Presentación MDF Salud
Compañeros, compañeras, ¿qué decir? Qué alegría, qué emoción, qué impresionante la movilización de los trabajadores y trabajadoras de la salud de la provincia de Buenos Aires, de la República Argentina. Miren, pocos esperaban, hoy acá tenemos un actor político fundamental que son los trabajadores y trabajadoras de la salud de la Argentina, que asumieron la defensa del sistema sanitario y de la vida de todos los argentinos y argentinas.
Miren, gracias, muchísimas gracias, Daniel, a todos los que participaron de la organización hoy, a los que me precedieron en la palabra. Está casi todo dicho, solamente resta agregar a eso algunas cuestiones que quería compartir con ustedes, que tienen que ver con la salud, pero que tienen que ver con el proyecto político que queremos llevar adelante en nuestro país y en la Argentina.
Como saben, venimos de varios lanzamientos de diferentes ramas, sectores del MDF, y obedece esto a una convicción muy profunda. Esa convicción es que en Argentina, digan lo que digan, hagan lo que hagan, insulten lo que insulten, en la Argentina hay otro camino, que en la Argentina el futuro no es de Milei, el futuro es del pueblo.
Lanzamos el MDF de Cultura, lanzamos el MDF de Educación, lanzamos el MDF de Ciencia y Universidad, el de CABA, el Centro de Estudios Derecho al Futuro, el otro día en Ensenada el MDF de las Mujeres, y hoy, con este acto que desbordó, ni más ni menos, Julio, que este hermoso Pasaje Dardo Rocha que recuperaste, patrimonio histórico y cultural de la provincia de Buenos Aires, de nuestra capital La Plata. Gracias, Julio. Hoy estamos lanzando el MDF de Salud. Como decía Daniel, como pasó con los otros que lanzamos, no es en realidad estrictamente un comienzo y eso es lo que vengo a agradecer. Está lleno, está llenísimo. Hay miles y miles hoy de compañeros y compañeras y eso es porque no empezamos hoy, sino que venimos trabajando hace tiempo y hoy ponemos bandera de largada a una nueva etapa.
Decía que estos actos, estos lanzamientos están movidos por una enorme convicción que estamos transformando en acción. Frente al abandono, frente al ajuste, frente a la crueldad, nosotros elegimos pelear, elegimos luchar por una Argentina donde la salud no sea un negocio y un privilegio, donde la salud sea un derecho para todos y para todas. Tan fácil como eso. Pero quiero decir que el derecho a la salud es uno de los derechos más básicos, más humanos. Sin salud, y para que se entienda bien, sin salud no hay libertad real. Sin salud no hay igualdad posible. Sin salud no hay proyecto de vida. Por eso, porque la diferencia entre estar sano o enfermarse, entre vivir o morir, no puede depender de los recursos que uno tenga en el bolsillo ni del lugar en el que nació. No puede tampoco depender de si se puede pagar una prepaga, o un remedio, o una intervención. Le quieren vender a nuestro pueblo que es libre mientras lo dejan tirado.
Por eso, el debate sobre la salud pública es central en la Argentina y en este momento. Alrededor de esta discusión, en realidad se enfrentan dos modelos completamente opuestos para comprender de qué se trata un país, una comunidad, una sociedad. De un lado están los que creen que todo es mercancía y que la salud es meramente un negocio, que el Estado tiene que retirarse y dejar que cada uno se arregle como pueda, que si alguien no puede pagar un remedio, un tratamiento o una operación es un problema personal, individual y privado, es el modelo del sálvese quien pueda, es el modelo del descarte que están aplicando en el país con resultados terroríficos.
De un lado están esos, es un modelo que le dice al enfermo ‘jodete si no tenés plata’, que le dice al que está sufriendo ‘jodete, fracasaste’, que le dice a los jubilados ‘si no les alcanza, jódanse’, a los discapacitados, a las personas con discapacidad ‘jódanse’. Nosotros decimos: jodete Milei. Al pueblo argentino, se lo respeta. Al pueblo argentino se lo cuida y se lo defiende.
Por eso, frente a este modelo de abandono, de miseria, estamos nosotros. Estamos acá la enorme mayoría de los argentinos. La diferencia es clara: creemos que cuidar a nuestro pueblo no es un gasto, es una obligación humana y política. Creemos que invertir en hospitales, en medicamentos, en vacunas, en prevención, en médicos, en enfermeros, en trabajadores y trabajadoras, en estudiantes de nuestras universidades, creemos que eso no es un costo, no es un gasto, es invertir en vida, en felicidad, en dignidad y en futuro.
