Cierre del Encuentro Bonaerense de Ciencia y Universidad
Muchas gracias. No está fácil continuar con el panel, no solo porque lo de Vero recién deja un poco más arriba que lo que tenía previsto, pero, a ver, Vero, cuando expresás de esa manera lo que sentís por dentro, la verdad que emociona. Pero no sólo eso, sino también porque todos los que me precedieron en la palabra hablaron con datos, con información, con conocimiento de lo que estamos haciendo hoy. Y en ese sentido quiero agradecerle a cada uno de ustedes, al rector, a la intendenta Mayra Mendoza, muchas gracias por recibirnos de nuevo en Quilmes. A Augusto, a Carli y a Dora Barrancos. Miren, lo que dijo recién fue formidable. Yo creo que tu capacidad, Dora, de explicar cosas tan complejas, y a veces con terminología compleja pero con tanta precisión, con tanta simplicidad, imagínense si hubiera tenido la garganta bien, ¿no? La verdad que muy contento de estar hoy acá en el marco de lo que estamos contando.
Hoy estamos haciendo el cierre de este Encuentro Bonaerense de Ciencia y Universidad. La semana pasada estuvimos en el Encuentro Productivo Bonaerense en Mar del Plata. Seguimos trabajando, no solo en actividades, anuncios, gestión, sino también en reflexión, en pensamiento, en compartir ideas, que es una actividad la verdad que más necesaria que nunca, creo yo.
En primer lugar, ha sido una jornada donde hubo 6 mesas de trabajo sobre diferentes temáticas con prestigiosos, importantes representantes, protagonistas que los estuvieron analizando con muchísima afluencia de gente. La verdad es que es un éxito, vacaciones recién empezadas, así que, receso universitario, la verdad que para mí eso es una muestra de por sí, ¿no?, el interés, la participación es una muestra ya de optimismo, de optimismo ante la situación que se vive.
Luego, retratar un poco lo que le está pasando al sector, voy a repetir muy brevemente, voy a tratar de hacerlo sintéticamente, pero lo quiero decir con toda claridad y para que a nadie se le escape: estamos viviendo uno de los ataque más violentos y despiadados al sistema universitario, científico y tecnológico de la Argentina. Miren que no faltan episodios en la historia nacional, la Noche de los Bastones Largos. Bueno, podemos ir recorriendo políticas económicas o decisiones políticas acompañando esas políticas económicas de embestida contra la universidad, la ciencia y la tecnología en la Argentina. Hay muchos episodios muy graves, yo creo que este es el peor. Creo, porque me ha tocado estudiar varios de esos momentos y me ha tocado vivir algunos otros, como fue en los 90, con la ley de… ¿Cómo se llamaba? La ley de financiamiento universitario, la ley de educación superior. Bueno, el ataque y el intento de privatización, ¿se acuerdan?, una bandera negra y unas enormes movilizaciones parando en los 90 la embestida contra la universidad en la calle y con una participación, la verdad que muy nutrida, de diferentes sectores.
Luego lo que fue durante la época de Macri, para mencionar episodios recientes, donde también la universidad sufrió recortes, sufrió una embestida. Una embestida material en términos de recursos, pero acompañada siempre por elementos simbólicos, por elementos ideológicos. Bueno, es decir que Argentina es profusa en épocas donde la universidad está en peligro, nunca como hoy, nunca como hoy.
Tal vez explicando los números, muy poquitos números, pero que algunos ya se dijeron, pero me parece que vale la pena repetirlos: la función Ciencia y Tecnología del presupuesto es un 50% la caída, la recortaron a la mitad. Es salvaje, es salvaje. Y eso hace que esté en su mínimo histórico desde la creación de la función Ciencia y Tecnología en el año 72. Para sintetizar, ellos se llaman La Libertad Avanza, pero esta libertad en materia de derecho, de Ciencia y Tecnología, en materia de igualdad de oportunidades, atrasa. Nos está llevando 50 años atrás, una Argentina que había quedado en el pasado. Atrasa, atrasa y atrasa. El CONICET, se espera un descenso del 35%, la agencia del 88%, los salarios de investigadores y becarios del CONICET, una caída del 36%. Y puedo seguir, ya se han mencionado muchas de esas cifras, la verdad que lo digo con gravedad, con seriedad porque es un ataque que pretende ser al hueso, se quiere herir de muerte al sistema científico, tecnológico universitario de la Argentina. No es simplemente un recorte, no es un ajuste, no es la motosierra, es un intento de destrucción, un intento de destrucción.
