Acto por el Día de la Soberanía Nacional

Buenas tardes a todas y a todos. Empiezo por agradecer la presencia de intendentes, intendentas, diputados, diputadas, legisladores, legisladoras nacionales, provinciales, por también estar acompañados hoy por representantes sindicales, tanto de la provincia de Buenos Aires como a nivel nacional, estar acompañados también por representantes de organizaciones de la sociedad civil, por representantes religiosos. 

La verdad que este día para nosotros es un día muy importante. Lamentablemente por la lluvia, por las condiciones climáticas, hoy pensábamos hacer un acto al aire libre acá cerquita, en el municipio de Magdalena, y no pudimos ni hacer eso ni cantar el himno como esperábamos hacerlo siquiera en el patio de las palmeras. 

No sé si lo vieron, al que no lo vio, los invito a ver el patio de las palmeras de acá de la Casa de Gobierno, que tiene un mural precisamente representativo de la gesta de la Vuelta de Obligado, que es lo que se conmemora hoy en este día central, importante, históricamente relevante y, como siempre, cada uno de los días que conmemoramos, así como los patriotas que conmemoramos de nuestra historia, cobran nueva significación, se actualizan en cada coyuntura histórica. 

Es cierto que la Vuelta de Obligado está ahí, ocurrió un combate que tuvo su desarrollo, que tuvo sus héroes, que tuvo sus consecuencias, pero cada año que nos toca recordarlo vamos releyendo e inscribiendo ese episodio en la historia también del presente, y creo que es ahí donde conmemorar el Día de la Soberanía Nacional se vuelve más importante aún, una fecha más importante aún en una coyuntura como la actual.

Obviamente, cuando uno habla de la Vuelta de Obligado, la evoca, lo hemos hecho varias veces, incluso en el lugar, en el sitio histórico. Hemos acompañado los descubrimientos arqueológicos, lo podríamos llamar, que se hicieron recientemente, las cadenas, los eslabones de la cadena que se encontraron en una bajante en el lecho del río, y aprovecho ya que estamos, porque es el Día de la Soberanía Nacional, para decir que esa fue una investigación del CONICET, de las universidades nacionales, y que CONICET, universidad pública, son hoy también claves en la disputa y la discusión por la soberanía nacional. 

El combate de la Vuelta de Obligado es un hecho histórico, por lo menos en lo que a mí respecta, que vale la pena revisitar, para estudiar de nuevo, para recorrer de nuevo, para comprender de nuevo, sobre todo también porque las polémicas sobre el combate, fíjense que es un combate que no da una victoria inmediata, es un combate que más bien es una manifestación, una representación, un hito en una disputa más grande y más larga, que sin embargo, a mí me gusta decir que si bien con las armas no pudimos superar, en esa instancia y en aquel lugar del río, no pudimos superar a los invasores, lo cierto es que como ocurre con muchas batallas, con muchas gestas, con muchas luchas históricas de nuestro pueblo, lo que parece en algún momento derrota, o que se puede ver como que se ha perdido, constituye, con el paso del tiempo, como es el caso de la Vuelta de Obligado, una victoria, una victoria estratégica. Yo creo que la victoria de la Vuelta de Obligado, su significación queda muy en claro, porque tanto tiempo después estamos hoy reunidos y todavía nos emociona recordarlo, así que… 

Las polémicas sobre el hecho histórico, sobre el episodio, obviamente se reprodujeron durante todo este tiempo. Es un combate que tiene lugar en el ‘45, en 1845, pero no tanto por el hecho bélico, por el hecho militar, sino particularmente las polémicas surgieron porque quien encabezaba en aquel momento, no el país, porque bueno, todos saben lo que significó el proceso de unidad nacional, lo que llevó y lo que todavía faltaba, pero el que llevaba adelante las relaciones exteriores de la Argentina por delegación de las demás provincias y el que tuvo, además, la visión y la valentía de disputar con las dos más importantes potencias del mundo, que en aquel momento eran Francia e Inglaterra, es un personaje, es un patriota, es un héroe que está permanentemente en discusión y en disputa, que tiene una vigencia todavía más fuerte. Lo escuchaba el otro día al Presidente, creo que reivindicando el episodio de la Batalla de Caseros, lo escuchaba hablando de una forma que no corresponde para un Presidente de la Nación, de alguien que hoy venimos a reivindicar, que es Juan Manuel de Rosas.