Eso es lo que hacemos desde el Gobierno de la Provincia, actuando como un escudo, como una red, para atenuar el daño que causa el modelo de Milei. Pero no alcanza, no alcanza con las políticas provinciales. Y por eso, lo que tenemos que hacer, nuestra tarea, es cambiar el rumbo económico del país. Tenemos que cambiar el rumbo de este país. No se trata solamente de cambiar un gobierno, sino de ser capaces de darle a la Argentina un proceso de crecimiento, de desarrollo justo, federal y que se sostenga. Es para eso que estamos acá, es para eso que estamos lanzando el MDF de Salud, es para eso que militamos y nos organizamos. ¿Y saben por qué? Porque este plan económico es el que enferma, esta economía mata, mata, y como sostuvo el Papa Francisco: enferma el cuerpo y enferma el alma. Angustia, ansiedad, depresión, abandono, eso hacen cuando ajustan a jubilados, a las personas con discapacidad, a los tratamientos médicos, a los hospitales, a los programas esenciales. Pero también enferman todos los días cuando destruyen puestos de trabajo y cuando pulverizan salarios, ingresos, jubilaciones. No son dos cosas distintas, lo dijo Dani, hablamos de salud, hablamos de igualdad, hablamos de desarrollo, hablamos de patria y hablamos de soberanía.
Y encima nos quieren hacer creer que esto es modernidad, que esto es equilibrio. Esto no es equilibrio, no puede haber equilibrio en el marco de la miseria planificada y de la crueldad organizada. No hay orden, ni estabilidad, cuando generan una sociedad que está atravesada por la desesperación y la angustia. No hay tampoco salud si la gente sufre el miedo de perder su trabajo, de cerrar su negocio, si están desprotegidos frente al aumento del costo de la vida. Miren, cuando dicen que esta economía está creciendo, se nota que no pisaron un hospital. Tal vez se refieren a otro país donde pasan los días, porque en Argentina ni la economía está creciendo ni a la sociedad le va bien, sólo crece en la imaginación de Milei, que está peleado ya con la verdad y con la realidad.
Si Milei dice que según su teoría económica hay crecimiento, lo que no sirve es su teoría económica, lo que no sirve es un presidente que se la pasa viajando, tuiteando y dándole la espalda a la gente, al pueblo y a sus necesidades.
Nos llevaron a una catástrofe sanitaria. Redujeron el 40% el presupuesto nacional de salud, quitaron los programas Remediar, abandonó el país, por Milei, la Organización Mundial de la Salud, sacó medicamentos del PAMI, demora las vacunaciones o las restringe, abandona la salud sexual y reproductiva, abandona los tratamientos oncológicos de enfermedades transmisibles y la crisis, además, está destruyendo al sector privado y a las obras sociales.
La caída de los salarios, la pérdida de 300.000 puestos de trabajo formales, la desregulación de los precios de los medicamentos, de las prepagas, dejaron a 750.000 personas sin cobertura de obras sociales, de prepagas. Perdieron la cobertura y, mientras tanto, para los que aún permanecen con trabajo, el 80% de las obras sociales no le alcanza para cubrir la prestación obligatoria.
Por eso el resultado trágico, dramático, que quiero leer es que están empeorando todos los indicadores sanitarios como pocas veces. Tenemos un aumento terrible, criminal de la mortalidad infantil en un 6%, 37% en la mortalidad materna. Hay brotes de sarampión, creció la hepatitis, la meningitis, puedo seguir. Mientras tanto, los que pierden la cobertura, los que no se pueden pagar un tratamiento, un remedio, los que no pueden afrontar su problema de salud, ¿a dónde van? ¿Qué hacen? Vienen al hospital público, provincial, municipal, a los centros de salud. Venían a privatizar y hace falta cada vez más Estado.
En salud mental exactamente lo mismo, cero remedios de salud mental en el Remediar, redujeron los presupuestos del SEDRONAR, cero presupuesto de salud mental en los gastos, pararon las obras y ahora presentan una ley de salud mental cuyo único objetivo, además de inconsulta y rechazada por las provincias, es restringir el acceso. Por eso, decimos hoy: no a la ley Milei de salud mental.
Hay que decirlo, hay que repetirlo, estamos ante una verdadera catástrofe sanitaria. La motosierra de Milei mata, el Gobierno nacional desertó de sus responsabilidades sanitarias, y esto es un semejante abandono que la verdad configura un crimen, un crimen social y sanitario. A esta altura ya no cabe ninguna duda, el de Milei es el gobierno más insensible que ha tenido la democracia argentina. La gente directamente no les importa.
Por eso nosotros sentimos, pensamos y actuamos exactamente al revés que Milei, que el Gobierno nacional, y lo demostramos con hechos concretos. Veníamos haciendo una inmensa inversión, una transformación histórica, pero quiero decir que en la provincia de Buenos Aires demostramos que aún en las peores condiciones en que se puede gobernar, con un Gobierno nacional que nos asfixia, seguimos cuidando a nuestro pueblo, seguimos abriendo centros de salud, seguimos ampliando la atención primaria, seguimos incorporando equipamiento, ampliamos el programa de Medicamentos Bonaerenses para acompañar a nuestro pueblo, no alcanza, no se puede, pero ahí está el esfuerzo de un pueblo y su gobierno, que sabe cuáles son las prioridades que no se pueden abandonar.