Hoy a la tarde estuvimos también en Matanza, en una expo, en una exposición donde había empresarios con los que hablábamos junto con el intendente también, con Fernando Espinoza, con Verónica, y donde pudimos comentar un poco la situación de la industria.
Bueno, yo dije que en la época de Macri y de Vidal bautizamos ‘industricidio’, esa política económica. Ahora es un plan de exterminio de la industria nacional y de la universidad pública, de la ciencia y la tecnología y además acompañado, equipado y envuelto, ¿no? Envuelto, empaquetado, en un discurso también más feroz y más violento que nunca. Dora lo describía muy bien, esotérico, terraplanista. Ideas que no se comparten, yo creo que quitando estos grupos de extrema derecha y su difusión en las redes sociales y algunos que lo escuchan lateralmente y yo creo que sin profundizar y sin entender repiten, la verdad que esto es nunca visto, es nunca visto, en materia ideológica, ¿no? En materia de explicaciones o de teorizaciones sobre lo que se está diciendo.
Yo recordaba, Alfredo, que hoy con vos, que yo fui docente en esta universidad en ese momento, en los 90, 98, me parece, 98. Fui profesor de Carli Bianco ahí. Sí, acá lo conocí, acá en la universidad. No, la materia se llamaba Corrientes Económicas Contemporáneas. Bueno, no pretendo que haya una inscripción masiva, ¿no?, que salgan corriendo… Corrientes Económicas Contemporáneas. Enseñábamos las teorías económicas que estaban así un poco en puja en aquel momento y no enseñábamos la Escuela Austríaca. No enseñábamos la Escuela Austríaca. No, no enseñábamos. Pero créanme, no fue una cuestión discriminatoria, no fue que decidí no dar Escuela Austríaca. Daba alguna otra materia. En la UBA, por ejemplo, daba Historia del Pensamiento Económico, donde empezábamos con el inicio de la economía tal cual la conocemos y ahí sí daba Escuela Austríaca, porque para que quede claro, la Escuela Austríaca es una escuela no sólo profundamente equivocada, minoritaria, prácticamente marginal, por no decir bizarra, ¿no? Puedo seguir, eh. Pero, no, no. Pero, pero, la dábamos en la Historia de las Doctrinas Económicas porque empezábamos del siglo XIX y empezábamos con el surgimiento de lo que hoy se conoce, ahora, actualmente, como Escuela Austríaca. Pero la verdad que no lo dábamos en Corrientes Económicas Contemporáneas porque se trata de teorías, no sólo foráneas, no sólo extrañas, sino profundamente anacrónicas. Es decir, no dábamos en Corrientes Económicas Contemporáneas la Escuela Austríaca porque la Escuela Austríaca no tiene un átomo que aportar a las problemáticas del mundo actual, de la Argentina y de la provincia de Buenos Aires. Lo digo con claridad: no sirve. No sirve. No sirve. Habla de un mundo que no existe más y de países que no son el nuestro. Por eso no estaba incluído.
