Presentación de MDF Universidad y Ciencia

Buenas tardes a todos y todas. Estoy sin anteojos, pero hasta donde llego a ver son casi todas caras conocidas y además están acá buena parte de los científicos, las científicas, los investigadores, los docentes más importantes de nuestro país. Así que muchísimas gracias.

Agradezco también a Willy, a Vale, a toda la Facultad de Exactas, a todas las autoridades de diferentes facultades de la Universidad de Buenos Aires. Ustedes saben que yo me siento obviamente parte, me siento en casa. Cursé acá el CBC, no sé ya qué materia, hace mucho, mucho tiempo y vinimos en contables reuniones, en cada uno de los momentos históricos que atravesó nuestro país.

Así que hoy para mí estar parado acá solo adelante de todos ustedes, como me pasa cada vez que voy a enfrentarme o a compartir con una audiencia de investigadores, de científicos, de docentes, de no docentes, bueno, un ámbito del que me siento parte. Tengo licencia, pero soy profesor de la UBA, investigador del CONICET, la verdad que me siento parte. Estoy, para decirlo así, en familia. Así que, muchas gracias. 

Segundo, pasé un ratito ahí por el edificio, que también tiene que ver con mi historia. Cuando estábamos en el ministerio en la época de Cristina, se empezó a pergeñar este proyecto y luego conseguimos el financiamiento, luego se construyó. Para mí hay muchos elementos, muchos emblemas, muchos símbolos, pero la verdad es que estamos acá en Ciudad Universitaria, estamos en la universidad pública argentina y estamos en medio de un proceso, de un momento espantoso para la ciencia, para la universidad, pero también para la producción, para los laburantes, también para los empresarios, pymes, para la empresa nacional. La verdad que estamos en un momento muy oscuro, pero en este momento, en esta etapa, para mí venir acá y ver alegría, entusiasmo, cantos y, sobre todo, gente que se siente parte de lo mismo y que va a empujar para el mismo lado, me parece que llena de energía, llena de alegría y la verdad que lo necesitamos. Así que primero, eso, el abrazo, el acompañamiento.

Alguno decía, veía por acá que estas son jornadas de lucha, lo digo también claramente, este es el lanzamiento del MDF de Ciencia, Universidad, una parte porque es federal, es nacional, pero yo considero que esto también, por lo que vamos a hacer acá, por lo que vamos a compartir hoy, por lo que hacen ustedes todos los días, todo el tiempo, esto es también un acto de resistencia y de lucha. 

Lo que decía, lindo ver el entusiasmo, el otro día lo decíamos en esta maratón que estamos haciendo de lanzamiento, el otro día con Augusto, del MDF, ahí en la Ciudad de Buenos Aires, algunos participaron de eso, pero antes hicimos lanzamiento del MDF de Cultura, ahora pronto el MDF, por ahí anda Alberto Sileoni, de Educación. Bueno, Mujeres. Es un momento que de manera que parece un poco contradictorio en épocas tan oscuras que siga habiendo tanto entusiasmo, tanto acompañamiento, la verdad que es conmovedor, es impactante. Está bueno que ocurra porque también vamos a hablar hoy de Milei, vamos a hablar de sus planes, vamos a hablar de la ultraderecha internacional, vamos a hablar un poco de eso y sus consecuencias sobre la sociedad argentina. Pero me parece que con todo, para resumirlo bien, el principal enemigo, el principal adversario que tenemos hoy, más allá de las personas y de las ideologías, y de estas corrientes, es la resignación, es la resignación. Yo insisto con esto porque cada vez que gobierna la derecha hay una embestida también en materia cultural, ideológica, discursiva; donde nos tratan de convencer permanentemente, y han convencido a varios, de que esto era inevitable lo que está pasando, que había que hacerlo. Incluso hay quienes son víctimas de este proceso, no estoy hablando específicamente o exclusivamente de la ciencia o la universidad, pero que están sufriendo lo que ocurre y, así y todo, se los intenta convencer, que bueno, que no había otra solución, que era inexorable, que finalmente iba a pasar y que había que hacerlo, que antes vivíamos, se decía en otro momento, en una fantasía, eso de que les habían hecho creer, ¿se acuerdan en la época de Macri? Los discursos se repiten también, muy parecidos, ‘les habían hecho creer que podían tener vacaciones, tal vez un auto, un televisor y todo eso era una fantasía y esto había que hacerlo, había que aplicarlo y tarde o temprano se iba a hacer’. Después ya hay quienes ya a esta altura de madurez o de putrefacción del régimen de Milei dicen, reconocen que los temas de los créditos, de la corrupción, de tal cosa, de tal otra o parte del discurso, después también me quiero referir a eso, bueno que todo eso no, pero en realidad el núcleo de la cuestión, lo que está haciendo en materia económica, la política económica, el programa, la orientación que le está dando al país o que intenta darle, bueno eso es el único camino que había.

Me parece, por eso repito, que estas reuniones y las tareas que yo quiero compartir con ustedes, que me parece que se imponen para esta etapa, ponen como primer punto luchar, pelear, contrarrestar esta resignación. Lo peor que nos puede pasar es que se tome como natural, como obvio, que se reciba como algo inevitable y que entonces se apacigüe o se anestesie la vocación de resistirse, de luchar y de discutir. Eso creo que es muy importante.

Hace poco tiempo también lanzamos el Centro de Estudios Derecho al Futuro, el CEDAF, y creo que una de las principales cuestiones es demostrar con rigor, con datos reales, con experiencia histórica, con situaciones internacionales, que no es así, que eso es mentira, que eso es un engaño, venimos a decir acá que hay otro camino, pero ese camino lo tenemos que construir nosotros. 

Así que, me parece estar hablando con uno de los auditorios más calificados para dar esta discusión. A veces uno siente que faltan voces, eso no es un reproche a nadie, sino simplemente a que el sistema de medios, a que las propias redes sociales, los famosos algoritmos suelen discriminar al revés, ¿no? Entonces no digo que nadie esté pasivo ni callándose, lo que digo es que nos falta profundizar en esta disputa.

Hoy estamos viviendo, obviamente, lo comentó Valeria, un ataque sin precedentes a la ciencia y a la universidad de la Argentina, sin precedentes. Los hemos vivido, y varios de estos. Nos hemos encontrado con muchos de ustedes, ahí es lo que recordaba Valeria, desde época de estudiantes, resistiendo programas de ajuste para la universidad, para la ciencia, a veces directamente la Ley de Educación Superior. Recuerdo, bueno, tantas instancias, tantos hitos donde se atacó a la universidad pública argentina, donde se atacó a la ciencia argentina, muchísimos. Y la verdad que esta vez es peor, hay que verlo, con tanta crueldad, con tanta saña. Desde el punto de vista de los números, bueno, quienes miramos los presupuestos, se trata de un ajuste especialmente profundo, en este caso, en lo salarial, en lo presupuestario, en los cortes. Es decir, en general, pero hay una elección de ir con más dureza contra la universidad pública argentina, contra nuestro sistema científico tecnológico.

