Primer Congreso Bonaerense de Trabajo

Muchísimas gracias, la verdad que es emocionante ver cómo cuestiones que parecían olvidadas, o que parecían abandonadas, o que parecían imposibles de retomar, con esfuerzo, con organización, con conciencia, con militancia, las vamos retomando. Yo saludo, Walter, a este primer Congreso del Trabajo de la provincia de Buenos Aires, en realidad es un Congreso Federal. Cuando me planteó nuestro ministro, me dijo, ‘bueno, el tema no es solamente hacer un acto político en el sentido electoral o en el sentido partidario, el tema es abonar y aportar a la organización, a la articulación, y sobre todo a la reflexión, al pensamiento’.

Yo en esto estoy muy convencido porque hoy gobierna la Argentina, pero también buena parte de nuestro planeta, ¿no?, países muy importantes que están gobernados por una ultraderecha, que le está delegando las funciones no sólo del Estado al sector privado, sino también le está delegando al sector privado las funciones que correspondían a los trabajadores, que correspondían al propio tejido productivo. Es decir, nos quieren vender que al mundo lo van a arreglar tres o cuatro tipos que tienen mucha plata, que vienen de Silicon Valley, que han generado algunas innovaciones tecnológicas y que lo van a hacer ellos, que ahora se hacen los filósofos, se hacen los economistas, se hacen los planificadores. Yo quiero decir que acá en la Argentina, con la tradición, con la historia que tenemos, sabemos muy bien que no hay proyecto de país si no hay participación popular del movimiento obrero, de los empresarios genuinos, reales, argentinos, nacionales.

Por eso quería compartir con ustedes, vengo reflexionando bastante, Walter, sobre algunas de las cuestiones, algunos de los elementos de la agenda que se está discutiendo. Y siempre una agenda tiene dos elementos. Una agenda tiene los puntos que se discuten, que aparecen en los medios, que teóricamente son el debate público. Y tiene también una contra agenda, una agenda oculta, de lo que niega y de lo que no quiere discutir y no quiere debatir. 

Me parece que estos 26 paneles, el hecho de que Walter me dijo ‘mirá, tendremos 1.500 participantes, estimamos, algo así’, hemos decidido y le agradezco por las instalaciones, por este auditorio al que vine tantas veces también, le agradezco a los sindicatos que nos acompañan hoy, a los dirigentes que nos acompañan hoy, a los representantes de la iglesia, y de los credos que nos acompañan hoy, a los intendentes que nos acompañan hoy, a los diputados, diputadas nacionales, provinciales. 

Pero quiero decir que planeábamos 1.500 compañeros y compañeras discutiendo, participando, hoy no caben los que somos, que no son todos, pero tengo los números definitivos: 6.000 compañeros y compañeras que han participado de este congreso bonaerense, que han participado, yo sé porque se siente y se ve desde acá, que hay ganas de cantar, de festejar, hay ganas, hay una energía muy fuerte.

 

Si me permiten, quiero compartir en la línea de los paneles que se están haciendo, de los que no pude participar, así que voy a hacer también algunas reflexiones, alguna intervención sobre temas que me parece que son importantes y que tienen que ver con lo que está pasando, por lo menos nuestro punto de vista sobre lo que está pasando y por qué. 

Decía, ayer, que nos juntamos con muchísimos laburantes, trabajadores y trabajadoras de la salud, decía que no podemos pasarnos el tiempo describiendo, contándole a nuestro pueblo el sufrimiento que conoce, que tiene, que experimenta, contar que las cosas andan mal, que la guita no alcanza, que estamos con una situación de abandono del Gobierno nacional, bueno contar de nuevo lo que todos ya conocen y viven y sufren, la verdad es que me parece que es de una etapa anterior también y que hoy también es más claro que buena parte de la ciudadanía, buena parte de nuestro pueblo lo ha entendido bien y ya no lo aguanta más.

Por eso, no quiero narrar ese sufrimiento, pero sí creo, sin embargo, creo que hay algo para agregarle a esa descripción, a ese diagnóstico, que es necesario, que es imprescindible, que es discutir sus causas, por qué pasa todo eso. 

Miren, como muchos de nosotros tenemos una claridad ideológica, conceptual, sobre una claridad propia, no digo que tengamos la verdad, sino que tenemos mucha certidumbre sobre lo que pensamos, cómo lo pensamos, la verdad que lo que está ocurriendo no nos sorprende. Digo más, porque repasaba viniendo para acá lo que fue incluso la campaña electoral, previa a que ganara Milei en el balotaje, en el 2023, pero recordaba también lo que dijimos en la asunción, lo que dijimos después en el primer inicio de las sesiones de la Legislatura, en lo que fue nuestra reelección. Y la verdad que es triste constatar que lo que vaticinábamos, lo que pronosticábamos pasó, la verdad que pasó.

Para mí no es ni una sorpresa ni un misterio. Pero créanme que hay un debate sobre esto. ¿Por qué pasa lo que pasa? Un debate que permea los medios de comunicación, que atraviesa a los analistas políticos, económicos, que tiene una carga muy fuerte en redes sociales, en medios de comunicación novedosos, no convencionales, lo que leen los pibes, las pibas, cómo se enteran, cómo se informan, ¿por qué pasa lo que pasa? Las causas, el origen de lo que ya a esta altura observamos como una verdadera catástrofe, en muchos planos, catástrofe en muchos planos. La vemos la catástrofe, pero hay una disputa, un debate, una discusión sobre, digámoslo así, de quién es la responsabilidad, de dónde emana todo esto, quién tiene la culpa de lo que está pasando. No es nuevo tampoco, no es nuevo tampoco que se discuta así, la verdad que siempre que gobernó la derecha en la Argentina hizo un desastre y le echó la culpa, si no exclusivamente al peronismo, a lo que había pasado antes, muchas veces también a lo que venía después. Ahora resulta que le va mal por el riesgo de que no ganen ellos las elecciones.

