Conferencia de prensa sobre YPF y el fallo de la Jueza Preska
Invitamos a esta conferencia de prensa por lo que es de público conocimiento y representó un tema de agenda y de conversación que tiene que ver con la decisión de la jueza de Nueva York, la jueza Preska con respecto a YPF. La idea de dar una conferencia abierta a preguntas, tiene que ver con que buena parte del debate que se estuvo escuchando estos días está repleto de imprecisiones, de falsedades, de cuestiones que realmente vale la pena aclarar. Eso de un lado. Del otro lado, que esta conferencia contiene una denuncia que es la actitud de Milei, del Gobierno nacional, con respecto a esta situación. Así que, voy a empezar por el principio, voy a tratar de hacerlo lo más sintéticamente posible. Mi idea es, primero, hacer una breve exposición, un breve raconto de los motivos por los cuales se resolvió, se decidió recuperar YPF a través de la expropiación.
Eso, por supuesto que uno lo da por sabido, pero evidentemente en la discusión de estos últimos días se pasó totalmente por alto qué era lo que ocurría con YPF bajo la gestión de Repsol, bajo la propiedad de Repsol y que ocasionó la recuperación, la expropiación por parte del Congreso de la Nación con una ley votada por amplísima mayoría.
Y lo digo, también, con carácter preventivo, porque hoy Milei y su gobierno, y sus candidatos, y su fuerza política sostienen que la solución, para casi todos los problemas vinculados con la prestación de bienes y servicios en la Argentina, es la privatización. Es decir, que corren de nuevo, soplan vientos privatizadores, por lo menos en ese sector de la dirigencia política. Así que vale la pena recordar qué pasó la última vez que se privatizó YPF. Qué pasó, porque si no parece que privatizando se resuelven problemas, es la panacea, todo anda muy bien y es bueno para el interés colectivo, nacional, para los individuos y la verdad que la historia de la privatización de YPF durante la década de los 90 muestra exactamente lo contrario: privatizar YPF, particularmente la época de Repsol, fue una verdadera desgracia para YPF, para la Argentina, para creo yo, también para las posibilidades de desarrollo de nuestro país. Así que voy a ser muy breve con este tramo. Empiezo por ahí.
Bueno, YPF, como ustedes saben, queda bajo el control de Repsol después de una primera etapa privatizadora del 92, queda bajo el control de Repsol a partir del año 99, pleno control, pero bueno, ahí muestro desde el 97 lo que venía ocurriendo. Esta es la producción de petróleo durante la época de Repsol, durante la gestión Repsol, que se redujo casi exactamente a la mitad. Es decir, YPF pasó a ser como productora de petróleo, principal empresa de la Argentina, la mitad de lo que era antes de esta situación. Esta es la producción de petróleo, esta es la producción de gas; tiene un primer momento de incremento pero termina a partir de 2004 con una caída del 43% y una caída de punta a punta. Así que en petróleo y gas, lo de Repsol controlando YPF, fue una verdadera desgracia, una catástrofe.
Obviamente, esta situación se reflejó también en la caída de las reservas de petróleo. Una compañía de hidrocarburos, una compañía petrolera particularmente, se puede evaluar por su producción cotidiana diaria, pero también por la cantidad de recurso que tiene registrado como posible de ser extraído, es decir, por sus reservas. La reserva de petróleo de YPF se redujo también en un 50% en la gestión Repsol. O sea, no solo producía la mitad sino que había perdido la mitad de sus recursos. Las reservas de gas habían caído en un 55% con Repsol.
Obviamente, no sé si hace falta abundar mucho sobre el particular, estaban vaciando YPF, estaba en un estado de destrucción, de achicamiento y de liquidación en lo que hace a la compañía YPF que es, desde 1922 cuando la funda Yrigoyen en adelante, una compañía de bandera Argentina, una compañía testigo para el mercado argentino y la que posibilitó, bueno, una multiplicidad de avances desde el punto de vista productivo, de los combustibles pero también, obviamente, desde el punto de vista tecnológico, a través de sus laboratorios, de sus ingenieros.
