Presentación del libro “De Smith a Keynes” en Chaco
Buenas tardes a todos, a todas. Gracias Chaco por recibirme así. Qué lindo estar acá de nuevo. Hoy tuvimos un día intenso, una suerte de maratón, un continuado de actividades, pero quería empezar por ahí para llegar a donde estamos ahora.
Hoy comenzamos tempranito en un gimnasio, un lugar, un auditorio, un club de empleados de comercio, donde yo iba a tener un encuentro con trabajadores y trabajadoras, con la dirigencia de la CGT, que acababa de renovarse, y viniendo por acá, ya llegando, me dicen que a pesar de la lluvia, a pesar del mal clima, a pesar de que fue muy temprano, y a pesar de que era un evento adicional, un encuentro adicional, tuvimos la presencia de 88 sindicatos de acá, de Chaco, de sus conducciones, de su militancia, de las tres centrales de trabajadores. Fue un acto de unidad de los trabajadores que tuve el privilegio de acompañar, de promover y de disfrutar. Por supuesto que empecé el día afónico, porque son actos donde se presenta una situación que no siempre está, que es que créanme que cuando uno ve a los representantes sindicales, junto con los trabajadores, que están unidos, que tienen un norte, que tienen una idea clara, la verdad conmueve y hay que decirlo a los gritos, unidad de los trabajadores y al que no le gusta… (cantos del público)
Bueno, así empezamos, a los gritos. Y de ahí… Sí, también vino, gracias, Corrientes. Después nos fuimos a Colonia Benítez, nos fuimos, yo no conocía, pero quería hacer una visita que incluyera un municipio pequeño, digamos, 12.000 habitantes, de una provincia, me decía el intendente Sergio, ‘el interior del interior’. Fuimos a firmar convenios. Les puedo asegurar que las dificultades, los problemas, los desafíos que tiene Chaco, que tiene el interior de la provincia del Chaco, son los mismos que vemos en la provincia de Buenos Aires, no hay diferencia. Así que trajimos convenios, trajimos propuestas, trajimos un plan de trabajo y trajimos nuestro compromiso de, en tiempos tan difíciles, acompañar con lo que tengamos a los municipios y a los dirigentes y a los militantes de la provincia del Chaco.
De ahí… Quería decirlo rápido pero hicimos una cantidad de cosas. Después nos fuimos a una reunión, una reunión importante, la quiero compartir con ustedes, una reunión donde fueron citados los diputados, diputadas nacionales y provinciales, pero también los intendentes del peronismo, del campo popular, que acá tenemos en Chaco, y tuvimos una reunión excelente, pasamos el micrófono, escuchamos a diferentes compañeros y compañeras que contaban sus experiencias, sus dificultades, que hablaban un poco de política y me dijeron algo que me llenó de orgullo y también me gustó la palabra, de tranquilidad también, porque me dicen que hacía mucho tiempo que no había una reunión donde concurrieran todos, prácticamente todos los intendentes, intendentas, la dirigencia de la provincia del Chaco. Me parece que es importante, yo quiero agradecer, quiero agradecer, por acá hay un intendente que… ¿Dónde está el intendente? Acá está, que viajó no sé cuántas horas, que vino, 80 kilómetros, mandaba la foto, en canoa, en bicicleta, de Sauzalito, de Sauzalito.
Está muy difícil gobernar en tiempo de Milei. Está muy difícil, también hablaba recién, hablaba con las autoridades de la universidad, con las autoridades también de la Universidad de Chaco Austral, la verdad que está imposible. Me comentaban, no sé, ahí que pagaban antes 1 millón de pesos a fines del 2023 de luz y ahora les llegan 30 millones de pesos, que los recursos se han congelado, que han hecho realmente un desastre, una carnicería con algo que es un orgullo para nuestro país, para nuestra historia, para nuestro pueblo, que es la universidad pública argentina. Así que yo quiero darles todo nuestro apoyo, por supuesto, toda la fuerza, todo el acompañamiento y la admiración por lo que hacen los docentes, las docentes de todo nuestro país, los investigadores, los auxiliares, las autoridades. Miren, lo voy a decir así porque así me nace, hoy a la universidad pública, que la han desfinanciado, que no cumplen la ley, que estos chantas no cumplen ni siquiera los fallos judiciales, a la universidad la cuida el pueblo. Luchando en la calle, pero también haciendo contorsionismo para poder llevar adelante la oferta académica, para poder seguir con los estudios. Hay mucha fuerza puesta ahí, mucha energía, mucha tozudez de la buena.
Así que, sigo contando, una reunión donde recibimos, recogí, anotamos información, situaciones que se están viviendo en Chaco, en las diferentes geografías y en los diferentes sectores. Y de ahí nos fuimos a la Federación Económica, a FECHACO. Quiero decirles algo, porque a mí también me parece que es una muestra, un gesto y una señal habernos reunido con los trabajadores, con la dirigencia política, intendentes e intendentas, con los empresarios de Chaco y ahora estar acá y terminar este día en la universidad pública. Completo, completito.
Ahora, la verdad que visto desde acá, no saben qué hermoso que es ver esta multitud que vino a escuchar, a participar, a organizarse y a militar. Muchísimas gracias por esto. Además, con ese formidable mural. Me viene adelantando Seba, hace rato, la importancia que tiene el mural, y la lucha y la historia que expresa. Así que, creo que hay que rendir homenaje, pero también hay que estar a la altura de la historia tan formidable que tenemos. La historia de un pueblo que en las peores condiciones aguantó, que en las peores condiciones peleó y que después hoy me recibieron de la Comisión de Derechos Humanos, acá, de la Memoria, de Chaco. Me recibieron los hijos, me entregaron también un cuadro que la representa a Taty. Hemos, estos años y este tiempo, perdido muchas cosas pero todo lo que perdimos y todo lo que se hizo se acumula y nos sirve para tener fuerza para lo que viene. Así que, adelante de este mural lo digo: por nuestros 30.000 compañeros.