Esto lo digo simplemente para enfatizar que hay una discusión en curso: ¿por qué pasa lo que pasa? Yo digo que el riesgo que hay hoy en la Argentina tiene que llamarse riesgo Milei. Y el riesgo Milei es que Milei siga haciendo los desastres que está haciendo, que siga profundizando en esta misma política económica, en las mismas relaciones internacionales y que se disponga a hacer esto más rápido, más profundo. Pero hay una discusión, por eso yo voy a pedirles un ratito, lo más corto que pueda de atención, para analizar por qué tenemos los resultados que tenemos. Incluso, me animo a decir que también hay que discutir la realidad, qué está pasando en la realidad. Menos que antes. Hace unos meses, ya uno observa en la calle, observa incluso en los medios de comunicación cuando le convidan el micrófono a alguien que está por subir al subte, o al tren, o a un colectivo, o saliendo de su casa, bueno, ya se empieza a ver que la problemática está difundida y no se oculta. Pero fíjense que hasta hace poquito, lo que decía el Gobierno, este mes de nuevo, que ‘todo anda bien’, o ‘bastante bien’, que ‘la economía recupera’, o que ‘si no recuperó del todo, lo peor ya pasó’, que ‘hay que tener paciencia, que se viene, que hay que esperar, que el año que viene, que a fin de año’. 

Esto, bueno, por supuesto que es opinable, es debatible, es falso, pero pongamos que es opinable o debatible. Si no fuera que este es un gobierno que desde que asumió, el de Milei, desde que asumió, que asume con una tremenda devaluación, la devaluación más grande de la historia argentina. Algunos cuando dije esto me lo discutían, porque ha habido caídas o movimientos del tipo de cambio en nuestra historia más violentos que estos, pero fueron corridas, fueron estallidos. Acá hubo una devaluación, empieza este gobierno con una devaluación del 118%, voluntaria, decidida. Y a partir de que los primeros meses, y fíjense, lo hacen inmediatamente después de asumir, con la intención, que se verifica, se ve, hoy, todos los días, es de hacer una estadística donde diciembre del año pasado, del anteaño, del primer año del gobierno de Milei, o de cuando asume Milei, no el primer año, diciembre del 2023 y enero del 2024, no lo cuentan en las estadísticas, cuando hacen sus comparaciones no lo cuentan. Es más, tenían en la cabeza, con lo equivocados que están, con la incomprensión que tienen, qué iban a hacer, iban a dar ese golpazo al salario, que fue una caída, lo recordarán todos, fue una caída de 20 puntos porque hubo un brote en los precios que fue inmediato después de la devaluación. Bueno, eso no lo cuentan como parte del gobierno, entonces empecemos por ahí, en cuáles son las consecuencias de este gobierno, empieza por ahí.

Pero fíjense que esperaban un rebote, un crecimiento inmediato, en ese momento, recordarán ustedes, hablaban de letras, ¿no? Si esto iba a ser en V corta, en W, era una cuestión alfabética, del alfabeto. Bueno, no pasó nada de eso. Después, más adelante, pero no muy adelante, también al comienzo del gobierno de Milei vino esto del ‘pedo de buzos’, ¿se acuerdan? ‘La economía va a crecer’. O sea que este es un gobierno donde entre todo lo que falla, lo primero que falla son los pronósticos. Todo lo que prometen no ocurre, pero repito, no es el primer gobierno que hace esto. Yo vuelvo porque uno a veces se olvida, con la realidad tan dinámica, tan cambiante y tan compleja, se olvida, pero si uno recuerda no esta última, sino la anteúltima experiencia de la derecha neoliberal del macrismo, que era una experiencia de gobierno que estuvo prácticamente en el centro del gobierno a los mismos funcionarios que ahora, tuvo a Bullrich, tuvo a Caputo, tuvo a Sturzenegger, son los mismos. El núcleo del gobierno es muy parecido.

Después tienen una parte de comunicación, pero no le dieron ni a Lemoine, ni a Marra, la economía, se la dieron a Toto Caputo, y se la dieron, para ser más preciso y que nadie le quepa dudas, se la dieron a un banco de inversión extranjero que se llama JP Morgan, hoy gobierna la Argentina, desde el Ministerio de Economía, entre otros tantos, un banco de inversión norteamericano que se llama JP Morgan, que dicen todos que nunca despide a sus antiguos empleados, que siempre siguen estando en la nómina de ellos. 

También, digo, cuando gobernaron la vez anterior, vinieron con lo mismo, y yo vuelvo porque alguno lo olvidó, pero se acuerda fácilmente. Hablaban de ‘los brotes verdes’, de ‘la luz al final del túnel’, del famoso, famoso ‘segundo semestre’, ¿se acuerdan? ‘Se viene el segundo semestre’. Todo lo mismo, porque son gobiernos que destruyen, que generan mucho sufrimiento, pero que prometen la salvación más adelante, y prometen que es un sacrificio necesario, ineludible, que es algo que hay que experimentar necesariamente, que es inexorable, que hay que pasar por esto, y es como una especie de reseteo, ahora con metáforas tal vez más bíblicas, como ‘cruzar el desierto para llegar a la tierra prometida’, pero es siempre lo mismo. Hay que sufrir, hay que joderse, hay que ajustarse el cinturón, hay que pasarla mal, hay que perder el trabajo, pero se viene, después, lo mejor, esto va a tener un premio. 

Ahora fíjense, mientras tanto, a la vez, parte componente de este discurso central, la culpa, ¿de quién es? La culpa es: o en términos históricos, de los que gobernaron antes, o hasta de los que pueden gobernar después. Pero la culpa del que pierde el laburo es, por perder el laburo, es del que lo pierde, y la culpa de que se cierre una industria, una empresa, una pyme, es del empresario que hizo las cosas mal. Siempre la culpa es del otro, y tratan con esto de moralizar y de generar un traslado, un descompromiso con respecto a lo que van generando. Y es importante esto desde el punto de vista subjetivo, de la conciencia, anímico, incluso, diría, de los trabajadores en su conjunto; nos quieren hacer creer que no hay alternativa a esto, que no hay otro camino, que esto pasa porque tenía que pasar.

