Charla-debate en el Colegio Nacional de La Plata

De lo que se me ocurrió hablar viniendo para acá, tiene que ver con el paso del tiempo y algo que en apariencia es natural, como producto de los años, que es el olvido, el olvido por la simple lejanía de algún hecho, de alguna cuestión aún importantísima. 

Recién Fredi hablaba de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, bueno, hay generaciones, por ejemplo la de mi abuela, que el tema de los bombardeos nucleares y el fin de la Segunda Guerra Mundial le resultaba un tema propio de su trayectoria vital, lo vivieron, y después tenés opiniones diversas sobre algo que viviste.

Nosotros hoy, ustedes hoy, están viviendo en esta etapa de su vida hechos históricos. Hablaba Fredi de la amenaza de hoy de Trump de destruir la civilización persa, una civilización que tiene miles de años, y destruirla completamente, destruir Irán, y eso es parte de la experiencia vital de ustedes. Probablemente sus hijos sepan algo de eso por ustedes y después sus nietos tal vez los escuchen y después sus bisnietos ya no sé. Ya no sé.

Y ahí se genera una gran dificultad en el terreno de la formación, de la cultura, de la historia, de una sociedad, de un país, de un pueblo que tiene que ver con el mero paso del tiempo, y así como para nosotros la Revolución de Mayo, para nosotros la Guerra de la Independencia, para nosotros hechos históricos que ocurrieron hace 200 años o 100 años son muy lejanos, bueno, para ustedes hoy la dictadura militar es algo que conocen por los libros de historia y conocen por algunos testimonios.

En estos días están, por cuestiones de edad, por cuestiones biológicas, terminando las vidas de buena parte de Madres y Abuelas, quedan poquitas. El otro día, el 24, en Plaza de Mayo estuvimos, estuve yo, estuvo Julio también acompañando a las Madres de Plaza de Mayo, creo que quedan tres, ¿no? Después Abuelas, bueno está Estela, muchas de acá, como Hebe y Estela, decíamos recién con Julio, de La Plata.

Así que, mencionaba esto del paso del tiempo y de la lejanía para enmarcar lo que estamos haciendo hoy, para mí muy importante. Ustedes, como saben, o tal vez no, yo también fui a un colegio universitario. Bueno, varios de acá fuimos a un colegio universitario. Yo al Nacional de Buenos Aires, muchos de acá también, docentes, investigadores de la universidad, de alguna universidad nacional. Y hoy también estamos atravesando un conflicto docente. Hoy estamos viviendo un conflicto universitario, más que docente. Un conflicto de la universidad con el Gobierno nacional. Hay paros, hay diferentes tipos de medidas que tienen que ver con que hay un gobierno que los afecta a ustedes cotidianamente porque están desfinanciando las universidades. Esto lo saben bien, hay un ataque a la universidad, a la ciencia, a la educación pública en general, que se refleja de varias maneras, una de ellas es cortando presupuestos, cortando recursos, reduciendo sueldos de los profesores, de los trabajadores. Y esto está teniendo un efecto devastador ahí. Hay gente, no de su edad, tal vez un poco mayor, que pensaba estudiar y trabajar en la Argentina, o más todavía si lo quería hacer como investigador, como científico, que ya está pensando que acá no va a haber laboratorios, no va a haber sueldos, no va a haber centros de investigación, y está pensando cambiar su vida. 

Es decir, eso, ustedes, es su presente. Yo, entonces, para no pasarlo por alto, primero decir acá que nos solidarizamos con los trabajadores y trabajadoras de la educación, de la universidad, pero, vuelvo, hay cosas que son el presente, su presente, que ustedes las están viviendo. Un presidente norteamericano que amenaza a destruir un país y una civilización entera, bueno, eso es parte de su vida. Pero a la dictadura militar, no. A mí me tocó vivirla siendo muy chiquito. Yo creo que entré a la primaria en el ‘78 y entré a la secundaria en el ‘85, Fredi, en aquella época que mencionaba recién. Yo empezaba primer año en la escuela secundaria. Así que yo viví la dictadura medio de refilón. Viví más bien el regreso de la democracia. ¿Por qué esta reflexión sobre la memoria? Porque pensaba hoy cómo hacer que estos temas les interesen a ustedes. Probablemente les interesan, ¿no? Probablemente les interesan, como a cada uno de ustedes les puede interesar una materia, o cursando esta, la historia en general, la economía en general. Pero cómo hacer que los toque, que le interese, en el sentido de que piensen que es algo importante, relevante, central para lo que ustedes van a hacer, para lo que van a ser, para lo que pasa hoy. Creo que de esto estamos hablando cuando hablamos de la política económica de la dictadura militar, de los efectos que tuvo la dictadura militar, además de los terribles y horribles efectos en materia de represión, de asesinatos, tortura, muerte, también, qué cambió en la dictadura militar, después de la dictadura militar, con la dictadura militar y qué no cambió en términos de la economía argentina, de la vida de los argentinos.