Bueno, así que una jornada intensa. Firmamos convenios, también con la universidad, de cooperación con la provincia de Buenos Aires. Estoy en una actividad que tuvo momentos de reunión, momentos de encuentro, momentos oficiales, firmas de convenios. Muy importante haber escuchado también a los empresarios, y la verdad que estamos haciendo la presentación de un libro. Formalmente esto es, no sé si lo podría llamar una excusa, porque es un encuentro, pero es un encuentro. Pero es un encuentro que lo preside un material que acaba de reseñar la compañera, docente de Macroeconomía, una docente de Contabilidad para economistas. Yo, todavía hoy hace tanto tiempo que no me dedico específicamente a esto, pero quiero decir que la mejor evaluación que puedo recibir es que este libro esté todo anotado porque se usa para estudiar economía. Así que, muchísimas gracias por el trabajo que se tomaron. Muchísimas gracias por la reseña que hiciste. Muchísimas gracias por los elogios.
Y como preguntaba para acá, el público que va a venir, que no sabíamos que iba a ser esta multitud. Pregunté, ¿van a ser estudiantes? ¿Van a ser docentes? Porque no deja de ser la presentación de un libro de teoría económica. Y me decían ‘una parte estudiantes, otra parte docentes’. No sabía también que iba a haber estudiantes secundarios. Miren, hay esperanza, tenemos a los pibes y a las pibas. 12 años, ya saben lo que quieren y ya nos exigen que cuidemos la universidad pública.
Y bueno, como hay una parte seguramente más interesada en economía y una parte de docentes también, de autoridades, y hay otra parte que es público en general llamémosle, compañeros y compañeras que se acercaron, yo voy a ensayar una especie, voy a improvisar una especie de híbrido. Voy a hacer, no estrictamente una presentación de un libro, pero voy a hablar un poco de economía y después voy a dar algunos comentarios más generales.
Empiezo con lo que venimos a hacer. Este es un libro, como relataba la compañera, como reseñaba, que es un libro que surge en realidad en mi época de estudiantes. Si bien lo escribí mucho después como docente, como investigador, surge en mi época de estudiante y surge como un acto de queja, de rebeldía, de protesta. Surge como un acto de protesta.
A mi me enseñaron economía en la Universidad de Buenos Aires, pero puedo decir ya, después de tanto tiempo y habiendo dado clases en tantas universidades, también en aquella época, en la prehistoria, daba clases en la UNQui, en la Universidad de Quilmes, daba clases en la Universidad de General Sarmiento, daba clases en Económicas, en Sociales, en el CBC. Quería vivir de la docencia. Eran los ‘90, quería vivir de la docencia y entonces se lo llamaba profesor taxi. Hoy se llamaría profesor Uber o algo así. Ahora, profesor taxi, profesor Uber, como quieran llamarlo, los docentes argentinos tienen que tener un salario digno. No puede ser que haya que sobrevivir…
Bueno, pero yo estaba obstinado, me quería dedicar a la docencia y a la investigación, estudiando economía que tiene una salida laboral que puede ser sector privado, sector financiero, yo me quería dedicar a la docencia y a la investigación. Entonces, cuando era estudiante, que a muchos les debe pasar porque algún curso de economía le habrán hecho, la verdad que fui víctima de una estafa. Una estafa formalizada, sacralizada en los planes de estudio. Una estafa de esas de guante blanco, que no se nota. No dije criptoestafa, porque estamos de nuevo… No dije, no dije, pero piramidal podríamos decir ahora. Una estafa que consiste en que cuando te enseñan economía le ponen ese titulo ‘Economía’, te dan unos libros de texto, un plan de estudio que es bastante uniforme, que es un plan de estudio que se tiene, no sólo en casi todas las universidades del país, casi todas porque en algunas conseguimos modificar la matriz de contenidos, pero casi todas las universidades argentinas, casi todas las universidades latinoamericanas, casi todas las del mundo te enseñan economía de una manera muy parecida. Un manual, en general de macroeconomía, otro manual, de microeconomía y te dicen: ‘acá vas a aprender economía, esta es la economía. Con esto vas a entender la faceta, digamos, la esfera económica del funcionamiento de una sociedad’, que es un montón. Entonces, estudiando microeconomía y macroeconomía, te alcanza para tener rudimentos de esta ciencia, de esta teoría, con las que se puede comprender en el mundo. ¿Por qué digo una estafa? Porque cuando te enseñaban economía, cuando te enseñan economía, en realidad no te están enseñando teoría económica en general, te están enseñando una escuela de pensamiento, te están enseñando una mirada, una perspectiva, determinada visión sobre la economía. Que, adivinen, que no es difícil, quién la escribe, adivinen quién la escribe, ¿no? Porque si esa es ‘la’ teoría económica… A punto tal que a veces se enseña economía, ustedes saben que la economía, seguramente hay algunos acá que son, como nosotros, o piensan estudiar economía y la economía tiene una particularidad. Es una ciencia social, porque habla de personas, de grupos, de sociedades, de los humanos, de conductas, de actitudes, de decisiones humanas, es una ciencia social, pero se pretende a sí misma, se cree, más o menos, una ciencia exacta. La más exacta, te dicen, de la ciencia social.
Ahí, yo les digo, cuando le dicen algo así, empiezan a desconfiar. ¿Cómo ‘la más exacta de las ciencias sociales’? Bueno, esto tiene que ver con una idea de cómo se construye la teoría económica, el pensamiento económico, cómo se construye. Y dicen, ‘bueno, como si esto fuera la química, la biología, como si fuera una ciencia exacta’, sí, de la naturaleza, donde se pueden aplicar experimentos, donde se puede observar qué es lo que ocurre ante la aplicación de determinada decisión o de determinado estímulo, te dicen, ‘así como en las ciencias naturales, el conocimiento fue avanzando con el tiempo’. Hubo una época que se pensaba que los planetas daban vuelta alrededor de la Tierra, el Sol daba vuelta alrededor de la Tierra, que la Tierra era el centro del universo, y después haciendo experimentos, observando la realidad, se constató que eso era falso. Y cuando se llegó a la conclusión de que eso era falso, se creó una teoría que la superaba.
Entonces, fíjense, una ciencia natural va conociendo el mundo, va conociendo la naturaleza, va experimentando, va observando, ensayo, error, prueba, falsacionismo, poperianismo, como quieran, y entonces va mejorándose con el tiempo y acercándose paulatinamente al conocimiento de la verdad. Quien conoce la verdad tiene un poder gigantesco. Yo iba a decir, titubeé un poco, porque iba a decir, ‘bueno, si la Tierra está en el centro del universo, después iba a decir, en una época algunos pensaban que la Tierra era plana, y eso después se refutó’, pero lamentablemente hoy tenemos un gobierno lleno de terraplanistas, lleno de terraplanistas que piensan que el mundo tiene formas extrañas, a pesar de que a veces se sube en un avión y lo ven curvo, siguen diciendo… Pero bueno, teóricamente las ciencias sociales, las ciencias naturales avanzan a través de experimentos cruciales, que andan bien o andan mal, y eso explica el progreso de la ciencia, ¿hacia dónde? Hacia la verdad. Y con el tiempo va ganando capacidad de explicación, capacidad de conocimiento, va comprendiendo las leyes y las aplica.