Ahora, cuando uno observa, y esto les pedía un segundito nada más, cuando uno observa la política económica que aplicaron, las medidas de política económica que aplicó Milei, las consecuencias que está teniendo, lo que estamos observando es realmente obvio, evidente, iba a pasar esto. Cada vez que tomaron estas medidas, que no es la primera vez que se toman, cada vez que toman estas medidas pasa exactamente lo mismo. Después, podemos ver matices, diferencias, podemos ver velocidad o profundidad, pero el paquete económico, lo dijimos allá por el comienzo de esta etapa, lo dijimos, este paquete económico no es ni liberal, ni libertario, ni anarcocapitalista, ni austríaco. Este es el programa económico que en la Argentina aplicó Martínez de Hoz, es el programa económico que aplicó después en los ‘90 Cavallo, es el programa económico que aplicó este mismo equipo durante la época de Macri, que no nos confundan porque tienen las mismas víctimas y lo mismo beneficiarios. 

Así que, y lo describo muy brevemente, porque además se ve, decía Milei que iba a dolarizar la economía, que iba a reemplazar el peso, que el peso era caca, era excremento y que entonces iba a destruir el Banco Central. Miren las contradicciones, hoy tenemos probablemente una de las etapas del Banco Central más protagonista de los últimos tiempos y más cooptado por la política económica del Gobierno nacional.

Imagínense que a nosotros todos los días decían ‘a ver si se reunió o no se reunió cuando fue Ministro de Economía con el presidente del Banco Central, porque no pueden ni hablar, tienen que ser una entidad independiente’. Esta misma derecha que hoy lo tiene a Bausili, que es empleado de Caputo y que es parte de exactamente la misma política, han quemado todos los libros y no han hecho nada de lo que prometían en campaña. Y eso lo quiero decir también, porque los elementos de campaña eran dolarizar, destruir el Banco Central, quitar el peso y sobre todo pasar una motosierra que iba a ser para los sectores de poder, para la casta, para los más encumbrados, para los más favorecidos. Bueno, ¿qué tenemos hoy? No pasó nada de eso. 

Y creo que hay que ahondar sobre la cuestión, porque hoy vengo de Mar Chiquita, ahí con Wini, con Pitingo, y vino una señora y me dijo, yo empecé a hablar de que había, hay mucha gente que votó a Milei, 56% sacó en el balotaje, entonces hay mucha gente. Y me dice “y la verdad que yo creí que algo de eso iba a pasar, no pasó nada, me estoy fundiendo”. Creo que era del sector turismo, hotelero. ‘Estoy mal y bueno, estoy arrepentido’. Bueno, ahora, yo lo que digo es que lo que vendió Milei, lo que prometió Milei, no cumplió nada. Está la criptomoneda, está $LIBRA, pero lo que estamos viviendo es la peor estafa electoral de la historia argentina. Fue todo mentira y todo una payasada. Y las consecuencias son tremendas. Esos que iban contra la casta y ahora todos los días les salta un chanchullo, les salta un chanchullo y se han, aparentemente, enriquecido.

Bueno, eso es lo que estamos viviendo. Ahora, ¿qué hicieron en materia de política económica? El plan económico, decía yo, de Martínez de Hoz, de Cavallo, porque es planchar el dólar, quiero ser lo más breve posible, pero para que se entienda, planchar el dólar y abrir las importaciones. Si vos tenés un dólar barato y están abiertas las importaciones, ¿qué es lo que va a pasar? Y bueno, la industria nacional, nuestra capacidad productiva, se deteriora, evidentemente. Eso pasa en cualquier momento histórico. Es antiproducción y antiindustria nacional. Y es un programa que pasó con la convertibilidad y pasó con la tablita de Martínez de Hoz. No es una novedad.

Tiene sus formas particulares, pero es lo mismo. Y lo que no han hecho, porque han hecho todo para evitar que el tipo de cambio tenga un corrimiento. Entonces, tipo de cambio dólar barato. Y sobre todo, salarios bajos. Y esto es importante que se entienda, porque no es que los salarios bajos son un subproducto de otras medidas económicas o de otro planteo económico. Son el centro del programa económico.

El centro del programa económico, a veces presentado como un plan de estabilización antiinflacionario. Miren, porque se puede decir así, abren las importaciones, dejan el dólar bajo y eso impide que los precios internos se muevan. O se muevan con determinada dinámica. Si además tienen los salarios, los ingresos y las jubilaciones bajas, evidentemente el movimiento de los precios también se atenúa. Porque no hay poder de compra. Hoy te lo dicen los empresarios. Nos lo dijeron los empresarios acá de Mar del Plata, de La Costa, durante esta temporada. Nos decían ‘miren, tengo los mismos precios que el año pasado, prácticamente, con una situación donde han aumentado las tarifas, donde ha aumentado tal cosa, tal otra, tal otra, los alquileres, todo aumentado y yo mantengo’. Pero son precios de quiebra. Son precios para sostener las ventas cuando la demanda está desfalleciendo. No hay venta, entonces no hay posibilidad, ni siquiera, y le pasa a muchísimos sectores económicos, de transferir los aumentos de servicios, los aumentos de diferentes costos a los precios, porque no se vende. Han destruido el mercado interno.

Y esto es un elemento fundante, por eso que a ningún trabajador o trabajadora de la Argentina se le escape. Bajar los salarios es una de las piezas centrales del programa económico de Milei. Por eso pasa que dicen ‘paritaria cero’ al comienzo de todos los años, donde no homologan los acuerdos aún firmados por trabajadores y sus empresarios. No los homologan. Planchar los salarios, reprimir salarios y jubilaciones es parte central de esta política económica. Dolarizar los servicios, tasa de interés alta y no mucho más. La tasa de interés, como ha pasado durante el año pasado para evitar que se vaya al dólar. Es un plan que de esta manera, y creo que aún a los que no lo han pensado mucho, los que los han convencido de otra cosa, si uno baja los salarios, si se bajan los salarios, si se abren las importaciones, se mantiene un dólar no competitivo, turismo no va a haber. Turismo no va a haber porque la gente no tiene posibilidad de salir, ni siquiera, a descansar un rato.

Y es más barato, como pasó, como viene pasando, ir al exterior, ir a destinos que antes eran probablemente inaccesibles, que veranear en los destinos argentinos. Pero lo mismo, eso que pasa con el turismo es lo que pasa en todas las fronteras argentinas. No hay mercado interno, es más barato todo afuera. Es más barato todo afuera. Y es lo que pasa con las importaciones. Siempre este fue un plan que tuvo como consecuencia una destrucción del aparato productivo nacional.