Entonces, decía, poquitas reflexiones. La primera, que la digo de manera confrontativa, aunque es retomar un poco lo que decía Fredi, lo que decía también Victoria, que de paso, ya que es tiempo de homenaje, me decían los profes de ustedes que siguen un poco cuando hacen la materia, una escuela de pensamiento económico que tiene mucho que ver con el papá de Victoria, con Eduardo Basualdo, que fue profesor, maestro nuestro. ¿Qué tiene que ver? ¿Entonces cuáles son los efectos de la dictadura para ustedes? Por supuesto que dejar en nuestra trayectoria como país 30.000 desaparecidos, dejar lo que dejó de huellas, de marcas, de cicatrices en generaciones, en nuestra generación y por tanto también en la de ustedes, esas fotos que ven en la biblioteca, lo que pasó en La Plata, obviamente no es algo que los pueda dejar indiferentes. Afecta, afecta a la historia política actual. ¿Cómo afecta? Hoy tenemos un gobierno que niega los crímenes de la dictadura. El Gobierno nacional niega los crímenes de la dictadura y como bien decía Fredi, es un poquito más que negarlos, casi es reivindicarlos, ¿no? A esta altura del partido, negar lo que hizo la dictadura militar es prácticamente perdonarla o festejarla, ¿no? 

Si a eso se agrega que tenemos un gobierno actual, el de Milei, para ser claro, y ahora voy a hablar como economista, y en la línea de lo que decía Victoria Basualdo, que tiene la siguiente particularidad: si uno toma las medidas de política económica que adoptó la dictadura militar, si uno sintetiza las principales políticas de la dictadura militar y de Martínez de Hoz, la verdad que si hace el ejercicio de poner cinco puntos sobre cuáles eran los principales ejes de esa política económica y cuáles eran sus resultados, y compara la política económica de Martínez de Hoz con la política económica de los 90, con la política económica, sobre todo el comienzo del gobierno de Macri, y con la política económica de Milei, la verdad que de esos cinco puntos que marcan van a encontrar muy poquitas diferencias.

La política económica de Javier Milei es muy similar, muy similar, participa de la familia de medidas, de regímenes, de las que es parte la política económica de la dictadura. Por eso, decía, voy a decir algo tal vez un poco extremo, pero como estamos acá quería usarlo como hipótesis: es la misma política económica. Es la misma. 

Por eso, cuando tanto Fredi como Victoria hablaban del vínculo entre el terrorismo de Estado, entre la represión y la política económica, para de nuevo sintetizar y dejar una idea fuerte, lo que marcaban es que no fue que por un lado era un gobierno de gente cruel, monstruosa, que tenía una ideología reaccionaria, de ultraderecha diríamos hoy, y que entonces decidió exterminar a los que pensaban distinto por una cuestión política, ideológica, ética o moral, porque había una cosa, bueno, ‘hay que era perseguir a los que piensan de esa manera’, como hoy también anda dando vuelta una cuestión muy agresiva y muy violenta con respecto a los que piensan distinto, pero no se trató solo de exterminar, perseguir, erradicar a los que piensan distinto. Hay una conexión, hay una conexión obvia y evidente, y a eso quiero ir como una hipótesis que ya fue mencionada, pero para que ustedes la tengan también más definida.

