a los que nos quieren someter, a la miseria, a la pobreza y, finalmente, para muchos por el tema de la salud, de la educación, a una vida sin futuro, a la muerte. Eso es.

Por eso yo creo que hay que seguir reflexionando. Porque ellos piensan que por decirlo, por gritarlo, por hacer papelones, porque los apoye el Presidente de Estados Unidos tienen razón. No tienen razón, ¿eh? No tienen razón. Podrán gritar más fuerte, podrán insultar más, pero la batalla cultural, miren, ¿saben qué? Ni un día, ni un minuto, vamos a dejar de seguir discutiendo las cosas básicas y esenciales. No tienen razón y lo que están haciendo es muy malo para todo este país, para toda toda la región, para todo el planeta. Vamos a seguir dando esa batalla. La salud pública es un derecho y la salud es un derecho para todos. La educación es un derecho para todos y para el que no se la puede pagar, igual es un derecho.

Así que nosotros lo que creemos es que está muy bien, Nico, que hayamos traído una ambulancia de máxima complejidad más, que quiero decirles algo, porque esa ambulancia también, hablamos de los 3000 millones de pesos, los 40.000, 215 millones de pesos sale una ambulancia. Probablemente a los municipios no les alcance por su presupuesto. Por eso esta es una ambulancia que traemos hoy a Salto y es una, pero es la número 427 que distribuimos en la provincia de Buenos Aires.

Por eso en salud, en educación, en ambiente, en infraestructura, la verdad que estamos muy tranquilos, muy orgullosos de estar en la otra vereda de los negacionistas, de los que abandonan, de los que trabajan solo para los que ya tienen todo, solo para los que timbean, bueno, no estamos de ahí.

Muy tranquilos, con la conciencia muy tranquila, muy fuertes, muy orgullosos. Y téngalo claro, no hay que bajar los brazos, no hay que dejar de pelear por estas cosas que son básicas y no ganaron nada. Y no ganaron nada, porque nuestra gente, el pueblo de la provincia de Buenos Aires sabe muy bien, necesita sus derechos: derecho a la salud, derecho a la educación, derecho a la infraestructura, derecho al ambiente y, sobre todo, laburo, salario y producción. Muchas gracias.

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