Es un plan que tiene esa consecuencia. Ahora, para colmo, se aplica ese plan probablemente en uno de los peores momentos para hacerlo. Siempre fue pésimo. Pero estamos en un momento donde en todos los países del mundo se hacen esfuerzos, aún en contra de los preceptos de la política económica tradicional, aún en contra del manual de la ortodoxia, pero se toman medidas en todos los países del mundo, empezando por Estados Unidos, para sostener y cuidar el trabajo y la producción propia. Estamos en un momento donde los países ponen aranceles, cierran fronteras, dan créditos enormes, participan los Estados nacionales para sostener la producción local, la producción nacional. Estados Unidos, por ejemplo, está en una política de reindustrializar. Interviene, incluso, teniendo participación en empresas privadas, el Estado norteamericano. No sólo para sostener el trabajo sino por cuestiones estratégicas de la defensa, por cuestiones, llamémoslo, de soberanía. Dicen, ‘no, no puede ser que nosotros los chips los tengamos que comprar de afuera porque entonces nos cortan los insumos y no vamos a poder desarrollarnos’. Así con las tierras raras, así con la energía. 

Estamos en un momento donde yo creo que no me equivoco y no exagero si digo que todos los países del mundo están tratando de cuidar la producción y el trabajo propio, nacional. Todos los países menos uno. El que encabeza Milei. Milei nos tocó, incluso dentro de la ultraderecha, el único, me parece, el único de todos estos ejemplos, muy difíciles, muy difíciles, nadie entienda que esto es un elogio, estoy haciendo una descripción, muy difíciles de catalogar. Pero lo que quiero decir es que tenemos al único presidente, probablemente del mundo, que está rematando la industria nacional, que está rematando los puestos de trabajo, que está rematando sus recursos naturales. Todos dicen ‘necesito tierras raras’ y Milei dice, ‘vengan acá y llévensela sin dejar nada’. 

Es un plan que se aplicó muchas veces, pero probablemente este sea uno de los peores contextos para hacerlo. Abrir las importaciones. ¿Qué hizo Trump? Trump, ni bien asumió, puso unas tablas arancelarias como no había, estaba prohibido. Nosotros, Augusto, cuando estábamos en Economía en la época de Cristina, poníamos, nos venía la OMC, nos hacían juicio, nos teníamos que… Y ha puesto aranceles del 100%, el 200%, quiere que suelten a Bolsonaro, le pone arancel. Están utilizando herramientas de la política económica. Pero digo, ¿para qué lo hacen? Dicen, ‘porque queremos que los autos se produzcan acá, no allá’. ¿Y eso qué ha generado? Y, una guerra comercial y esa guerra comercial hace que los productos, aún de China, aún de Lejano Oriente, aún de Asia, esos productos hoy estén buscando mercado. Así que es un agravante a esta situación que tenemos acá. Es algo que hay que denunciar también.

Dice el Gobierno nacional, dice Milei, ‘hay que abrir las importaciones, así nuestra industria, nuestras empresas, se hacen competitivas, son más productivas, invierten más’. Bueno, estamos en un momento donde hay una guerra comercial, donde hay excedentes en prácticamente todos los mercados. Están buscando a quién le encajan los productos que ya no pueden colocar en otros países que están cuidando su producción propia, o que han puesto aranceles, o que han puesto limitaciones, que hacen proteccionismo. Volvió el proteccionismo, volvió la política industrial a todos los países menos uno. Y nosotros abrimos nuestras fronteras. Es suicida, desde el punto de vista de nuestra nación y de su desarrollo, hoy, en este momento y con estas condiciones, dejar la libre entrada de todos los productos sin mirar nada y decir ‘esto es porque nuestra industria no es competitiva, porque nuestros laburantes no se esfuerzan demasiado, porque los empresarios no invirtieron’. No es por eso. 

Lo que estamos observando es una política deliberada. Y sus consecuencias, y termino con esto, son evidentemente la desindustrialización. Cuando todos los países del mundo están viendo cómo industrializan, fortalecen o reindustrializan, un proceso de desindustrialización acelerada se está viviendo en la Argentina. Es criminal. Son capacidades, hoy tenemos mitad de la capacidad industrial en desuso prácticamente, productiva. Dicen, ‘es un boom de inversiones’. ¿Qué boom de inversiones? Si las máquinas que ya tenemos están cubiertas con lonas, si tenemos paradas las fábricas, si se cierran los galpones, la capacidad instalada que tenemos se está perdiendo. Y al mismo tiempo, eso viene con la desregulación, que tiene que ver también con los derechos laborales, que tiene que ver con las condiciones de trabajo y las privatizaciones. Yo quiero decir, porque observo y leo los diarios, no sé, así que no estoy acá para acusar a nadie, pero esas privatizaciones que se terminan resolviendo con un corte de luz y aparece una oferta, va a haber que revisarlas, va a haber que revisarlas. Más allá del hecho mismo. 

Ahora quieren privatizar nuestro complejo nuclear, quieren privatizar ARSAT, quieren privatizar todo, cosas que son producto del trabajo de todos nosotros, de toda una sociedad, de la inversión de toda una sociedad. Es parte de un paquete, ya se aplicó varias veces, pero termino con esto. 

Esta vez están diciendo, tal vez con más claridad, uno se acuerda, se acordarán, te acordarás Héctor, de la silla de Martínez de Hoz, la nacional y la importada, y era una propaganda en contra de lo nacional, donde la silla se rompía, era más cara, de peor calidad, y la otra, la importada, era mejor, más barata, y era como un apologismo de lo importado contra lo nacional. Ahora estamos con un gobierno que empezó planteando que teníamos que volver al modelo agroexportador. Que teníamos que volver al modelo agroexportador. Y ahora le agrega que no, ni siquiera, porque los pequeños productores, las economías regionales, todo eso lo está liquidando, quedan los grandes productores en algunas áreas, puede ser ganadería, por precios internacionales, por apertura de algún mercado, poco tiene que ver con la política de este gobierno, o las grandes extensiones, los grandes productores, en base a adelantos tecnológicos, que son de la Argentina, muchos de ellos, hechos gracias a nuestras universidades, al INTA y en industria al INTI. 