Bueno, todo eso lo liquidó Repsol casi completamente en el plazo en el que estuvo a cargo de la gestión de la compañía. No todo ese plazo contó también con la participación de otras empresas nacionales, como es la del grupo Eskenazi, esto ocurre bastante después. Así que, esta era la evolución de la empresa bajo la gestión de Repsol.
¿Qué es lo que produjo esto a la macroeconomía argentina? ¿Qué es lo que le produjo a nuestro país en su conjunto? Bueno, al ser YPF la empresa líder, la principal empresa productora de energía, de hidrocarburos pero de energía en general en la Argentina, lo que ocurrió con la caída, con la reducción a la mitad de la capacidad productiva de YPF es que el país perdió su autoabastecimiento energético, tuvo que comenzar un proceso de importación de energía de diversas formas, a través de combustibles y a través, incluso, de barcos que traían gas. Es decir, tuvo, combustibles sólidos, quiero decir, y gas, y se convirtió, la Argentina, en el año 2011 en un país deficitario, esta es la balanza comercial energética de la Argentina. O sea, cuánto exporta de bienes energéticos y cuánto importa. Y esto es principalmente atribuible, casi me animo a decir exclusivamente, pero seguro principalmente, al desempeño de Repsol. Repito, Repsol se hace cargo de la compañía y empieza a menguar y disminuir producción de petróleo, gas, reserva de petróleo y gas. Un fracaso absoluto, pero esto pone en jaque a la economía argentina en su conjunto. ¿Por qué digo esto? Porque la falta de dólares, no tengo que explicar hoy con Milei y los problemas que tiene, la falta de dólares es una cuestión recurrente en la economía nacional, en la macroeconomía nacional. Lo que ustedes pueden ver acá es que de 2007 a 2011, en términos anuales, pasamos de un superávit de 6.000 millones de dólares a un déficit de 3.000 millones de dólares, es decir que empiezan a faltar 9.000 entre el déficit que se pierde y el superávit que se presenta, 9.000 millones de dólares por año en la economía por culpa y responsabilidad de Repsol. Y los años siguientes continúa este drenaje, llegando en 2013 a 6.000 millones de dólares negativos. Esto es importante decirlo, porque por culpa y responsabilidad de la gestión de Repsol en la Argentina a cargo de YPF, lo que empieza a pasar es que, no solo falta el combustible, sino divisas y se genera, a partir de ese momento, la necesidad de importación, como lo mostré acá, de combustible. A un precio que en aquel momento estaba aproximadamente 100 dólares el barril, con lo cual esto genera, no solo un problema de superávit comercial externo de dólares, sino de pesos, porque el Gobierno argentino compra el combustible en dólares, pero lo vende en pesos a un precio que no significa el salto que representaba esta necesidad de importación. Es decir, que Repsol, para que quede claro, la gestión privada, la privatización de YPF terminó en un descalabro, tanto de la propia empresa como energético, como macroeconómico general. Esto me parece que esto se está olvidando ahora que aparecen voces que piden la privatización de esto o de aquello, inclusive estos días de la misma YPF. La verdad que no parece ninguno de estos datos, que se puede discutir en cualquier ámbito, no parece aconsejar, por lo menos de una forma tan liviana, darle la compañía energética principal de la Argentina a una empresa extranjera, que obviamente estos perjuicios para la Nación, para nuestra sociedad, no necesariamente fueron malos números para la compañía privada. Y eso es una de las cuestiones que ocurre sobre todo cuando se trata de compañías privadas que se hacen cargo de sectores estratégicos o sectores donde tienen una influencia muy importante, que a la compañía le puede ir bien pero le puede ir mal a la sociedad, al país y a la macroeconomía.
