4° Congreso Productivo Bonaerense
Qué impresionante, bueno, buenas tardes a todos, a todas. En principio, agradecerle al anfitrión de este encuentro. Ustedes saben que este pasaje, el Pasaje Dardo Rocha, monumento histórico, como yo diría todo el casco y la ciudad de La Plata en muchísimos edificios, se encontraba cuando, yo llegué y me convertí en Gobernador y al mismo tiempo vecino de esta ciudad, este edificio maravilloso estaba abandonado, estaba en ruinas, sin actividad y como buena parte de la infraestructura de La Plata, pero particularmente sus monumentos históricos, su plazas, sus edificios, también sus veredas, sus paredes, se encontraban en un estado de abandono realmente grave. Grave porque, por eso, Julio, quería hablar de esto, porque La Plata es un municipio, es una sección electoral de un solo municipio también, pero tiene un valor que creo que todos quienes queremos y queremos buscar no sólo el bienestar, sino también el lugar que merece la provincia de Buenos Aires, tenemos que saber que la capital de nuestra provincia fue por mucho tiempo despreciada por quienes le tocaba encabezar el gobierno. No gobernaban desde esta Casa de Gobierno, venían cada tanto y eso pasa hace mucho tiempo, tampoco habitaban la Residencia. Puede parecer una cuestión anecdótica pero yo creo que es simbólica, que es una señal también. Cualquiera que recorra las provincias argentinas y vaya a sus Casas de Gobierno van a ver que en cada una de ellas hay un monumento, hay un orgullo provincial, un poco cuidar los edificios públicos, darles su importancia, su lustre, su jerarquía, tiene que ver también con cómo miramos al gobierno mismo, al Estado. ¿Qué señal de Estado, qué señal de gobierno, qué señal de autoridad y qué señal de importancia e interés podemos dar si los edificios donde se desempeña nuestro trabajo están deshabitados y destruidos? La verdad que ninguna. Para mí era muy importante que la capital de nuestra Provincia volviera a ser un orgullo de los 135 municipios. Vos tenés, Julio, esa responsabilidad, no sólo gobernás un municipio, sino que gobierna (la capital de) la provincia de Buenos Aires.
Para mí es una enorme satisfacción estar haciendo esta apertura del 4to. Congreso Productivo Bonaerense en el pasaje Dardo Rocha, en un edificio histórico, un orgullo que lleva el nombre de un gran gobernador de nuestra provincia de Buenos Aires, que fundó nuestra capital provincial y que me parece que recuperar la ciudad, hacerlo además en momentos tan difíciles como el que está experimentando, están experimentando todos los hombres y mujeres que tienen responsabilidades de gobierno en la etapa actual.
Así que quiero también darle mi saludo y el agradecimiento, y por supuesto un aplauso, a los intendentes, intendentas y a sus secretarios de las áreas de Producción. Hoy tenemos más de 100 municipios de la provincia de Buenos Aires Gracias, Augusto, Javier, Walter, Silvina, Juan. Gracias por haber organizado este encuentro, es el cuarto encuentro. Creo que participé de todos, Augusto, pero quiero compartir unas palabras sobre el contexto en el que se desenvuelve esta actividad.
Es un congreso productivo, se lleva adelante, aquí, el encuentro con 37 paneles, salas temáticas. Tenemos, me decían, se esperaban más de 1.000 asistentes por día, mucho más, Augusto, muchísimo más, así que interés hay. El problema que tenemos es, obviamente, el momento, la circunstancia, la etapa en la que se está desarrollando un congreso productivo.
