Jura de 2.000 nuevos agentes de la policía de la Provincia
Buenos días cadetes, cadetas, buenos días familiares de quienes hoy han venido a participar, a involucrarse a través de la toma de juramento de fidelidad a la bandera nacional.
Quiero dedicar estas breves palabras para contarles y para que conozcan a qué fuerza policial se están integrando. Voy a hacer una muy breve historia. Cuando llegamos a la Provincia, al Gobierno, esta escuela, Vucetich, era una postal del abandono. Había problemas de infraestructura históricos, pero sobre todo una enorme desidia y una falta de decisión en punto al progreso de la fuerza policial. Lo dije en nuestro primer acto aquí. Hacía falta recuperar el prestigio de la Policía de la provincia de Buenos Aires, pero para eso había que llevar adelante un proyecto integral de transformación de nuestra fuerza policial.
Aquí en la Vucetich, una escuela que tiene varias sedes, pero que es un verdadero emblema de la Policía provincial, hemos realizado obras históricas, obras postergadas, obras imperdonablemente olvidadas durante años. Venimos recién de la inauguración de un polideportivo, en un lugar que había terminado siendo un depósito lleno de aves donde entraba el agua, hoy hay un lugar fundamental para que realicen las actividades de formación física ante las inclemencias del tiempo, ante cualquier circunstancia, y es parte de una inversión que involucra la ampliación y puesta en valor del comedor, que involucra la terminación de los dormitorios para 144 cadetes, en un estado lamentable los encontramos, la remodelación y ampliación del edificio del cuerpo médico. Participé de esas inauguraciones, es parte de lo que hicimos, pero quiero explicar para qué, porque quienes hoy están frente mío, y sus familias, no conocen lo que era esto, quienes están detrás mío, que vienen desempeñando actividades dentro de nuestra fuerza policial, lo saben muy bien. Así como la Vucetich estaba abandonada, la Policía, sus efectivos estaban también en un estado de absoluto abandono.
Hemos cambiado muchas cosas, lo que hoy ustedes transitaron en lo que va de esta formación prácticamente no existía. Recibimos una Policía que no disponía de los patrulleros, no disponía de los chalecos, no disponía del armamento en condiciones. Lo digo para que quede claro, un porcentaje alto de las armas con las que los agentes de nuestra Policía realizaban su labor, directamente no funcionaban.
Imagínense, sin vehículos, sin equipamiento, corriendo el riesgo en las calles de la provincia de Buenos Aires todos los días. Un desastre. El cambio que hicimos tiene que ver con un modelo de gestión, con un modelo para la Policía y con un modelo para la seguridad en la provincia de Buenos Aires. Mencionaba recién nuestro ministro, Javier Alonso, cómo en este tiempo tenemos las mejores estadísticas de toda la serie histórica en materia de homicidios, pero eso no es casualidad, eso es resultado de un proceso continuo de mejora que sigue en marcha.
Modificamos, como decía recién, infraestructuras. Reequipamos nuestra Policía, completamente, desde el armamento reglamentario y los chalecos a cuestiones que tienen que ver con nuestros cuerpos especiales, armamento sofisticado, pasando por los helicópteros. Cuando llegamos a esta provincia no teníamos un solo helicóptero en funcionamiento y de ahí se derivan los problemas de logística, los problemas de falta de motos, de equipamiento también para el salvataje, para los bomberos, todo el equipamiento obsoleto, anticuado y destruido. Cuento esta historia porque no es sólo el equipamiento, es también la tecnología y aprovecho que están también sus familiares.
Antes, la Policía de la provincia de Buenos Aires no contaba con móviles que pudieran ser geolocalizados, es decir, quienes tenían que planificar, quienes tenían que responder a la emergencia, no sabían ni siquiera dónde estaban los vehículos y los agentes de nuestra Policía. El llamado al 911 de cualquier ciudadano era recibido y parecía la época de las cavernas, había que ponerse a buscar de manera manual a ver cómo dar respuesta a lo que había acontecido.
Hoy, con un acuerdo con las compañías telefónicas, suena el 911, aparece en la pantalla, figura el motivo, la ubicación del llamado y tenemos por otro lado la ubicación de nuestros patrulleros, nuestros agentes. Nada queda librado al azar. Con un sistema de multiagencia que ya conocerán en la práctica que desempeñan, que permite que los intendentes, intendentas de la Provincia, con sus sistemas municipales de seguridad, con sus planes de seguridad municipal, puedan coordinar en tiempo real las acciones con la Policía de la Provincia.