Entonces, no quiere decir que a YPF le haya ido mal en sus balances con Repsol, al revés. Al revés. En poco tiempo, entre el ‘97 y el 2010, YPF distribuyó dividendos por 14.000 millones de dólares y había comprado la compañía, es decir, Repsol obtiene utilidades y había comprado la compañía creo que por 13.000. Es decir, que en poquísimo tiempo, para una empresa de estas características, recuperaron a través de las utilidades lo que habían pagado al comprarla, lo cual muestra que se vendió mal en aquel momento también. Entonces, reitero, cae la reserva de petróleo 50%, de gas 55%, la producción de petróleo al 49%, detona el mercado argentino y obliga a Argentina a importar a precios muy altos y le pone mucha tensión a la balanza comercial, que se vuelve deficitaria en materia de energía. Ante esa situación, quiero decir porque yo en aquel momento me desempeñaba no como ministro sino como viceministro de Economía, pero tuve varias conversaciones con las autoridades de Repsol, particularmente con el señor Brufau que era quien la dirigía. Se le planteó esta dificultad, se le planteó este drama, se le planteó este desastre, y Brufau lo que sostenía es ‘bueno, esta es una empresa privada, esto le puede perjudicar a la Argentina, pero bueno, no es problema mío, hagan otra cosa’. Cuando, evidentemente, el papel de YPF en el mercado energético argentino es el papel de líder. Es decir, no dio absolutamente ninguna respuesta favorable, lo cual desencadenó lo que ya sabemos, la recuperación de YPF.
Voy a hablar de eso después, quiero hablar antes, segundo tramo, de los resultados de la recuperación de YPF. Entre los primeros problemas, los principales que había con YPF privatizada en manos de Repsol, estaba la cuestión de Vaca Muerta. Vaca Muerta es un yacimiento no convencional que se despliega en el territorio nacional argentino y, por cambios tecnológicos, por cambios de rentabilidad, se vuelve posible, plausible, explotar yacimientos llamado no convencionales, que Argentina tenía pero no los había explotado, bastante tiempo antes. ¿Repsol qué hace teniendo Vaca Muerta? Nada, nada absolutamente nada. Nos estábamos quedando sin reservas, sin producción de hidrocarburos y Repsol decide, en realidad, poner en venta Vaca Muerta en pedacitos. Entonces inician una etapa de roadshows, lo llaman, o sea, exposiciones internacionales a ver quién puede comprar, invertir en Vaca Muerta. Ninguna intención invertir ni en producción, porque ya lo vimos, ni en exploración, y menos todavía, las grandes inversiones que requieren los yacimientos no convencionales. Es decir, que Repsol no solo venía destruyendo la compañía sino que venía limitando la posibilidad de comenzar con la explotación de los recursos no convencionales de Vaca Muerta. Lo digo de otra manera más sencilla: sin recuperación de YPF, sin expropiación de YPF, no había Vaca Muerta. Sin Vaca Muerta no había puesta en marcha y recuperación de la producción de hidrocarburos en la Argentina.
Así que, la verdad que el objetivo era poner a funcionar nuevamente YPF en favor de los intereses nacionales que estaban siendo absolutamente mancillados por la gestión privada de Repsol. Repito, lo que hacía Repsol era una decisión privada, de una empresa privada. Es el problema con las privatizadas, le podía convenir a Repsol pero nos dejaba a nosotros, incluso con recursos que teníamos disponibles, necesarios y urgentes, pero no explotados.
En el año 2012, entonces, se toma la decisión de recuperar YPF a través de, ahora voy a hablar, una serie de instrumentos legales que están encuadrados, provienen ni más ni menos que de la Constitución Nacional. El origen del episodio de la recuperación de Repsol son facultades que le da al Gobierno, pero también al Ejecutivo, y también al Congreso, la Constitución Nacional en situaciones asimilables a esto, o sea, cuando algo es de interés público. Cuando algo es de interés público, se puede poner sujeto a expropiación y, cumpliendo ciertas reglas que marca la Constitución y las leyes, la compañía puede ser recuperada, expropiada.