Bueno, hasta ahí hay discusiones, porque de pronto dentro de las ciencias naturales se descubren cosas nuevas, se reformula, qué sé yo. No quiero irme por las ramas, pero se reformula, se va a discusiones muy profundas, pero cuando te dicen que es así como funciona una ciencia sobre el comportamiento humano, y, la verdad que te da para desconfiar. ¿Cómo es que va avanzando cada vez más hacia la verdad? Hoy, lo que sabemos con esa imagen sería mucho más verdadero, mucho más adecuado que lo que se sabía hace 50, 100 años. Va progresando. Y te decían ‘la economía es así’, a punto tal que te damos un manual donde el último manual, el manual del último año, que se publicó el último año, tiene verdades que corrigen los manuales anteriores. Va progresando, va avanzando hacia la verdad. La economía.
¿Y por qué digo que era una estafa? Porque te enseñaban una sola escuela económica, que era la escuela oficial, que era la escuela de pensamiento oficial, que era lo que le enseñaban a la mayor parte de los economistas del planeta como ‘la verdad’. Qué pasa si sube el salario, qué pasa si sube el gasto público, qué ocurre si aumenta la cantidad de dinero. Bueno, todo eso que estaba en el manual era como la Biblia, la palabra santa. Y había que aprenderlo, y no convenía distraerse en estudiar ninguna otra cosa, porque ahí estaba el conocimiento verdadero, producto de años y años de avance de la disciplina.
¿Dónde está la estafa? ¿Y cómo me enteré? ¿Y cómo nos enteramos varios? Bueno, resulta que la teoría económica, el pensamiento económico, desde sus orígenes no avanzó linealmente. Yo diría exactamente lo contrario. El pensamiento económico, la teoría económica, como varias ciencias sociales también, lo que tiene en cada momento del tiempo son grandes debates y grandes discusiones entre escuelas de pensamiento económico diversas. Hay distintas escuelas de pensamiento económico. La teoría económica no tiene una sola rama, sino que tiene varias ramas, varias miradas distintas, perspectivas distintas, opiniones distintas, posiciones distintas, recomendaciones distintas. Dicho de otra manera, decir que esta es la verdad, la teoría verdadera, que refleja el mundo, que refleja los comportamientos, y, es algo muy difícil en ciencias sociales en general. Y por tanto, economía no es la más exacta de la ciencia social. Me parece que es una de las ciencias sociales más delicadas, y más vinculadas al poder. Yo les digo, todo economista que se forma, le dicen, ‘vos vas a saber economía, y qué hacer, y cómo hacerlo, y si hay que privatizar, si hay que abrir la economía, si hay que endeudarse, lo vas a aprender de un libro de texto’. Y entonces, un día uno se pregunta, ¿cuánto poder tendrá el que escribe ese libro de texto?
¿Y dónde se escribían esos manuales y esos libros de texto? Adivinen: en el centro, en Estados Unidos. El manual que estudiábamos en la Facultad de Ciencias Económicas de Buenos Aires, o de cualquier universidad, había estado escrito en los centros de pensamiento de la principal potencia mundial. O sea, que la verdad que no era una cuestión teórica, científica, de acceso a la verdad. En economía hay que estar muy, muy atentos, porque si el que escribe el manual dirige las acciones, dirige las decisiones, dirige las políticas; el que escribe el manual te domina, aunque pienses que estás aplicando una teoría verdadera. En teoría económica, en economía, se aplica lo de Jauretche. Jauretche decía que pretenden que vayamos, en los países periféricos, en los países subdesarrollados, emergentes, del sur, que vayamos al almacén y aprendamos qué comprar con el manual del almacenero. Bueno, la economía oficial hace eso, te quiere enseñar a tomar decisiones económicas con el manual de los poderosos. Este libro se rebela contra eso, se rebela contra eso.
Y la estafa se ejecutaba de una manera bastante particular. ¿Cómo haces para explicarle a un alumno que la única teoría económica es la que te quieren enseñar? ¿Cómo podés conseguir que un estudiante de economía, un pibe o una piba con inquietudes, que además quiere entender cómo funciona su país, cómo funciona el mundo, le dan un recetario escrito en una universidad extranjera y va a creer que eso es la Piedra Roseta que te explica la verdad de cómo entender el mundo y qué hacer y cómo evaluar las acciones? Bueno, hay una maniobra de ocultamiento, que casi yo diría de censura, para utilizar términos de ahora, de cancelación de determinadas escuelas, de determinados autores del pensamiento económico. ¿Cómo hacer para que un futuro economista, para que alguien que está interesado, que quiere estudiar, de cualquier orientación, del peronismo o de la izquierda, piense que la verdad está expresada en esa biblia que le dan? Bueno, hay que esconderle lo demás. ¿Y qué es lo que se escondía, qué era lo que se ocultaba? Miren qué extraordinario, qué maniobra extraordinaria, qué estafa genial, se escondían los libros de teoría económica, los libros de los economistas más importantes de la historia. Te enseñaban economía y te decían ‘bueno, hay un economista muy importante: Adam Smith. Pero pará, yo te voy a decir lo que dice Adam Smith. No se te ocurra leer Las Riquezas de las Naciones, no pierdas tu tiempo, ya está’. Y te ponían un recuadrito en el libro de texto, así, chiquitito, pequeñito, que decía que Adam Smith decía que la fábrica de alfileres generaba mayor productividad, que si había un solo tipo haciendo alfileres hacía una cantidad de alfileres. En cambio, si se ponían en una fila, uno estiraba el alambre, otro lo cortaba en pedacitos, otro le hacía la punta, van a hacer un montón de alfileres más. Y uno decía, ¿puede ser que Adam Smith se haya hecho famoso por decir eso? Algo huele a podrido acá. Eso no puede ser el principal aporte de un tipo que fundó la teoría económica. Creo que es fácil entenderlo. Bueno, hay que explicárselo a Milei, que el otro día en el homenaje a Adam Smith dice ‘lo más importante de Smith es la fábrica de alfileres’.