Por eso, uno mira los presupuestos en los mínimos históricos de toda la serie, mira los salarios docentes, de investigadores, también que han caído incluso más, en muchos casos, que los de otros trabajadores, también ajustados por el gobierno de Milei. Las obras paralizadas, esto es medio general, pero también afecta a obras que estaban conveniadas, que estaban en ejecución. La reducción de los presupuestos de CONICET, INTA, CENEA, CONAE, Agencia, Secretaría, todo, todo, son números récord, la caída de las transferencias, no voy a describir lo que ya todos saben, pero sí les puedo decir que observando series históricas y otras experiencias, donde uno encuentra una regularidad, fíjense que hay una regularidad en esto, hay una repetición. En ambas cuestiones, la primera es que este plan de ajuste, el que hay hoy, el plan neoliberal que está aplicando Milei, es un plan muy parecido, por no decir casi idéntico, de la misma familia que los planes económicos de la época de Martínez de Hoz, de la época de Cavallo, de la época de Macri, son los mismos. Cuando uno enumera las medidas, cuando uno enumera el paquete económico, por más que este que tenemos hoy se diga libertario, anarcocapitalista, austríaco, está aplicando las mismas medidas. Si uno las describe con objetividad y de manera sintética y sencilla y las compara, la verdad es que la apertura importadora, la apertura importadora no es patrimonio de Milei, es algo que ocurrió después del golpe de Estado del ‘76, es algo que ocurrió también en los ‘90, es algo que ocurrió durante Macri, lo mismo puede decirse de la represión salarial, la represión salarial es lo mismo, techos a las paritarias o suspensión de las paritarias. Bueno, obviamente que comparar con Martínez de Hoz es algo extremo en términos de situación represiva, pero en términos de política económica la verdad es que no hay diferencias notorias, incluso el paquete completo, apertura, tipo de cambio atrasado, estaba la tablita, estuvo la convertibilidad, está lo que estamos viviendo hoy, ajuste de los presupuestos, y después también, a su manera, en cada caso, con diferentes características, pero bueno, persecución de los trabajadores, represión a las luchas, bueno, es todo un paquete similar.

Ahora, un ajuste tan profundo, de hecho se vanaglorian de eso, de haber hecho el ajuste más grande del mundo, de la historia, como si fuera algo encomiable, algo para festejar. La verdad es que yo, a mí me gusta decir que se trata de un plan de destrucción masiva, no sólo de un ajuste. Que acá hay un plus en dos aspectos. Primero, la profundidad, el rigor con el que se aplica, lo que ellos llaman shock, que creen haber aprendido después de la experiencia, incluso con el mismo elenco, con el mismo staff, creen haber aprendido de la experiencia de Macri, que el problema fue el gradualismo, que en realidad había que hacerlo todo junto, más rápido, más profundo. Y de hecho, uno dice, ‘no, pero este es libertario, este es de la ultraderecha’, sí, pero los que conforman el gabinete, los cargos más importantes en materia de política económica, pero diría también en materia represiva, son los mismos. Está Caputo, está Sturzenegger, está Bullrich, o quien la siguió, y siguen los nombres. Así que, es el mismo plan, con los mismos personeros. 

Yo lo llamo plan de destrucción masiva por lo profundo, pero también porque esta vez, además de ser más profundo, viene con una carga ideológica, con una carga discursiva en lo simbólico, que pocas veces se vio. Hubo ataques contra, por tomar de lo que estamos tratando hoy, la universidad, la ciencia argentina, hubo, hubo otros, pero ¿así? Hubo épocas que se habló de la privatización, que se habló de la sobreexpansión, que se habló de ñoquis, pero como esto, yo por lo menos no tengo recuerdos y me parece que no existió con esta dureza en lo material, con esta dureza en lo simbólico también. Hay un plan de destrucción de la universidad pública argentina, del sistema científico de la Argentina, hay un plan de destrucción. Y esto creo que hay que tenerlo en cuenta por lo difícil de la tarea que nos espera.

Yo quería dedicar simplemente una breve introducción a hablar de esta situación, de la situación que se está viviendo. Luego quiero hablar breve, porque después se me pasa, pero quiero hacerlo porque acá me acompañan varios de los que lo llevan adelante, Roberto, Augusto, Carli, todos, todos los compañeros y compañeras de la provincia de Buenos Aires. Quiero hablar un poquito de la política que hicimos en el Gobierno de la provincia de Buenos Aires. Acá llegando me decían, ‘soy bonaerense, soy bonaerense’. Pero para los que no lo son, digo que este segmento tiene que ver con algo que también refiere a lo que viene después, al futuro. Porque difícil sería para nosotros ponernos acá a decir, ‘vamos a hacer tal cosa, tal otra, tal otra’, cuando en lo que hoy nos toca en responsabilidad llevar adelante, estamos caminando para otro lado, ¿no? Y ya hemos vivido, ya hemos vivido varios ejemplos de discursos que no son, que no se corresponden con la realidad.

Nosotros, en la provincia de Buenos Aires, hicimos algo que no había pasado nunca en el Gobierno de la provincia de Buenos Aires, que es desde el comienzo, desde los primeros días, lo charlábamos con algunos rectores el otro día de universidades que tienen asiento en nuestra Provincia, desde el comienzo, incluso luego vino la pandemia, por ahí está Dani, y seguimos trabajando en este sentido. Nosotros dijimos que había una relación de ajenidad y de indiferencia, por no decir de directo menosprecio desde el Gobierno provincial, en diferentes experiencias, y acá me remonto a muchos gobiernos que nos precedieron, una relación de ajenidad e indiferencia con las universidades, con los científicos, que sin embargo, en nuestra Provincia es donde estadísticamente, obviamente por cuestiones también de tamaño y de volumen, donde más tenemos, donde más tenemos. 

Y, sin embargo, el Gobierno de la provincia de Buenos Aires, los gobiernos de la provincia de Buenos Aires en diferentes gestiones, trabajaron como si eso no ocurriera, como si eso no existiera, como si no convivieran gobiernos provinciales aún defensores o, digamos, con políticas y con discursos vinculados a la universidad, y que sin embargo, teniendo la universidad cerca, teniendo 25 universidades, ¿no? con asiento, ¿23 y dos provinciales? 25 y dos provinciales… y tres provinciales. Bueno, es una cantidad inmensa de universidades que desarrollan sus actividades en la Provincia, de institutos, de investigadores, de docentes, bueno, después el CONICET, nuestra CIC, pero bueno, había algo extraño, teniendo tanto que se hiciera tan poco.