Ahora quería hablar de los resultados: se recupera en el año 2012. Hoy, al año 2025, todas estas tendencias que observamos de caída estrepitosa se han revertido. Se han revertido.
La producción de petróleo, desde aquel piso que alcanzó con la gestión Repsol, creció un 78%, la producción de gas un 18% y no sería, no sería algo inalcanzable que, en muy poquitos años, estemos produciendo 1 millón de barriles por día en la Argentina.
Es decir que efectivamente, luego de recuperar la compañía, se puso en marcha inmediatamente Vaca Muerta. Lo que tengo acá es algo que data de aquella época, son muestras sacadas de las primeras perforaciones productivas en Vaca Muerta que se hicieron en el marco de un acuerdo entre Repsol, perdón, entre YPF y Chevron, en aquel momento, y Chevron. Luego otro acuerdo con Petronas, la firma malaya, entonces se puso en marcha Vaca Muerta, rápidamente se empezaron a encontrar resultados, que debo decir también, como ocurrió en los yacimientos de petróleo y gas no convencional de otros países, particularmente Estados Unidos, siempre se hizo con mucha inversión del Estado porque es una inversión de riesgo, porque comprender la dinámica de los yacimientos no convencionales, el llamado ‘conocimiento’, el know how de cómo explotarlo, requiere todo un trabajo de inversión que es de mucho riesgo. Eso lo hizo YPF por sí y en acuerdo con otras compañías, y como resultado de eso, no solo se recuperó la producción de petróleo y gas sino que además, en el año 2024, ustedes recordarán este gráfico que muestra la balanza comercial energética que se había puesto tremendamente negativa, bueno, en el año 2024, el año pasado, el superávit energético alcanzó 5.696 millones de dólares, es decir, que llegamos casi a los valores de 2006.
Básicamente, en poco tiempo para lo que son los tiempos del petróleo y los tiempos de la energía y de las grandes inversiones, en poco tiempo se alcanzó nuevamente, en poco tiempo se logró el objetivo, que Repsol no tenía ningún interés, ninguna ninguna gana de hacerlo y tenía potestad para no hacerlo. Así que, hubo que recurrir a esta instancia que fue la recuperación a través de una expropiación.
¿Qué es lo que se declaró de interés público y sujeto de expropiación? El control de la compañía, no las acciones, el control de la compañía. Eso implicaba que iba a ser sujeto de expropiación un 51% del paquete accionario de YPF que estaba en manos del controlante que era la misma Repsol. De esa manera se preservaron, porque hoy escuché bastantes discusiones, el día de ayer también, aunque este tema surge y resurge cada tanto, el 51% permitía no solo tomar el control de la compañía y tener como resultado la mejora y el incremento de las inversiones, de la producción, de la exploración, la puesta en marcha de Vaca Muerta, sino que además aseguraba que fuera a compañía mixta como lo sigue siendo hoy, público-privada, público-privado y que flota, es decir que cuyas acciones se compran y se venden en las bolsas, particularmente la Bolsa de Buenos Aires, en la Bolsa de Nueva York, es decir es una compañía mixta, por ponerlo así, con control de quien tiene la mayoría, ostenta la mayoría que es el Estado Nacional.
Ese proceso, como digo, se basa en la Constitución Nacional, que no solo la Argentina sino de muchos países, en la crisis de 2009, en pandemia, incluso muchos países apelaron a la expropiación de compañías privadas por diferentes cuestiones. Esta era prácticamente una liquidación y un vaciamiento en la capacidad productiva de YPF y una urgencia nacional pero Estados Unidos recuperó parte de General Motors, de grandes compañías en situaciones recientes y complejas para aquella economía.