Decía yo que cada episodio de nuestra historia, cada uno de los episodios, sobre todo alguno tan significativo como es la Vuelta de Obligado, como es la disputa y la discusión con las grandes potencias por la soberanía nacional, cada uno de estos hechos va siendo objeto de una relectura, de una reconsideración, de una discusión, de una revisión, diríamos en una tradición más revisionista. ¿Por qué lo llamamos revisionismo? Porque, luego justamente de la Batalla de Caseros, luego de lo que representó ese quiebre, con el exilio de Rosas, se empezó a discutir, pero como siempre pasa cuando se trata de figuras políticas de esta envergadura, y que además defienden a nuestra Nación y la soberanía, lo que ocurre no es que se dé una discusión en el terreno académico, en el terreno de las ideas solamente, sino que, como pasó con el caso de Rosas, en aquel momento se inició una cacería, una persecución a sus partidarios, al propio Rosas que tuvo que exiliarse, se prohibió prácticamente pronunciar su nombre, había que llamarlo ‘el tirano prófugo’ por bandos de la autoridad. Luego a su familia se le decomisaron, miren cómo se va repitiendo, se le decomisaron sus propiedades, se le quitaron sus títulos, se le hicieron juicios, se habló en aquel entonces de corrupción, bueno, lo de siempre. 

Por eso, aprovecho para decir que la historia se repite varias veces, dice, el ya dicho, ¿no?, el dicho dice primero como tragedia, después como farsa, yo digo que ahora algunos episodios de la historia se vuelven a repetir, pero ya en carácter de circo, payasesco, por eso es momento y es turno de reivindicar a todos aquellos que son perseguidos, todos aquellos que son condenados. Y en esa larga historia tenemos hoy la injusta condena de Cristina, pero ocurrió con San Martín, ocurrió con Perón, ocurrió con todos aquellos que se paran del lado del interés nacional.

Así que, obviamente la polémica acerca del episodio, la polémica acerca de la figura histórica, dan para discutir. El otro día estábamos en el Ministerio de Educación, en la Dirección General, y estábamos con tranquilidad de espíritu, reivindicando algunas de las decisiones, algunas de las políticas de Sarmiento, que ustedes saben que dentro de la grieta de la historia argentina nos encuentra de la vereda contraria en muchas de las decisiones de Sarmiento, pero vuelvo a decir, en aquel momento teníamos un sector del pensamiento conservador en la Argentina, un sector de lo que hoy llamaríamos la derecha en la Argentina, que sin embargo y con todo, defendía el interés nacional y sin embargo y con todo defendía la educación pública y para todos. En ese sentido, no tengo ningún problema en dar las discusiones en su contexto y en su perspectiva. 

Hoy estamos conmemorando un hecho que tuvo también de protagonista la provincia de Buenos Aires, por varios motivos. Por eso aprovecho, hoy íbamos a estar en el municipio de Magdalena, pero también vamos a ver si en los próximos días de la soberanía podemos también convocar un acto allá por Carmen de Patagones. Yo quiero hacerlo porque entre las fechas relevantes de la defensa de la soberanía nacional se encuentra también la batalla del 7 de marzo de 1827, que fue una batalla que a diferencia, bueno, Vuelta de Obligado tiene todos esos pormenores porque es Vuelta de Obligado, pero también estuvimos hace poco en Santa Fe, donde conmemoran el episodio vinculado a las batallas, a las guerras que se dieron ahí en el Paraná, que ocurrió en San Lorenzo, también en el Quebracho, hay varias batallas que se dan a lo largo del Río Paraná. Yo hablaba recién de una en el Río Negro, que tuvo que ver con la irrupción de la flota entonces del Brasil, que vino a disputar lo que hoy es Carmen de Patagones, lo que es hoy un lugar, también, con mucha historia de nuestra Provincia, era de ahí desde donde se abastecía, también en época de Rosas, a quienes fueron a reivindicar nuestra soberanía en las Islas Malvinas.

Provincia llena de historia, llena de heroísmo. Esa batalla se ganó, también en desventaja, pero la Vuelta de Obligado implicaba la discusión de temas que tienen que ver también con el presente, no por el lado bélico, sino por el lado de las relaciones económicas, del comercio. Ustedes saben que ahí lo que se estaba discutiendo con el bloqueo, lo que se estaba discutiendo con las grandes potencias, era si iban a tener o no un acceso a los puertos de nuestro país y al mercado de nuestro país, con o sin supervisión, con o sin regulación, con o sin incidencia del Gobierno nacional, o del interés nacional. Si nuestro país se iba a convertir en un mercado para los productos extranjeros y se iba a convertir de esa manera en una fuente de rentabilidad, con o sin presencia, intermediación e inteligencia y decisión del país en su conjunto.