Me preguntaste vos, Vero. Pero quería decirlo también, porque estamos sufriendo una embestida, un ataque muy violento contra el sistema científico, tecnológico, universitario argentino. Hay saña. Ustedes se fijan, por ejemplo, que en las caídas salariales que sufre el sector público, que son más fuertes que en el sector privado, así como el sector público nacional tiene una reducción salarial mucho más fuerte que la provincia de Buenos Aires, ¿no? Es decir, hay una ataque al salario, al trabajo, hay despidos, todo tipo de reducciones y ajustes, pero la caída más fuerte está dirigida a los docentes universitarios, a los científicos y a los investigadores, que como bien decía Carli, paradójicamente son el sector, el grupo, digamos, más respetado, y más prestigioso cuando se hacen sondeos, encuestas se preguntan los políticos, los jueces, se preguntan los deportistas, se preguntan los conductores televisivos, se puede preguntar incluso los artistas, pero los que más valora nuestra sociedad son los docentes universitarios, los científicos, los investigadores, somos un país que tiene Premio Nobel, anomalías regionales, y esto se traduce en que nuestra sociedad valora, valora a quienes hacen investigación, ciencia y tecnología. Y Milei los ataca, los apunta, los insulta, los ataca salarialmente, verbalmente, y esto tiene que tener una sensación, ¿por qué tanto, por qué tanta saña, por qué tanto enojo, por qué tanto, tanta inquina con este sector que para colmo es tan prestigioso? Y yo creo que porque apunta a los tuétanos, digamos, apunta al centro, a las cuestiones nodales de un modelo del país, que están tratando de discutir.
Es decir que, yo creo que se figuran ellos, que derrotando y destruyendo la universidad, la ciencia, la tecnología, la innovación en la Argentina, se anotan no sólo ese objetivo, sino que tiene una significación, y un impacto mucho más amplio. Esa es la pregunta, ¿qué le pasa a la Argentina? Un país que se caracteriza históricamente por tener una universidad pública, una universidad prestigiosa, una universidad de calidad, una universidad autónoma, una universidad democrática. Esto ocurrió en la Argentina con la Reforma Universitaria, allá en Córdoba, en 1918, época del Yrigoyen. La universidad pública argentina es producto, y hay que reconocerlo, también de un aporte del partido radical, del radicalismo, en su vertiente nacional, en su vertiente nacional, popular e yrigoyenista.
Pero bueno, tiene otro momento donde se hace masiva, además de pública, autónoma, de calidad, se vuelve masiva. Eso ocurre en el año 49, y cuando se le preguntó a un presidente que tuvo la Argentina, ¿qué fue lo mejor que hizo en su gobierno, o en sus gobiernos? Ya cuando estaba en el exilio se le preguntó, qué estaba entre, no sé si lo mejor, pero entre los mejores logros de su gobierno, dijo Perón, ‘llenar las universidades de obreros’. Llenar las universidades de obreros como un logro, dentro de las cosas tan extraordinarias y peculiares que habían pasado en nuestro país durante los gobiernos de Perón. Entonces, ¿por qué atacan esto? Bueno, porque la universidad, la ciencia y la tecnología representan en la Argentina no solo una marca registrada, no solo un acervo cultural, histórico, no solo una conquista, el producto de luchas, porque tenemos muchas luchas, como fue la Reforma del 18, pero como fue también el Boleto Universitario, muchas luchas que conforman lo que hoy es nuestro sistema universitario, científico y tecnológico. Pero, ¿por qué atacar a la universidad? Y es atacar, de alguna manera, una potencialidad enorme de la Argentina, un presente pero, sobre todo, una potencialidad. Atacando a la universidad, fíjense el final que imaginan, que es un país, Argentina, sin universidad pública, gratuita y de calidad.
¿Qué pierde la Argentina si pierde su universidad y su ciencia y su tecnología? Pierde muchísimas cosas. Pierde una parte, diría yo, constitutiva de su ADN, de su identidad. Pasó, y a mí me ocurrió leyendo, por ejemplo, algunas cuestiones, Dora, sobre el Mayo Francés, el Mayo del 68, las famosas pintadas, ¿se acuerdan que decían, ‘las paredes hablan’?, en el Mayo Francés de esa revuelta, esa rebelión, en ese momento tan particular de la posguerra, pero en el Mayo Francés había un montón de pintadas muy características, y una de ellas, que por lo menos aparece recurrentemente, es que reivindicaban la Reforma Universitaria del 18 en la Argentina. O sea, 50 años después los estudiantes franceses, los trabajadores franceses después, pidiendo por sus derechos, hablaban de lo que había pasado en Córdoba en el 18, 50 años antes.