Miren, la verdad que se puede caer en una trampa, pero no se puede entrar así de nariz y quedarte adentro toda la vida. Yo no quiero decir que ese componente, pero lo que… Cuando, después, porque en este libro hablamos de Adam Smith, de la teoría clásica, David Ricardo. Son autores de la teoría económica, famosísimos, los más importantes. Bueno, estaban prohibidos. Estaban prohibidos. ¿Por qué? Porque el plan de estudio tenía otros contenidos, porque no te daban tiempo ni lugar. En todo caso, había algún curso que se llamaba Curso de Historia del Pensamiento Económico, que era un curso, en toda una carrera, que tenía materias y materias, Micro I, Micro II, Micro Superior, Macro I, Macro II, Macro Superior, Crecimiento, Desarrollo. No estoy criticando esas materias, porque esa es una escuela del pensamiento económico, además es dominante, ¿cómo no la vamos a conocer? ¿Cómo no vamos a conocer lo que piensan incluso los que no estamos de acuerdo? Pero, ¿todo? ¿Todo eso y solo eso? No, imposible.
Entonces te decían que todos los autores anteriores, autores como Smith, Ricardo, como Keynes. Ustedes saben, la Gran Depresión, el keynesianismo fundó la teoría moderna. Un recuadrito, un recuadrito. Keynes dice no sé qué, y después un manual de macroeconomía escrito por unos tipos que lo estudiaron a Keynes, y te vienen a contar lo que dice Keynes. Marx. O sea, los autores más importantes de la historia del pensamiento económico te recomendaban que no los leyeras, que leyeras el resumen que había hecho o la deglución, la digestión que había hecho con eso el pensamiento económico dominante, oficial, el pensamiento económico hegemónico. Una estafa. Una estafa. Una estafa educativa, una estafa intelectual, una estafa para el pensamiento crítico.
Entonces, nosotros en aquel momento, estando en la facultad, de estudiantes, lanzamos algo que en Economía no existía, pero en otras ciencias sociales sí había. Por ejemplo, en Ciencia Política o en Sociología. Lanzamos algo que llamamos ‘la escuelita de economía política’. En paralelo a la carrera. En paralelo, íbamos los sábados a la mañana, era una militancia. Y, ¿qué hacíamos? Leíamos los libros de los autores más importantes, que te decían ‘no vale la pena, porque yo te lo explico fácil, rápido’. Y después por esa idea de progreso que tenían. Te decían ‘Keynes, por ejemplo, fue un autor muy importante, pero lo relevante y lo verdadero de Keynes te lo explico yo. Y todo lo que no te lo explico, lo descarté porque estaba mal’. Fíjense. Fíjense, era como una traducción engañosa. Como estar viendo una serie, una película extranjera y que te esté diciendo alguien en tu idioma, porque el otro no lo entendés, ni lo vas a entender, cualquier cosa que no tiene que ver. ‘Bueno, esta parte no importa, sigamos adelante, esto es malo’. Es decir, te evalúan, te cortan, te recortan, te destacan y te sacan. Importantísimo, hay una enseñanza en eso, sobre todo porque en el caso de Keynes, pero podría llevarlo a Marx, podría llevarlo a los neoclásicos que son los autores… A los austríacos de Milei. En este libro aparecen, lo lamento, inevitable, aparecen los austríacos también. Pero bueno, teoría económica por sus autores originales en sus textos originales.
Esto es lo que plantea el libro, por supuesto que en el caso de Keynes, cuento lo de Keynes porque es bastante sintomático. Te decían ‘hay un libro, el libro más importante de Keynes, se llama La teoría general de la ocupación, el interés y el dinero. Es un libro muy teórico. Dice Keynes ‘escribo mi libro para los economistas’. No se lo recomienda a alguien que no sea economista.
Bueno, entonces, La teoría general, el libro más importante del siglo XX de economía, no hay que leerlo. Yo una vez lo dije en la tele, lo dije en un reportaje, y todavía me gastan, recortando el pedacito. Yo dije que me recibí, no sé, con buen promedio, qué sé yo, diploma de honor, vaya a saber qué cosa, y que en toda la carrera no leí un libro. Dicen ‘ven, Kicillof no leyó un libro. Qué Ignorante, no hizo nada, no leyó un libro’. No, ¿saben cuál es el problema? En todo el plan de estudio de los economistas había trabajo, documentos, papers y manuales. No había un libro importante de teoría económica. Es exactamente al revés. Creamos una escuela para estudiar a los autores más importantes. Es lo contrario y me lo dicen… Por eso, a esta altura es simplemente, para comentar que la idea es justamente lo que decían ustedes, el pensamiento crítico, ¿no? Y lo decía el otro día alguien en la marcha del Conicet que hubo en el Obelisco. Decía algo que para mí es muy importante, que tiene que ver con la universidad pública, gratuita, que tiene que ver con nuestra universidad argentina y con su tradición. A vos te pueden enseñar un manual, y tal vez un manual te lo pueden enseñar de manera casi fabril, casi automática, pero hay una cosa distinta que tiene que hacer la universidad que es enseñarte a absorber, a preguntar, a discutir, a dialogar, a investigar, a tener más preguntas que respuestas, pero que te tiene que enseñar algo que es muy distinto a simplemente comerse un manual y después ir y rendir un examen, que es pensamiento crítico. Yo digo, cuando ataca la derecha la universidad pública argentina es porque seguramente se quiere ahorrar unos mangos, pero no es tan importante en ese sentido. Atacan la universidad pública argentina porque la universidad es la cuna del pensamiento crítico. Porque la universidad, si anda bien, te enseña a rebelarte contra lo que te enseñan, no asumirlo pasivamente y repetirlo.