Hay una conexión directa y necesaria entre las políticas represivas de la dictadura militar y sus objetivos económicos, y sus objetivos históricos. ¿Qué querían hacer con la Argentina? Está conectado, no son dos cosas distintas, por un lado, gente obviamente de terror, horrorífica, espantosa y, por otro lado, un plan económico que tuvo determinadas consecuencias. Hay una conexión entre una y otra. ¿Y cuál es la conexión? Que en esa época, evidentemente, aplicar esa política económica requería también un plan represivo. Si la política económica, y es así, es como marcaba Victoria, como también decía Fredi, tenía como objetivo redistribuir la riqueza de manera muy injusta. Esto está reflejado en cuanta estadística quieran ver. Hubo una caída en los salarios reales, hubo una caída de los presupuestos públicos, hubo caída, por supuesto, de jubilaciones, por supuesto, también una reducción en salud, en educación del Estado, una privatización de empresas que ya se iniciaba por aquel entonces, después se profundizó, pero si tenía que haber una redistribución, una redistribución en economía es sacarle a uno para darle a otro. Y es relativamente lógico y evidente que quienes están siendo despojados, espoliados, a quienes les están sacando, ejerzan algún tipo de resistencia. Después veremos de qué forma. Nosotros cuando marchamos durante la época de Milei, lo hacemos por esto mismo, cuando uno marcha apoyando a trabajadores, a jubilados, cuando se marcha por la universidad, se está haciendo algo parecido a lo que se observaba en aquel momento, defender determinados intereses, defender determinadas formas de bienestar que se estaban… que querían erradicar. ¿Y cómo se hizo? Con una violentísima, nunca vista antes, represión, para aplicar una política económica. Y esa política económica es una política de transferencia, de redistribución. Es una forma bastante elegante de decir que se trata de sacarle la plata, los recursos, el patrimonio, casi diría las posibilidades, las perspectivas, el horizonte de vida a muchísima gente para concentrar eso en poquitas manos. Eso en general se hace con violencia. Nadie amistosamente y pacíficamente va a dejar que le roben de esa manera. Entonces, bueno, durante los 70 esto fue una represión de un daño incalculable. Pero va teniendo otras formas en la historia. 

¿Qué es lo que quiero transmitir? Que hoy tenemos un plan económico muy parecido. Y hay formas de violencia también. Y el negacionismo de la dictadura, el negacionismo, la voluntad, la vocación de que ustedes no conozcan, porque es que ustedes no conozcan la verdad de lo que pasó, qué es lo que ocurrió en la Argentina, es una parte de esa violencia. Es una reformulación y una reversión de esa violencia. Es casi como decir que esos crímenes que se cometieron, al negarlos, se están cometiendo de nuevo. Se están cometiendo de nuevo, porque significa impunidad y significa olvido, y significa terminar también y disminuir y quitar la participación del Estado en los juicios, en la persecución de esos delitos y de sus culpables y responsables. 

Esto pasó durante el gobierno de Macri, donde trataron, ¿se acuerdan? ¿O no? ¿O saben? El 2×1. Que a los represores que están presos por haber cometido violaciones, muertes, secuestros, por haberse robado bebés, bueno, cada día de cárcel valía dos, entonces iban a estar libres. Bueno, estas cosas, considero yo, que son parte, distinta reformulada, de la misma violencia. Obviamente, con el paso del tiempo, distintas, pero del mismo tipo de violencia. ¿Para qué? Para aplicar las mismas políticas económicas. 

Podría hablar un rato largo más sobre todo esto. Lo que quiero recomendarles, ya que estoy acá, porque cuando Julio, que hoy es intendente, era ministro de Justicia en la provincia de Buenos Aires, y hoy el actual ministro de Justicia, Juan Martín Mena, el secretario de Derechos Humanos, el subsecretario de Derechos Humanos, seguimos haciendo algo que para mí es fundamental y que el Gobierno nacional interrumpió. El otro día veíamos que del Museo de Malvinas, por ejemplo, sacaron muchísimo material que tenía que ver con la represión, con la represión que ocurrió durante la dictadura. Bueno, en todo… en la ESMA, en lugares que son sitios, espacios de la Memoria, está pasando lo mismo, los están desfinanciando, los están modificando. Bueno, nosotros acá, en la provincia de Buenos Aires, particularmente en La Plata, hemos sostenido esa política durante ya más de 6 años, que es invertir, en convertir en museos, en espacios públicos, en lugares donde puedan ir los sitios de la Memoria.