Tenemos que tomar conciencia y además hacer causa común, de interés provincial, con algunas discusiones que están dando vuelta en el presente. Dicen que nosotros, el Gobierno provincial, los municipios tenemos la responsabilidad o que rendir cuentas por la enorme crisis productiva que está atravesando el país y nuestra provincia. Cualquiera que esté vinculado, que trabaje en áreas de Producción de cada uno de los municipios y nosotros desde el Gobierno provincial, observa lo mismo, que en estadísticas gruesas, lo que estamos viendo hoy desde que gobierna Milei, es que se han perdido 411.000 empleos formales en el país y han cerrado 30.000 empresas, más de 30.000, ya 30.633, para ser precisos. Esas empresas están en todo el país, esos trabajadores están en todo el país, pero como no podía ser de otra manera, aunque más no sea por una cuestión estadística, la gran mayoría, proporcionalmente, se encuentra en nuestra provincia de Buenos Aires.
El problema aquí es que el peso de nuestra provincia en estas estadísticas, es mayor aún que el piso poblacional, es decir, la pérdida de establecimiento productivo de empresas, pérdida puestos de trabajo, afecta más que proporcionalmente a la provincia de Buenos Aires. ¿Por qué es eso? Por una cuestión natural, yo diría forzosa, mecánica, prácticamente, que es que la provincia de Buenos Aires tiene en su territorio un porcentaje de la población argentina, más de un tercio, pero tiene la mitad de la industria y en cada una de las ramas de la producción relevantes, industria, agro, construcción, pero también en las actividades comerciales, en los servicios de transporte y telecomunicación, enseñanza, administración pública, en todos los rubros productivos la provincia de Buenos Aires representa más que su peso poblacional. Es el motor productivo de la Argentina.
Lo que hemos observado durante este tiempo es que prácticamente, y aquí hay reuniones, encuentros, conversaciones y la presencia territorial de nuestra vasta provincia, aquí en nuestra provincia de Buenos Aires se cuentan con los dedos de las manos, o menos, las actividades a las que les está yendo bien. Y esto ocurre cuando uno recorre nuestra provincia y encuentra que construcción está en una caída históricamente elevada, lo mismo pasa con la industria, lo mismo pasa, también, con las producciones agropecuarias que no están vinculadas a unas pocas actividades a las que le va bien, pero la producciones agropecuarias, el campo bonaerense, en lo que hace a la agricultura familiar, a los pequeños productores, a lo que se conoce como economía regionales; el otro día estábamos en el congreso de apicultura, pero se puede ver en cada una de las actividades no vinculadas a la agricultura tradicional, en gran escala y a la ganadería, todo lo demás le va mal. Al turismo le va mal, le va mal, por eso digo, es difícil encontrar a una actividad que le vaya bien en conjunto y se hace cada vez más difícil a lo largo y a lo ancho de una provincia que habitan 17 millones de personas. Se hace cada vez más difícil encontrar, hasta casos puntuales, donde les vaya bien, son excepciones.
¿Y esto por qué? Hace unos días, por decir, usar el verbo que se emplea habitualmente, celebrábamos el Día de la Industria, conmemorábamos el Día de la Industria en Morón, en la provincia de Buenos Aires, con cámaras empresariales representando prácticamente todos los sectores, hicimos circular la palabra, entre la industria bonaerense, lo mismo, juguetes, textiles, plástico, metalmecánica, puedo seguir, todas las actividades para atrás.
Por eso, yo creo que cuando nos dicen que en la provincia de Buenos Aires la cosa va mal, y tratan de señalarlos a ustedes, a nosotros, yo voy a responder de una manera taxativa, y no como un resultado teórico, analítico, ni siquiera de una discusión académica, lo voy a contestar desde la realidad, desde la práctica, con los ojos, los oídos, caminando el territorio. Lo que está pasando acá es que hay una política económica nacional que está en contra de la producción y el trabajo argentino y es clarísimo y es taxativo y es indiscutible.