Por eso, la universidad pública argentina, sus logros, sus resultados, todavía está dentro de los rankings, muy arriba a pesar de todas las dificultades y peripecias que ha sufrido, es un emblema, un emblema del país. Es un emblema del país. La universidad pública argentina la defendemos por muchas cosas, ahora voy a hablar de bastantes más, pero una de ellas es que es parte de nuestra identidad nacional.
Pero continuo, es un instrumento, un medio de movilidad social ascendente decíamos, y eso es algo que aborrecen y que odian, porque no están de acuerdo, no quieren, no les gusta. No les gusta un país donde los hijos del laburante, donde primera generación vayan a la universidad esta que tenemos nosotros, pública, de calidad, gratuita y puedan recibirse y puedan conseguir acceder a derechos que antes no tenían, que puedan hacer trayectorias vitales mucho más potentes de las que se esperaba, ¿no? Y uno lo encuentra en toda la provincia de Buenos Aires y en toda la Argentina, pibes y pibas que dicen ‘yo, hijo de un laburante de la construcción, de un colectivero, -caso de Cristina- fui a la universidad y llegué a ser abogada, ser médico, ser arquitecto, ser ingeniero’. Les parece que no corresponde, que no es para ellos.
Por eso a mí no me sorprendió tanto cuando la embestida de Milei sobre la universidad pública juntó a más de 1 millón de personas, no eran todos estudiantes universitarios, no eran sus familiares. Eran los laburantes, los jubilados, era el pueblo que salió a defender un derecho, que esa es la igualdad de oportunidades, que es algo que pregonamos, que sabemos que está distante porque no hay, no es efectiva, no es universal, pero que la universidad lo permite, que la universidad lo posibilita. Por eso, ¿qué es lo que hacen?, lo odian y lo aborrecen, pero además lo niegan, pero además lo niegan. Con esa mirada elitista, con esa mirada de exclusión, lo niegan. Entonces, permanentemente y recurrentemente dicen, ‘no es verdad que a la universidad van sectores medios, sectores populares, sectores vulnerables. No es verdad que van los hijos del trabajador, no es verdad, no es verdad’. Lo niegan, parecen nenes inmaduros que no pueden aceptar lo que representa que a la universidad pública en la Argentina, la primera generación de estudiantes universitarios la llena, se llena la universidad. Yo fui docente acá, en los cursos preguntaba ‘¿cuántos de ustedes tienen a sus padres o a algún miembro de su familia que vaya a la universidad?’. Y no se levantaba una mano. 90% de los pibes y pibas que van a la universidad no son de familias universitarias. Están rompiendo una pared, están rompiendo un dique, están atravesándolo y están teniendo un futuro mucho mejor y distinto.
Quiero volver sobre esto, ¿cómo nos quieren convencer de que a la universidad hay que privatizarla, desfinanciarla o cerrarla? Diciéndonos que es muy injusto que se le financie la universidad a un pibe o a una piba porque cuando lo hace, cuando estudia después va a ganar mejor, nos dicen, entonces deberían pagarlo, ¿por qué va a tener esa ventaja y no se le va a cobrar? Lo miran desde una perspectiva individualista, egoísta y absolutamente equivocada. Para nosotros, un pibe o una piba que va a la universidad, por supuesto que tiene una realización en términos personales, por supuesto también que lo hace a costa de un sacrificio inmenso. En las familias humildes mandar al hijo o a la hija a la universidad representa un increíble esfuerzo de la familia entera, a veces amigos, amigas, el barrio entero acompañando una trayectoria universitaria. Por eso hoy lo que se empieza a ver es deserción, primero de los sectores más complicados económicamente con la política de Milei, no llegan más, no pueden más. Pero quiero decir, esa perspectiva con todo, además de falsa, es equivocada, lo que nosotros necesitamos en la provincia de Buenos Aires no es solamente que cada individuo, cada pibe o piba que vaya a la universidad después tenga un potencial mayor, después tenga un horizonte más largo y más alto. No es eso solo, nosotros necesitamos como sociedad, como provincia, como pueblo, que muchísimos, miles y miles, cientos de miles de pibes y pibas sean ingenieros, sean arquitectos, sean médicos, sean abogados.