Y el otro día, y con esto termino, para dar lugar a las preguntas, pero el otro día visité un sitio de la Memoria que es el Destacamento de Arana, acá en Arana. Hemos hecho también lo de La Cacha cuando estaba Julio, pero estuve junto con ex detenidos desaparecidos que pasaron por ahí, que fueron detenidos, que fueron torturados, que fueron secuestrados, y estuvimos con varios sobrevivientes, muchos de ellos de La Noche de los Lápices, pibes y pibas, en aquel momento de la edad más o menos de la de ustedes, o de mi edad cuando estaba en el secundario, que volvían por primera vez ahí, al lugar donde estuvieron secuestrados, donde fueron maltratados, torturados, y algunos luego fusilados ahí mismo. Ese tipo de cosas es la que tratan de esconder. 

Por eso, yo recomiendo que en momentos donde todo está en discusión, todo parece estar en duda, y el paso del tiempo no lo habilita pero lo facilita, ¿no? Porque si, como pasó con la generación de mis viejos, bueno, la de Julio, la de Fredi que vivieron la dictadura, nadie les va a poder decir, ‘che, no hubo secuestros, no hubo asesinatos’, nadie les va a poder decir ‘no hubo torturas’, porque todos conocen, tienen algún conocido, algún amigo, algún compañero que pasó por eso. Entonces es imposible negarlo. Ahora, para la generación de ustedes tenemos ese desafío. En parte que las Madres, que las Abuelas ya están grandes y ya empiezan a no estar más entre nosotros, una generación que va pasando y, por otro lado, el paso del tiempo que también permite y habilita nuevas discusiones y nuevas ideas.

Por eso, yo creo que es importantísimo mantener viva la memoria, yo creo que… Por eso también hay que entender para qué hicieron todas esas atrocidades. Y hay un punto del que se habló, que es la redistribución del ingreso, yo planteo, nada más para tirar, porque después lo discutirán en clase, la cuestión de desindustrializar la Argentina. ¿Me escuchan? Desindustrializar la Argentina. Que Argentina vuelva a ser, como lo fue en épocas de la colonia y hasta aproximadamente la década del 30, un país solamente de producción de materia prima, sin valor agregado. Porque si acá solo se produce materia prima, sea del campo, o sea de la minería, o sea del petróleo, y eso se vende afuera sin ningún nivel de elaboración, sin ningún nivel de industrialización, y bueno, eso significa un país que no sólo queda después sujeto a todos estos maremotos y terremotos de los precios del petróleo y todo eso, sino que además el trabajo argentino se descalifica muchísimo. Se vuelve un trabajo mucho menos sofisticado.

Y ahí es cuando empieza a discutirse si hace falta que haya universidad o no. Porque si solamente vamos a sacar minerales de las minas, petróleo de abajo de la tierra y producir alimento, bueno, la verdad, ¿para qué vamos a tener físicos, biólogos? ¿Para qué vamos a tener ingenieros industriales? ¿Para qué? Es muy poquito lo que se necesita. ¿Entienden lo que digo? Entonces acá también hay una discusión sobre qué vamos a hacer como país. Discusión que se dio en los ‘70, discusión que se dio en los ‘90, discusión que se está dando hoy en la Argentina. Y yo vengo a decir, hoy, como una síntesis de todo esto, que lo que estamos disputando es si vamos a ser un país primario, un país precario, un país dependiente, o si vamos a ser un país con valor agregado, un país con industria, un país desarrollado, un país con ciencia, con tecnología, con universidad. 

Como estamos discutiendo eso, y esta discusión ya se dio varias veces, y tendríamos que poder sacar enseñanzas de que cuando aplican estas políticas económicas, hablan de la libertad pero dejan a la gente sin laburo, sin sueldo, a los pibes sin educación, sin salud, a las familias, bueno, como ya lo vivimos varias veces, como se dice, la idea es no repetirlo. Así que yo creo que… Tengo que terminar diciéndoles algo, por favor, si tienen un rato visiten estos sitios de la Memoria para que les quede también grabado con la presencia que hay en esos lugares terribles, nefastas, de lo que fue la represión, que nadie puede venir a negar nuestra historia. 

Quiero agradecer al panel, la verdad que hay una frase hecha, que es más o menos automática, que es decir, ‘coincido con todos los que hablaron antes’. Pero en general les quiero decir que estén alertas porque suele ser mentira, ¿no? Dicen, ‘coincido con los que hablaron antes’ para sacarse de encima el tema en una asamblea, en una reunión. Yo en este caso, a conciencia digo que coincido plenamente con los que hablaron antes. Así que, eso habla de lo acertado del panel. 