Hay una decisión política de aplicar un plan que beneficia a muy pocos sectores, contados sectores. Uno podría decir minería, actividad agropecuaria en gran escala, podría decir turismo emisivo, no el de acá, podría agregar intermediación financiera, petróleo y gas, pará de contar. Esos son los sectores beneficiarios de este modelo, esos sectores explican el 8% del empleo nacional. Uno revisa todos los demás sectores de la matriz productiva de la Argentina, que están cayendo, particularmente los productivos industriales, 40% del empleo. Este modelo no crea empleo, las decisiones de desregulación y de promoción industrial, o promoción y fomento a esos pequeños sectores de la economía nacional, además no han generado trabajo, ni siquiera en esos sectores elegidos. Es decir que este es un modelo que, efectivamente, en las estadísticas y en el promedio con unos pocos sectores uno puede observar un movimiento creciente, en todo lo demás, una caída. Y todo lo demás, eso que llamo ‘todo lo demás’, es de lo que trabaja y de lo que vive el pueblo de la provincia de Buenos Aires.
Por eso me parece importante marcar que esto no es ni una casualidad, ni un error, ni un bache que hay que atravesar, es una política deliberada de transformación de la matriz productiva nacional. Quieren convertir a la Argentina en un país productor y exportador, casi sin valor agregado local, casi sin contenido científico, tecnológico, de innovación local, prácticamente, si es posible, en los cuadros gerenciales por lo menos, sin ni siquiera ejecutivos locales, con una presencia muy relevante de empresas extranjeras. Un país primarizado en lo productivo, precarizado en lo laboral y dependiente en lo geopolítico. Y no es sin querer y no es transitorio. Es una política económica que está encabezada, encaminada a esto, y por eso lo repito; porque cada uno de ustedes cuando vuelve a su lugar, a su municipio, su partido, se va encontrar con problemas para los que estamos usando, yo diría más que los instrumentos que tenemos disponibles, le estamos poniendo a sostener a quienes pierden el empleo, a quienes no les alcanza el salario, a quienes después de no poder pagar y sufragar sus costos de vida han gastado sus ahorros, luego se han endeudado y hoy no pueden pagar la deuda ni siquiera para sostener los gastos básicos. Y con ellos trabajadores, jubilados, estudiantes, pero también empresarios nacionales, empresarios provinciales, la pyme provincial, la pyme productiva, sea comercial, industrial, prácticamente de cualquier rubro, está pasando inmensas dificultades. Los problemas que ya se están manifestando también de sobreendeudamiento, de dificultades en la cadena de pagos se reproducen en todo el territorio provincial.
Yo quiero, a quienes están hoy presentes, que tienen responsabilidad de gobierno, que han sido votados su gobiernos por el pueblo de la provincia de Buenos Aires, quienes están efectivamente, lo sé, lo conozco y realmente lo agradezco, quienes están sosteniendo en el medio de esta desgracia a quienes la sufren, quiero decirles gracias, gracias porque sé que están sacando agua de las piedras, que le están poniendo creatividad, esfuerzo, que están buscando, y lo sé porque cualquiera de los intendentes de nuestra Provincia recibe hoy pedidos de trabajo, currículums, problemas para pagar el alquiler, problemas para pagar la luz, el gas, para un arreglo, para pagar las cuotas de una deuda que ya no puede atender.