Así que yo si tengo que describir brevemente qué es lo que hicimos desde el Gobierno de la Provincia con respecto a este tema, lo primero que hicimos es decretar, decidir, resolver y ejecutar una coordinación, una articulación que nunca había existido con el sistema universitario y con el sistema científico de la Provincia, articular, trabajar en conjunto, no sólo financiar desde afuera, sino darle una dirección que estuviera coordinada con lo que estamos haciendo en los diferentes ministerios, en las diferentes áreas, y creo que eso es una enseñanza para adelante, no le puede pasar más a la Argentina que su sistema científico, universitario, intelectual resulte estar ajeno o distante de la experiencia de gobierno. Hay que trabajar en una integración, en una articulación que tiene que ver también con deficiencias, más allá de la orientación, porque me dicen, ‘bueno, en el gabinete hay científicos, investigadores, docentes’. Bueno, es verdad, es verdad que hay una familiaridad, como decía al principio, pero no se trata de eso, no se trata de llevarse bien, de ser amigos, sino utilizar instrumentos dentro del gobierno que nos permitan coordinar y articular políticas con nuestro sistema científico. ¿Y cómo hacerlo? Bueno, es parte de lo mismo, ¿no? Nosotros tenemos en cada área de gobierno planificación, planes, porque si no es muy difícil. Tenemos planes, proyectos, planificamos en el corto, en el mediano y tratamos de hacerlo en el largo plazo. Y eso también creo que es una enseñanza para los tiempos actuales, que es que los gobiernos, las experiencias, particularmente las experiencias de los gobiernos de corte popular, tienen que ir por el camino de la planificación, tienen que plantearse sus objetivos, tienen que desarrollarlos, tienen que llevarlos adelante. 

Y ahí también hay novedades, no me animo a decir, porque las palabras son a veces llenadas de significados que a veces exceden lo que uno quiere decir, pero nosotros tenemos un ejercicio en el Gobierno provincial de planificación participativa, de planificación, llamémosla, democrática, porque también está esa idea en el otro extremo de planes de gabinetes, de planes de torre de marfil, de planes ajenos, digamos, de especialistas, de técnicos. Nosotros tratamos permanentemente de juntar una cosa con la otra, los saberes, las experiencias, la historia; el conocimiento llamado técnico, profesional, científico, con el quehacer cotidiano. Nosotros hablamos de una planificación participativa y tratamos de que los principales protagonistas de los procesos de discusión sobre lo que vamos a hacer, cómo lo vamos a hacer y de evaluación, lo digo así porque también están hoy relativamente, bueno, no, muy atacados los trabajadores, los empleados públicos. Bueno, nosotros tratábamos de que los trabajadores y trabajadoras de cada uno de los ministerios, de cada una de las áreas del Gobierno provincial, sean parte de ese proceso de participación, discutan, evalúen, piensen, rediseñen. Obviamente es un ejercicio y a nivel provincial, pero creo que es una enseñanza, decía lo de las palabras. A mí me gustaría decir, espero que nadie se enoje, nuevas canciones, ¿no? También, me gustaría decirlo, a nivel de modalidades y formatos de gestión. Son temas mucho más largos, pero me parece que era importante tratarlos acá. 

Las políticas desde el Gobierno provincial, no me voy a dedicar a enumerarlas, aunque me han dado infinito, infinito material, me suministraron, pero no me voy a dedicar a eso. Voy a nombrar algunas de ellas que tienen que ver, por supuesto, con lo que estamos haciendo desde la CIC, lo que estamos haciendo después con nuestro Observatorio Bonaerense de Innovación Tecnológica, con el FITBA, el Fondo para los Proyectos de Innovación Tecnológica en la Provincia, lo que estamos haciendo con CLIC. Bueno, son muchas políticas, no las voy a recuperar a todas. Lo que estamos haciendo con el Programa Puentes también, que es una novedad, del que participan muchos, así que aprovecho para agradecer, porque recién caminando me decían, ‘vengo de tal provincia y trabajamos también con el Programa Puentes o de tal universidad’. El Programa Puentes, para decirlo brevemente, es llevar las universidades o parte de las universidades o algunas carreras o algo de la formación terciaria, universitaria, diplomaturas, carreras cortas a los pueblos de la provincia de Buenos Aires, al interior de la provincia de Buenos Aires. 

Me olvidaba, las chacras experimentales, bueno, hay muchas cosas para contar, pero es importante marcar las políticas públicas que llevamos adelante en este camino de integrar a la comunidad científica, académica, universitaria, a las acciones de gobierno y al mismo tiempo tener planes para la promoción, para el desarrollo, para la inversión. Hay muchos que tienen que ver también con la articulación, nosotros tenemos la principal provincia industrial de la Argentina, la principal provincia, voy a decirlo sin modestia, pero en casi todo, ¿no?, la provincia por su volumen, entonces, en el agro, en el turismo, bueno, en muchísimas actividades; entonces, la idea es integrar nuestro sistema productivo con nuestro sistema científico y venimos trabajando para eso.

El Programa Puentes también hace algo que es mirar para adelante, ¿cuál es nuestra mirada en esto? Bueno, que hay muchos pibes y pibas, nosotros tenemos una provincia de 300.000 kilómetros cuadrados, 307.000, de 17 millones y medio de habitantes, 135 municipios, es una provincia inmensa. De esos 135 municipios, aproximadamente 100 son de lo que se conoce como el interior de la Provincia, después hay diferentes definiciones, de Gran Buenos Aires, Conurbano, pero aproximadamente 100 de esos 135 son del interior. Un interior que es predominantemente rural, pero no solo, pero no solo, es industrial también, es de servicios, hay polos de innovación tecnológica también, hay turismo, hay muchísimas actividades, pero a mí me gusta decirlo porque a veces dicen, sobre todo los medios porteños, que tratan de identificar la provincia de Buenos Aires con el Conurbano y al peronismo con un fenómeno industrial y del Conurbano, dicen, ‘bueno, eso está viejo, ya pasó, el 45’. Yo quiero decir que si la provincia de Buenos Aires estuviera conformada solamente por los municipios del interior, tendría 4 millones de habitantes, de los 17, 4 viven en los llamados municipios del interior, o sea que aun si fuera solo esos 100 municipios sería la provincia más grande de la Argentina, igual. Después tenemos 13 millones más aproximadamente en el Gran Buenos Aires, en el llamado Conurbano.

Pero hemos diseñado muchas políticas vinculadas con los pueblos, con las localidades del interior, con los partidos del interior, y las dificultades que hay son parecidas a las que hay también en el interior nacional, y una de ellas tiene que ver con el arraigo, de hecho la fisonomía actual de la provincia de Buenos Aires es producto de, muchas veces, eso que algunos lo miran como la bestia negra de la Argentina, el Conurbano, es producto de políticas neoliberales en gran medida, hubo procesos de inmigración interna y también de otros países limítrofes, cercanos, pero que fueron del interior al Conurbano en búsqueda de oportunidades laborales, oportunidades de vida y ese fenómeno llevó a una velocísima, a mí me gusta contarlo también, en el censo del ‘46, creo que fue, un censo que muestra más o menos 3 millones de habitantes en la Capital Federal y 3 millones en el Conurbano, y ahora, todo este tiempo después, somos 13 millones en el Gran Buenos Aires y 3 en la capital. Es decir, hubo un crecimiento explosivo, incluso en los últimos tiempos, en periodo intercensal sigue habiendo un proceso de migración hacia lo que se conoce como el tercer cordón del Conurbano, son los municipios que más crecieron poblacionalmente, bueno, San Vicente, pero podríamos decir zonas de Pilar, Rodríguez, Perón, Marcos Paz también, municipios que han tenido, algunos lo llaman una conurbanización, pero no, lo que hubo fue una migración interna muy rápida, muy veloz. Mucho más veloz, y razonablemente cuando uno lo piensa, que la capacidad de dar respuesta a ese fenómeno desde el punto de vista urbanístico, desde el punto de vista productivo, desde el punto de vista educativo, ha pasado eso. 