Después, respuestas lo más breve posible, porque como coincido en buena medida con todo lo que se dijo, simplemente para agregar, yo escuché con atención esa declaración de Lamelas ante el Congreso norteamericano, donde decía que iban a ir a las provincias a discutir cuáles eran las decisiones, las políticas, las alianzas, las inversiones, y con especial alerta sobre el avance de los chinos.

Bueno, empiezo por el principio. La verdad que estamos viviendo una reconfiguración geopolítica mundial, que Fredi relató de manera muy sucinta, habló de la Guerra Fría, habló después del Consenso de Washington, lo que fue también el fin de la historia, el fin de las ideologías, el comienzo del neoliberalismo, o el mundo unipolar, también conocido como la época de predominio de un solo polo, vos dirías, por tu terminología, imperial en Estados Unidos, que venía a superar la disputa que hubo durante toda la época de la Revolución Rusa en adelante, donde había una cortina de hierro y dos bloques, el bloque capitalista y el bloque soviético, ¿no? Y después, con la caída del Muro de Berlín, parecía que había ganado Estados Unidos, y que el mundo iba a estar dirigido por Estados Unidos y que no se trataba de una etapa de ascenso, de un polo de poder o de un polo mundial, sino que era el fin de la historia, que venía con el fin de las ideologías, Fredi, y con el fin del trabajo. Se terminaba todo lo que habíamos conocido, porque ya no iba a haber trabajo industrial, iba a haber servicios, ya no iba a haber ideología, porque no iba a haber discusión, había ganado la ideología norteamericana, para no decir el capitalismo, o una escuela en particular, y había terminado el desarrollo de los conflictos, eso era lo del fin de la historia. 

Ahora, ¿qué nos esperaba como humanidad? El progreso sistemático, continuo y pacífico. También se iban a acabar las guerras, eso se decretó ahí, ni bien cayó la Unión Soviética. Y la verdad que la historia real y el presente nos cuentan algo muy distinto, nada que ver. Nada que ver, hoy la hegemonía norteamericana está desafiada, Fredi lo llamó un imperio en decadencia. Miren, a mí me gustan las categorías clásicas, que están bastante en desuso, colonialismo, imperialismo, la verdad que me gustan porque no he encontrado otras palabras que las reemplacen, y después uno, obviamente, cuando habla de grandes categorías, de grandes abstracciones, tiene la obligación de hilar un poco más fino y decir que la historia no siempre es igual, como cuando yo digo que la política actual es la de Martínez de Hoz se sobreentiende que no es idénticamente igual, porque los países no son iguales, los precios no son iguales, la historia no es igual, la configuración internacional no es igual, no es igual, pero forma parte de una familia. Bueno, lo que está pasando hoy es que hay una disputa entre centros de poder muy visible, donde si algo es claro es que ese mundo con un solo centro, que era Estados Unidos, con una sola moneda, que era el dólar, con un solo régimen, que era el capitalismo, eso no existe más. Eso no existe más.

Hoy tenemos un mundo en disputa, que yo creo que está en transición, transición desde esa algarabía, ese festejo, esa especie de declaración de victoria que había tenido Estados Unidos y ese entusiasmo que tuvieron después de la caída del Muro de Berlín, que decía bueno, ahora todo el mundo es capitalista, todo es capitalismo, y los países subdesarrollados además tienen que aplicar… los países como el nuestro tenían que aplicar simplemente un manual de instrucciones, una receta, que era el llamado Consenso de Washington, con una serie de medidas, y ¿qué iba a pasar? Bueno, íbamos a converger, quiere decir que íbamos a avanzar tan rápidamente que íbamos a alcanzar a los países más desarrollados, a los países más avanzados del mundo, si privatizábamos, desregulábamos los mercados, abríamos nuestra economía de manera indiscriminada a las importaciones, si nos sometíamos a una serie de mandatos. 

La verdad es que en este tiempo, que es bastante largo, porque estoy hablando de los 90 hasta ahora, pero también bastante corto históricamente, toda esa matriz de pensamiento, todos esos discursos se cayeron a la banquina. Hoy tenemos que incluso, lo que mencionaba Fredi, el orden internacional basado en determinadas reglas, reglas garantizadas por los organismos y las organizaciones que se conforman después de la Segunda Guerra Mundial, especialmente, Bretton Woods, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial de Comercio, el GATT primero, reglas, y las propias Naciones Unidas, bueno, eso también voló por los aires.