Entonces, claro, esa es la universidad pública y eso lo hace la universidad pública, no siempre lo hace la universidad privada. No siempre. No quiero exagerar, pero no siempre. La universidad pública tiene ese espíritu, que es el de nuestra Reforma de 1918 cuando empezó, nació así la universidad pública argentina. Nació con una revolución prácticamente. Nació con un manifiesto, nació con la Reforma Universitaria. Lo llaman reforma, ¿vieron que hay una discusión? La revolución es violenta, la reforma es pacífica. Bueno, yo les quiero decir que si eso es verdad, en el ‘18 en Córdoba lo tiraron al Rector por la ventana. Así que sería más revolución que reforma, ¿no? Más revolución que reforma. Lo cual, decían, se quejaban los estudiantes de que el pensamiento era dogmático, que las cátedras eran hereditarias, que estaba muy colonizado por, bueno, la teología, pero por un círculo muy cerrado, por una corporación de profesores, que no había, que había dificultades de acceso y de contenido, que los programas estaban desactualizados, que había que poner periodicidad de cátedra, o sea, que das cátedra pero tenés que concursar y te pueden reemplazar por otro, que había que abrirla a diferentes versiones. Bueno, eso fue la Reforma del ‘18 y el Manifiesto Liminar, espíritu universitario que, para sorpresa de muchos, recorrió el mundo, eh. Buena parte de la universidad de todo el planeta adoptó consignas y adoptó modificaciones que tomó la universidad en Argentina.
Y eso lo digo porque el famoso Mayo francés del ‘68, 50 años después, el Mayo francés, que fue una revuelta en París, en las paredes con aerosol escribían la Reforma del ‘18 de Argentina. O sea que recorrió el mundo, pero lo más importante, eso es central en la universidad pública y eso supongo que a los sectores de poder no les gusta, por el pensamiento crítico y digo más, la ciencia básica. La ciencia básica. Ciencia aplicada, ciencia aplicada puede haber en muchos lugares, por supuesto que la universidad la tiene y de calidad, pero la ciencia básica, la que no te va a dar una innovación aplicable directamente a una aplicación comercial, ¿no?, que no te puede dar algo de uso directo y de rentabilidad. La ciencia básica, la investigación sobre las cuestiones profundas de la sabiduría humana, eso, les digo, desde ya, si no lo hace la universidad pública, no lo hace nadie, y en Argentina tenemos premios Nobel, gente que estudió los principios básicos de nuestras disciplinas, del conocimiento en el mundo. Nosotros, y se lo quiero decir a Milei desde acá, no pueden meterse con nuestra universidad porque hay ahí una clave central del desarrollo pero también de la soberanía nacional.
Por eso se enojan, y se enojan también con el segundo momento revolucionario de la universidad argentina que ocurre un tiempo después, que tiene que ver con que la universidad tiene sus reformas, cambia en sus formas estatutarias, en sus gobiernos, tiene el cogobierno, empieza a abrirse, tiene libertad de cátedra y periodicidad de cátedra, tiene un montón de elementos de la Reforma del ‘18, pero la más importante es la que ocurre después. Ocurre en el ‘49 y tiene que ver con que la universidad, además de pública, tiene que ser gratuita. Y eso es Perón, eso es Perón. A Perón una vez le preguntan en algún reportaje, ¿qué es de las cosas más importantes que cree que hizo? Y menciona esto, y lo dice así, ‘que con la gratuidad se llenó la universidad de hijos de obreros’. Y eso sí, eso sí créanme que los destruye. Nosotros lo llamamos movilidad social ascendente, pero a mí me gusta llamarlo con un nombre más general y más abarcativo: eso es justicia social.
Y bien, entonces, ahí el origen del libro. La idea es retratar el pensamiento económico de una manera distinta. Decir que no hay una sola escuela que tenga la verdad, a la que se llegó durante mucho tiempo, por errores, por fallas y que se fue mejorando y que paulatinamente alcanzó el conocimiento más perfecto, sino que, por el contrario, hay diferentes perspectivas, diferentes escuelas de pensamiento económico, diferentes pensadores, diferentes miradas sobre la economía. No es que una sea más vieja, antigua y no sirva más y fue reemplazada por la más nueva y mejor, sino que hay diferentes perspectivas para analizar el proceso económico, que es analizar un aspecto central de la sociedad, de las sociedades capitalistas, de las sociedades actuales, es uno de los rasgos principales de la sociedad capitalista. Por eso, este libro se organiza distinto. Se organiza por escuelas, se organiza por debates y discusiones. Lo que muestra no es que una escuela supera a la otra porque alcanzó más precisión en la explicación, sino que hay un debate, una controversia, y después en general las escuelas siguen funcionando en paralelo. Hoy no hay una sola teoría económica, hoy hay muchas, distintas, diferentes.
¿Por qué hay muchas distintas, diferentes? Y lo decía recién, porque también la teoría económica, por tratarse de esta materia tan particular, tan particular, que es un aspecto central, esencial de la vida de la sociedad, por tratarse de eso, la teoría económica y las diferentes escuelas representan también diferentes miradas, diferentes perspectivas, y lo voy a decir para que quede claro, no es una cuestión de más verdadera o más falsa, también representa diferentes intereses. También representa diferentes intereses. No es inocente, no es inocente y no es neutral la economía. La economía está, la que representa los intereses y buscan el beneficio de determinados sectores, y otra que lo mira desde otra perspectiva, desde una perspectiva distinta, vos decías, de las clases sociales, de los sectores sociales.
Por eso hay que tener cuidado con la teoría económica, hay que tener cuidado con los economistas, ¿no? Sí, lo digo porque, porque en la teoría económica, a diferencia de otras ramas de las ciencias sociales también, la teoría económica, en nombre de la teoría económica se han llevado adelante grandes crímenes, grandes crímenes, grandes hurtos, grandes robos, saqueos, en nombre de la aplicación de la buena teoría económica, de la correcta teoría económica. La teoría económica es un discurso ideológico también, y un discurso de legitimación y corroboración de maniobras, de decisiones, de políticas que a veces son tremendas. Y les digo, si alguien no entiende bien lo que acabo de decir, mire lo que está haciendo Milei y miren cómo, en nombre de una teoría económica marginal, que no se usa en ningún lado, está llevando adelante un saqueo de la economía argentina. Está generando destrucción en nombre de un saber teórico presuntamente verdadero.
Sí quiero decir alguna cosita más que tiene que ver con el libro, pero también va más allá del libro. Hoy, el plan económico que se está implementando, y mucho de eso está porque son, es producto de discusiones, de debates que aparecen en las escuelas de pensamiento económico. El plan económico que se está llevando adelante, es cierto que tiene en su cabeza, que lo lleva adelante un economista que se dice teórico, austríaco, premio Nobel y vaya a saber qué sandeces más, ¿no? Pero el plan económico que se está llevando adelante en la Argentina, cuando uno trata de ver cuál es su genealogía, cuál es su composición, cuál es su origen, la verdad que no es austríaco.
