Nueva Casa de la Provincia en Pellegrini
Buenas tardes a todos, a todas. Sofía, muchas gracias. Una visita intensa, venimos de Trenque Lauquen con bastantes inauguraciones, con bastantes obras, con muchos proyectos.
La verdad que, primero, entregando viviendas a familias con miembros que trabajan o que fueron trabajadores de la Policía de la Provincia. Miren, estamos en Pellegrini, que es un municipio pequeño de 7.000 habitantes, y vinimos a traer obras de educación, vinimos a traer algunos programas de ambiente, vinimos con la gestión provincial a también, inaugurar esta Casa de la Provincia, vinimos a inaugurar viviendas.
Yo quiero reflexionar sobre esa idea que hoy anda recorriendo la Argentina y que gobierna a nivel nacional, la de Milei, que no tiene que haber Estado, que no sirve para nada el Estado, que el Estado no es lo que ayuda, sino un problema.
Creo que eso, como economista, podría decir que es un debate que podríamos tener, para mí, absurdo, que no tiene efecto en ningún país del mundo, no hay ningún país del mundo que se gobierne de esa manera, donde no haya un Estado nacional que haga las rutas, así tenemos hace dos años las rutas abandonadas; no hay ningún país del mundo donde el Estado del país, de la Nación, no se ocupe de la educación o quite los remedios. Estamos a contramano de todos lados. Pero la discusión se puede dar a nivel teórico, a nivel histórico, a nivel político, a nivel ideológico.
Pero acá en Pellegrini, la verdad es que debería ser muy sencillo, no tendríamos que tener ni demasiada polémica ni dedicarle demasiado tiempo. ¿Qué haríamos sin Estado en las localidades pequeñas del interior de la provincia de Buenos Aires, o por caso, del interior de nuestra Argentina? Hay lugares donde el mercado, es cierto, donde el mercado o lo privado se ocupa de la salud, de la educación, hasta seguridad privada, hay barrios cerrados, hay lugares donde los privados hacen sus universidades, sus escuelas, y todo se paga por privado.
¿Cuál es la diferencia? Estamos hablando de los lugares donde se concentra la mayor prosperidad, por decirlo de alguna manera, la mayor riqueza de la Argentina, y muchas veces los lugares donde se concentra también demográficamente la población. Ahí uno podría decir a alguien que está lleno de guita, puede pagarle la salud, la educación, la universidad a los hijos, puede vivir, y ni eso, utilizando muy poco de las cuestiones sociales, comunales del Estado, casi sin Estado.
Podría tener la fantasía, yo recuerdo, Sofía, una vez que Obama, presidente de los Estados Unidos, fue a una convención de empresarios que le decían ‘bueno, el Estado tal cosa, tal otra’, y él les contestaba, empresarios ricos, poderosos, del país, la principal potencia todavía por lo menos a nivel mundial, y les decía ‘bueno, pero sin Estado no habría aeropuertos, no habría autopistas, sin Estado no habría un sistema de salud, no habría vacunas’. Les contestaba Obama a los empresarios más ricos de la primer potencia mundial.
Bueno, ahí supongamos que alguien, un sector pequeño puede fantasear en un mundo sin Estado. Esos que se compran una isla y le ponen la pista privada de avión, se van a vivir ahí, contratan todo. Pero, ¿cuántos son? ¿A quiénes representan? ¿Qué solucionamos con eso?
Nosotros somos 17 millones de bonaerenses, tanto en el conurbano como en el interior de la provincia de Buenos Aires, la enorme mayoría. No quiero decir una proporción, pero créanme, la enorme mayoría para tener educación necesita la escuela pública, aún cuando va a las llamadas escuelas privadas, que se llaman privadas pero que los laburantes, los trabajadores, los docentes los paga el Estado provincial. 100%, 80%, 60%. Es una porción muy pequeña de la educación que es completamente desvinculada del Estado y que es solventada solamente por los usuarios, por quienes la usan.
Pero aún así, se pueden pagar la educación, se pueden pagar la salud más o menos, porque tal vez tienen una prepaga. Ahora, cuando van por la autopista hacia la costa y tienen un accidente, no está la prepaga; el helicóptero, la evacuación, los médicos, la emergencia la cubre el Estado de la provincia de Buenos Aires.