O sea, que hoy estamos en un momento que es bastante confuso. Es bastante confuso. Yo digo de transición, no puedo asegurar transición hacia qué. Algunos ven el riesgo, por ejemplo, de grandes guerras, de una guerra mundial. Lo he leído de analistas muy serios. Y la verdad que no hace falta ni siquiera ser un intelectual. Uno ve la tele y empieza a ver que hay conflictos entre potencias con capacidades nucleares, hay guerra en Europa, guerra en Medio Oriente, y la verdad que todo pinta a que hay guerra y más guerra, ¿no? Y ve esa actitud belicosa y esa actitud prepotente, sobre todo de Estados Unidos, de avanzar sobre soberanías ajenas, que la verdad que pareciera prefigurar la posibilidad de un conflicto bélico o de una etapa de conflictos bélicos sucesivos, que es lo que estamos viendo en realidad. Guerras que se van desplazando. 

Ahora, también hay quienes dicen, ‘no, vamos a ir a una nueva división del mundo en bloques’, un bloque más norteamericano, la propia Estrategia de Seguridad de Estados Unidos, es un documentito muy corto, que lo podrán ver, la verdad que creo que no les va a resultar difícil de entender, aún leyéndolo un poco por arriba. Pero está disponible, una estrategia de seguridad que sacó el gobierno de Trump, que dice algo así como ‘replegarse sobre Occidente’, pero básicamente ‘América para los americanos’, que es lo que está en la doctrina Monroe, y sobre todo ‘Make America Great Again’, hacer a América de nuevo grande, pero una América que es Estados Unidos y sus zonas de influencia, como un repliegue estratégico de Estados Unidos, y después intervenciones particulares que le traen beneficio a Estados Unidos.

En el marco de ese lío, lo primero que quiero decir es que acá en la provincia de Buenos Aires, yo cuando escuchaba, siendo la máxima autoridad de la provincia de Buenos Aires, cuando escuchaba que un candidato a embajador extranjero decía que iba a hablar conmigo para ver qué hacía yo en el vínculo de mi provincia, de nuestra provincia, con diferentes países extranjeros, yo lo hice públicamente, dije, como decía la palabrita esta que usaba recién Fredi, ‘minga’. Minga, no van a venir a decirnos a nosotros con quién tenemos que entablar relaciones. ¿Por qué? Porque es parte de la soberanía. Ya han ido por la soberanía nacional, que de manera voluntaria, más o menos, se las cedió Milei, se las entregó Milei, que lo que hace en las votaciones, en las decisiones, incluso meternos en un conflicto bélico que no es nuestro, porque Irán entre sus enemigos tiene a Argentina, uno dirá, ¿por qué? Bueno, porque Milei apoyó la invasión norteamericana, entonces estamos en una situación. 

Pero a nivel nacional, pareciera que la cesión de facultades propias, independientes, autónomas y soberanas es un hecho voluntario. Bueno, en el caso de la provincia de Buenos Aires, hasta donde llegan nuestras facultades, nuestras posibilidades y competencia, no. Tu pregunta es, ¿hay una disputa? ¿Se vive esa disputa? ¿Están los chinos tironeándose con los yanquis a ver quién se queda con nuestros…? Y la verdad que no, la verdad que no, por lo menos en la cotidiana. Después, cuando uno mira la geopolítica mundial, y cuando uno mira las políticas, incluso estratégicas, lo que uno observaba hasta hace algún tiempo, es que China tenía una política de expansión a través de la Ruta de la Seda, la Franja de la Seda, tenía una política de expansión del comercio, mientras Estados Unidos tenía una política proteccionista en contra de la expansión del comercio y con limitaciones a las inversiones. En ese sentido, pasó en toda Latinoamérica, en todo África, en todo el sur global, que aparecieron inversiones chinas en lugares donde las inversiones norteamericanas estaban prácticamente paradas. Hasta qué punto cada país cuando resolvió, cada país, cada empresa, cada provincia, cuando resolvió aceptar o llevar adelante o asociarse en algún programa de inversión, yo no vi, por lo menos en la etapa actual, que viniera acompañado de condicionamientos. Finalmente, uno puede tener su propia visión sobre cada país y lo que está haciendo, lo que tiene que hacer desde el punto de vista nacional, en el caso nuestro, desde el punto de vista provincial, es defender su soberanía y los intereses propios. ¿Cuáles son los límites, por ejemplo, hablaba Victoria del RIGI? Bueno, ceder nuestros recursos naturales sin ningún condicionamiento y sin prácticamente tener ningún control ni poder cobrar, recibir parte de los frutos de esas inversiones, me parece la peor decisión del mundo. Entregar más fácil lo propio que lo que está pasando en el RIGI, imposible. Ahora, si viene una inversión extranjera, de la bandera que sea, que desarrolle un sector que es parte de tu proceso de desarrollo, sin condicionamientos, ahí creo que la mirada es distinta. 