Así que un problema que tiene la provincia de Buenos Aires en su Conurbano es que han crecido localidades en los últimos 12 años 66%, evidentemente la gente vino, se mudó, las familias se mudaron, no hay escuela, no hay hospital, no hay comisaría, no hay asfalto, no hay cordón cuneta, no hay luminaria, falta todo. Y fíjense, ¿por qué se producen muchas veces esos fenómenos? Porque en la localidad del interior no hay laburo o no hay suficientes oportunidades, o no hay estudios universitarios o no hay, no hay posibilidades de múltiples… Es más complejo, pero quiero decir, vienen buscando eso y cuando llegan resulta que también falta de todo, también falta de todo, ¿y por qué ocurre esto? Porque, en buena medida, las políticas neoliberales, las políticas de la derecha para ponerle un nombre más genérico y englobar a lo de ahora, son políticas de muchísima centralización de la riqueza, de los ingresos, de la población, de muchísima centralización, entonces la falta de oportunidades, no se combate de ninguna manera, no se hace un desarrollo más equilibrado, más equitativo, más federal y entonces vienen aquí. Y después fíjense, es una estratagema, una estrategia que tiene el neoliberalismo que repite una y otra vez, genera procesos espantosos, tremendos de desindustrialización, de migraciones, luego viene al tiempo de que eso tuvo su evolución y sus resultados, después viene y dice, ‘che, qué desastre lo que pasó acá, qué desastre, qué mal que estuvo el peronismo, qué mal que estuvo el peronismo, que no hizo las escuelas, que no hizo…’. Entonces vamos a decirlo de una vez por todas, porque después de esta experiencia de Milei, a la que le queda menos de dos años ya, después de esta experiencia van a hacer lo mismo, desfinancian, achican, recortan, excluyen y después vienen y se quejan del resultado de su política. 

En la Argentina, en la fase de desarrollo industrial no era así, no estaba desarticulada social, sectorialmente, federalmente, y tenía una planificación. Esto se ha dado por la famosa mano invisible del mercado. Viene la gente y no hay respuesta. Nosotros en provincia de Buenos Aires, y a eso iba, además de esta cuestión de qué hacer, cómo dar respuesta, bueno, ¿cómo dar respuesta? Por acá anda Alberto, seguramente Flavia, ya en la provincia de Buenos Aires entre las nuevas, entre las que reconstruimos y entre las aulas y en equivalente a escuelas, llevamos inauguradas 1.000 escuelas en la provincia de Buenos Aires. Y es una respuesta a esta situación, pero también en la otra, qué hacer para que en el interior haya acceso, haya acceso a la salud, a la educación, a internet, a la educación superior. Entonces, bueno, todo esto venía a cuento del Programa Puentes. El Programa Puentes detectó una necesidad y detectó un problema. Las familias se rompían por esto del desarraigo, que en realidad es destruir, cuando los pibes, muchos de los que hoy están en La Plata, pero bueno, en diferentes ciudades, vienen, provienen del interior, vinieron a estudiar porque no había oportunidades cerca de donde vivían, no a veces ni por vocación ni por deseo, sino por necesidad de seguir una carrera y tener ese destino, y luego no volvieron más. Entonces también como que selecciona al revés, ¿no? Porque genera una tendencia a vaciar y a despoblar, sobre todo de determinadas vocaciones. Entonces, eso había que combatirlo. Son muchas las políticas que tenemos, nosotros llamamos de arraigo, pero tienen que ver con esto. Y a mí me resulta simpático porque, y a contramano de lo que está pasando, en contraste de lo que está pasando, nosotros ya llevamos en localidades del interior, 80 municipios del interior de la Provincia, donde está funcionando algún centro universitario que dicta carreras universitarias en localidades del interior, a veces muy pequeñitas. Y lo digo también porque remite a lo que viene después. Hay que tener una política de planeamiento, hay que tener una política de desarrollo que sea federal y que contemple las dos cuestiones. Porque, no sigo por donde lo vean, el despoblamiento de un lado y el sobrepoblamiento del otro, inmigraciones muy rápidas, muy veloces, sin planificación, sin acompañamiento. Ahora, la respuesta a todo esto, yo sé que hoy estamos en épocas donde eso parece estar en discusión, pero lo voy a decir: la respuesta a todo esto es un Estado presente, inteligente, que planifique, que contenga. 

Y estaba hablando un poco de las políticas que tienen que ver con la universidad, con la ciencia, y lo hice brevemente. Después hay otras que me parece importante nombrar, porque también nuestro gobierno, nuestra experiencia, ya lleva más de seis años, reconoce etapas que tienen que ver con la realidad nacional. La verdad que gobernar cualquier provincia de la Argentina, cualquier municipio también, nos acompañan varios intendentes, en la etapa de Milei, en la época de Milei, la verdad que es una experiencia compleja, complicada, ¿no? Complicada por varias cuestiones. Hoy estamos hablando de nuestro sistema científico universitario, pero la verdad que el daño que se está haciendo es transversal, general y masivo. Al federalismo se le está dando un golpe enorme. El Gobierno nacional abandonó políticas, y todos los días nos enteramos, vamos viendo cómo cae una más, alguna más, políticas que lleva adelante hace años de años. Doy un caso, el Programa Remediar, que ahora lo están descontinuando, ya venía desfalleciendo, desfinanciado. Cien medicamentos que, de manera gratuita, se proveen en toda la Argentina, a través de botiquines, en los centros de salud que recibía nuestra provincia y las demás provincias. Una experiencia que, además, comienza en 2001, 24 años se lleva, pero continuó en todos los gobiernos y en todas las administraciones de cualquier orientación, porque era reconocer el derecho al acceso a los remedios, como fue después la gratuidad en los remedios del PAMI. Descontinuar eso es criminal.

Hoy no estamos recibiendo vacunas. Dicen que van a comprar, pero ya de alguna manera los operativos, lo que es gripe, bronquiolitis, bueno, todo eso tendría que haber empezado, empezó, se acabaron las vacunas, eso siempre lo puso Nación. Simplemente como un ejemplo de que la experiencia, el experimento, como quieran llamarlo, el horror que estamos viviendo, es que se discontinúan determinados programas que tienen que ver con la acción y la presencia del Gobierno nacional, donde obviamente el presidente Milei piensa otra cosa, pero no es una cuestión de qué piensa el presidente. Están incumpliendo leyes, están incumpliendo convenios de obra pública, que han parado en toda la Argentina, están incumpliendo incluso pactos, acuerdos entre Nación y Provincia, que tienen compromisos recíprocos. Y todo eso ya va más allá de una ideología, estamos hablando de una cuestión que tiene que ver con la ilegalidad. 