En este caso, se puso, se decidió que presentar como de interés público el control de YPF y luego se aplicó la Ley de Expropiación, en todos sus puntos, lo que significaba conseguir una ley en el Congreso Nacional. Esa ley fue votada por una amplísima mayoría de prácticamente todas las fuerzas políticas que comprendieron la situación y que coincidieron con la necesidad de expropiar el 51% de YPF en base a la Constitución, a las leyes y con una ley especial para hacerlo, votada por amplísima mayoría en el Congreso.
La verdad que lo que estamos discutiendo hoy en torno a un fallo que ocurrió hace algún tiempo, el año pasado en Nueva York, que condena a la Argentina a pagar, en primera instancia, a pagar un monto, ya no accionista de YPF, sino a un fondo buitre que ni siquiera tiene acciones ni las puede tener, sino que simplemente compró el juicio para accionar contra YPF.
Pero lo primero que hay que decir es que lo que están discutiendo es si tiene más valor el estatuto de YPF, una compañía privada, una empresa privada, que en su estatuto puede decir montones de cosas, ser aprobado por mayoría, por su asamblea, o una ley y más que eso, la Constitución Nacional. Es, ¿qué vale más, la potestad que tiene, además, que está debidamente explicitado que no está sometida a ningún otro dominio ni ninguna otra normativa, la potestad de expropiar que da la Constitución Nacional o las leyes de expropiación? No hay forma de que alguien considere que, porque el estatuto de YPF diga una cosa, la otra, sostenga que si se toma el control hay que pagarle a determinado grupo minoritario o no, ofrecer una opción de compra como pasa con el estatuto YPF a todos los accionistas por valores estratosféricos. Bueno, nada de eso está por encima de la Constitución y de las leyes argentinas.
Por lo tanto, yo estoy convencido de que ningún juez argentino, porque esta es toda normativa argentina, ningún juez argentino, por más que sea simpatizante de un sector o del otro, crea que YPF es bueno o malo, que el Estado es bueno o malo, ningún juez argentino, ningún jurista argentino creo que puede estar de acuerdo con que asiste la razón y el derecho al fallo que obtuvo un fondo buitre en Nueva York. Entre los casos que tengo que citar de estas opiniones está Bernardo Saravia Frías, exprocurador en la época de Macri, exprocurador del Tesoro, principal abogado de los intereses del Estado, que sostuvo y sostiene al día de hoy esta misma posición; quiere decir que esta sentencia es un disparate jurídico. Que lo que se está intentando hacer es prevalecer intereses privados, pero particularmente de un fondo buitre en base a un estatuto de la compañía, sobre la potestad de expropiación que es del artículo 17 de la Constitución Nacional. Es por eso que en este fallo, además, han aparecido otros interesados, digo de los regionales, Brasil, Ecuador, Chile, Uruguay acompañando la posición argentina porque de no primar este criterio quiere decir que podría ocurrir en otros países con circunstancias similares, incluso en países centrales, podría alguien reclamar a un Estado que ejerce esta facultad en base a estatutos privados. Lo pongo de otra manera: hay que expropiar un edificio, como se hizo en la ciudad de Buenos Aires para hacer una autopista, se aplica la expropiación, pero dicen, ‘no, acá tengo el estatuto del consorcio que dice que en realidad para expropiar hay que pagar el triple o hay que pagarle a tal, tal cosa’, bueno, no tiene validez legal. Y yo, la verdad, no soy especialista en esto, pero sí debo decir que cuando se evaluaron las posibilidades se consultó, se discutió en el Congreso Nacional y fue votado por amplísima mayoría. Es decir, juristas de todos los espacios políticos, pero también a todos los organismos propios del Estado a ver si esta era la solución correspondiente y todos dijeron lo mismo: la facultad de expropiar está por encima del estatuto de una empresa privada. Lo cual es prácticamente de sentido común. Lo digo como anécdota, ayer se lo pregunté a una de estas inteligencias artificiales, pero puede hacerlo cualquiera. ¿Y cómo hacen? Toman el promedio de todo lo que está escrito, todo el material que tienen y llegan a esa solución, pero la verdad es que es evidente, bastante evidente, trivial y obvio.
