Día Internacional de las PYMES en la CAME

Bueno, buenos días a todos, a todas. Empiezo por los agradecimientos, por Alberto, por todos los que hicieron posible no sólo este encuentro tan importante, venía hablando con representantes del mundo empresario, del mundo industrial, del mundo pyme de la provincia de Buenos Aires, la importancia que tenía hacer un encuentro masivo donde se pudieran hablar las preocupaciones, las dificultades, los problemas, los desafíos y las perspectivas de las empresas, particularmente pequeñas y medianas de toda la Argentina. Así que, en primer lugar, agradecer y saludar este encuentro, que sea federal para mi es muy importante. Y, bueno, estoy, como saben, con limitaciones estrictas de tiempo. Me han dado menos tiempo del que creo que necesitaría para comentarles lo que pienso sobre la cuestión, sobre la materia de este encuentro, pero voy a aprovecharlo para hacer una exposición, creo que bastante polémica, no espero que todos estén de acuerdo, pero sí espero poder despertar discusiones, debates sobre las perspectivas, sobre el futuro de las empresas en general, de las empresas productivas, y de las empresas, particularmente industriales, de la Argentina.

Voy a empezar un poco por el final. Voy a hablar un poco de cuál es la situación hoy del mundo productivo y del mundo particularmente, decía, industrial en la Argentina y, luego, voy a dedicarle un tiempo a tratar de dar mi parecer, mi punto de vista, sobre cuáles son las causas de lo que está pasando. Porque creo que hay una importante discusión sobre modelo económico, sobre políticas económicas, pero una discusión todavía más profunda, algo postergada, algo oculta, sobre el modelo de país, sobre la matriz productiva que queremos para la Argentina, sobre su inserción internacional, sobre qué vamos a hacer en la Argentina, de qué vamos a trabajar, de qué vamos a vivir y cómo nos vamos a relacionar con el mundo.

Así que, empiezo, como decía, por el final, hablando brevemente con unas poquitas estadísticas de cómo está el mundo productivo y el mundo industrial, y particularmente en lo que refiere a las pymes de la Argentina de hoy. Lo voy a hacer en comparación con finales del año ‘23, para tratar de aislar analíticamente cuáles son las consecuencias que son atribuibles a la política económica actual. Entonces empiezo por algunos números. Estamos, primero, estamos viviendo una de las etapas de destrucción de capacidades productivas, de capacidades industriales, más profunda de nuestra historia. Lo que digo es fácil de fundamentar y es fácil de defender si uno toma cualquier estudio comparativo, pero aún si uno toma simplemente la postal, la diapositiva de la situación actual. Desde que inició su gobierno Milei se perdieron 340.000 puestos de trabajo formales. Si sumamos a los formales la informalidad es cerca de medio millón de puestos de trabajo. Al mismo tiempo que esto ocurría, se destruyeron, se aniquilaron 26.000 empresas. 26.000 empresas. Se usa en general esta palabra, uno la puede pensar desde el punto de vista que quiera, literario, desde el punto de vista político, pero se suele hablar de la muerte de las empresas y la muerte de las pymes. 26.000 murieron desde que está en marcha el actual programa económico. 