Y que tengan claro, lo cubrimos todos nosotros. Sin educación, sin salud, sin obra pública, sin infraestructura, sin un Estado que brinde también seguridad, bueno, la mayor parte de la población de nuestra Provincia no es que estaría mejor, estaría absolutamente abandonada, no tendría nada. No es que se corre el Estado y viene corriendo una clínica privada a instalarse en Pellegrini, no va a venir, pero no porque discriminen o no porque tengan una ideología bárbara o por egoísmo, no lo hacen porque no hay negocio. El privado va ahí donde hay rentabilidad, donde hay ganancia, donde hay negocio; no se le puede exigir otra cosa porque invierte su dinero, quiere su retorno. Funciona así lo privado. Ahora, hay ciertas cosas que lo privado no hace. Hay ciertos lugares donde el privado no llega. Hay ciertos sectores sociales donde el privado no responde, porque no hay ni el poder adquisitivo, ni la escala para que lo haga un privado.
Por eso, yo creo que estamos recorriendo de nuevo Pellegrini y vinimos a hacer algo, que por más que nos vengan con ideologías extranjeras, austríacas o de donde sean, por más que nos insistan, por más que hace tres años más o menos que han cortado todos los recursos para la Provincia, vinimos a abrir una escuela para adultos que necesitaban, que va a dar respuesta, que está ahí, que existe, que va a cumplir sueños, que va a ampliar futuro. Vinimos a traer equipamiento para una política que hacemos nosotros en la Provincia, pero que lleva adelante el municipio, que tiene que ver con el cuidado del ambiente. Nos dicen que no hay cambio climático en épocas donde si no hay inundación hay sequía. Estamos en momentos de eventos extremos en todo el planeta. Nos dicen ‘no hay cambio climático y si lo hubiera cada uno que ponga la plata y haga…’, qué puedo decir, infraestructura que sale millones de dólares. No va a pasar.
Así que venimos a demostrar con pequeñas cosas que hace falta un Estado. Que, obviamente, siempre se puede mejorar, que obviamente tenemos que hacerlo de la manera más eficaz. Pero otro ejemplo es la Casa de la Provincia que tenemos acá atrás. La Casa de la Provincia es una política que diseñamos en parte porque nosotros queremos que el Estado provincial esté presente, pero esté visible y que dé respuesta, y que si anda bien, recibir una felicitación, recibir un agradecimiento, y si está mal, recibir también un pedido, un reclamo. Las dos cosas, no queremos esconder al Estado de la Provincia.
Estas Casas de la Provincia vienen a resolver un problema que era invisible, tenemos en todo nuestro territorio oficinas dispersas que alquilan, a veces de prestado, otras en condiciones a veces deplorables, y es ahí donde va la gente a casarse, a anotar a los hijos, es ahí donde hay que ir a buscar ayuda, a buscar un trámite, hay que acercar el Estado provincial a cada uno de los municipios. Y lo dije antes de todo esto, cuando estábamos en campaña, la provincia de Buenos Aires para nosotros, por más que sean pequeños, por más que sean distantes, no hay municipio de primera o municipio de segunda. Hay bonaerenses viviendo en nuestro territorio y necesitamos que estén bien ahí, porque después dicen, ‘se va todo el mundo al conurbano, y vienen y llenan’. Bueno, ¿cómo no se van a ir si hay un Estado que los olvida?
Por eso, cuando el Estado Nacional nos corta los recursos, nos corta las obras, no acompaña en salud, no acompaña en educación, no acompaña en nada, es que tenemos que trabajar en conjunto con los municipios, y dando un ejemplo también, porque el Gobierno nacional está habitado hoy por quienes dicen que los que no piensan igual que Milei, hay que insultarlos, hay que maltratarlos, hay que escracharlos. Nosotros no estamos en ese grupo, nosotros creemos que se puede trabajar también entre partidos políticos que tienen diferentes marcas, diferente historia, pero que creen que hay cosas que hay que hacerlas, más allá de esa diferencia. Después, por supuesto, vamos a elecciones, queremos ganar. Pero al mismo tiempo tenemos que hacer la Casa de la Provincia, tenemos que traer las viviendas, tenemos que hacer la escuela, y tenemos que seguir trabajando.
Así que está difícil, obviamente, la economía, está difícil la vida cotidiana, sabemos que las familias se endeudan, que cada vez les cuesta más, eso depende de la política económica del Gobierno nacional, es un rumbo que le han dado a la Argentina. Nosotros creemos que por ahí vamos a más pobreza, a más desigualdad, a peor distribución, que va a ser cada vez más difícil, sobre todo en los lugares distantes.
Así que, ya llegará el momento de cambiar la política económica del Gobierno nacional. Hay que, ahora, estar unidos. Hay que, ahora, poner esfuerzo, no hay que bajar los brazos. Cuenten con el Gobierno de la provincia de Buenos Aires, cuenten con nosotros. Vamos a estar en todo lo que podamos, vamos a acompañar, vamos a ayudar y después vamos a cambiar esta realidad. Muchísimas gracias.