Es decir, este es el punto de partida, el fallo que obtuvo un fondo buitre en Nueva York está totalmente por fuera de la competencia, primero, y, después, de las atribuciones y, luego, del sentido jurídico que tiene esta cuestión.
De hecho, la historia de este reclamo es bastante larga y tortuosa. En 2012, cuando se procede a recuperar YPF, Repsol inicia una serie de juicios pero aplicando la misma ley de expropiación y la Constitución Nacional, lo que se plantea es que tiene que ser por ley del Congreso –en este caso fue de amplia mayoría– y, segundo, que hay que darle una indemnización, un pago, al que es desprovisto de sus acciones o de sus bienes y de su propiedad, tal cual esté tasado por el Tribunal de Tasaciones de la Nación. Repsol… Eso llegó a 5.000 millones de dólares, por el 51%, Repsol lo aceptó y desistió de cualquier juicio nacional o extranjero contra este proceso. Y en aquel momento, ningún accionista, minoritario, nadie, incluso en aquel momento quien detentaba el 25% que era Petersen, nadie inició ningún juicio.
¿Qué pasa después? Este accionista minoritario va a la quiebra en una empresa en el extranjero, en España, y el administrador de la quiebra, el síndico de la quiebra no hace juicio, sino que vende el juicio a un fondo buitre. Esta es la situación por la que un fondo buitre va a un juzgado de Nueva York y plantea esto que es básicamente derecho argentino.
A partir de ese momento, la República Argentina, en varios gobiernos distintos, lleva adelante una defensa diciendo prácticamente con exactitud lo que yo estoy diciendo: que no corresponde que esto se discute en Nueva York, todos, eh, incluso la gestión actual, y, segundo lugar, que la jueza no tiene razón en hacer prevalecer el estatuto de una empresa privada sobre la Constitución Nacional y las leyes, lo cual resulta bastante obvio.
Hoy en día este fallo está apelado, el fallo y el fondo del fallo. Después la jueza Preska, que es la sucesora de Griesa, para alguien que tenga memoria, la jueza Preska lo que plantea es que, bueno, le da la razón a Burford, a este fondo, y pone un monto de la sentencia, que también está cuestionado. Y no tiene nada que ver con las acciones de YPF, y ahora voy a explicarlo por qué, lo pone un montón en dólares, calculando intereses y haciendo un cálculo de cuándo debe empezar a correr este la evaluación de la empresa y diferentes cuestiones absolutamente cuestionables, desde mi punto de vista, disparatadas. Así que eso también fue apelado por el Gobierno argentino, en una gestión que tampoco fue la nuestra, continua creo que esta tampoco fue… Ah no, esta sí, pero continúa la apelación en los mismos términos. Es decir, está apelado, que el Juzgado lo puede hacer, está apelado el principio que da lugar a la sentencia, está apelado el monto de la sentencia, todo esto en primera instancia.
¿Qué es lo que ocurrió estos días? Que los demandantes dijeron: ‘habiendo una sentencia, quiero cobrar’, y sugirieron cobrar con las acciones de YPF. Ahí se presenta otra cuestión, que es que las acciones de YPF, según la propia ley de recuperación o de expropiación de YPF, solo pueden ser dispuestas por dos tercios del Congreso Nacional. Es decir, que las acciones de YPF no se pueden entregar, están en la Argentina, tiene que haber una ley, más allá de toda la discusión, de la inmunidad soberana, de que vayan sobre acciones de YPF en propiedad del Estado nacional y varias cuestiones más. Es decir, que todo esto que está hoy en cuestión no es verdad, es cuestionable. Lo que no quiere decir que un juez de Nueva York, como fue el caso de Griesa, no puede fallar a favor de un fondo buitre. En este caso una jueza a favor de Burford, esto no es imposible. Pero era muy improbable, tan improbable, tan improbable que el juez de la quiebra, cuando vende el juicio, lo vende a 15 millones de euros. Esto que ahora, teóricamente, ocasiona una sentencia de 16.000 millones de dólares. Evidentemente era bastante improbable porque nadie se va a desprender de un derecho que con alguna certeza te puede hacer acceder a 16.000 millones de dólares por 15 millones. No tiene lógica.