Así que, hoy está rematando. ¿Y a qué nos quieren llevar? A un país, yo decía, agroexportador. No, primario, en general, que produce, que extrae materias primas, que por sus condiciones naturales dispone, ya sean minerales, hidrocarburos, incluso nuestra capacidad productiva en el terreno de la agricultura, de la ganadería, bueno, todo eso, directo, se sube un barco, se pone en un tubo y se manda afuera, sin ninguna elaboración. Es eso el modelo al que nos quieren llevar.

Y hago una advertencia sobre eso. De nuevo, para que no parezca que esto es una casualidad, o que hay alguna falla, o que ya va a remontar. Ese es el modelo.

Cuando a los trabajadores, cuando a los jubilados, cuando a los estudiantes, cuando a los docentes, cuando a los investigadores les va mal, no es que hubo un error del modelo, están aplicando su modelo. Están aplicando su modelo, es lo que buscan. Dijo ‘Voy a destruir el Estado’. Eso de destruir nuestras capacidades tecnológicas, nuestras capacidades científicas, nuestras capacidades universitarias; eso de destruir nuestras capacidades industriales, es lo que tiene que ver con un ecosistema que funciona y que en todos los países del mundo va para otro lado. 

Por eso, me parece que hay que pensar, por un lado, que están avanzando en esa dirección, como en las otras experiencias parecidas. Yo me acuerdo que Martínez de Hoz decía ‘queremos volver al modelo agroexportador. ¿Qué problemas tenemos? Sobran 10 millones de personas’, decía. Pequeño problemas. Y en aquella época éramos 25 millones. ¿No? 25 millones. Por aquel mundial, me acuerdo. 25 millones de argentinos. Bueno, sobraban 10. Ahora con las nuevas tecnologías, incluso, para la producción primaria, para la minería, bueno, con las nuevas tecnologías, creo que debería ser menos. Es decir, que este modelo, no es que haya una falla de implementación, están aplicando este rumbo, le están dando este rumbo. Y otra cosa que quiero decir. No es que no exista esto en otros lados. Porque uno dice ‘pero qué espanto, no se va a poder, no puede ser, no va a ocurrir’. No, no es así. Realmente es algo que pasa en buena parte en los países de nuestra región. Varios países vecinos, que son países… Varios países vecinos, y de otras regiones del mundo que son países donde hay un sector primario vinculado a la minería, vinculado incluso a los hidrocarburos, que está asociado con el mercado mundial. Y entonces hay un sector, se lo conoce como sociedades duales, hay un sector asociado a esto, sector que dicen ‘moderno, cosmopolita, internacional’, un pequeño sector, y alrededor de eso hay millones y millones de personas que viven en condiciones de semimiseria, sin derecho a la salud, sin derecho a la educación.

No estoy señalando a nadie, ni quiero hacerlo, ni quiero aplicar ningún prejuicio, lo digo con mucho respeto, pero es el propio Gobierno que dice envidiar a Paraguay, dice envidiar a Perú, dice envidiar… Empezaron diciendo que íbamos a ser Alemania, Irlanda, ahora están diciendo que marchan hacia ahí.

Y de nuevo, sin ningún prejuicio y sin ninguna crítica, lo que quiero decir es que en Argentina, Argentina tiene una particularidad histórica que es producto de inmensas luchas, hoy recordabas el Cordobazo, pero quiero decir inmensas luchas de nuestra sociedad, de nuestro pueblo, que hicieron que Argentina sea un país con recursos naturales, sea un país que tiene enorme productividad, sea un país que es capaz de proveer alimentos para millones y millones de personas, pero es también un país con industria, con universidad, con condiciones de trabajo, con salud pública, con educación pública, son cosas que históricamente hemos producido.

Por eso este es un modelo que quieren aplicar de destrucción de nuestro patrimonio, de nuestra acumulación. Es un modelo, ellos dicen ‘están en la batalla cultural’, porque tienen que convencer, y créanme, no voy a mencionar ningún país en especial, pero créanme que hay muchos países del mundo donde cosas que pasan acá y las concebimos como normales, como obvias, no ocurren. Incluso Estados Unidos, por ejemplo, quien no tiene plata para pagarse una operación sabe que no lo van a operar, o que no va a tener un tratamiento oncológico porque se tiene que endeudar de por vida y porque no tiene una cobertura. 

Bueno, esto es así, ni hablar de otros países de ingreso medio, de ingreso bajo, donde es cierto, es así, hay una resignación con respecto a esto, pero porque es hace mucho tiempo y se ha instalado que es natural, es normal, funciona así, que alguien se puede morir en la calle sin que venga una ambulancia o sin poder llamar a nadie, que no le van a dar un tratamiento si ese tratamiento es complejo y es caro, bueno, por eso están dando dicen ellos una batalla cultural, pero lo que quieren hacer doblegar algo que para nosotros es la fibra misma de la Argentina. Es lo que creemos, es lo que pensamos. Afortunadamente, por suerte en la Argentina tenemos un pueblo que sabe que tiene que haber salud pública y que es para todos, más allá del bolsillo, de la capacidad económica, más allá de donde vive, del lugar geográfico. Esto es algo que hemos conquistado, que no lo regaló nadie. 

Por eso también viene acompañado de persecución judicial, por eso viene acompañado también de señalamientos, por eso viene acompañado de violencia verbal, por eso viene acompañado de insultos. Están tratando de instalar algo que no somos, que no fuimos y que no queremos ser. Por eso digo que también hay una discusión. Esto es sobre las causas.