Esa era la discusión, la del libre comercio, la libre navegación de los ríos, pero más profundamente de si se iba a permitir o no la penetración de productos extranjeros al mercado argentino, sin que hubiera una contraprestación, una contraparte, una reciprocidad. Si el comercio, o a través del comercio, se iba a defender el interés del pueblo en su conjunto, de la sociedad en su conjunto y, particularmente, para traer otra reminiscencia de lo que pasa hoy, de la industria argentina, de la industria nacional, del trabajo nacional, de la producción nacional. La Vuelta de Obligado fue una batalla que se dio en inferioridad de condiciones. Eran, dice la historia, 418 cañones, 880 hombres que venían a acompañar una expedición comercial y del lado argentino.

Además eran, cuando uno la estudia es realmente emocionante, porque venían con la última tecnología, eran barcos a vapor que ya estaban navegando y que bueno, no se los pudo enfrentar ni con una cantidad de efectivos ni con recursos similares, equivalentes o al menos justos. Nuestro ejército nacional estuvo ahí representado por hombres, hombres a caballo, por 60 cañones de una tecnología totalmente distinta. Fue una batalla donde, más allá del resultado en términos de victoria bélica, lo que ganó indudablemente es el heroísmo de la Argentina.

Y se estaba discutiendo la cuestión comercial, en qué condiciones íbamos a comerciar con el exterior. De Rosas se ha dicho que al terminar, después de la derrota en Caseros, se exilió en Inglaterra, y que por tanto, algunos todavía el día de hoy sostienen que tenía algún vínculo anterior, permanente con el gobierno inglés y que en realidad todo lo que se dice… Y yo creo que en el caso de Rosas la posición era muy clara, su problema no era ni con el país ni con el pueblo inglés, el problema era hasta qué punto la República Argentina iba a dejar que un gobierno extranjero pudiera ingresar, salir, tocar, pisar y hasta apropiarse de territorio nacional.

Así que creo que eso queda demostrado en la historia. No era un problema con Inglaterra, no era un problema ni siquiera con las autoridades, el problema era defender la soberanía nacional, y cuando hubo que hacerlo, se hizo y eso es lo que venimos hoy a reivindicar. 

Y la soberanía se puede poner en cuestión y en riesgo no sólo con cañones, con embarcaciones, con ejércitos, sino también a través de relaciones económicas.

Aquí se da la confluencia de las dos cuestiones de manera muy inmediata. Eran barcos que querían remontar el río Paraná para comerciar y para abrir nuevos mercados que, evidentemente, hacían al interés económico de producción, de empresas, de países extranjeros y que había que discutir en el terreno nacional. ¿Cuáles eran las condiciones de ese intercambio? Nadie está en contra del intercambio en sí, sino de bajo qué condiciones. O dicho de otra manera, ¿quién se beneficia? ¿Quién obtiene el rédito? ¿Quién obtiene la ganancia mayor en ese intercambio? Y dicho, como también parte de la soberanía, no sólo quién obtiene la ganancia en el intercambio sino cómo se distribuyen los frutos de las transacciones económicas. ¿A quién va esa ganancia? ¿Quién la tiene y a quién va? Entonces, yo creo que acá hay varias enseñanzas del día que estamos conmemorando para el presente; la primera de ellas es que cuando un país tiene que negociar condiciones económicas, condiciones de intercambio, condiciones de inversión y condiciones de mercado, la cuestión no es qué país te cae simpático o si sos admirador de Margaret Thatcher, de Ronald Reagan o de Donald Trump, el problema, y el único problema que hay acá en cuestión, es defender el trabajo, la producción y el interés nacional. 

Por eso, estos últimos días que se estuvo viendo y que se estuvo promocionando la firma de acuerdos comerciales, y es cierto, acá coincido, todavía no conocemos la letra chica, no conocemos las cláusulas concretas, lo cual, a alguien que como en mi caso, le tocó negociar con otros países acuerdos, acuerdos incluso de comercio, nosotros estuvimos en aquel entonces con Augusto, con Carli, con varios de los que están acá en la discusión del tratado del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, estuvimos en la discusión de la industria automotriz, estuvimos en discusiones también con grandes países extranjeros, con Estados Unidos, de diferentes condiciones del comercio, estuvimos discutiendo y en todas las oportunidades, en todas, eh, y estoy seguro de lo que digo, antes de firmar un tratado, un acuerdo, un convenio con un país extranjero, antes, siempre, en todos los casos, convocamos a los sectores productivos, convocamos a empresas, a sindicatos, convocamos a los gobernadores, convocamos a los representantes de diferentes órganos, tanto del gobierno como de la sociedad civil.