¿Se acuerdan que Milei cuando hizo campaña dijo, ‘bueno, yo vengo de otra teoría económica, traigo cosas que no se nunca se aplicaron, esto es novedoso, esto es original, lo voy a hacer y va a funcionar’? Ni bien empezó el Gobierno, lo primero que nos dimos cuenta de otra estafa, que ya no tiene que ver con la enseñanza de la economía, tiene que ver con algo más grave, que es lo que está pasando en nuestro país. Ni bien empezó, nos enteramos que los ministros, los que iban a implementar, el equipo económico de Milei, estaba compuesto no por austríacos, anarcocapitalistas, no por su escuela de pensamiento absurda, sino que el equipo económico del gobierno de Milei era, vaya casualidad, exactamente el mismo que el del gobierno de Macri. Miren, que ahora dicen que se van a juntar, no se van a juntar. Hermano, comparten gobierno, comparten ministerios y llevan adelante un desastre igual que el anterior.
Porque después se anda camuflando la gente de cosas que no es. Seis ministros de ocho eran del macrismo. Pero el equipo económico, el Banco Central, el Ministerio de Economía, a full, eh. Entonces uno dice, ‘bueno, llegaron los austriacos’. ¿Y dónde están los austriacos? Yo me la juego que Toto Caputo no leyó una página de economía austríaca. No sabe y no le importa, porque es un hombre de Wall Street y trabaja para las financieras, no necesita economía austriaca. Es la bicicleta financiera lo que tiene que aprender, lo que maneja y lo que lo enriquece. Así que la verdad que no hay una economía austríaca, han aplicado un plan y esto es fundamental, me parece, para lo que se viene, si me permiten extenderme, para lo que se viene también. El programa económico que tenemos hoy es un programa muy parecido, si uno lo pone en renglones, es casi idéntico a los programas económicos, a programas económicos que se aplicaron varias veces en la Argentina ya. Varias veces en la Argentina. Por eso la estafa de decir, ‘soy nuevo, vengo con cosas distintas’. Bueno, era detonar el Banco Central, destruir el Banco Central, dolarizar, no pasó nada de eso.
Aplicaron el programa económico, yo diría, neoliberal, del Consenso de Washington. Pero incluso algo anterior, del comienzo del neoliberalismo, digamos, sí, porque es un programa económico, y lo digo porque es muy fácil, es muy fácil constatarlo. Es un programa económico de la familia, que tiene una afinidad, que es casi igual, al programa económico que se aplicó en la Argentina y que ocasionó este mural que tenemos atrás. Es de la familia del programa económico de Martínez de Hoz y de la dictadura militar. Es de la familia del programa económico de Domingo Felipe Cavallo, es de la familia del programa económico de Macri. Es el mismo programa económico y las consecuencias serán más rápidas, más profundas, más espantosas, más descarnadas, pero son exactamente las mismas.
A nadie tendría que sorprender que si lo que hacen es planchar los salarios, reprimir los salarios de los trabajadores, reprimir la jubilación en los ingresos populares. Hoy hablábamos en Chaco, con los empresarios de Chaco, no venden. Y pierden. Han cerrado 1000 empresas en Chaco, 30.000 a nivel nacional, 1000 empresas, ¿por qué? Porque no hay demanda, no hay venta. Y no hay venta porque los salarios son muy bajos. Y ahí llamo la atención sobre la teoría económica. ¿Qué dice la teoría económica convencional? Bajá los salarios y van a generar más ganancia, en algunas teorías, y más empleo.
Porque, ¿por qué hay desempleo, decían, en la década del 30? En plena crisis de la Gran Depresión, decían ‘¿por qué hay desempleo?’ ‘Porque los salarios son muy altos, porque están los que sostienen los salarios altos’. Si dejas bajar los salarios, el empresario contrata más. Si está más barato un producto, el que demanda compra más. Si está más barato el trabajo, la fuerza de trabajo, compra más. ¿Cómo se mata el desempleo, cómo se le gana al desempleo? Dice la teoría de los manuales que se estudian en todas las universidades del mundo: bajando el salario.
Hoy hablaba con los empresarios del Chaco. Miren lo que pasó. Plancharon los salarios, paritaria cero, no homologan, las convenciones colectivas no existen más. Acá está nuestro ministro de Trabajo también. Aviso: el Ministerio de Trabajo a nivel nacional es una Secretaria y está a favor de determinados interés que no son los de los trabajadores. Estamos recibiendo acá, en nuestro Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires todo lo que el Gobierno nacional echa porque no quiere darle la razón a los trabajadores. Así que… Y a los empresarios, porque firman un acuerdo salarial y no se los homologan, no se los aprueban. O sea, que están tratando de bajar los salarios. Y un empresario con el librito, con el manual, dirá ‘entonces va a haber más empleo, yo voy a ganar más, entonces voy a invertir más, me va a ir mejor’. Y mirá lo que hay, una malaria, una crisis generalizada. ¿Por qué? Porque el salario, por un lado, es el costo del empresario, pero por el otro lado, es el ingreso de la sociedad.
Miren lo que ha pasado, bajan los salarios todos juntos, bajan las jubilaciones, bajan los ingresos de todos los sectores y nadie compra. Al final, ¿dónde ganaste la plata? Si baja el salario y te baja el costo por la parte del salario, pero te bajan las ventas en una proporción mayor. Fíjense qué daño puede hacer la teoría económica. Este es un modelo de salarios bajos, como lo fue el de la dictadura militar, por eso el terrorismo de Estado, por eso la represión, por eso la persecución de los sindicatos, por eso sacar los derechos. Porque había que generar una derrota a los trabajadores, a sus condiciones de vida, a sus derechos, a sus salarios. Así se consiguió en ese momento. Y después de nuevo. Después vino la hiperinflación y vino otra llamarada de neoliberalismo.
Pero fíjense, bajan los salarios, dólar atrasado, abren las importaciones. Lo decíamos acá con lo de la universidad: los servicios por 30 los multiplicaron. No hay ingreso que aguante y no hay industria que aguante. Te suben los costos, te bajan las ventas, el dólar se atrasa y dejan entrar todos los productos importados. Una tasa de interés alta para que no haya corrida, y ahí tenemos. Ahí tenemos a esta gente caradura que dice que se endeudo nuestro pueblo pero nadie le puso una pistola en la cabeza. ¿Saben qué? No poder pagar los servicios, no poder pagar la comida, no poder pagar el alquiler es también coerción económica y es culpa de Milei. Toda de Milei: la tasa de interés, los ingresos abajo, el endeudamiento de las familias, la falta de regulación, la especulación y la usura. Toda de Milei. No son los argentinos, es Milei. Y es esta política económica. Y siempre va hacia el mismo lugar.