Si hablamos de la situación sectorial de la Argentina, este es el resultado material y cotidiano. Cierran las empresas, muchísimas de las que no cerraron, y los conozco bien, la provincia de Buenos Aires concentra el 38% de la población, el 34% del producto bruto, pero concentra la mitad de la industria argentina, está en el territorio de la provincia que gobierno. Así que en las recorridas, en las reuniones frecuentes, cotidianas, con los sectores productivos, encontramos una situación de zozobra. Los que no fundieron, los que no cerraron, aguantan. Pero es la realidad que estamos viviendo. ¿Por qué? Veámoslo a nivel sectorial. Empiezo por las consecuencias, luego quiero discutir las causas. A nivel sectorial algunos hablan de economía en dos velocidades, otros hablan de economía en dos direcciones. Yo voy a decir la verdad, hay unos poquitos sectores, contados con los dedos de las manos a los que esta política económica los beneficia. Los beneficia por los parámetros macroeconómicos que ha fijado el Gobierno, pero también por medidas especiales como el RIGI, o ahora Súper RIGI, dirigidas a darles fomento, a darles beneficios, que todos los que están en esta sala no tienen. Es decir que hay una política deliberada cuya consecuencia es que los sectores que crecieron con esta política económica son, de manera neta, de manera neta tres: minería, pero extracción minera; petróleo, producción primaria de petróleo y gas; y, en tercer lugar, intermediación financiera. Luego, cuando uno comparte con él ‘23, año de la sequía histórica de 100 años que se vivió en la Argentina, también dan bien los datos agropecuarios en su conjunto, pero cuando uno observa la anatomía, la situación del sector agropecuario, un sector muy heterogéneo, geográficamente, en tipo de producción, ganadería y agricultura no es lo mismo, por supuesto, economías regionales y tamaños absolutamente heterogéneos. No es lo mismo un pequeño productor que una gran extensión, un productor con una gran extensión y con una gran producción, ya sea rubros vinculados a la agricultura o a la ganadería. Cuando uno mira en el promedio fue bien, cuando uno mira la realidad tenemos que pequeños productores, economías regionales, determinados cultivos, determinadas actividades, muy dependientes también de cuestiones climáticas no están bien. Pero reitero, que le fue bien: minería, extracción minera; la extracción de petróleo y gas; y, también, intermediación financiera. Que le fueron mal: comercio, con una caída histórica de cerca del 10%, con casos particulares, como supermercados cayendo al 16%, consumo masivo, pero comercio en general. Uno recorre toda nuestra provincia, las principales arterias de ciudades grandes o pequeñas, locales cerrando, problemas en todos los rubros vinculados al comercio también. Y, por supuesto, la caída de la construcción en un récord histórico, 23%, consolidado, y la caída de la industria en su conjunto del 11%. 

Es una catástrofe, comercio, industria, agrego, turismo, construcción, todos los rubros que dan empleo, todo lo rubros donde anidan y donde proliferan las pymes nacionales, todos los rubros donde, por supuesto, tenemos elementos acumulados de capital, de conocimiento, de know how empresario, todo en una crisis inmensa, pocas veces vista. No es que la economía está funcionando en dos velocidades, se está tratando de llevar adelante un proceso de reestructuración del aparato productivo de la Argentina, de la matriz productiva de la Argentina como pocas veces se intentó. Los perjudicados están en esta sala, algunos de ellos, hay muchos más. Pero es importante referirse a que acá algo está fallando. No es que falta un tiempito, no es que la economía en el segundo semestre, o después va a crecer desenfrenadamente, que es un tema de confianza. Hay una cuestión de política económica. Hay una cuestión de lo que hoy se ha dado a llamar ‘la macro’, cuyos resultados, si los quieren llamar así, microeconómicos, entendiendo que la microeconomía es la vida, el salario, la producción, el empleo y el funcionamiento de nuestras empresas. Todo eso está detonado. No puede ser que haya una macro perfecta y la vida de la gente, la producción de nuestros empresarios, el acceso de los consumidores esté absolutamente detonado. No puede ser. 

Quiero, ahora, pasar al por qué de estos números. No hay en la historia caídas así, prolongadas, sostenidas, perpetuadas de industria, de comercio, de turismo, de construcción, de empleo, de cantidad de empresas. Es un plan deliberado. Y no estoy siendo… No estoy siendo y no pretendo ser conspirativo. Es prácticamente no sólo deliberado, sino además confesado como un plan. Sobra la industria para este gobierno. Sobra la pyme para este gobierno.

Soy así de duro porque si no vamos a tomar el toro por las astas, la verdad que es difícil comprender lo que pasa y podemos pasarnos discutiendo el riesgo de lo que viene, el riesgo de lo que pasó, los indicadores de la bolsa, el riesgo país. Yo lo que digo es que hay un programa económico encaminado a obtener este resultado.

Voy a describirlo porque alguno tal vez no junta todas esas variables, duda o se atribuye a su propia actitud, siendo víctima, los resultados que está obteniendo, y no es así. No es así. Si uno suma las políticas centrales a nivel macroeconómico que tiene el Gobierno actual, los resultados son forzosos, esto iba a pasar, tiene que pasar, y en tanto persista esta orientación de la política económica, va a seguir pasando y no se va a revertir. 

Me voy a referir a esas medidas. Tipo de cambio atrasado, acompañado… Y bueno, sé que hay discusiones y no tengo tiempo, traje filminas, todo, pero no tengo tiempo, pero si va uno a cualquier frontera de la Argentina y encuentra que todo es más barato del lado de enfrente, no es un tema de productividad, de competitividad, es un tema de política cambiaria. Tipo de cambio que, como decía recién, es desfavorable para la producción nacional, acompañado de una apertura importadora indiscriminada. ¿Qué resultados va a tener eso? Que la producción nacional pierde. Que hay competencia desleal contra el productor argentino. Esto es así. Y ha sido así cada vez que aplicaron estas políticas. Y no es la primera vez, ocurrió con la tablita de Martínez de Hoz, ocurrió con la convertibilidad, ocurrió con el gobierno también, con este mismo equipo económico prácticamente, de Macri y son cosas que han ocurrido. Pero le agrego, tipo de cambio desfavorable, apertura importadora, tarifas elevadas, tasa de interés para los créditos, para la producción inaccesible, tasa de interés real netamente positiva. A eso, si le ponemos salarios bajos, jubilaciones bajas, e ingresos bajos, es el combo perfecto para destruir la industria argentina. 