Y las empresas, quiero decir que hemos hecho un trabajo, un esfuerzo de afinar la puntería ante esta situación que nos veíamos venir que no tiene precedentes. Así como hacen en cada gobierno local, en el Gobierno de la provincia de Buenos Aires con cada una de sus áreas, con cada uno de sus ministerios, con el Banco de la Provincia, con nuestra CIC, con nuestros organismos vinculados a la investigación, a la universidad, a la ciencia y la tecnología nos hemos dedicado desde el primer día a sostener una estantería que se cae porque la están empujando y la están tirando. Cuando digo esto es porque la política económica que desde el primer día aplica el Gobierno nacional, y no me quiero extender en esto, pero quienes lo han estudiado y más todavía quienes lo han vivido, ven el aire de familia que tiene la política económica actual, con la que se aplicó en la época de Martínez de Hoz, con la que se aplicó en la década de los 90, con la que se aplicó durante la experiencia de este mismo equipo económico en la etapa de Macri. Es la misma política económica: tarifazos, apertura importadora, salarios deliberadamente bajos por decisión del Gobierno, jubilaciones bajas, suspensión, parate de la obra pública, desfinanciamiento de universidad, ciencia, tecnología, de las provincias, tasa de interés elevada, dólar planchado. Son las mismas políticas económicas, su resultado, y para que se pueda transmitir fácilmente, se ve en el balance de cada compañía bonaerense. Quien exporta, pequeño exportador, pequeño productor, el tipo de cambio no le sirve, cualquier pueblo fronterizo de nuestra República ve que la gente se apiña para cruzar al otro lado, está todo más barato y eso no es una cuestión de competitividad ni de productividad, es una cuestión cambiaria. Tipo de cambio atrasado, salarios bajos han detonado el mercado interno. Se ve como síntoma en el sobreendeudamiento de la familia, pero se ve también cotidianamente con postergación de gastos, con imposibilidad de acceso, con restricciones de todo tipo. El ajuste de Milei le cayó a las familias bonaerenses, a las empresas bonaerenses, a los adultos mayores les han sacado los remedios, pero es un programa que genera una caída enorme del mercado interno, quita rentabilidad a buena parte de nuestro sector exportador.
Así que del lado de los ingresos para atrás y del lado de los costosos, tarifazos, tasa de interés elevada para sostener el esquema antiinflacionario, es un proyecto, es un plan contra la producción. Si a eso le agregamos una apertura importadora, y le agregamos, y lo pongo hoy por primera vez porque lo recogí en la reunión con los empresarios, el contrabando absolutamente desmadrado, y ¿por qué? Están desmantelando las agencias públicas, están desmantelando sus capacidades, que esperábamos que ocurrieron, a eso le agregamos desregulación, que se ha llamado a beneficiar a determinadas empresas de determinados sectores, escrita esa Ley Bases por los grandes estudios de Buenos Aires, de capital. Así que este plan está teniendo los resultados previstos. Es un plan que atenta contra la producción. Y, por lo tanto, por supuesto que yo tengo mi orientación ideológica partidaria y mi trayectoria, pero quiero decirlo porque hoy estamos acá reunidos y que me desmienta quien tenga otra apreciación, este plan es un plan económico que perjudica a la provincia de Buenos Aires en su conjunto, más allá de la pertenencia partidaria, más allá de las afinidades, nos está destrozando una estructura productiva que es el capital y el conocimiento acumulado durante décadas y es el esfuerzo permanente de los trabajadores, trabajadoras, de los empresarios, de los productores en general, de los comerciantes. Todo eso hecho pedazos.
Y quiero decir que además de todo lo que describí, conviene tener en cuenta en el contexto que lo están llevando adelante en un momento absolutamente desfavorable para hacerlo. A escala internacional vemos a prácticamente todos los países del planeta tomando nota de la etapa, la nueva era a nivel geopolítico pero, sobre todo, de la revolución tecnológica que estamos atestiguando. Tomando nota y tomando decisiones, cómo se posiciona cada país ante un mundo que está en un tembladeral, en un proceso de transición, de transformación a escala mundial, que está rediseñando los vínculos entre países, las reglas de juego internacionales, que está generando nuevas asociaciones donde hay guerras financieras, monetarias, comerciales y guerras también de esas que son misiles, con drones. El mundo se está reconfigurando, las técnicas productivas están cambiando, hay ramas enteras que están siendo sometidas a una transformación absoluta. ¿Qué debería hacer un país ante esta situación? Lo que están haciendo muchísimos de ellos, y digo de nuevo, más allá de la orientación filosófica, ideológica y partidaria de quienes lo lideran. ¿Cómo posiciona a mi país y a mi pueblo ante esta transformación? ¿Dónde nos ponemos? ¿Qué hacemos? ¿Qué producimos? Bueno, hay diferentes respuestas, pero hay cosas que ninguno de los países está haciendo ni se dan lujo de hacer. Ninguno de esos países, ninguno somete sus decisiones de política exterior a intereses extranjeros; ninguno piensa que lo mejor para su país va a ser lo que le dicten los de afuera, es obtuso hacerlo, es ridículo, es irracional. Ningún país entonces dice ‘de esta salgo siendo más subordinado, más dependiente, no tomando decisiones locales sino sometiéndome a dictados extranjeros, intereses foráneos’, ninguno. Ningún país ante esto, ante los desafíos del cambio tecnológico, ante incluso a veces el pesimismo o el miedo que genera el riesgo de que haya ramas enteras, oficios enteros que sean modificados o incluso sustituidos, ningún país ante esto dice ‘yo voy a responder a esta situación de incertidumbre y de cambio destruyendo mi sistema científico, tecnológico, de innovación, desfinanciándolo, regalando lo que tiene al extranjero’.