Lo que pasa, pasa porque el Gobierno hace lo que hace, y lo hace a sabiendas, con conocimiento de causa. Repito, no va a haber una excelente temporada turística nacional si los salarios están pinchados, y lo digo por estar en Mar del Plata, y tienen un tipo de cambio que hace conveniente irse a veranear más barato, irse a Brasil y dicen, ‘tuvimos récord de turismo’, pero en Brasil, mientras teníamos de las peores temporadas históricas en nuestros destinos turísticos. Nosotros somos una potencia turística, en la provincia de Buenos Aires, no sólo en nuestras costas, nuestros lagos, nuestras sierras, nuestros deltas, tenemos nuestro turismo rural, tenemos.. Todo mal, todo complicado, excepto tal vez una parte de turismo premium, de elevados ingresos, pero eso solo, porque además de lo otro pueden hacer esto. Entonces, ¿y qué vas a vender si hay apertura importadora cuando está todo de saldo? Cuando hay lo que se llama competencia desleal, venden abajo del costo para colocar los productos excedentes porque los demás mercados están cuidando lo propio, y acá estamos rematando lo que es nuestro.

Y después, la descripción es la realidad. Voy a volver sobre esto, voy a ser breve, pero estos días estaba escuchando, dicen que la economía crece un montón, que estamos creciendo, que la economía está creciendo, que todo esto es un éxito. ¿Se acuerdan cuando Macri hablaba de crecimiento invisible? Claro, pero uno mira la realidad. En la Argentina, desde que llegó Milei, escuchen este número, se perdieron 500.000 puestos de trabajo, cerca de 300.000 de esos de trabajo formal. Lo único que creció es el monotributo, cortaron el monotributo social, eso lo cuento como caída, lo único que creció es el monotributo, o sea trabajadores sin relaciones formales, sin contratos de trabajo, sin derechos. Sin derechos. Es una precarización laboral y es parte del modelo de la precarización laboral.

Entonces, estamos viviendo una época donde… Yo miraba el otro día, fue casi inadvertidamente, porque estaba mirando otra cosa sobre la dictadura de la que se cumplen 50 años. Estaba mirando algunas discusiones sobre la política económica de la dictadura y decía que durante Martínez de Hoz se perdieron 22.000 empresas. 

Con Milei ya van 24.000 empresas. 24.000 empresas. O sea, se pierden medio millón de puestos de laburo, cierran 24.000 empresas. ¿Y cómo muestran o cómo hablan de crecimiento? Bueno, hay tres sectores, tres sectores, minería, petróleo, agricultura, digamos agro, pero en comparación siempre con el 2023, que fue un año de extrema sequía. Entonces, cuando uno compara si crece o no crece, ve de dónde viene y encuentra números que dan de esta manera, y después el sector que más ha crecido fue servicios financieros. Servicios financieros, lo dice todo, primario y financiero. Cayó la industria, cayó el comercio, cayó la construcción, se desplomaron. Los sectores que crecen son los que menos empleo crean.

Entonces, ¿de qué crecimiento están hablando? Insisten, la economía crece. Cuando crece, muestra que crecen estos sectores con respecto a la época anterior. Y claro, ese es el modelo. Dicen que hay inversión con el RIGI, hablaba del RIGI. El RIGI ahora se lo dieron a sectores que ya estaban invirtiendo y que son tremendamente rentables. También va a haber que mirar bien qué inversiones se hacen, cómo es, porque claro, veía el otro día un RIGI de 25.000 millones de dólares, y lo suman. Y entonces dicen, el otro día Caputo dijo ‘140.000 millones de dólares de inversiones comprometidas con el RIGI’. ¿Saben cuánto entró de inversiones reales? 140.000 y dicen, hay un boom de inversión, claro. Ahora uno mira los números. Dicen que del RIGI en dos años, es decir, en el pasado y en este van a entrar 2.000, menos de 2.000 millones. Y uno mira, porque la cláusula es la siguiente, le comprometen decenas de años con condiciones especiales contra que haga los primeros desembolsos. Y si no entendí mal, los primeros desembolsos son un 40% del límite mínimo, o sea, 80 millones de dólares.

Con 80 millones de dólares se garantizan 30 años en condiciones promocionales. Un gobierno que decía que no tenía que haber Estado y ahora tiene la política de promoción de determinados sectores, decide, paga más impuestos el kiosco de acá a la vuelta, paga más impuestos la pyme que está acá en el Parque Industrial, paga más impuestos la producción nacional que los sectores más rentables en medio de una guerra que puso el precio del petróleo por cualquier lado. Eso no es que no hay Estado, es que hay Estado favoreciendo a los favorecidos. 

Y después, podemos discutir muchísimas cosas más, pero miren, tenemos el peor número de inversión extranjera directa de todas las series si no me equivoco, el peor. El otro día salió de la OCDE, de todos los países, es decir, este es un país que teóricamente se pone a ofrecer cualquier ventaja, a seducir de cualquier manera, a directamente someterse a instrucciones de países extranjeros para conseguir inversión y las inversiones están muchísimo peor que en todos los gobiernos pasados, las extranjeras. Entonces, no está funcionando.

Sigo entonces, no es verdad que haya crecimiento, o ese crecimiento que hay no genera empleo y además es en determinados sectores muy pequeños y que después te ponen un mapa trucho que dice que a lo que peor le va es a la provincia de Buenos Aires. Además de ser trucho, además de que no tenía ni las Malvinas ni Tucumán, ya era no sé si hecho por inteligencia artificial o estupidez humana, por alguien estuvo hecho una cosa desastrosa con todo dato de mentiras. Ahora, lo que quiero decir, el modelo de Milei viene a destruir la producción nacional, viene a destruir la industria, viene a destruir el comercio, viene a destruir por supuesto que el turismo, por supuesto que eso le pega con mucha fuerza a nuestra provincia de Buenos Aires.

Por eso, desde el primer día dijimos que Milei no es que esté contra el Gobernador, contra el Gobierno, está contra el pueblo de la provincia de Buenos Aires, le está sacando el laburo, le está sacando el salario, le está sacando la salud, le está sacando la educación, es eso, eso vinieron a hacer y eso están haciendo. 

Por eso no hay inversión, no hay crecimiento, se destruye empleo, la medición de pobreza, no me voy a explayar sobre esto, pero pueden leer a la UCA que siempre la ha medido, todos se quejan de dos cosas básicamente, se quejan de dos cuestiones básicamente. La primera es la canasta del INDEC, que lo echaron a Lavagna porque no quisieron aplicar una canasta del INDEC para medir la inflación que lo que hacía era tomar en el peso que tienen en esta etapa los servicios públicos, la energía. Bueno, ¿qué pasa? La canasta con la que miden la inflación es una canasta de hace no sé cuántos años que no tiene nada que ver con la estructura de gasto de lo que gastan ustedes. 