No es un problema individual, Milei, es un problema colectivo y es su problema social. No me importa qué sueldo va a tener cada uno, me importa que vamos a tener una provincia mejor, una provincia con más capacidades, una provincia que vaya más lejos, una provincia que tenga más desarrollo. Está mal visto y mal entendido. Es por ahí.
Y agrego algo más, ¿por qué el ataque a la universidad? ¿Por qué el ataque a la ciencia y a la tecnología, por qué con tanta crueldad? Porque también habla del modelo de país. Ustedes saben que lo que pasa con la universidad pública argentina gratuita, no pasa en todos los países de la región, ni en todos los países del sur global. Es particular, es particular, es característico de nuestro país y yo creo que esa peculiaridad tiene que ver con otros aspectos de la Argentina, no solo actuales, no solo históricos, sino también para adelante.
La verdad que tener ciencia y tecnología propias, tener universidad pública, gratuita, masiva, le da a nuestro país capacidades adicionales que si no la tuviéramos, no existirían. Y una, pero central es la industria nacional, hay un maridaje, hay una dependencia mutua entre el modelo de industrialización de la Argentina, el modelo de la capacidad de generar valor agregado y la universidad, la ciencia y la tecnología. Existen juntas. Entonces, ¿por qué atacan la universidad? Porque en su modelo de país Argentina es un país primario, precarizado, con exclusión, con mucha desigualdad y, particularmente, especialmente dependiente.
Nos quieren quitar la universidad porque eso nos condenaría a la dependencia. En materia productiva, en materia de igualdad, en materia de inclusión social, pero, sobre todo, en materia de dependencia. Esto lo tengo que decir porque me parece que cuando defendemos la universidad y cuando sale el pueblo a la calle, cuando salen las centrales obreras, cuando salen los jubilados, cuando salen padres, madres, familias, cuando sale absolutamente todo el país a la calle a defender la universidad, es porque percibe y comprende que también ahí se juega otro partido más grande, que es el partido de la autonomía nacional, que es el partido de nuestra independencia.
Voy a decirlo muy claro. ¿Por qué defendemos a la universidad? Porque defendemos a la Soberanía. ¿Por qué defendemos la ciencia y la tecnología? Porque queremos un país independiente, porque queremos un país poderoso, porque queremos un país plantado y parado.
No sé si habrá escuchado Lamelas ¿no? Pero le aviso, vamos a seguir defendiendo a la universidad pública, la ciencia y la tecnología en la Argentina para tener un futuro mejor para cada uno pero para todos. Y bueno, había dos anuncios que ya se hicieron, más o menos, venimos mostrando, no quiero antes de terminar, dejar de recalcarlos. Ustedes saben que han mostrado, cada uno de los que estuvo en la mesa, lo que abandona Milei y lo que tiene que hacer la provincia de Buenos Aires para, a veces compensar, sustituir o ampliar algunos programas, dado que vivimos en una situación de absoluta deserción del Gobierno nacional. Lo voy a decir así: Milei para las obras en las universidades, la provincia de Buenos Aires las agarra, las retoma, las continua. Milei quiere achicar el sistema universitario, la provincia de Buenos Aires tiene firmado el programa Puentes en 80 municipios de la provincia de Buenos Aires. ¿Quieren menos universidad pública? Ahí tienen, 80 centros universitarios en la provincia de Buenos Aires.