Es decir que, la verdad que lo absolutamente escandaloso es que esto se esté jugando en Nueva York, que sea una actitud de fondos buitres contra la República Argentina y que una jueza extranjera resuelva que nuestra Constitución no vale nada, que nuestra Constitución vale menos que el estatuto de una empresa. Esto realmente es, desde el punto de vista jurídico, creo que casi unánimemente es compartida esta opinión, pero se agregan las cuestiones políticas a este fallo absolutamente insólito, por una cifra exorbitante, juzgado en Nueva York. Bueno, la verdad es que se convierte en una agresión a la soberanía argentina. Lo quiero decir con toda claridad, porque no tiene derecho una jueza de Nueva York a decir que nuestra Constitución vale menos que un papelito votado por una asamblea de accionistas. La verdad que no es así, no es así. Y esto trae y puede traer muchísimas consecuencias internacionales, por eso hay otros países interesados, entre ellos, porque tampoco lo dijo nadie, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos le dice a la jueza que no puede ir sobre las acciones de YPF. Y esto lo dice sin consolidarse una situación de amicus curiae, o acompañamiento en el juicio, advierte sobre esta cuestión de tomar bienes que son inmunes, inmunes quiere decir que entre los países no se puede ir sobre un bien extranjero porque es como que, puesta esta situación al revés, la expropiación de una compañía norteamericana, un juez argentino resuelve que hay que ir y hay que pagarle. Evidentemente, está por fuera de cualquier razonabilidad lo que está ocurriendo y es tan evidente, que cito a Saravia Frías como a los propios hoy representantes en la Procuración, hay que decir que el procurador que puso Milei se excusó en este caso porque, si no me equivoco, estaba asociado a los reclamos que se le hacían a la Argentina. Es decir, puso de abogado del Estado, teniendo este juicio, a una persona que estaba contra Argentina en estas cuestiones o que decía que no era suficientemente objetivo, probablemente uno de los juicios más cuantiosos y las discusiones más importantes que había.
Entonces, se hizo cargo el subprocurador que está ahora, lo que puedo decir es que sostiene los mismos argumentos que venía sosteniendo desde la aparición de este juicio, que es en 2015, cada uno de los gobiernos de diferentes signos políticos, es decir, no cambió la defensa, no cambiaron los argumentos de la defensa, lo que estoy diciendo yo es la posición oficial de la Argentina, que esa cifra es exorbitante es la posición oficial de la República Argentina, que no estuvo mal hecho el proceso, de hecho que tiene razón la Argentina porque la Constitución permite expropiar una parte de la compañía sin darle derechos estatutarios a los accionistas minoritarios, lo cual se discutió largamente en aquel momento, en 2012, opinaron muchos expertos y terminaron votando el radicalismo, diferentes fuerzas políticas del Congreso Nacional porque no les parecía que esta posibilidad escandalosa fuera factible, que fuera a pasar, que un fondo buitre comprara el juicio, que fuera al juzgado de Griesa, hoy en poder de Preska y que Preska le diera la razón a algo absolutamente absurdo. Esa es la situación real que tenemos, tal vez pasó el tiempo, parte de estas discusiones, en los motivos de la recuperación, los resultados de la recuperación se hayan perdido de vista. por eso era importante traerlo.