Durante mucho tiempo se discutió si había que descentralizar todo el accionar de la Policía o centralizarlo completamente. Llegamos a la conclusión de que ninguno de los extremos era adecuado. Había que hacer algo más complejo, más difícil, más laborioso, que era integrar de manera cotidiana el accionar de las policías en cada una de las localidades con las decisiones tomadas de manera central. Esa articulación, esa integración, es el trabajo que realiza todos los días nuestra Policía. Cambiamos la organización, cambiamos el equipamiento, modificamos la formación. Yo sé que los cadetes, las cadetas que llevan adelante la formación para llegar luego al lugar al que aspiran, tienen que atravesar un proceso más largo, más esforzado. Una decisión para el ingreso, para el reclutamiento, mucho más exigente, mucha más exigencia en la formación. Antes, en seis meses que transcurrían desde que ingresaban a las fuerzas policiales y estaban en la calle con el arma combatiendo el delito, se suponía que tenían que estar preparados. Falso, era una formación, fíjense, completamente distinta a la que ustedes recibieron, que no tenía el elemento práctico, era prácticamente, casi totalmente teórica.
Hoy tenemos aquí atrás también espacios para dramatización, para una formación prácticamente en territorio y, luego, ustedes en el Operativo Sol seguirán formándose y seguirán haciéndolo en los territorios. Hemos extendido la formación, hemos cambiado la capacitación, así que una organización distinta, mejor equipamiento, tecnología, profesionalización en la formación. Hemos cambiado todo, hemos dado vuelta como un guante el modo en el que funciona y el modo en el que se preparan nuestros agentes de la Policía. Por eso hemos alcanzado logros importantísimos en materia de combate con el delito. Creo que una de las claves principales tiene que ver con el enfoque, nosotros consideramos que la Policía de la provincia de Buenos Aires cuida, protege al pueblo de la provincia de Buenos Aires, pero es parte de él, es parte de ese pueblo.
Ustedes provienen de nuestros barrios, de nuestras localidades. Hoy en los centros de formación, en las sedes, estamos haciendo este acto con más de 1.600 cadetes, pero lo más importante es que llevamos formados e incorporados 16.000 nuevos agentes a la Policía de la provincia de Buenos Aires. También ahí nos habían dejado indefensos. Siempre el pretexto es el mismo, el ahorro presupuestario, los problemas de ingresos y de gastos. Miren, hoy tenemos un contraste inmenso con lo que ocurre a nivel nacional. Para lograr un cambio en la formación, para equiparlos como corresponde, para actualizarnos tecnológicamente, para darles las capacidades, las posibilidades y los instrumentos, hay una palabra clave, inversión, inversión pública. Nada de esto se logra con el ajuste y la motosierra.
Y esto es lo que observamos y nos llena de orgullo. Han cortado a nuestra provincia y a las restantes provincias de nuestra Nación los recursos vinculados a seguridad, a salud, a educación, obra pública. Y eso tiene efectos y tiene consecuencias. Por eso el orgullo, por eso la certeza de que es correcto y es acertado que el pueblo de la provincia de Buenos Aires, nuestra provincia, sigue invirtiendo los recursos necesarios para que ustedes tengan las condiciones para poder desempeñar su labor con dignidad. Sabemos que falta muchísimo, sabemos que es insuficiente, pero hoy, en este juramento, le damos un contenido a la palabra fidelidad y lo representamos en nuestra bandera nacional.
Nuestro pueblo va a pedir de ustedes honestidad, va a pedir sacrificio, va a pedir patriotismo, van a arriesgar seguramente lo más valioso, su propia vida. Pero contra eso, ustedes pueden contar, como sus familias, con el compromiso de este Gobierno provincial de seguir tomando las decisiones, de seguir haciendo las transformaciones y de seguir destinando todos los recursos que podamos para tener una Policía de la provincia de Buenos Aires que esté a la altura de este momento histórico. Necesitamos una Policía más cercana, necesitamos una Policía más prestigiosa, necesitamos una Policía más humana, necesitamos que esos agentes, que esa fuerza policial coordine con el Poder Judicial, coordine con los intendentes e intendentas pero coordine también con las organizaciones de nuestra sociedad civil. Para eso venimos trabajando en recuperar el orgullo de nuestra Policía, que eso significa recuperar también la confianza de nuestro pueblo.
Hubo una época donde había una discusión sobre si la Policía, los delincuentes, cuál era el peligro. Eso se terminó en la provincia de Buenos Aires y es producto de la disciplina, es producto de la decisión política, es producto de la vocación de servicio, es producto del trabajo incesante de la Policía de la provincia de Buenos Aires en conjunto con el Gobierno provincial, con los gobiernos municipales y con la fuerza viva de la comunidad.
Por eso el agradecimiento a ustedes, a sus familias, por eso lo sentido e importante del juramento de hoy. Participamos de ese juramento porque pueden contar ustedes con este Gobierno provincial para seguir combatiendo el delito y cuidando a nuestro pueblo. Muchísimas gracias.