Y pongo esto porque todo esto lo hacen para ordenar la economía aplicando las recetas, las recetas de los libros de texto. Y para colmo, si los estudiantes y en las universidades se estudia con ese libro, lo decía Keynes, era gracioso. Decía, ‘¿cómo se va a arreglar el desempleo? ¿Qué dice la economía oficial?’ Hizo una revolución teórica diciendo esto: ‘¿qué dice la economía oficial? Hay que bajar los salarios’. Entonces dice, ‘un economista puede ser macanudo, puede ser buen tipo, puede ser solidario, puede querer defender a los trabajadores pero con su teoría económica está obligado a decir que hay que bajarle los salarios a los obreros para que mejore la economía’. Y peor, que si no bajan los salarios hay desempleo. Por tanto, miren a lo que llevan estas teorías: que el desempleo es culpa del trabajador que no deja que baje el salario todo lo que tiene que bajar para generar el equilibrio. Les prometo que es así, les prometo que esta es la papilla premasticada que te dan en las aulas de teoría económica.
Por eso, yo creo que nos han aplicado un programa que ha fracasado mil veces. Y hoy hablamos también con los trabajadores, después con los empresarios, también con los intendentes, los desastre que va generando esto. Por un lado, de corto plazo. ¿Qué pasa? Caen las ventas, cierran comercios. Acá se perdieron 10.000 puestos de trabajo, en Chaco es un montón. Más de 330.000 formales a escala nacional: es un fracaso. (Hablan del público) Se la llevan, exactamente. Mirá. Entendió todo. Entendió todo. No sé para qué escribí un libro, lo resumió todo la compañera con eso, con eso alcanza.
Pero fíjense, el problema es el corto plazo, lo que está pasando hoy en toda la actividad económica a nivel nacional, en casi toda la rama de producción, en la industria, en el comercio, en la construcción, pasa en todos lados. Y fíjense que tiene estos efectos tan terribles de corto plazo: familias endeudadas, que no pueden pagar, la angustia, el miedo a perder el trabajo, la incertidumbre.
Hoy nos dicen, por eso, esto es lo más maravilloso, porque nos dicen, ‘entonces, con todo esto, la juventud va a apoyar a Milei’. Miren acá. ¿Cómo van a apoyar a Milei si es el que les está arruinando la vida y ya no se puede esconder atrás de la pollera de Trump? No se puede esconder en el Fondo Monetario Internacional, está haciendo una gigantesca transferencia de recursos de los sectores trabajadores, de los sectores populares. Está destruyendo la estructura industrial argentina y le está pegando más fuerte al interior. El federalismo, y lo quiero decir, porque vinimos acá a defender el federalismo, el federalismo necesita inversión pública, el federalismo necesita planificación, el federalismo necesita políticas de cuidado, de promoción, necesita… Si no, no hay federalismo y de última termina sin haber país, y termina con esta ideas de vender la tierra de los argentinos, ¿no?
Entonces, esto tiene un efecto de largo plazo también, terrible, que creo que es eso lo que nos tiene a todos más preocupados. Porque este plan va destruyendo puestos de trabajo, va destruyendo sectores productivos, va destruyendo regiones enteras, va destruyendo, destruyendo, pero va generando, va armando y diseñando un país distinto al que teníamos. Creo que todos estos experimentos, cada uno de estos experimentos consisten en un intento de trastocar la matriz productiva de la Argentina, de torcer el rumbo de la Argentina, de cambiar y modificar algunos elementos centrales de la identidad nacional, de la cultura nacional, de la tradición nacional de nuestra historia, algunas conquistas. Quieren diseñar un país muy distinto. Un país donde hay sectores pequeños, minúsculos que extraen recursos naturales y se los llevan sin elaboración, un país, digo yo primarizado, un país desde el punto de vista laboral precarizado, un país dependiente que se subordina a intereses ajenos. Pero ese país que va armando destruye también las formas que ha tenido y que tuvo históricamente nuestra sociedad. Entre otras, la clase media, los sectores medios.
Los sectores medios en Argentina, la famosa clase media argentina no era una clase media por clase social, trabajadores, empresarios, en la clase media estaban trabajadores bien remunerados, con derechos, que podían acceder a una vivienda, que podían acceder a un auto, que se podían ir de vacaciones. En la clase media están empresarios pequeños, medianos, profesionales, comerciantes, recibidos de las universidades. Lo voy a decir fácilmente: la clase media en Argentina es resultado del peronismo. Y para no encerrarme en eso, también del desarrollismo. Pero es resultado de un país en el que se pretende que no sea solo un país de recursos naturales de exportación, que no se pretende que sea solo un país subordinado a los intereses de los países centrales, que no se pretende que sea un país de trabajadores y trabajadoras desprotegidos, desamparados y sin posibilidades de progresar. Me parece que es eso lo que están buscando.
Hay varios países de Latinoamérica que, sin señalar, sin despreciar, diciéndolo de manera descriptiva, que son así, sociedades duales, de sectores muy pequeños, muy concentrados geográficamente, económicamente, con enormes desigualdades, y sin nada en el medio. Y sectores populares que viven en condiciones de vulnerabilidad, de falta de acceso. Países sin salud pública, donde te morís en la calle y ya nadie se queja ni siquiera de que no llega la ambulancia, porque si no pagás, no hay ambulancia y no hay hospital. En lugares donde no hay educación gratuita, en lugares donde no hay donde no hay universidad. Y me parece que ese es el intento que está en curso. Es torcer el destino nacional, cambiarnos nuestra identidad, por eso viene acompañado de esta llamada batalla cultural. ¿A mí saben qué me preocupa de la batalla cultural? Que vienen a decir cualquier cosa, que dicen ‘no, los derechos humanos, un curro, un negocio, no, eso fue una guerra’ y no sé. Vienen con toda la cantinela de siempre, vienen contra los derechos de las mujeres, vienen contra nuestra industria nacional, vienen contra la universidad. Han dicho barbaridades de probablemente las personas más prestigiosas que tiene nuestro país, que son nuestros científicos, nuestros investigadores, nuestros artistas; sin cine nacional, sin arte nacional, sin soberanía nacional, vienen a todo eso y lo llaman batalla cultural.