Yo digo que mi primera discusión con la firma que conocimos el otro día, más allá de que teóricamente fue producto de una negociación muy compleja, la planteaban casi como heróica, bueno, yo lo que digo es que ese mismo papelito que firmó la Argentina, lo firmaron varios países que a diferencia de la Argentina, no tienen para defender una industria nacional como tenemos nosotros. Primero, primero, el trabajo argentino, y primero, la producción argentina. Primero, casi parafraseando al Presidente de Estados Unidos, y se lo digo al Gobierno nacional, porque esta es una provincia productiva, es una provincia industrial, es una provincia de trabajo.

Primero, primero, la Argentina, ni una sumisión política, ideológica, geopolítica, y menos todavía ir a negociar con miedo y de rodillas. Y lo digo con una genuina y legítima preocupación, porque desde que comenzó a desplegarse la política económica del actual gobierno, y quiero ser en esto, quiero ser en esto bien claro y también circunscribirme a esta cuestión. Yo no conozco, prácticamente, con pequeñas, minúsculas excepciones, no conozco a ningún sector productivo, a ninguna región de nuestra provincia, ninguna actividad de ninguna índole que en la provincia de Buenos Aires esté beneficiándose, esté mejorando sus condiciones, su situación con esta política económica.

Y esto es transversal a las industrias que producen tanto para el mercado interno como para la exportación. Es transversal, decía, también a la producción primaria, a la producción agropecuaria, a los pequeños productores. Lo es también a las actividades turísticas, lo es al comercio, a la hotelería. No hay actividad económica que esté recibiendo, como producto de las políticas que se aplican, una mejora, un beneficio. Recorremos la provincia de Buenos Aires y lo que encontramos, y sin exagerar, son condiciones de vulnerabilidad cada vez mayor. Es que el que no tiene trabajo está muy mal, pero el que lo tiene, el salario no le alcanza. Que al industrial, al empresario que tiene diez máquinas utiliza a lo sumo seis, cuando no cinco, cuatro. Vemos reproducirse los cierres de empresas, los despidos, en todos los sectores. Vemos que en cada temporada de verano, de vacaciones, más problemas, menos ocupación. 

Vemos al sector gastronómico sufriendo, vemos a todo el sector servicios con dificultad, vemos a los productores, aquellos pequeños, medianos, cooperativas, familiares, pero también aquellos productores de cultivos tradicionales que no tienen grandes explotaciones, vemos también sufriendo por la falta de crédito, por el precio de los insumos, de los combustibles, por el valor de la divisa. Yo no encuentro, en nuestra provincia de Buenos Aires, quién está beneficiándose con la política económica. Vemos que sí, que se ha generado y gestado un negocio financiero formidable. Vemos que hay sectores productores de materia prima, de baja elaboración, que están en una situación donde ven perspectiva, pero vemos que en la provincia de Buenos Aires, la provincia que reúne a cerca del 40% de la producción, cerca del 40% de la población, más del 50% de la industria argentina, no hay quien reciba los frutos de esta política económica. 

Y yo creo que ese es el parámetro, como lo fue en las grandes gestas históricas. El parámetro es simplemente eso, se mide si algo es bueno o malo, no porque esté de moda, menos todavía porque te lo hayan impuesto, peor aún si proviene de sectores concentrados, extranjeros, que no tienen por qué ocuparse por el interés nacional. El único parámetro para evaluar si un acuerdo comercial, si una decisión de política económica es buena o mala, es si beneficia o perjudica a las mayorías, a los que producen, a los que trabajan, a los que sufren, a los que se esfuerzan. 

Por eso creo que hoy es un día muy importante para recordar que los hechos históricos, que los grandes patriotas, que los grandes héroes de nuestra historia, no están ahí para quedarse inmóviles en un museo. Creo que la obligación que tenemos, quienes nos dedicamos, quienes tenemos responsabilidades en la dirigencia política, quienes tenemos responsabilidades de gobierno, lo que nosotros tenemos que hacer es mantener vivo aquel heroísmo, aquella mirada, aquella generosidad, pero sobre todo aquel irrestricto amor por la Patria que tuvieron quienes la defendieron.

Un nuevo Día de la Soberanía Nacional donde venimos a renovar nuestro compromiso, nuestro voto con aquellos que hicieron grande a nuestro país, pero sobre todo quienes lo habitan, quienes lo viven. Y acá quiero dejar en claro para los que suelen amenazar por los diarios, buscar, arrinconar, excluir. Bueno, lo voy a decir con toda franqueza y con toda claridad. Estamos acá, quienes estamos en esta sala, cada uno desde su lugar, pero en nuestra provincia de Buenos Aires somos millones que estamos dispuestos a defender nuestra soberanía, nuestra patria, las condiciones de vida de nuestra gente, y en eso no hay ni exclusión, ni chicana, ni insulto, ni amenaza que les vaya a servir absolutamente de nada. Muchas gracias.

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