Conocemos montones de casos de estudiantes aventajados, de científicos argentinos, de estudiantes de Doctorado, Posdoctorado, desde quienes están más avanzados en la carrera, ni hablar de estudiantes de grado, pero conocemos hombres y mujeres formados, preparados que le han cortado los recursos nacionales y hoy no tienen ni la posibilidad de hacer funcionar sus laboratorios, menos todavía de estar al día, de adquirir tecnología.
Lo vemos con el desmantelamiento del Sistema Nuclear Argentino. Industria estratégica. Hay guerras por el conocimiento de la tecnología nuclear, a nadie se le ocurre ponerlo en venta al mejor postor. Sistema satelital, aeroespacial, nanotecnología, cuestiones vinculadas a las nuevas formas de generación de energía y de acumulación de energía. Estudios en los que Argentina, una de las pocas potencias o países nucleares, con capacidades satelitales, aeroespaciales… ¿Qué quiero decir? Ante esta situación… Nunca, nunca, pero menos todavía ante una situación tan desafiante como la que estamos viviendo hoy, a un país se le ocurriría desmantelar, sacrificar, arriesgar, perder sus capacidades científicas, tecnológicas, de innovación. Y le agrego, y menos todavía, tampoco las que tienen que ver con el pensamiento crítico, con las ciencias sociales, con la reflexión.
Hoy vemos que las empresas más poderosas del mundo contratan sociólogos, psicólogos, ¿y aquí qué está pasando? Decía dos cosas. Primero, no hay que ceder soberanía. Segundo, no hay que sacrificar capacidades de conocimiento, de innovación. Y tercero, y lo quiero decir porque sino parece que es una cuestión lateral o que no está vinculada, los países están viendo cómo se industrializan o como aquellos que tenían un tejido industrial denso y han perdido esas capacidades por la relocalización, por la división internacional del trabajo, o por lo que sea, cómo se reindustrializa. Acá en Argentina varias veces, después de experimentar sucesivos episodios neoliberales de pérdida de capacidad, de producción de industria vivimos procesos de reindustrialización. Hoy quienes están planteándose como política de Estado la reindustrialización son los países más ricos y poderosos. Estados Unidos, Europa, viendo cómo se reindustrializan, quieren volver a tener industrias que antes tenían y que perdieron, y son ramas enteras; y diseñan políticas, medidas, incentivos, participación estatal directa, los mil, los mil modos y las mil medidas para tratar de reindustrializar sus países.