Los salarios bajos, paritaria cero es una política de este gobierno, deliberada, pública. Salarios bajos, que alguno pensará que puede ser un resorte de competitividad, lo que termina siendo, que es lo que vemos, es detonar el mercado interno, detonar la demanda interna, detonar el consumo interno. Hoy leía a un economista que no es de mi vertiente política ni de mi posicionamiento teórico, decía: ‘no hay inversión’. Los números de inversión están por el piso y de la inversión extranjera, tan promocionada, peor. ‘Y ¿por qué?’, se preguntaba. Porque no hay demanda, porque no hay ventas, porque no hay consumo. ¿Quién va a invertir si no se puede vender, si no se puede colocar el producto? Pregúntense ustedes ‘¿por qué no estoy ampliándome? Me estoy achicando’. Es más, casi la mitad o más de la mitad, no, casi la mitad de las máquinas y de las instalaciones que hay, que son producto del esfuerzo, producto de la acumulación, producto de la inversión pasada, prácticamente la mitad están en desuso, con lomas encima. Entonces, ¿quién va a invertir? Si el aparato productivo hoy no encuentra salida en las ventas y las ventas que hay con esas caídas del poder adquisitivo, para colmo, se redirigen hacia las importaciones. Así que, si a eso le agregamos tarifas altas, si a eso le agregamos también una tasa de interés prohibitiva. No quiero hablar de teoría económica, hablemos del balance: no se vende, los ingresos son bajos, los costos, ya sean tarifarios o también financieros, son altos. No dan las cuentas y es lo que les está pasando a ustedes, incluso la cuestión salarial tantas veces discutida, por supuesto que para el empresario tiene dos caras, puede pensar que podría ser una ventaja tener salarios bajos en su propia empresa pero cuando eso es generalizado, lo que pasa es que del otro lado del mostrador no aparece la venta. Y digo, estos son los parámetros de la política económica y esta política económica no es compatible con la producción nacional, no es compatible con la pyme, no es compatible con la industria nacional. Así que esto también anida acá un proyecto de país. 

Cuando subió el gobierno actual empezó diciendo que quería volver a la época del modelo agroexportador. Un país sin industria, por supuesto que sin pymes también, pero sin industria. Luego nos enteramos, en el medio de todo esto, que también, por motivos que exceden a este gobierno que es el auge de Vaca Muerta, con YPF recuperada, bueno, también puede haber minería y también un auge de precios, y también puede haber petróleo. Pero el objetivo de la política económica es desindustrializar, es desindustrializar deliberadamente. Por eso se está viendo lo que se está viendo, ¿y a qué país nos lleva esto? A un país como tantos países que hay en la región y también en otros lugares del mundo, donde se las llama ‘sociedades duales’ , un sector muy pequeño, muy concentrado, en general extranjerizado, vinculado con las cuestiones dinámicas y con la economía internacional, y una masa enorme de trabajadores, de pueblo, que está en condiciones de muchísima precariedad. Esas ‘sociedades duales’, algunos han hablado porque el propio Gobierno mencionó que podríamos ser Paraguay o podríamos ser Perú, ya no hablan de Irlanda, ya no hablan de países europeos, hablan de esos modelos. Y yo no voy a ser despectivo y menos todavía crítico con las situaciones de otros países. Lo que quiero decir es que esos son modelos sin industria, sin clase media, sin empresa pyme. Son modelos donde hay un sector que le va muy bien y el grueso que le va tremendamente mal y carece de todo. No solo de ingresos, no solo de derechos sino también de acceso a la salud, de acceso a la educación. Así que todo esto viene acompañado de la destrucción de la salud pública, de la educación pública, de la universidad pública, de la ciencia y la tecnología nacional. Todo eso parte de lo mismo, nos quieren llevar a otro país. 