Por eso, si la canasta que tendría que ser el consumo de una familia común, normal en la Argentina, representa algo que ya no existe más, que ya pasó y que no es, entonces obviamente el índice de precios no mide los precios, no mide la inflación. Pero a eso se agrega algo impresionante, que no está tan dicho, ya empieza a sonar, pero que la pobreza es una pobreza por ingreso, que mide la inflación contra los ingresos. Y cuando uno ve los ingresos con los que se mide en las estadísticas oficiales, esos ingresos dicen algo totalmente distinto a lo que dicen las fuentes, las fuentes también oficiales con respecto a los salarios. ¿Saben lo que más subió? ¿Saben lo que más subió? El salario de los informales, dicen, los ingresos de los informales.

Yo no he visto en ningún lado, pero las fuentes reales muestran completamente lo contrario, ya hay estadísticas que muestran, calculando con los precios de la canasta que corresponde, dicho por el propio gobierno, y con las estadísticas oficiales, pero no la que usan para esta estadística, muestran que no, que no cayó, que es lo que está moviendo todo, que es lo que está moviendo todo. Así que también otra mentira, es un gobierno basado en mentiras. La economía no crece, inversión no hay, no mejoran las condiciones sociales y después el superávit fiscal, después el superávit fiscal. 

Miren, superávit fiscal, de nuevo no me voy a poner técnico, pero han hecho un enjuague contable, un enjuague contable, donde los títulos públicos por los que el Gobierno tiene que pagar interés, lo voy a hacer más claro, todos nosotros pagamos intereses, porque es con los recursos fiscales, se pagan esos intereses, pero lo que hicieron fueron unos títulos que no dan, que no tienen un vencimiento de interés todos los meses, sino que los intereses se capitalizan, es algo medio técnico, pero básicamente no contabilizan los intereses de la deuda que emiten, y este es un modelo que emite deuda de manera sistemática. Yo tengo algunos números de esto, pero si lo vemos desde el punto de vista, si empezamos a sumar, eso el año pasado no hubo superávit, hubo déficit de 4 puntos, tomando en cuenta los intereses que se capitalizan. Y después, otra parte del superávit, otra parte del superávit, es un superávit absolutamente trucho.

Hoy estuve recorriendo, y los pibes y las pibas de una secundaria decían ‘tenemos una escuela que está en construcción, que venía avanzando y que el Gobierno nacional paró completamente’. Como paró todo, paró 1000 obras en la provincia de Buenos Aires, 2000 obras a nivel nacional, no ha puesto un ladrillo, no ha puesto asfalto en ningún lado, ha abandonado las rutas. ¿Y eso genera superávit? A la provincia de Buenos Aires y a todas las provincias no les pagan lo que les corresponde. No les paga, no digo lo que tendría que pagar sino lo que está en la ley, no digo lo que convendría, lo que en esta situación… Lo que está en la ley. Entonces, nos han quitado el Fondo de Incentivo Docente, nos ha quitado la compensación para las jubilaciones, nos ha quitado, nos ha quitado esto, 1000 obras públicas que había un compromiso firmado de hacerlas. Hay una deuda, no es superávit lo que tiene, está abandonando y se está endeudando. Se está endeudando con las provincias, se está endeudando con los trabajadores, se está endeudando con los jubilados. Eso es un superávit trucho, eso, la verdad, no es superávit, es deuda que va a haber que pagarla porque cada ruta que se abandona y que se deteriora cada construcción, cada escuela, 80 escuelas paró y va a salir mucho más caro hacerlo después. 

Entonces, yo decía, si tomamos los intereses no computados del año pasado, le digo números, estamos hablando de 18 billones anuales de intereses. 18 billones anuales. Para que tengan una idea porque festejan cada vez que colocan un bono, un título, que generan una refinanciación, festejan, buenísimo, ahora eso hay que pagarlo. Hay que pagarlo pero te dicen que no hay plata. La plata está, nada más que la usan para alimentar la timba financiera que vinieron a hacer, ahí está la plata, ahí está la plata que no está en las escuelas, que no está en las computadoras, que no está en el Remediar, ahí está la plata. Por eso van a la bolsa de Nueva York y los reciben como reyes, si les están haciendo un negocio gigantesco. Es el equivalente, lo que el Gobierno paga a los acreedores es como pagarle a 3 millones de jubilados todo el año con aguinaldo y con bonos. Son tres años de AUH, un año de lo que paga anualmente de intereses. Son equivalencias enormes. 

Yo a veces digo esto con un día, con un minuto de intereses de la deuda y de las refinanciaciones se podría solucionar. Así que es un gobierno que genera, como decía, desempleo, se rompe el tejido industrial, nos dicen que estamos creciendo, que empleo se va a generar o se está generando, que están mejorando las condiciones sociales, que está viniendo la inversión, que hay superávit, que la macro anda bien, que hay algún problemita con la micro, que lo de la micro tiene algún problemita. 

Yo le voy a explicar a Milei, la micro la está destruyendo y es la vida de la gente y la macro es un espanto, ¿qué equilibrio hay si los jubilados les sacaron los remedios? ¿De qué equilibrio me hablan si han parado toda la obra pública? ¿Qué equilibrio es y qué orden tenemos en la Argentina si el salario no le alcanza a nadie? Ni equilibrio, ni orden, ni éxito macro, es un desastre. 

Y después nos hablan ‘bueno, pero hay libertad, pero hay libertad’. Una libertad… Libertad que yo creo que es libertad para comprar, para vender, libertad de mercado, llamémosla y hasta ahí es libertad asociada al poder adquisitivo. Libertad para el que tiene, para el que se puede pagar la salud por privado, el que se puede pagar la educación por privado, la universidad por privado, es libre de hacerlo, y el resto abandona, y el resto ‘jódase’. 