A la provincia de Buenos Aires ahora siguen cortando programas, cortando inversiones, cortando desembolsos y cortando cooperaciones también, que tienen que ver con un armado del país que, como todo país federal, lo que tiene son obligaciones, responsabilidades, que son de algún nivel de gobierno o de otro nivel de gobierno, a veces exclusivas, a veces concurrentes. Hay cosas como la salud, la educación en la Argentina que no son sólo de la provincia. Aún cuando se haya provincializado la gestión de las escuelas, no es sólo la responsabilidad de la educación nacional, de la provincia, de alguna provincia o de todas las provincias, es una responsabilidad concurrente, también de los intendentes. Todos nos ocupamos de la educación, menos uno ahora, que es Milei. 

Ahora yo quiero dejar eso en claro porque también, si no, parece confuso. No le gusta al presidente, es austríaco, es liberal, libertario, es lo que quiera. Lo que pasa acá es que está incumpliendo leyes, convenios y está incumpliendo la Constitución Nacional, obligaciones. Obligaciones que son para todos los niveles de gobierno y está llevándonos a un estado prácticamente de disolución nacional. Yo hablaba de federalismo. Esto de decir, ‘bueno, que las obras las hagan las provincias, que de la salud se ocupen sólo las provincias, la alimentación, las provincias’. Además, sin recursos, algo que no es la primera vez que el neoliberalismo hace, transferir obligaciones, responsabilidades sin los recursos correspondientes. Además de eso, es imposible. No tiene lógica. No puede vacunar, tener una política de vacunación cada provincia por separado. Como tampoco, casi diría, de obra pública o de energía, no tiene sentido. Es algo que disuelve la idea misma por la cual somos un país. Éramos provincias que nos juntamos para ser un país. Cuando nos juntamos para ser un país, decidimos que algunas responsabilidades, algunas funciones, las iba a desplegar el Gobierno nacional, otras las provincias y otras, en cada caso, los municipios. Pero no que no iba a haber Gobierno nacional o que el Gobierno nacional se iba a dedicar exclusivamente a endeudar, a fugar, a saquear, a entregar nuestro patrimonio nacional. No es eso. No son esas las funciones exclusivas que tienen, por más que sea del gusto o de la ideología de un presidente, circunstancialmente. Por eso yo digo que es tan tan complicado y que pone tantas cosas en riesgo. Por eso llamo la atención sobre eso. 

Hablaba de cuánto queda del gobierno de Milei, pero quiero hablar también de algo que tenemos que empezar a explicar. ¿Qué pasaría con cuatro años más de Milei después de esto? Y es importante que se reflexione sobre esto. Es importante porque es muy grave lo que está pasando. Nos han metido ahora, y lo digo también acá desde la universidad, nos han metido en una guerra que no es nuestra, o en varias, y que además no tiene que ver con el sentir, con el pensar de los argentinos.

Entonces, quiero decir, y un poco para terminar este segmento, quiero decir que hay muchas de las cosas que está haciendo este gobierno que están reñidas con nuestra historia, con nuestra cultura, con nuestra identidad. Cosas que en Argentina estaban resueltas, estaban saldadas. Hay como un terraplanismo multidisciplinario, ¿no? No es sólo las vacunas, no es tal cosa o tal otra, es general. Es como que hay una discusión muy a los tuétanos de qué es un país, qué debe hacer un gobierno. Esto de ir a una elección para gestionar un Estado que se quiere destruir. Es muy confuso todo eso, pero es muy profundo también. Y además como uno podría remitirlo simplemente a la personalidad o lo absurdo de algunas ideas, o lo espantoso de algunas declaraciones o algunas orientaciones que tiene Milei, pero estamos viendo que forma parte de un conglomerado, de un club internacional, que este es un exponente, el capítulo argentino de un club de ultraderecha que tiene un comando y que tiene manejos, discursos que se van repitiendo. 

Así como en la época de Macri uno veía que había unas derechas que hacían más o menos lo mismo. ¿Se acuerdan acá que Macri venía ‘podemos vivir mejor, la revolución de la alegría’, y después uno veía al atorrante que se presentaba de la misma línea de algún otro país y decía ‘podemos vivir mejor, la revolución de la alegría’? No era un invento argentino local, por más absurdo y por más bizarro que sea el que nos tocó. Yo creo, me animo a decir que nos tocó el peor de todos esos, ¿no? Pero está en disputa ese lugar. Hay varios candidatos. Hay varios candidatos.

Pero voy a esto porque me parece muy importante, nos ofrecen una batalla cultural y está en riesgo todo, está en riesgo el federalismo, está en riesgo que la educación se tiene que hacer en las escuelas, es una derecha estrafalaria que reivindica a la experiencia del siglo XIX de Sarmiento, de Roca. Bueno, Roca, uno mira al gobierno de Roca, era la obra pública, la integración, después tiene un montón de elementos que obviamente, uno en perspectiva discute, no le gusta, bueno, obviamente, montones, pero lo que quiero decir es que aún la derecha pensaba que tenía que haber un desarrollo… Aún la derecha pensaba, sabía, estaba convencida de que tenía que haber educación pública, gratuita, universal. La derecha argentina histórica era tirando a nacionalista. Tirando a nacionalista. Y además tiene exponentes, lo voy a decir porque lo hemos discutido, cultos. A nosotros nos viene a tocar una derecha ignorante y cipaya. 

Pero cuando yo hablaba, cuando hablaba de la resignación y hablaba del desánimo, cuando hablaba de la resignación y del desánimo, yo creo que hay que estar muy atento, lo decíamos el otro día ahí con el MDF de CABA, hay que estar muy atento, a mí me parece que se corre un riesgo, voy a tratar de decirlo muy brevemente porque creo que todos lo conocemos, no sé cuánto lo hacemos consciente y lo ponemos sobre la mesa, pero seguro todos lo intuimos, no es verdad que ahora los argentinos y argentinas están en contra de la soberanía y admiran a Margaret Thatcher. No es verdad, no es verdad. No es verdad que le da lo mismo alinearse de manera absolutamente tonta con intereses extranjeros y meternos, no piensa eso, tampoco piensa que hay que terminar con la escuela pública y que la educación tiene que ser en el seno de la familia, no piensan que estén mal las vacunas. Yo digo esto que parece una trivialidad, pero hay veces que esas campañas, que esa invasión, que esa saturación de ideologías extrañas en el medio de situaciones complejas en lo económico, en lo político, cuando la sociedad está probablemente desilusionada, decepcionada, desmotivada, desmovilizada o hasta enojada con la dirigencia política, bueno, nos venden también gato por liebre, eso puede ser, pero no es cierto, no es cierto. Yo veía el otro día una encuesta y les guste o no les guste, lo quieran reconocer o no lo quieran reconocer, ponían periodismo, la justicia, la política, bueno, arriba, bien arriba están los científicos, los docentes, no hubo una inducción, un lavado de cabeza, no hubo una enajenación generalizada, me parece que son elementos adicionales, plus que le ponen a algo que tiene que ver con un fenómeno político, económico. Que además es más general que Argentina, el resto está de más.