Hace poco hubo una inmensa marcha en defensa del derecho a la salud de todo el país, por eso digo gracias a Daniel Gollán, gracias a Nico Kreplak, gracias a todo el equipo de Salud de nuestra provincia de Buenos Aires, gracias a los intendentes e intendentas, gracias a los trabajadores y trabajadoras del sistema, gracias, gracias y gracias. Porque son además los que en momentos difíciles, los que en la peor tragedia sanitaria de la historia reciente nunca, pero nunca, dejaron de priorizar a nuestro pueblo. Otros opinaban desde la compu y desde el teléfono, ustedes en los hospitales, en los centros de salud, en los vacunatorios, en los barrios. Es gracias al esfuerzo, a la responsabilidad, a la comprensión, a la generosidad, que en condiciones tan desfavorables, gracias a ese compromiso de millones de trabajadores y trabajadoras del país, y especialmente de nuestro sistema de salud, gracias a ustedes sigue estando en pie el sistema sanitario bonaerense, el sistema sanitario argentino.
Pero no hay que confundirse, el abandono de la salud pública no es un descuido ni tampoco un simple recorte para lograr equilibrio fiscal. Esta derecha extrema, acá, pero también en el mundo, quiere instalar la idea de que la igualdad fue demasiado lejos, que era demasiado cara, por eso desde el día uno están machacando con que la justicia social es una aberración o un robo, con que los derechos son privilegios, con que cuidar al otro es una debilidad, con que la solidaridad es finalmente un problema.
Nosotros tenemos que decir con claridad que una sociedad mejor no se construye abandonando al que necesita ayuda, que una sociedad mejor se construye ampliando derechos, se construye protegiendo a los más vulnerables, se construye garantizando oportunidades y garantizando la igualdad.
Parece fácil hablar de la libertad tan cerca de Estados Unidos y tan lejos del pueblo. Lo mismo que con las universidades públicas, con las escuelas, con nuestra cultura, con la salud pública tenemos uno de los grandes orgullos históricos de la Argentina. Forma parte de una tradición que está ligada a la justicia social. La justicia social es también que una familia, que una mamá, un papá pueda llevar a su hijo a un hospital aunque no tenga los recursos. La justicia social es que un jubilado, una jubilada acceda a sus medicamentos sin endeudarse. La justicia social es que una persona con un cáncer pueda tratarse sin tener que hipotecar su vida. Hogares tapados de deuda son también hogares enfermos. En otro tiempo histórico Ramón Carrillo decía: ‘El mejor plan de salud es agua corriente y cloacas’. Milei paró la salud, los remedios, el agua corriente y las cloacas.
Hoy, acá, compañeros, compañeras, nuestra tarea no es solamente denunciar. Sabemos que nuestra gente, que el pueblo la está pasando mal, no podemos sólo dedicarnos a contarles lo que ya saben, lo que viven y lo que experimentan. Nuestra tarea, hoy, en este tiempo, es construir, es organizar una alternativa real, potente y militante. Nos quieren convencer de que no hay alternativa, de que no hay otro camino. Nos quieren convencer de que si no es Milei será otro que siga por la misma senda y con las mismas ideas.
Miren, compañeros y compañeras, tenemos una tradición, tenemos una historia, tenemos una patria y tenemos un futuro que es con justicia social y que es para todos y todas. Tenemos la obligación histórica de construir esa alternativa, que vuelva a poner en el centro, en las prioridades, a la producción, al trabajo, a la educación y a la salud. Pero esa construcción no es sencilla, requiere humildad, requiere coraje, generosidad, compromiso.
Siempre lo dijimos, no alcanza sólo con el peronismo, no alcanza sólo con la provincia de Buenos Aires, tenemos que construir una fuerza nacional en todo el territorio, que sea amplia, profundamente federal, participativa, que defienda a nuestro pueblo y que esté dispuesta a poner lo que hay que poner para reconstruir una Argentina más justa, una Argentina más solidaria, una Argentina más soberana.
Por eso, les vengo a pedir que salgamos a recorrer, a escuchar, a convocar. Que hablemos con todos, con todas, que abracemos, sobre todo, a los que están perdiendo la esperanza, que luchemos contra el individualismo, la resignación y la soledad. Les pido que mientras dure la pesadilla libertaria defendamos cada hospital, defendamos cada centro de salud, defendamos cada salita, defendamos cada política pública, porque es ahí donde se juega el futuro de la Argentina.
Pero sobre todo, los estoy convocando a defender el derecho a nuestro futuro y eso significa que dentro de dos años la Argentina tenga otro gobierno, con objetivos y con prioridades distintas. No hay futuro posible en nuestra Nación si se abandona la salud del pueblo y nosotros nos comprometemos a defenderla con todas nuestras fuerzas. Compañeros, compañeras, paz, democracia, peronismo, compañeros y compañeras, mucha fuerza. A pelear, a luchar, a construir en toda la Argentina. Muchísimas gracias. ¡Viva Perón, Evita, Néstor, Cristina! Acá estamos y para allá vamos, derecho al futuro. Muchas gracias.