Hablan todo el tiempo de libertad, pero no hay libertad verdadera cuando no hay trabajo. No hay libertad verdadera cuando no alcanza el salario. No hay libertad verdadera si el que tiene enfermedades sufre y no lo cuidan. No hay libertad verdadera si nos dejan sin educación pública, sin salud pública, sin universidad pública. No hay libertad verdadera, es todo…

Bien. Quería compartir con ustedes un poco porque, fíjense, cuál es el riesgo ahora. ¿Qué riesgo veo? Supóngase que se consolida una situación que reflejan los periodistas, que reflejan los medios, que reflejan las encuestas, que es que a Milei ya muchos lo ven como alguien que traicionó, que no funciona o como lo vean, si no les gustan los hechos de corrupción, la situación económica. ¿Cuál es el problema que yo veo? Y que se instale que el modelo estaba bien, pero hay que cambiar al que lo implementa. Y que, entonces, empieza una especie de casting, una suerte de búsqueda a cielo abierto de quién puede ser el que siga haciendo lo mismo, pero que no insulte, son los modales, parece que es un problema de modales. 

Quiero decir que acá lo que tenemos que hacer, lo que vinimos a reflexionar acá, lo que estamos pensando acá, es que en Argentina lo que hay que hacer es cambiar el rumbo económico, es cambiar el proyecto, cambiar el sentido, cambiar hacia dónde vamos, eso es lo que estamos discutiendo, no quién lo lleva adelante, si putea más o putea menos, insulta a uno o insulta a otro. Acá lo que hay que cambiar es el rumbo económico del país, acá lo que hay que cambiar es el proyecto para la Argentina, es eso lo que estamos discutiendo. 

Y fíjense, una reflexión más leyendo la encíclica del Papa de estos días, más oportuna imposible. Hay muchísimos jóvenes que están viendo de qué van a laburar. Hay mucha incertidumbre. Parece que la tecnología va a reemplazar prácticamente… Primero lo hizo con una parte de lo que se llamaba trabajo manual, ahora va con la inteligencia artificial, por lo que antes se llamaba trabajo intelectual, pero parece que va por todos los puestos de trabajo. Hay mucha incertidumbre.

Y ante eso, en este momento histórico, donde todo el mundo ve que hay una clave importantísima vinculada a la tecnología, a las capacidades locales y propias de generar tanto a nivel digital, informático, como biotecnología, como energía, son muchísimas áreas que todo el planeta está viendo, ahí está una clave para garantizar trabajo.

Lo decías vos Walter, y es algo que está pasando. Trabajo, salario, condiciones de trabajo. Cuestiones mínimas. Cuestiones mínimas que deberían ser un acuerdo obvio en general y no. Hay una discusión en todo el planeta en cómo hacer, y justo en este momento, más inoportuno imposible, suicida. Tenemos un gobierno que no le importan las capacidades propias de ciencia, de tecnología, de innovación, universitaria. Probablemente sea una de las cuestiones más disputadas, más discutidas, más analizadas por los países. Nosotros, lo quiero decir, tenemos una cultura y una historia de universidad pública que nos llena de orgullo. No va a poder Milei destruir ese resorte, esa palanca del desarrollo nacional, de la soberanía nacional y de los empleos dignos. Capacidades que tenemos, que construimos. Peor imposible. 

Por eso, hoy, la cuestión es 6 años de esto, más. 6 años de esto, más. Bueno, yo creo que es importantísimo que se entienda que nosotros somos un pueblo de trabajo, no de especulación financiera. Que somos una sociedad que no tiene que ponerse a decidir, que es un falso dilema, que es una falsa discusión, si lo que tenemos que hacer es pelearnos y tirarnos de los pelos y decidir si nos vamos a dedicar a los recursos naturales, a lo primario o a la industria. Es un falso dilema. Es un falso dilema. Argentina, en sus mejores tiempos, en sus mejores años, lo que ha construido es la posibilidad de tener producción de materias primas, de tener producción primaria y también tener industria. No es campo, minería o industria. Son las dos cosas. Son las dos cosas. Y de lo que se trata es de ponerle valor agregado a la materia prima acá, con trabajo argentino y usar la industria nacional para proveer el equipamiento, la tecnología, el conocimiento para explotar los recursos naturales y para ponerlos al servicio del desarrollo nacional. Y tampoco es que haya dos sectores. No es lo primario o lo industrial.

Tenemos capacidades inmensas vinculadas a economía del conocimiento. Somos de punta. Tenemos capacidades en industria satelital, en industria espacial, en industria nuclear. Tenemos capacidades que hemos construido. Tenemos capacidades en las que invirtió mucho el pueblo argentino en su conjunto.

Así que creo que hay muchísimos debates para dar. Creo que hay que discutir también, todavía seguir discutiendo, en parte lo que pasa por estas mentiras, en parte también cuál es la causa por este desvío permanente de la responsabilidad. Pero a mí no me cabe ninguna duda de que lo que tenemos que discutir con más fuerza, y plantar con más fuerza, es que no es verdad que esto es inevitable. Que no es verdad que no hay alternativa a esto.

Por eso, yo vengo diciendo algo que creo que todos sabemos y que hay algunos que hoy podemos ver que están o desmovilizados, o decepcionados, o descomprometidos. Bueno, ese es nuestro peor enemigo. La resignación. Que le hagan creer a nuestro pueblo que esto es lo único que puede tener y lo que se merece. No es verdad. Por eso, en este congreso creo que la principal conclusión, que lo que se ha discutido en cada uno de los paneles que hubo, que lo que se vio, que es nuestra más fuerte convicción, es que en Argentina hay otro camino. Hay otro camino. Hay un camino que es con derechos laborales, un camino que es con industria nacional, un camino que es con salud pública gratuita para todos, un camino que es con educación, con ciencia, con universidad pública de calidad, un camino que es con industria nacional, un camino que es con dignidad para los laburantes, para nuestro pueblo, un camino que es con soberanía nacional, un camino que es lo que hemos llamado históricamente y hoy volvemos a reafirmar, simplemente una patria justa, libre y soberana. 

Así que, compañeros, compañeras, no hay país sin ciencia, sin universidad, sin educación, sin salud, no hay país sin industria y menos todavía hay país sin trabajo. Así que, como dijo Walter, tenemos que fundar una alternativa que explique bien que gobernar es cuidar a lo nuestro y que gobernar es crear trabajo. Muchísimas gracias, muchísima fuerza, y viva la Patria.

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