Y me parece que ahí se corre un riesgo. Se corre el riesgo de nosotros pensar, o creer o actuar como si pensáramos o creyéramos que esas novedades, que esas ideas escandalosas y absurdas, se han impregnado y se han generalizado en toda la sociedad, como si fuéramos, estuviéramos enajenados, como una extrañeza. ¿Cómo en Argentina ahora está dispuesta la gente a preguntarle a los que viven en Malvinas si hay…? ¿Cómo esto pasa? Y son fenómenos distintos. Una cosa es si han logrado permear en la sensibilidad, en nuestra cultura, en nuestro sentir, y otra cosa distinta es que se vuelvan campañas masivas, que lo diga desde el Presidente de la Nación a sus ministros, una manga de ignorantes y chorros que lo acompañan. Pero bueno, ¿cuál es el peor peligro? Que nos convenzan a nosotros que eso cambió, y que ya la gente quiere destruir el Estado desde adentro. Yo lo pregunto muchas veces, lo hemos hecho muchas veces en municipios, en distritos donde por ejemplo ganó Milei. Ahora vos vas ahí y te piden, bueno, ‘arregla el bache, termina la ruta, hacé la escuela, el cuartel de bomberos’, entonces decís, pero bueno, votaron cero obra pública… Es como que hay una cosa disjunta ahí. Y a mí me parece que podemos creer que es mera contradicción o una cosa absurda e irracional, o tratar de entender más en profundidad el fenómeno, lo que está pasando, la etapa que estamos viviendo, por qué esto de nuevo y por qué de esta manera. 

Ahora, más allá de por qué ocurre esto, lo que quiero decir y es una certeza, es que la sociedad argentina no está de acuerdo con estas cosas, la sociedad argentina valora a la universidad pública, la quiere, la quiere. Incluso sabe y entiende más de lo que uno… Nosotros venimos y creemos estar descubriendo la pólvora o esclareciendo algo, ‘bueno, es el instrumento más poderoso de la movilidad social ascendente, del desarrollo’, decimos, lo saben, más allá de la experiencia individual, ustedes lo vieron en las calles en masivas movilizaciones, no iban sólo los estudiantes, los parientes de estudiantes, no iban sólo los docentes, los parientes, los no docentes, es masiva, iba gente que de hecho no tenía un interés directo o individual por eso. Es lo mismo que cuando nos dicen ‘la educación universitaria tendría que ser arancelada’, un viejo argumento de la derecha, ‘porque el que estudia después gana más guita, entonces que se endeude’, bueno, no sé en qué país del mundo, bueno, no sé, no sé. Entonces, bueno, eso es un tema individual, y como va a prosperar, como va a progresar, entonces habría que cobrarle o prestarle para que después pague, hay otros países así. Bueno, la universidad pública en la Argentina desde el comienzo, y uno puede remitir acá las dos tradiciones políticas partidarias más importantes de la Argentina, para el radicalismo pero para el peronismo también, unos que hicieron la reforma universitaria, está bien, libertad de claustro, terminar con, ¿cómo era? Monárquico y monástico, lo del manifiesto liminar, abrir la universidad, terminar con ciertas prácticas y permitir que ciertos sectores, bueno, todo eso está muy bien. Después vino el peronismo y la llenó de hijos de obreros. Eso también, discuten, me acuerdo época de Vidal, que decía ‘los hijos de los trabajadores no van a la universidad’. Por eso digo, hay cosas nuevas, pero hay otras que se repiten fastidiosa y tediosamente, que son los mismos discursos. 

Pero vuelvo a esto, creo que nosotros tenemos que entender que no es que colonizaron las cabezas de todo el mundo, aun si están desmovilizados, aun si están desmotivados, aun si nos cuesta entusiasmarlos. Bueno, también, ahí lo que quiero decir es que ahí hay que mirarse más en el espejo y el MDF un poco es eso, ¿qué tenemos que hacer nosotros para que todos los que no quieren esto, no están de acuerdo, no les gusta, lo repudian, se pongan a laburar y a militar? Y ese es un trabajo que hay que llevar adelante sin lugar a duda, me parece… Yo contaba recién que, desde el Gobierno de la provincia de Buenos Aires, nos propusimos durante todo este tiempo, decíamos nosotros, el de Milei, decía una etapa pre Milei y una etapa con Milei, primeros dos años; y ahora una etapa distinta porque se observa, se ve por todos lados una crisis que se desenvuelve a una velocidad vertiginosa, ¿no? Que de repente aparece lo de Fate, pero Fate es la empresa número 22.000 que cierra y los 900 trabajadores de Fate son parte de los 300.000 despedidos del sistema productivo argentino. En todo el país, en toda la provincia, en todos los rubros prácticamente, en el comercio, en la industria, en el turismo, en la minería, en la construcción, puedo mencionar, casi no hay rubro que le vaya bien. Incluso petróleo, incluso en petróleo hubo pérdida de empleo también. Durante la etapa esta donde hay crecimiento de la producción. Es muy raro lo que está pasando, lo veíamos, está habiendo estadísticas que en el agregado, industria no, comercio no, consumo masivo no, por supuesto que alimentación no, por supuesto que construcción tampoco; no hay crecimiento en la mayoría de los sectores, hay crecimiento de pronto en minería. Miren, el crecimiento que nos quieren vender y festejar es un crecimiento en minería, de la producción del petróleo, de los servicios financieros, es un crecimiento que aún en esos sectores no genera empleo proporcional, son sectores que no crean empleo. 

Pero, ¿por qué digo esto en relación a ser escudo y red y atajar un poco las políticas de Milei? Porque ahora estamos en otra etapa, en una etapa donde hay problemas. Y lo digo también porque hay que tener conciencia de esto y todos lo ven, todos lo vemos y lo observamos cada vez más asiduamente. Esto que toda la gente que perdió el laburo o la que tiene el laburo y el sueldo no le alcanza, ya se endeudó, ya no está pudiendo pagar la deuda que tomó para los consumos básicos mínimos; en el medio de eso, la nafta, los alquileres, todo sube. Estamos en un momento que ya está pasando de una emergencia a una crisis muy fuerte, muy profunda, que empieza a ser social, alimentaria, productiva por supuesto, laboral. 

Estamos en otra etapa, el Gobierno de la provincia de Buenos Aires también está en otra etapa, y yo decía, tomamos políticas, teníamos políticas de cara al sector, pero otras que las tomamos cuando asumió Milei. Yo lo quiero decir porque hay cosas nuevas que hicimos, por ejemplo, continuar algunas, buena parte de las obras que abandonó Milei en universidades nacionales en el territorio de la provincia de Buenos Aires; ampliar desde la CIC las becas doctorales para algunos que habían perdido, se habían interrumpido las becas. Tenemos varias políticas, pero bueno; por supuesto el boleto estudiantil; después avanzamos mucho, no sé si acá, pero poner Cuenta DNI en en las universidades, en los comedores con descuentos especiales. Bueno, digo nada más para hacer mención de cómo asumimos esta etapa y las dificultades que tiene.