Finalmente, yo decía, hablaba Fredi de esto de la autodeterminación, yo soy de la escuela de la tercera posición, si esto va a una guerra fría. ¿Eso qué quiero decir? Bueno, lo voy a decir claramente: primero los argentinos, después todo lo demás.

Luego, la pregunta sobre el cambio de modelo económico posdictadura, la verdad es que es toda otra charla para tener, qué es lo que ocurrió, es cierto que fue una etapa muy condicionada. Yo, como les conté, era chico, era pibe, pero tenía desde condicionamientos, asonadas, levantamientos militares, amenazas de bomba, y la verdad que no había, ni en el plano de los derechos humanos, ni en el plano de la economía, una situación donde era fácil cambiar la orientación sin que hubiera una reacción muy fuerte. Entonces, fueron momentos muy delicados, muy delicados. Pero digo después, otra cuestión que es importante, que es cómo te condiciona, aún si no es explícita y políticamente, cómo te condiciona una política económica al proceso siguiente. Doy un caso: durante mucho tiempo, el gobierno de Perón, de Juan Domingo Perón, del general Perón, no dejó y no entró en el Fondo Monetario Internacional. Dijo, ‘bueno, estos son créditos que le ofrecen a los países, pero después los obligan a llevar adelante determinadas políticas. Y además le auditan sus cuentas, sus decisiones, así que no entramos al Fondo Monetario Internacional’.

Cuando viene el golpe de Estado, posterior a Perón, en el ‘55, la Revolución Fusiladora, después de eso inmediatamente, entre las primeras medidas, creo que del ‘56, entra Argentina en el Fondo Monetario Internacional. Y a partir de ahí, el vínculo de Argentina con el Fondo Monetario Internacional es un poco eso, es la discusión entre someterse o no a determinadas políticas. El Fondo Monetario Internacional fue, más adelante, de los principales impulsores y gendarmes del Consenso de Washington, ¿no? Y que cada decisión que tomaba la Argentina, que estaba por fuera de ese manual de instrucciones, era condenada, y entonces aparecían las evaluaciones negativas, lo cual afectaba a los mercados, las inversiones, las empresas. Entonces, bueno, son diferentes formas de dependencia. 

Luego viene Néstor y se saca de encima el Fondo Monetario Internacional, Néstor Kirchner. Y a partir de ahí tuvimos una época de menos condicionamiento sobre la política económica. Porque estaba el Fondo, se quejaba, no le gustaba, pero no te podía apretar con si te pasaba o no las refinanciaciones para el próximo vencimiento.

Después vino Macri, tomó una deuda histórica, la más grande de la historia, de nuevo con el Fondo Monetario Internacional, creo que firma por 57.000 millones de dólares, no termina de desembolsar, se cambia el gobierno, no siguen los desembolsos, pero después vuelve Milei y toma, no sé si son 12.000 o 20.000 millones más, claro, 20.000 millones más, lo cual es gravísimo.

Entonces los instrumentos, en aquel momento, durante la época de Alfonsín, los instrumentos, los tentáculos, digamos, de la influencia, de la dependencia, de la manipulación de las políticas económicas locales, eran tanto externos como internos, todo a la vez, en un contexto internacional complejísimo. Así que esa transición termina en algo que algunos llamaron también un golpe, pero económico, contra el gobierno de Alfonsín, lo denunció el propio Alfonsín. Un movimiento financiero y económico para condicionar al gobierno, que termina en una hiperinflación, que después desencadena políticas neoliberales durante los 90.