Ahora… Y venían envalentonados, venían degollando. ‘Estamos ganando la batalla cultural’, porque saturan las redes. Claro, como son amigos del dueño del algoritmo, ¿no? Vieron, antes decían ‘hacete amigo del juez’, ahora es ‘hacete amigo del dueño del algoritmo’, que entonces te va a aparecer, les va a aparecer a todos en el telefonito lo que diga Elon Musk, los amigos de Elon Musk, vieron cómo uno empuja, empuja y le viene lo que quieren ellos. Está un poco torcido el algoritmo, no era tan neutral.
También, con eso iban a democratizar los medios de comunicación y ahora vemos que son empresas, magnates que dirigen lo que leemos, lo que vemos, lo que compartimos, es una cosa impresionante. Entonces, en base a eso dijeron, ‘ya está, ganamos la batalla cultural’. Yo puedo decir, recorriendo nuestras provincias, mi provincia, recorriendo el país, viendo acá lo que pasa en Chaco. ¿Saben qué? La batalla cultural la perdieron. La gente sabe, dice y defiende que las Malvinas son argentinas. Sabe, dice y defiende que en Argentina hubo 30.000 compañeros y compañeras… Defiende la ciencia nacional, el cine nacional, la cultura nacional. No cree que Margaret Thatcher sea una heroína de nada, que nos hundió la fragata General Belgrano. Tenemos un país donde a nuestros pibes y nuestras pibas no les da lo mismo que los demás no coman o se mueran de hambre, diciendo ‘mirá, yo soy un genio y un vivo y los demás se habrán equivocado’. Es un país donde está fuerte un valor central, que es el valor de la solidaridad. La solidaridad, pensar en el otro. Donde la soberanía, donde la independencia, donde la justicia social no son cosas del pasado ahí herrumbradas. No es así. No ganaron.
Hay momentos donde vienen como destellos, como ondas y además hay una tarea que hacen de convencernos. Lo peor que nos puede pasar es que nosotros nos creamos la mentira de ellos. Que ellos se la crean yo estoy convencido, pero que nosotros… y que entonces nos desilusionemos, nos desmovilicemos, nos desmotivemos. Por eso, hoy hay que tener mucho cuidado con este programa económico, con este plan, porque ¿vieron lo que pasa? Cuando Milei empieza a caer en las encuestas, empiezan a surgir candidatos, empiezan a surgir cosas raras que uno dice ‘no será que estos quieren seguir con la política económica de Milei, pero con una especie de Milei de buenos modales, con un Milei distinto, cambiar el paquete y dejar el contenido adentro, el mismo contenido’. Entonces, hay que tener cuidado con todo esto. Yo creo que hay que tener bien en claro algunas cosas, que hay que tener bien en claro que en el mundo de hoy, de tanto cambio, de tanta transformación, transformación geopolítica, nuevo orden mundial. Miren, cada uno de estos economistas es importante, en general hay una casualidad, podríamos decir. Cada uno de los economistas que creó nueva teoría económica, que pensó profundo, que con su marco y con su grupo intelectual se puso a pensar, fue porque estaba viviendo en general un cambio histórico, porque se abría una nueva etapa que abría nuevas preguntas y que tiraba a la basura las respuestas anteriores. Y creo que hoy estamos en un momento así. Estamos en un momento para pensar nuevas cosas también, porque hay un cambio tecnológico, porque hay un cambio de balance de poder a nivel internacional, porque hay enormes disputas, discusiones. Ahora, hay cosas que tenemos que pensar de nuevo, cómo hacemos, cómo las hacemos. Hay otras que tenemos que tener muy en claro, que es que lo primero, lo exclusivo que hay que defender es a la patria, hay que defender a la patria. Primero, la patria. Primero el interés nacional, primero la soberanía nacional y eso implica la industria nacional, la ciencia nacional, implica un enorme esfuerzo, pero hay un montón de oportunidades. En este momento donde se está rediscutiendo la tecnología, cuál va a ser, la inteligencia artificial, miren, se pueden hacer un montón de cosas y todos me dicen ‘bueno, pero qué, qué hay que hacer, ¿qué se va a hacer?’ Bueno, primero el trabajo. Primero el trabajo. Nosotros sabemos bien, venimos del peronismo, gobernar es crear trabajo. O sea, que lo que no podemos permitir es que haya políticas públicas que vengan a destruir empleo, que vengan a destruir puestos y que deterioren las condiciones de vida porque si no el trabajo ordena, necesitamos orden, pero articulado en el trabajo.
Y después con respecto a los cambios, a las transformaciones tecnológicas a esta nueva era, miren, lo peor que se puede hacer, lo más tonto que se puede hacer, le decía Caputo, ‘tarados’ a los que hablan de industria. Tarados son los que quieren destruir nuestra ciencia, nuestra tecnología, nuestra universidad. Esos sí que son tarados, grandes tarados. Porque está todo el mundo luchando por la soberanía de la economía del conocimiento, porque está todo el mundo luchando por conservar el valor agregado en su propio país y tenemos un presidente que puso en venta nuestros recursos, las tierras raras, la energía, todo eso.
Miren, compañeros, compañeras, miren, uno recorre el país y las consecuencias de este programa económico y de estas decisiones se ven por todos lados. ¿Qué tenemos que hacer? Tenemos que acompañar, tenemos que escuchar, tenemos que militar, tenemos que organizar y, de esa manera, abriendo los brazos, escuchando a todos, trayendo a todos, buscando a los sectores, y de esa manera tenemos que construir una alternativa que le demuestre a los argentinos que no hay un solo camino que es este desastre que hace Milei, sino que hay otro camino que es un camino con dignidad, que es un camino con soberanía, que es un camino donde la Argentina se pone de pie y lucha por lo que es de ella.
Así que, compañeros, compañeras, muchísimas gracias, Chaco. Gracias por venir. Gracias por acompañar. Gracias por todo ese amor. Cuenten con nosotros. Y a militar, a militar todos, a militar todos. Nadie a bajar los brazos, nadie en su casa. Militar todos, a salir, a buscar y a ganar. Muchas gracias.