Pero dicho esto, creo que hay hoy… Bueno, iba a hablar un poco de la situación internacional, pero lo que quiero decir es que estamos viviendo un momento de mucho cambio, de mucha transición, de mucha turbulencia, hasta hace un tiempo más o menos visible por algunos síntomas, algunas cuestiones, hoy a cielo descubierto con guerras comerciales, con guerra de monedas, con guerras de guerra. Estamos viviendo una etapa donde tampoco queda tan claro, puedo dar mis opiniones, pero no, no es mi idea hablar de eso, de cómo va a terminar de configurarse la nueva situación geopolítica, el esquema internacional. Obviamente estamos en una nueva etapa, la nueva etapa se trata de una declinación de lo que era Estados Unidos como potencia única, hegemónica. No sé si esto termina en una guerra fría, si termina en bloques, si termina en una nueva… en nuevas reglas. Las reglas de juego que hay desde la posguerra no existen más. Es muy fuerte lo que está pasando a escala internacional. Es muy fuerte, el mundo se está rediseñando adelante nuestro, se está rediseñando, se está reconfigurando y hasta hace algún tiempo era muy claro, bueno, durante el neoliberalismo, con el Consenso de Washington, había una receta para los países como Argentina, para los países emergentes, periféricos, subdesarrollados, ¿qué tenían que hacer? Bueno, aplicar un recetario, que fue el que se aplicó en la Argentina a partir de Martínez de Hoz, pero después en los 90, que era más o menos el programa económico de Milei: abrir la economía, privatizar, retirar al Estado, ajustar, tener una tasa de interés más alta que la inflación para generar, dicen ellos, inversión. Buena parte de lo que está generando hoy estos desastres tiene que ver con políticas que son del Consenso de Washington, que son del neoliberalismo clásico. Lo digo también fuera del libreto, porque hoy estuve reunido con uno que me decía, ‘bueno, pero el peronismo viene a ser algo viejo, algo antiguo’. No, lo viejo es lo que están haciendo ellos. Lo antiguo, lo fracasado, lo conocido, lo además extranjero lo están haciendo ellos. Pero yo hablo de esta etapa porque me parece que hay mucho para reflexionar, para pensar, para hacer. Obviamente es un mundo que asusta, pero que evidentemente, en esa reconfiguración, tenemos que poner en discusión la orientación, el modelo de país. Hay que poner en discusión el modelo de país y su inserción internacional. Hasta hace un tiempo era ‘insertémonos en las cadenas globales de valores’, bueno, todo un discurso, esas cadenas, ¿qué queda de esas cadenas globales de valor? Bloqueo en el estrecho de Ormuz, sanciones internacionales, relocalización de empresas.

También eso es interesante, porque muchas de las políticas que aplicamos durante los 12 años de Néstor y Cristina nos decían, ‘son anacrónicas, son viejas, ustedes quieren industrializar, ustedes quieren proteger la producción y el trabajo’, y hoy es lo que dicen todos, prácticamente todos los gobiernos del mundo. Algunos con expresiones tipo ‘Make America Great Again’, ‘America first’, es eso, quieren traer industrias, empresas, ramas enteras que se relocalizaron en China o, bueno, en Oriente, las quieren traer de nuevo para acá. ¿Cómo lo van a hacer? Con instrumentos de política industrial, tarifas, aranceles. Cuando nosotros decimos ‘vamos a hacer crédito para tal sector’, cuando decíamos, ‘vamos a desarrollar tal tecnología’, cuando decíamos, ‘vamos a proteger el trabajo y la producción’, nos decían, ‘no, eso ya pasó de moda’. Bueno, hoy queda más claro que nunca que lo que está haciendo Milei está afuera del mundo, está afuera de la época. Es un disparate, es un disparate. Están todos cuidando cada puesto de trabajo en su país, cada industria, cada tecnología, están viendo cuál es estratégica; vuelven esas ideas de la tecnología delicada, especialmente necesaria para la defensa, porque vemos después que los drones, que tal cosa, que la inteligencia, vemos todo eso y Milei está entregando todo.

Vemos las cuestiones geoestratégicas, las cuestiones de también la orientación y la división o los conflictos latentes en el mundo y que entonces hay lugares estratégicos, por supuesto, la Antártida. Bueno, y acá estamos volviendo… Miren, lo voy a decir así porque voy a tomar la palabra de Trump: acá estamos volviendo a la Edad de Piedra, estamos volviendo a una edad donde era el sálvese quien pueda, a garrotazos. Estamos retrocediendo, ellos dicen, al agroexportador, pero en el agroexportador por lo menos había un Estado que se proponía defender la soberanía, había un Estado… En el agroexportador; darle una educación pública de calidad a todos los que… abrir a todos los que quieran habitar el suelo argentino. Estamos en una época, la verdad, muy estrafalaria, pero que nos permite… Realmente yo creo, sin caer en lugares comunes, pero no es que hay una oportunidad porque la crisis es oportunidad, es que se está reconfigurando el mundo y nosotros en Babia, nuestro Gobierno nacional en Babia, aplicando recetas perimidas, antiguas y fracasadas.

Está entregando nuestras tecnologías, bueno, ha pasado con todo nuestro complejo atómico. Está poniendo en riesgo nuestra seguridad. Está entregando recursos naturales estratégicos sin ni siquiera una pretensión de asociarlos a producción nacional. Son cosas que están totalmente fuera de época, aún por las particularidades de la época actual; todos están defendiendo su producción, su industria y su trabajo, menos nosotros. Nos tocó el único, prácticamente, que vino a liquidar todo eso.

Por eso, yo creo que también, cuando hablábamos de la etapa y de qué hacer y de las tareas, decía, bueno, hay que discutir, no hay que naturalizar, no hay que dejar que también nos gane ese desanimó a nosotros, que nos hagan creer que todo lo que dicen es generalizadamente aceptado, que es así, que ya está, que hay un solo camino y que es éste o que no haya alternativa. Bueno, todas esas discusiones hay que darlas con una parte de nuestra sociedad, pero hay que discutir mucho más. Más en este momento, donde estamos en una época donde parece que todos los recetarios se quemaron; casi diría los de la derecha, los de la izquierda, todos los recetarios se quemaron. Estamos en un momento donde hay que rediscutir a qué se va a dedicar nuestro país. ¿Cómo se va a insertar? Y ahí, por supuesto, que eso no se trata de empezar de cero, hay cuestiones que son innegociables. Una cuestión innegociable es que los recursos naturales que están en el subsuelo o en el territorio argentino podrán explotarlos, se podrán concesionar, podrán exportarse una parte, pero son del pueblo argentino. 

Otra cuestión es que es un sin sentido, un suicidio, un país sin industria. No, nadie, nadie piensa eso. No, no, no hay nadie que quiera reprimarizar su economía. Podemos discutir, podemos analizar, podemos evaluar qué sectores tienen más potencial, cuáles tienen más desarrollo actual, qué le falta, dónde se insertan. Podemos pensar todo eso, no podemos destruirlos, aún si no andan bien, aún si tienen dificultades, aún si tienen falencias. Aún, y más todavía, si nosotros tenemos una industria que tiene sectores tecnológicamente de punta, otros atrasados, productividades o competitividades que nos sirven o integración que es incompleta, bueno, lo que hay que hacer, y me parece claro como el agua y evidente, no es destruirlo. No es destruirlo. Es al revés, es mejorarlo, es reconstruirlo, es pensar más, es invertir más, es integrarlo más, es tener políticas públicas para industrializar la Argentina, para desarrollarla. Me parece que por eso no podemos dejar pasar, no podemos dejar pasar estos sinsentidos que parecen ser el discurso dominante. Porque es trivial, es de sentido común que no puede ser así. En la Argentina, mucho tiempo se habló de que había una antinomia, ¿no? Un dilema, una dicotomía entre el mercado interno y la exportación, ¿no? Los dilemas del desarrollo argentino entre el sector primario y la industria, y que teníamos que decidir y que teníamos que optar: o somos todo industria o todo campo, o campo, minería y petróleo. Y eso claramente es mentira. claramente es mentira. Digo más, no tenemos que decidir si vamos a ser un país primario, exportador, o si vamos a ser un país industrial, que elabora la materia prima. Claramente somos las dos cosas, el problema es despreciar y dejar de lado la oportunidad de elaborar nosotros y meter valor agregado en nuestra materia prima, de manera ventajosa, de manera soberana. 