Hubo un interregno, una campaña electoral de Menem popular, populista, peronista y después la subordinación completa al Consenso Washington y a esas medidas. 

Así que la historia económica argentina está plagada de estas cuestiones, y lo mismo pasa con el aparato represivo del Estado. No se desmanteló inmediatamente, más bien todo lo contrario, tardó mucho tiempo, tanto en las Fuerzas Armadas como en las Fuerzas de Seguridad, que formaron también parte del aparato represivo del Estado durante la dictadura. Bueno, acá el Circuito Camps, etcétera, que tenía que ver con la Policía, el Ejército y las diferentes fuerzas actuando en el proceso represivo, y luego, obviamente, desmantelar, desarticular, modificar son cuestiones que llevan mucho tiempo. Además no es sólo una cuestión de cambiar la cúpula, sino que hay que cambiar la forma de los procedimientos, los protocolos, la formación. 

Nosotros, y quiero decirlo, hablamos de las políticas de la Memoria que lleva adelante el Gobierno de la provincia de Buenos Aires, acá tenemos un centro clandestino de represión, que fue La Cacha, que tenía que ver con el Sistema Penitenciario Bonaerense, lo pusimos en valor, lo abrimos, pero también es un lugar por donde pasan los que se están formando en el Servicio Penitenciario, parte de su formación es conocer lo que fue un centro clandestino durante la dictadura, que tenía que ver con el Sistema Penitenciario. Y lo mismo pasa con Arana, que ahí también van los que están estudiando para ser futuros policías, para conocer lo que fue el proceso represivo. Los que estudian, los que se preparan lo ven, lo observan con sus propios ojos, con lo cual nos permite, de alguna manera, que dentro de la formación también esté ese bagaje histórico con el objetivo de que no vuelva a suceder. Pero son procesos complejos, largos, que tienen que ver con cuestiones culturales, ideológicas, formativas, con los planes de estudio, y todo eso es muy… es y ha sido muy complejo, en materia económica, en materia represiva. 

Después, cómo luchar contra esto. Siendo muy breve, el otro día, el 24 de marzo, fue llamativo y fue, la verdad, muy notorio cómo había muchos pibes y pibas de secundario, de universitario, en la marcha, y en las marchas y en las manifestaciones. O sea que, cuando pareciera, porque el poder, porque los medios de comunicación, porque como dijo Victoria, todo el tiempo hay marchas y contramarchas, parece que están muy fuertes y que han logrado establecer que la dictadura en realidad fue una guerra, de nuevo los dos demonios, de nuevo una guerra sucia y todas esas cosas que tienen que ver con el negacionismo o directamente con la reivindicación, bueno, nosotros lo que pudimos ver, para mí con mucho alivio, pero además con mucha esperanza, es que esas ideas, esas ideologías y esa campaña de propaganda, por más TikTok que haya, por más redes sociales, por más que veía el otro día un mapa de las redes sociales, las cuentas, no sé si lo vieron, las cuentas que más replicaron durante el año pasado son cuentas de derecha, la que más replicó es la de Elon Musk, creo que era Twitter, y bueno es el dueño de Twitter y tiene esa ideología, o sea que… También lo de la libertad de expresión a través de las redes creo que es hora de que empecemos a entender que va a haber que hacer algo al respecto, porque el algoritmo ese parece que no es ni tan ciego ni tan neutro, sino que finalmente lo que te llegan son las cosas que tienen que ver con la ideología del dueño, lo cual tampoco es descubrir América o descubrir la Piedra Rosetta, me parece que es bastante obvio que no es ni democratizar la comunicación ni democratizar la información, que las redes sociales son empresas privadas, además con ideologías muy fuertes. 

Ahora, a pesar de todo eso, hubo una movilización histórica, lo que marca que tampoco les va a resultar tan fácil llevarnos por el camino del retroceso.

Y lo último que quiero decir sobre cómo se combate todo esto, y sí, coincido tanto con Fredi como con Victoria, es desde la base. Para nosotros que somos dirigentes políticos, tomando el guante de lo que decía Fredi, y bueno, los que creemos que esto es un espanto, que es un horror, que es una reversión horrible del pasado argentino, bueno, lo que tenemos que hacer es, sí, hacer con generosidad y con amplitud, dar una respuesta que sea una alternativa en la que se sientan todos representados. Es eso. Muchas gracias.

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