Y podría seguir, pero simplemente quiero ir a los dos anuncios de hoy. Este contraste, esta diferencia, que repito, no alcanza, no alcanza porque no es posible que desde un gobierno municipal, Mayra o Mariano o Diego Nanni, que nos acompaña, o Julián Álvarez, o el amigo Raitelli, no es posible desde niveles de gobierno local o gobierno provincial sustituir y reemplazar a un Gobierno nacional que se borra. No es posible, no es posible, no alcanza. Pero eso no quiere decir que no hagamos los mayores esfuerzos, que no pongamos a funcionar las prioridades pero también la inventiva, la creatividad, el trabajo para que se vea que acá, en la provincia de Buenos Aires, estamos en materia universitaria, científica, tecnológica, y en general, en la provincia de Buenos Aires, provincia libre de topos y motosierras. Con el mayor esfuerzo, con el alcance y las limitaciones que puede tener. Hoy dos anuncios, en ese sentido, quiero hacer porque es un pedido de los rectores, es un pedido de la CIC, de nuestro científicos, la Comisión de Investigaciones de la provincia de Buenos Aires. Hay un tema que está pasando gravísimo, terrible y pavoroso que es que hay jóvenes, pibes y pibas, que están haciendo, que están llevando adelante sus becas y que por este ajuste despiadado al CONICET o a los programas de Becas de la Universidad Nacional, por culpa de Milei, o de otros elementos para acompañar los estudios de posgrado, hoy ven y lo escuchaba el otro día que tienen que irse, cambiar de sueños, cambiar de aspiraciones o interrumpirlos. La provincia de Buenos Aires va a abrir una convocatoria para becas doctorales para finalizar los estudios. No alcanza, pero ahí está, ahí lo tienen. Un esfuerzo para que por lo menos exista esa perspectiva. Y después, en momentos donde interrumpen los presupuestos y parece que todo cierra y se achica, hoy estamos lanzando –lo comentaba Dora– desde la CIC, con Salvarezza, estamos lanzado una revista científica que se llama ‘Perspectivas Bonaerenses’, que es una revista que va a generar un espacio para análisis, propuestas y problemáticas del territorio bonaerense desde un enfoque multidisciplinario. Lo quiero decir muy claramente: un lugar para publicar, para reflexionar, para pensar sobre nuestra provincia de Buenos Aires. La verdad que es muy importante, lo aclaro, tiene un Comité Científico prestigiosísimo ad honorem, ¿no? Están todos ad honorem. Sí, bueno, Dora, ad honorem. Sí, pero estamos ahí empujando, así que esas cuestiones, muchísimas gracias. Termino con algo que me parece que se ha dicho en la mesa y está en el aire, ¿qué hacemos con todo esto? ¿Qué hacemos con todo esto? ¿Qué hacemos con todo esto? Bueno, dos cosas. A la dirigencia política, a la dirigencia política nos pidieron, nos exigieron que dejáramos de lado diferencias, discusiones e hiciéramos una propuesta electoral, querían una sola boleta en estas elecciones del 7 de septiembre, hay una sola boleta, se llama Fuerza Patria y es para frenar a Milei. Ahora, nos dicen también, ‘¿qué puedo hacer yo?’ La militancia, los barrios, los laburantes, los empresarios, los universitarios, los docentes, los científicos, nos dicen: ‘¿qué puedo hacer yo?’ Yo les digo ¿qué puede hacer cada uno de ustedes? ¿Qué tenemos que hacer cada uno de nosotros? Bueno, sumar fuerza cuenta y que esto se traduzca el 7 de septiembre en un contundente ‘no a Milei, basta Milei’. Queremos universidad, queremos ciencia, queremos tecnología, queremos industria nacional, queremos trabajo nacional, queremos dignidad para los jubilados, queremos desarrollo, queremos futuro y todo eso se dice con una boleta que dice, Fuerza Patria. Pero los necesitamos a todos y a todas en los barrios, en las fábricas, en las universidades, caminando, explicando, sumando. Sumar fuerzas para parar a Milei, para defender la universidad pública, para defender a nuestro país y a nuestra Provincia. Muchísimas gracias. [yotuwp type=”videos” id=”P4_rLQb_dl0″ ]