Y después, un sector en el que Argentina está tremendamente bien parado, que son los sectores que están en la frontera tecnológica, que en estas discusiones clásicas de industria y agro, que repito, no hay que decidir, no pierdan el tiempo, no hay que decidir, hay que hacer las dos cosas: minería o litio o batería, las dos cosas. ¿Por qué tendríamos que optar por una si podemos hacer las dos? Pero para eso se necesitan políticas, para eso se necesita inversión, para eso se necesita inteligencia y para eso se necesita ciencia, tecnología, universidad. Yo lo quiero decir con mucha claridad porque ya lo planteaba al principio, hay saña con el sistema científico, tecnológico, universitario argentino. Hay una vocación de destrucción. Están destruyendo la industria, están destruyendo nuestro aparato productivo, el federalismo, están poniendo en riesgo la soberanía, pero hay algo especial con la ciencia, con la universidad. Porque me parece que estamos en presencia de un proyecto que se ve fundacional o refundacional y quiere convertir a la Argentina en algo que no es, que no fue y que es ajeno a lo que la gran mayoría, yo estoy convencido, piensa, siente, es eso. Y en ese trabajo de desfinanciar a nuestra ciencia y nuestra universidad, es la verdad que una llave para ese proceso de destrucción. Es algo que lo facilita y lo acelera. No hay posibilidad de un desarrollo autónomo y soberano industrial si no tenemos ciencia propia, si no tenemos conocimiento propio. 

Cuando digo eso quiero decir, porque también, y fíjense que esto no es presupuestario, los números presupuestarios no voy a decir despreciables, pero son muy bajos. No se arregla el déficit fiscal desfinanciado, pagando sueldos de hambre o expulsando, terminando con los proyectos de investigación, no se resuelve el problema macro. Es un plus, hay algo más, ¿por qué? Porque tiene que ver con esta idea de torcer el destino de la Argentina, de torcerlo. Entonces, obviamente, hay una asociación directa entre el desarrollo, entre un desarrollo integrado, entre un desarrollo federal, entre un desarrollo soberano y un desarrollo inclusivo y las capacidades científicas, tecnológicas que tenga el país. No puede haber uno sin el otro. Y esto lo digo porque también sé que está especialmente bajo ataque. Y a alguno le llama la atención, porque todos los argumentos son bastante flojos, por no decir vergonzosos, también y particularmente contra las ciencias sociales, contra las humanidades. ¿Por qué? Porque no solo quieren sacarnos la llave, el motor genuino y además en Argentina, especialmente poderoso para el desarrollo autónomo, para nuestra soberanía, sino que además quieren destruir el pensamiento crítico. Quieren que nuestra historia la escriban otros desde afuera, o los privados, o alguna ONG, o una fundación de afuera que nos diga nuestra historia, que nos analice nuestra sociología, que se meta con nuestra cultura. Bueno, es eso. Y ahí lo digo especialmente, hay que defender a todas, a todas las disciplinas, pero se quieren meter especialmente con la sociales, las humanidades. Y hay una clave para el pensamiento propio, para el pensamiento crítico que está ahí y por eso tanta saña, porque uno nos deja sin posibilidad de desarrollo, de desarrollo industrial y de desarrollo propio; el otro nos deja sin historia, sin cultura, sin ideas propias. Así que bueno, va por los dos lados.

Me parece a mí que mucho de lo que dije, no me quiero extender mucho más, simplemente quiero decir que hay una tarea enorme. Que a mí me parece que el fenómeno de Milei es un fenómeno particular en un momento particular. Que así como durante la época de Macri, traigo esto porque ya lo vivimos y no hace tanto, parecía que se iban a quedar mil años, que con el… Yo recuerdo y me río ahora, pero porque había compañeros de nuestro campo político que decían ‘no, ahora para ganarle a estos hay que tener el big data’, ¿se acuerdan? ‘Porque se te meten en tus estadísticas, entonces, al que le gustan las mascotas, aparece Macri con una mascota y lo van a votar. Y entonces a otro que le gusta el fútbol, entonces nos van a meter…’ Yo no digo que no tenga un influjo fuerte las redes sociales, las nuevas formas de comunicación, quiero decir simplemente que a Vidal y a Macri, y Vidal era invencible, le ganamos caminando, con un autito, recorriendo, sin el big data, sin Durán Barba, ¿no? Y me parece que es una enseñanza importante, porque además es una experiencia que tuvimos. ¿Cómo fue? Hablándole a cada uno, yendo, poniendo la cara, luchando, en la calle, acompañando a los sectores que luchan, integrándolos, integrándolos, organizándolos. Tenemos una tarea inmensa y yo creo que se aceleran los tiempos, porque también al mismo tiempo tenemos que pensar, y no nos puede pasar de nuevo, ¿no? Nos puede pasar de nuevo. Esto cada uno lo va a saber interpretar. No nos puede pasar que logremos una expresión electoral que pueda ganar las elecciones y después tengamos dificultades para gobernar. 

Así que me parece que es eso, que seamos tantos hoy, que haya entusiasmo, que haya ganas, que haya un espíritu, porque nosotros vieron que lo planteamos como un movimiento. Nuestra idea es que haya diferentes expresiones, diferentes sectores, que nadie venga a disolver su identidad ni a encuadrarse con algo; al revés, lo que necesitamos es tener ideas fuertes en común, saber para dónde vamos, tratar de perder el menor tiempo posible en internas, en discusiones que no llevan a ningún lado. Hablarle a todo el mundo. Ir a buscar. Escuchar mucho. Y se trata de sumar. Y se trata de militar. 

Por eso yo hoy creo que es un día muy importante, es un día en el que estamos juntándonos quienes creemos que hay que pelear por esto. Esto no excluye a otros sectores, no excluye a otros grupos. No tenemos ni la exclusividad ni el protagonismo. Ahora sí, vinimos acá, vinimos acá a plantar una bandera, y es la bandera del desarrollo nacional, de la soberanía, de la ciencia, de la universidad, de la industria nacional, de la cultura. Y también, por qué no, de la solidaridad y de la paz. 

Y bueno, compañeros, compañeras, amigos y amigas, hermoso verlo. Tenemos las tareas, tenemos la gente, a dar la pelea. A dar la pelea en todo el país. Muchísimas gracias. Gracias a todos, a todas. Muchas gracias.

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