Ahora bien, los países que ya tienen industria, dada esta situación, lo último que hacen es arriesgarla, destruirla. Por supuesto que uno puede decir ‘va a haber que reconfigurarla’, por supuesto que uno puede decir ‘va a haber que reconvertirla’, por supuesto que uno puede decir ‘vamos a tener que trabajar en determinadas ramas’, por supuesto que uno puede decir ‘vamos a mejorar en términos tecnológicos, ponerlo en la frontera, o vamos a mejorar el perfil exportador, o tal rama, dediquémonos más a esto, más a aquello’, ahora, a nadie se le ocurriría destruir las capacidades industriales que ya posee, de cuajo, horizontalmente, en todos los sectores, ramas enteras, a nadie se lo ocurriría. ¿Por qué? Porque es irracional, porque es demencial, porque es contrario al interés nacional. Ningún país, dije, se subordina; ningún país, dije, va en contra de la ciencia y la tecnología. Ningún país destruye lo que tiene de industria. Ningún país, me equivoco, uno lo está haciendo, es la Argentina de Milei. En la Argentina de Milei subordinación a intereses extranjeros; en la Argentina de Milei ataque a la ciencia, tecnología nacional; en la Argentina de Milei destrucción del aparato industrial y productivo que tenemos. Irracional, criminal.
Por eso y de la misma manera, digo, tenemos en esta situación que estamos sufriendo, hay desafíos, por supuesto, pero hay enormes oportunidades. Argentina está bien posicionado para lo que se viene, es un país que tiene una capacidad científica envidiable, es un país que tiene recursos naturales valiosísimos, alguno de ellos históricos, como los energéticos. Que de más está decir, hoy Argentina está en condiciones distintas en materia energética porque YPF es nacional. Recursos energéticos, tierras raras, minerales críticos, uranio, litio, podemos seguir. Capacidades en biotecnología, en nanotecnología…. Tenemos un acervo, una acumulación enorme, eso es lo que está en riesgo pero ahí están las oportunidades que tenemos.
Ante esta situación de nuevos alineamientos internacionales, Argentina tiene una historia, una trayectoria de paz, de neutralidad, de multilateralismo. Argentina tiene una historia de no haberse metido en guerras que no son propias. Así que lo digo de nuevo, desde la provincia de Buenos Aires, estamos en contra y no nos representa la política nacional de apoyar, involucrarnos en conflictos bélicos que no son nuestros, de invasiones, genocidios. No tenemos nada que ver con eso. Pelearnos con Brasil, con la región, con nuestros socios comerciales, estratégicos. Hay una oportunidad, se llama multilateralismo y Argentina lo tiene desde la época de la tercera posición, de los no alineados, una postura soberana, propia, argentina, patriótica.
Así que yo celebro este encuentro porque tenemos que vernos las caras, tenemos que hablar, tenemos que pensar, analizar, discutir, tenemos que criticar de manera frontal y valiente. Yo me he reunido el Día de la Industria, pero durante todo este tiempo, con empresarios bonaerenses productivos también del sector servicios, empresarios y empresarias bonaerenses que tienen el coraje y la valentía de denunciar el industricidio en curso. Hay otros que lamentablemente, hay otros que han encontrado en una posición tímida, acomodaticia la comodidad de transitar, y se funden y lo esconden.
Así que, acá decía, tenemos que reflexionar, analizar, pensar, pero también tenemos que reflexionar y tenemos que evaluar qué capacidades, qué posibilidades, qué oportunidades tiene el tejido productivo de la provincia de Buenos Aires para el mundo que se viene. Miren, repito, esta situación tan difícil, tan desafiante de cambio encuentra en Argentina, por un lado, con una trayectoria, con una historia, con una cultura productiva, científica, intelectual, soberana, fundamental para lo que se viene, pero con un gobierno que destruye y niega estas posibilidades. Acá, en la provincia de Buenos Aires, estamos en las antípodas, pensamos que no hay país sin producción, sin trabajo, sin industria, sin ciencia, sin tecnología, sin soberanía nacional. Es el mundo que se viene. Tenemos por delante una posibilidad inmensa.
Así que yo los convoco, también, a construir esa alternativa productiva, nacional para que en estos momentos la Argentina recupere realmente el lugar soberano que le corresponde. Muchísimas gracias. Muchísimas gracias. A seguir defendiendo lo nuestro, lo bonaerense, lo argentino. Muchísimas gracias.