Yo por supuesto que no estoy de acuerdo, pero quiero exhibirlo porque está en marcha esa discusión. Y digo, está en marcha esa discusión en un momento muy particular de la situación internacional. Hoy estamos viendo que a escala internacional se está debatiendo, se está discutiendo, se está observando un cambio profundo, una nueva etapa, una nueva era internacional. Una nueva era signada por guerras financieras, por guerras comerciales, por disputas de mercado, pero es una nueva era donde las reglas que se habían instalado en la etapa anterior, las reglas del comercio, las reglas de las finanzas, incluso las organizaciones, los organismos multilaterales, todo el sistema de Bretton Woods está en duda y está en discusión. 

Ahora, ¿cuál es el signo de la época? ¿Qué están haciendo los países? ¿Qué están haciendo las potencias, los países pequeños? Están buscando dónde les conviene posicionarse en esta nueva situación, en esta nueva etapa. Y les quiero decir algo que llama la atención a algunos porque lo que vemos es que hay un nuevo auge, un nuevo auge, prácticamente a nivel planetario, de las políticas económicas de industrialización, la política industrial, volvió la política industrial. ¿Qué te dicen los líderes de los países de un lado y del otro? Puedo hablar por ejemplo de Trump, pero puedo hablar de los países europeos; todos dicen ‘hay que defender el trabajo nacional’, ese es el factor común. Uno podrá decir ‘nacionalismos’, otro podrá decir ‘proteccionismo’, yo digo ¿cuál es el objetivo? No perder una sola empresa. Y si para eso hace falta tomar decisiones arancelarias… Poner aranceles era mala palabra, era proteccionismo en una época de libre cambio, donde la OMC te ponía… Bueno, se terminó, cada uno de los países, cada una de las regiones, cada uno de los bloques defendiendo sus puestos de trabajo, defendiendo sus capacidades tecnológicas, defendiendo sus capacidades productivas, defendiendo su soberanía. Eso es lo que prima en el mundo, en todos los países menos uno: Argentina. Donde se pierden puestos de trabajo, donde se pierden empresas, donde están en riesgo sectores enteros, y en lugar de decir ‘bueno, tenemos un problema, falta tecnología de punta, hay que darles competitividad, busquemos las herramientas, veamos cómo hacemos’; en vez de eso se le pone una latita de ‘en venta’ y se lo deja absolutamente desprotegido. 

Es una acumulación de décadas y tiene mucho que ver con la pyme nacional. Esto viene acompañado de hablar de los empresarios como prebendarios –los productivos–, como prebendarios, como que han vivido fagocitando riqueza que es ajena. Yo creo que hay una ideología muy fuerte que viene acompañando esta política económica, y de esa ideología tan fuerte yo tengo para decir que está a contramano de lo que pasa en el planeta. Hoy no hay país del mundo que se pueda dar el lujo de poner en riesgo su producción nacional, no hay país en el mundo que se pueda dar el lujo de poner en riesgo su soberanía, su ciencia, su conocimiento, no hay país en el mundo. Y cuando vemos cómo están actuando, yo casi diría, este es un momento de enormes oportunidades para la Argentina si toma buenas decisiones, que no son de destruir su tejido productivo, industrial, que no es poner en riesgo sus capacidades científicas, tecnológicas, nucleares, satelitales, que no es poner en riesgo su universidad, su conocimiento, es todo lo contrario. 

En un mundo que va para otro lado, en un mundo que va para otro lado, lo que nosotros tenemos que hacer es ver cómo colocar nuestras potencialidades, que tienen que ver con los recursos naturales, pero tienen que ver con los recursos naturales si a esos recursos naturales le agregamos valor agregado argentino, con empresas argentinas y con trabajo argentino. Tiene que ver con la ciencia y la tecnología, si ese conocimiento le trae bienestar, desarrollo y encadenamientos productivos a nuestro país. 

Por eso, yo creo que en este momento hay enormes oportunidades, y que una de las potencialidades más grandes que tiene la Argentina es su capacidad empresarial; es una enorme, es una enorme potencialidad que tiene. ¿Qué tenemos que hacer? ¿Qué tenemos que hacer? Plantearnos una inserción inteligente en el mundo, no destruir nuestra industria, no destruir nuestras pymes, no destruir nuestro conocimiento, nuestra capacidad científica, sino al revés. Es con los empresarios pymes argentinos que hay que construir una Argentina mejor, es con políticas de Estado que piensen para adelante y no para atrás, es con universidad pública, con ciencia y tecnología, y con soberanía nacional; y eso está acá y está en juego ahora. Muchísimas gracias, mucha fuerza y a seguir trabajando. Muchas gracias, cuenten con nosotros. Muchas gracias.

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