Ahora, ¿cuál es lo grave de lo que está ocurriendo? Que hoy, quien gobierna la Argentina es Milei y su fuerza política, que están de acuerdo con privatizar todo, regalar todo, entregar todo y que lo que ha hecho, por eso es la primera cuestión que destaco, que Milei, obviamente con ese modo que tiene, con los insultos, con todo lo que hace, absolutamente creo yo, desubicado. Pero más allá de eso, lo que dice al conocer esta decisión de la jueza, es que se va a apelar las decisiones, es decir, que la Argentina está en contra de esto porque si no tendría que decir ‘bueno, tiene razón la jueza’, no, se va a apelar.
O sea, mientras Milei dice que el Estado argentino va a decir que esto no corresponde, él sostiene que la culpa la tengo yo o la tenemos quienes participamos de la decisión de la expropiación. Y la verdad que es absolutamente contradictorio y peligroso. Porque que el Presidente de la Nación le dé la razón a los demandantes, contradice la defensa del interés nacional, Milei pone en riesgo el interés nacional, incluso contradiciendo a su propio cuerpo de abogados del Estado.
Eso para empezar, le da la razón a quien no corresponde. Se puede entender de Milei que esté siempre a favor de los buitres y no del país, siempre a favor de la entrega y no de la soberanía, siempre a favor de tribunales o países extranjeros y no de la República Argentina, eso se puede entender. Pero en este caso es muy delicado, porque empieza a estar en riesgo YPF. YPF la que nos permitió recuperar de nuevo el superávit comercial energético, la que puso en marcha Vaca Muerta, la que da muchísimas posibilidades y extiende las fronteras de desarrollo del país, bueno, todo eso lo pone en riesgo Milei hoy. Hoy, lo que se impone es denunciar al Gobierno y a Milei por el ataque a la soberanía nacional y por poner en riesgo a YPF, está poniendo en riesgo YPF. Lo cual también llama a diferentes investigaciones que nosotros vamos a iniciar. Porque se sabe que Milei y su gobierno, como pasó con el caso de la estafa de las criptomonedas, que tiene vínculos, se supo, yo esto no lo puedo afirmar porque, por eso digo que lo vamos a investigar, con representantes de ese fondo buitre. También, sus viajes al extranjero permanentes, esta situación del procurador, y subprocurador, bueno todo es muy sospechoso a la vista de lo que estamos viviendo hoy. Un presidente que le da la razón, que no la tienen, a fondos buitres que se quieren quedar con YPF, ese es el presidente que hoy tenemos.
Así que, por supuesto que responsabilizo a Milei, responsabilizo Milei, de cualquier decisión que tome que ponga en riesgo la soberanía energética, que ponga en riesgo a YPF, que abra negociaciones con fondos buitres cuando todavía no hay fallos firmes. Porque lo otro, que se ha dicho muy ligeramente es que ‘bueno, esto ya está’, no está esto, está siendo apelado en segunda instancia, puede apelarse luego en la Corte Suprema. Desconozco y se desconoce los tiempos que va a llevar, pero estamos en un camino de apelación a sentencias inadecuadas, ilegales, injustas, en contra del interés nacional.
Así que lo que tendría que hacer Milei es defender a YPF, defender a la Argentina, defender al Gobierno. Pero bueno, sabemos que entró como un topo a destruir el Estado, así que esto forma parte, probablemente, de esa batería de decisiones que ponen en riesgo el futuro de la Argentina. Por eso, yo vuelvo a decir que es gravísimo y que a YPF hay que defenderla, así que cierro con esto. Desde el punto de vista de nuestra fuerza política, pero desde el punto de vista de la provincia de Buenos Aires que es la principal provincia, no productora de hidrocarburos, pero sí en el procesamiento y la industrialización de los hidrocarburos que somos parte de esa cadena y además somos principales consumidores de energía en la Argentina. Digo, en nombre de todo eso: YPF no se vende, y se lo divierto a Milei, no se vende, y menos todavía se entrega, o se regala. Muchas gracias.
